Un siete de enero de hace cuatrocientos setenta y cuatro años la vida de la pequeña de los Reyes Católicos llegaba a su fin. Sin embargo aún hoy sigue viva en la memoria de algunos. Su historia ha sido contada en algunas series, plasmada en algunos cuadros y relatada en algunas obras literarias. Quizá cabe destacar la mención que hizo de ella Shakespeare en tiempos de la hija de la Bolena o quizá lo justo sería destacar al historiador Garrett Mattingly quien fue el primero en ofrecer una biografía completa de Catalina, a la que trató con sumo respeto y admiración.

Aún hoy, en la catedral de Peterborough se celebra un servicio en su honor. Resulta curioso comprobar cómo, a pesar de los esfuerzos de Enrique VIII por darle el trato de Princesa Viuda de Gales, el pueblo inglés decidió tiempo después darle el lugar que se merecía. Por esta razón en la inscripción de la madre de María Tudor se puede leer en la actualidad: Katherine , Queen of England. La misma reina que una vez aconsejó a alguien diciendo:

Nunca rindas el ánimo, pues sólo por medio de fatigas se llega al reino de los cielos.