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Diez mecanismos sociales clave para abordar una epidemia

Las respuestas que estamos observando ante la epidemia, han hecho emerger una serie de cuestiones clave. ¿Estábamos preparados? Creo que la respuesta depende de cuántos de los siguientes puntos estén bien resueltos:

1)  Contar con mecanismos sociales que favorezcan los comportamientos que protegen la salud. Por ejemplo, un sistema de bajas que evite el “presentismo” laboral: acudir a trabajar con un trancazo, porque si no… Hace falta sistemas de bajas remunerados para todos los trabajadores.

2) Que no exista sistema oculto. Por ejemplo, pertenece al sistema oculto la economía sumergida. Otro ejemplo, sería la falta de información. Es necesaria la transparencia informativa para poder activar respuestas. La razón es que la respuesta no depende de un actor único que pueda gestionar por sí solo la información, sino que precisa la activación de múltiples actores que comparten la información de la que disponen.

3) Disponer de sistemas de vigilancia capaces de hacer emerger todos los casos. Resumiendo: la primera medida es garantizar la disponibilidad y accesibilidad a las pruebas diagnósticas. En Estados Unidos está habiendo problemas con los costes asociados a realizarse las pruebas debido a la organización de su sistema de salud.

4) Mecanismos de coordinación. En un mundo globalizado, el control en un país, refuerza el control en otro país y, lo contrario, también es cierto. Las respuestas coordinadas, mejoran los resultados. Me preocupan Irán, USA…

5) Un importante nivel de preparación educativa para que la población pueda entender los mensajes y su importancia y así adoptar prácticas preventivas. ¿Cuántos hemos aprendido a lavarnos adecuadamente las manos en los últimos días?

6) Una sociedad de iguales. Las capacidades para responder a esta crisis son muy desiguales. Sin igualdad, no puede haber coordinación (punto 4). Hay países que apenas acaban de recibir los equipos de diagnóstico y los tienen ubicados en su capital, a centenares de kilómetros de bolsas importantes de población. Igualdad entre países, entre los géneros, los grupos racializados, la población activa, etc.

7) Aproximación anticipativa. Esto significa que los gobiernos, pero también las empresas, los centros escolares, los servicios de salud, etc., trabajan sobre posibles escenarios de futuro y de previsión sobre los acontecimientos. Lo ideal, es haber anticipado antes de que todo empiece. Lo necesario, ir al menos un paso por delante de los acontecimientos. Lo que hay que evitar, es ir un paso por detrás.

8) Una sociedad basada en la cultura del cuidado. Nuestras sociedades presentan diferentes tipos de situación de vulnerabilidad relacionadas con el ciclo de vida (la infancia y senectud), la salud (caer enfermo), la economía (procesos de empobrecimiento), la inclusión (la xenofobia y el racismo), la identidad (nosotros/ellos)… Todas estas formas de vulnerabilidad se pueden acentuar o reducir. Ahora vemos como esos mecanismos se pueden exacerbar en momentos de crisis o actuar como redes de protección si se han consolidado previamente. Por ejemplo, ¿estaba preparado el sistema de salud para una emergencia? ¿Estábamos atendiendo adecuadamente a la infancia?

9) Equilibrada entre el desarrollo local y global. Existen bienes y servicios que tiene sentido organizar a escala local (sobre todo los relacionados con las necesidades más básicas: agua, alimentación, energía, etc.), mientras que otros pueden organizarse a escala global (bienes de consumo esporádico…). De ello depende la resiliencia en caso de ruptura de la cadena de suministro.

10) Existe un marco comunicativo para resolver los problemas. Existen espacios deliberativos en los que plantear problemas, alternativas para resolverlos y se han decidido sistemas para tomar decisiones. En las sociedades democráticas esto puede aplicarse en varios niveles: los parlamentos es solo uno de ellos. Ante acontecimientos que pueden tener diferentes características en los diferentes niveles (de lo local a lo global) y sectores (salud, economía, educación, emergencias, etc.), es necesario contar con esos espacios de forma generalizada.

¿Estábamos preparados?. No sé, no sé. Creo que sin todo ello, más dura será la caída, pero sobre todo, con todo ello, mejora la calidad de la vida, es decir, que vale la pena hacerlo incluso aunque no sea para responder a una situación de crisis. ¿Aprenderemos? Si hacemos caso a los estudios prospectivos, más nos vale, pues además de epidemias, podemos enfrentar otras amenazas en el futuro: ciberataques generalizados, fugas radiactivas, crisis económicas, impactos atmosféricos, invierno nuclear, conflicto bélico, …

 

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