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Cavanilles y la agricultura en la Novelda del siglo XVII

Los mayores datos que tenemos sobre la villa de Novelda es a través de Cavanilles, por eso antes de hablar de Novelda expondremos la figura de Cavanilles.

Estudió en la Universidad de Valencia, donde obtuvo los títulos de maestro en Filosofía (1762) y de doctor en Teología (1766) y se ordenó sacerdote en Oviedo en 1772. Es una de las figuras más importantes de la ciencia ilustrada en España.

Entre sus publicaciones iniciales destaca la serie dedicada a las Monadelfias. Recorrió parte de la Península Ibérica clasificando e inventariando la flora autóctona, y en el curso de tales investigaciones descubrió nuevas especies y elaboró un tratado en seis volúmenes Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispaniae crescunt, aut in hortis hospitantur (1791-1804).

Fundó y redactó, la revista científica Anales de Historia Natural, que salió a la calle por vez primera en octubre de1799.

Cavanilles es el principal precursor nacional de las teorías modernas sobre el ordenado aprovechamiento de los recursos naturales y el desarrollo sostenible. Cavanilles se interesó por la agricultura y las costumbres de su natal Valencia, de lo que hay testimonio en sus Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del reino de Valencia (1795-1797). En 1801 es nombrado director del Real Jardín Botánico de Madrid

Es en esta última obra donde tras varios viajes por la comarca alicantina se detuvo en la Villa de Novelda quedando maravillado principalmente por sus cultivos y sus gentes. Gracias a estas observaciones podemos apreciar la agricultura de Novelda y de toda la comarca.

Muy conocido de esta zona es el llamado “alficós” con el que comerciaban en abundancia dada su alta producción y bajo coste pues “el fruto que se coge en una tahúlla vale hasta 50 pesos”. Novelda en el S.XVII destacaba por la abundancia de alimentos y frutas, su climatología que propiciaba las cosechas de las huertas y en la llanura no lejos de la rambla se enmarca un pequeño poblado de no más de 1686 vecinos con edificaciones y espaciosas calles. La mayoría de los vecinos son labradores excepto un pequeño porcentaje de la población que se ocupa del comercio por la península y provincias más cercanas.

Son muchas las virtudes de esta villa, sin embargo, la rambla que pasa por allí es su principal enemigo, pues por lo general lleva poco agua pero es en ocasiones cuando se dan fuertes lluvias cuando se desborda e inunda los campo destruyendo las cosechas y el trabajo de todo un año como se verificó en 1792.

“Por eso suele hallarse el cauce, como le hallé yo enteramente seco y con multitud de plantas (…) el anábis con hojas de taray, planta muy común en la comarca…”

Las huertas de Novelda lindan con las de Aspe y estas con las de Monforte, formando un hermoso vergel comparable al de la Plana. Estos tres pueblos son ricos por sus campos y cultivos a pesar de que las lluvias en estas zonas no son muy cuantiosas

“Si tuviera tantas como la huerta de Valencia, las Riberas o la Plana (…) ya se habría cuadriplicado el valor de sus producciones, porque los vecinos son tan amantes del trabajo, que se esclavizan voluntariamente…”

Son muchos los apuntes sobre el cultivo y la flora de Novelda, además no solo el esmero y dedicación de las mujeres al trabajo sino también su fecundidad concibiendo algunas antes de haber cumplido los once años. La salubridad de estos poblados es bien conocida así apunta:

“los hombres (…) son robustos, infatigables, amantes del trabajo y prolongan su vida largo tiempo sin más enfermedades que las inseparables de la edad…”

 

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