El juicio en Inglaterra finalmente da comienzo el 18 de abril de 1529 en Blackfriars. Comparecen tanto Enrique como Catalina quien entra al tribunal flanqueada por cuatro obispos. La Reina, que no fue representada por poderes como su marido, decidió no hablar con el tribunal sino que se arrodilló ante su marido, le miró a los ojos y comenzó un discurso que ahora recogeremos:

Señor, os suplico por todo el amor que ha habido entre nosotros, que me hagáis justicia y derecho, que tengáis de mí alguna piedad y compasión, porque soy una pobre mujer, una extranjera, nacida fuera de vuestros dominios. No tengo aquí ningún amigo seguro y mucho menos un consejo imparcial. A Vos acudo como cabeza de la Justicia en este Reino.

Pongo a dios y a todo el mundo por testigos de que he sido para vos una mujer verdadera, humilde y obediente, siempre conforme con vuestra voluntad y vuestro gusto… siempre satisfecha y contenta con todas las cosas que os complacían o divertían, ya fueran muchas o pocas… he amado a todos los que vos habéis amado solamente por vos, tuviera o no motivo y fueran o no mis amigos o mis enemigos. Estos veinte años o más he sido vuestra verdadera mujer y habéis tenido de mí varios hijos, si bien Dios ha querido llamarles de este mundo. Y cuando me tuvisteis por primera vez, pongo a Dios por testigo que yo era una verdadera doncella no tocada por varón. Invoco a vuestra conciencia si esto es verdad o no […] Me asombra oír qué nuevas invenciones se inventan contra mí, que nunca procuré más que la honorabilidad, y me obliga a oponerme al orden y al juicio de este nuevo tribunal, en el que tanto daño me hacéis.

Y os suplico humildemente que en nombre de la caridad y por amor a Dios, que es el supremo juez, me evitéis la comparecencia ante este tribunal en tanto mis amigos de España no me hayan aconsejado cuál es el camino que me corresponde seguir. Pero si no queréis otorgarme tan menguado favor, cúmplase vuestra voluntad, que yo a Dios encomiendo mi causa

Dicho esto la Reina se levantó y salió del tribunal sin hacer caso a las llamadas que requerían su presencia puesto que este no era imparcial con ella.Parece ser que el discurso de Catalina causó gran admiración y recibió aplausos de gran parte del público. Conocedor de la situación, Enrique respondió al tribunal alabando las cualidades de Catalina como esposa para proseguir con un discurso sobre sus dudas de conciencia respecto al matrimonio.

Acto seguido, tiene lugar lo que muchos han calificado como “pequeña comedia” entre Wolsey y el rey. Y es que, el hecho de que Wolsey fuese uno de los jueces que presidía el juicio y la conocida animadversión que existía entre él y la reina, fue uno de los puntos clave del alegato de parcialidad del tribunal. Wolsey le preguntará al rey si él tiene algo que ver o si ha promovido el divorcio. Enrique contestará que no y no sólo eso sino que además Wolsey ha estado en contra de la decisión del rey.