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Pleitos con las poblaciones vecinas por el uso del agua

A partir de los siglos XV y XVI empezamos a tener constancia del reparto de las aguas del Vinalopó entre los regantes que se distribuían a ambos márgenes del río. Aunque era una práctica habitual en los municipios agrícolas, surgían rencillas sobre los derechos de cada uno llegando en ocasiones a enfrentar a distintas poblaciones como ocurrirá con Novelda y Monóvar.

Ayuntamiento con abertura de la acequia mayor

El derecho de riego de ambas villas estaba reconocido en el Acta de Concordia pero el documento desaparecerá y los regantes de Monóvar aprovecharán para apropiarse de más agua de la convenida sin que Novelda pudiera recurrir debido a la desaparición de la prueba docuental. Ante esto, se decide enviar a Sebastián Ayala, sub-síndico de la Villa a que se entrevistase con el Obispo de Orihuela. Este dispondrá una Carta de Censuras General con el título de “Excomunión General de Occultis” en la que requería a los habitantes del obispado (en concreto a los de Monóvar y Elda) para que manifestaran al rector de la Iglesia cuanto supieran sobre el asunto. De la información obtenida, tendría que crearse un nuevo certificado en sustitución de la desaparecida Acta de Concordia.

[…]Sapiau que; per parte de Sebastia Ayala, ciutada sub-sindich de la Vila de Nouelda, se nos ha fet relació dient, que ab molt poch temor de Deu nostre Senyor y en gran carrech de vostres animes y conciencies, […] no voleu restithuir, declarar, reuelar y manifestar lo que sabeu […] aserca y en rahó de un acte de Cobcordia, fermat entre parts de dita Villa de Nouelda y diferents particulars hereters de la Villa de Monover

[…]

Per tenor de la cual (y peque el tenir y encubrir les coses que no son vostres, contra la voluntat del senyor de aquelles, es molt gran pecat mortal, del cual no podeu ser absolts fins aver restituhit) vos amonestam, en virtut de santa obediencia, y sots pena de Excomunió major, trina cacnoninca munitione praemissa, que dins sis dies primers vinents, […] la restituheixcau a dit significant.

Excomunión General de Occultis

Pese a la severidad de estas palabras, no se llegará a una solución y el pleito se mantendrá durante los tres años posteriores.  El Justicia y Jurados de la Villa de Novelda, en un nuevo intento de solucionar el asunto, se dirigen al señor territorial para que presione al Gobernador de Monovar aunque el conflicto sigue sin resolución en los próximos siete años. Finalmente, el Justicia y Jurados de Novelda acabarán por comprar las fuentes de La Jaut al señor de Elda, origen de las aguas en disputa, asegurando con ello la tranquilidad de los regantes de la villa durante un tiempo.

Treinta y cuatro años más tarde parece que hay otro problema y el Justicia de la Villa de Novelda solicitará el Documento y Concordia, suscrito en 1642, por el que se hacía oficial la cesión de las aguas que nacen en La Jalut a la Villa de Novelda. Debido a la Guerra de Sucesión (1705-10), que había afectado a la Península Ibérica y, también a nuestras tierras,   el documento solicitado había desaparecido de los archivos notariales por lo que el notario de la villa viajará a Orihuela en calidad de comisionado para explicarle la situación al obispo y tratar de buscar una nueva solución.

Será necesario gestionar la expedición de otra Carta General de Censura, una nueva Excomunión General de Ocultis, esta vez para que todo aquel que supiese algo sobre la cesión de las aguas, lo confesare. Una cesión que tendría el coste irónico de un dinero y un vaso de agua anuales según consta en el documento.

También habrán disputas con la villa de Elche por desecar la laguna de Villena. Al necesitar agua, el consejo de Elche propuso eso al de Villena para tener más recursos hídricos. Esto le pareció bien a Villena porque su laguna era un foco de aparición de enfermedades, y desecándolo solucionarían ese problema histórico además de tener nuevas tierras cultivables. Pero la desecación traería problemas a Elda, Sax y Novelda, que se opondrán frontalmente. En el verano de 1764 se reunirán representantes de las localidades en el convento de Orito, pero no se llegará  a un acuerdo y será necesario remitirlo al Consejo de Castilla, que aprobará el proyecto.

Pero este no será el único problema con los ilicitanos, pues en 1764 se intentará alterar el curso del Vinalopó para llevar más agua a la huerta noveldera, pero desde Elche se alzó una queja porque decían que cortaba el curso natural del río y las aguas no llegaban al pantano de Elche, de modo que no podían ser utilizadas por la huerta del Bajo Vinalopó. El Consejo de Castilla volverá a actuar en favor de Elche, teniendo que corregir la obra. Pero en cabezones no nos gana nadie, y en 1790 se vuelve a intentar hacer las obras y la Real Audiencia dará permiso a los vecinos de Novelda para que continuasen la obra iniciada años atrás.

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