¨La Valencia Medieval¨

Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

¨La Valencia Medieval¨ - Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

La comunidad judía

Tras la conquista de  Valencia a manos de Jaime primero, la ciudad estaba mayoritariamente habitada por musulmanes y en menor medida por cristianos y judíos.  Tanto a judíos como a musulmanes se les dará la opción de marcharse o quedarse en el reino de Valencia libremente, a los que deciden quedarse se les emplazara en lugares establecidos para ellos, denominados la judería para los judíos, y la morería para la población musulmana.

Por orden del rey, el 20 de octubre de 1244 se le concede a la población judía  el derecho a habitar en un barrio especifico (la judería) donde gozaran de numerosos privilegios  tanto económicos como religiosos. No se sabe con certeza si antes de la creación de la judería habitaban ya dentro de los límites de esta  judíos, pero se puede deducir por el número de confiscaciones de casas cristianas, que no era demasiado elevado para el tamaño del barrio,   que ya antes de la creación del barrio habitaban judíos en él.

A partir de la conquista comienza por parte de la corona una campaña de captación y atracción de esta población a la corona y a la ciudad de Valencia, otorgándoles numerosos privilegios y tierras. De esta manera gran cantidad de judíos comienzan a llegar a la ciudad provenientes del Magreb y de Marsella.

La comunidad judía, la cristiana y la musulmana  convivirán de manera pacífica dentro de los límites de la ciudad, ayudando a que la ciudad creciera a todos los niveles (económico, demográfico, cultural y social).

La judería Valenciana se encontraba dentro de los limites de la antigua muralla musulmana y  se extendía desde la  actual calle de la Paz hacia el portal de la Xarea, junto a la actual plaza de san Vicente, y de ahí  al inicio de la calle del Mar, cerca de la plaza del Carmen. En la parte norte del recinto de la judería se hallaban las instituciones judías y los edificios mas emblemáticos como la carnicería, los baños judíos y las sinagogas; que será el centro donde la comunidad judía haga sus celebraciones religiosas (circuncisión, bodas, bar-mitzsva) además de las políticas (asambleas, juntas de gobierno) y judiciales. El resto del recinto de la judería que corresponde con la zona sur estará dedicada a las viviendas de los judíos integrantes de la aljama valenciana. La judería valenciana experimentará varias ampliaciones en 1273 y 1390.

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Límites de la judería

Los problemas con la comunidad judía surgen en 1391 con el asalto a la judería (junto a numerosas juderías por toda Europa). Durante la procesión del santísimo y su paso cerca de los límites de la judería, unos niños judíos que jugaban por la calle no hicieron la reverencia necesaria establecida por los fueros,  algunos cristianos comenzaron a recriminar su actitud a los niños, estos,  atemorizados huyeron dentro de los límites de la judería perseguidos por ciudadanos cristianos. Ante esta situación las autoridades de la aljama judía optaron por cerrar las puertas de la judería. Un gran número de cristianos se concentra en las puertas de la judería recriminando esta actitud y difundiendo el bulo de que se estaba asesinando a los cristianos que habían quedado dentro de los límites de la judería. Las autoridades Valencianas deciden abrir las puertas y  los cristianos ilesos salen de la judería., pero el conflicto no había acabado y dentro de ese ambiente de tensión esa misma noche se produce un saqueo del barrio por parte de ciudadanos cristianos, incendiando algunas casas y robando numerosos bienes de la población judía, e incluso hiriendo a varios de ellos. Este suceso tuvo como consecuencia una dispersión de la población judía por la ciudad, la desaparición de la comunidad judía como tal (aljama), la conversión de un gran número de judíos, y la desaparición de la judería como tal.

 Son varios los motivos que la historiografía ha dado a este suceso; en primer lugar, se achaca lo sucedido a la presión que se ejercía sobre la población judía para que se convirtiesen al cristianismo. En segundo término, paralizada la tarea conquistadora por parte del reino la paz aparente que se había vivido años atrás comienza a derivar en problemas y tensiones sociales y la convivencia entre diferentes facciones religiosas comienza a agudizarse. El último motivo que se baraja es el deseo por parte de la población cristiana de robo y saqueo, ya que, ya en época medieval la palabra judío era sinónimo de dinero.

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Asalto a la judería

A pesar de los hechos ocurridos en el asalto a la judería y la desmembración de la aljama, la presencia judía en la ciudad de valencia no disminuyo y tampoco lo hizo su actividad económica. Desde la monarquía se condenó el  hecho y advierte que hay que reparar el daño ocasionado, se preocuparon por reactivar la actividad comercial judía e incluso de incrementarla, se tomaron numerosas medidas que favorecieron a los judíos y a su comercio, por lo que la actividad económica de la ciudad y de la población judía y conversa creció durante el siglo XV.

Cuando en 1492 se ejecuta la orden de expulsión de los judíos en la ciudad de Valencia la marcha de esta población se cree que no es demasiado numerosa, en primer lugar al haber desaparecido la aljama, la comunidad quedara dispersa por toda la ciudad durante el siglo XV, En segundo término fueron muy numerosas las conversiones de familias judías al cristianismo, pese a que continuaron con sus costumbres y su devoción judía

La comunidad musulmana

Tras la conquista de la ciudad en 1238 el estado feudal aragonés adoptó una política de tolerancia con respecto a los musulmanes, se tenía como objetivo preservar el potencial humano y económico que estos representaban. La comunidad musulmana fue obligada a adaptarse al régimen señorial de los vencedores. La mayoría de la comunidad estaba formada por pequeños propietarios y jornaleros agrícolas cuyas condiciones de vida son precarias.

El régimen señorial sobre el que se integran se caracteriza por dos tipos de propiedad: la alodial y la propiedad enfitéutica.  En el primer caso el propietario dispone de su bien sin ninguna limitación, debe, sin embargo, pagar la peíta (impuesto municipal) y el diezmo. En el segundo caso, la propiedad se divide entre el señor eminente y el enfiteuta; este último paga al señor eminente censos y prestaciones económicas diversas. Aunque los musulmanes poseían tierras alodiales tanto en tierras señoriales como de realengo, parece que la formula más utilizada es la enfitéutica, que predomina en todos los señoríos laicos y eclesiásticos. Por este motivo la comunidad musulmana va a pagar censos en metálico y especies.

Tras la conquista en el siglo XIII se prometió a la comunidad musulmana la libre circulación de bienes y de personas, en los siglos XIV  y XV esa promesa se había desvanecido. Con el fin  de conservar intacta su mano de obra, los señores prohíben a sus vasallos musulmanes abandonar los límites de su señorío sin la autorización de su Baile y garantizando con sus bienes su regreso. Están también obligados a utilizar los establecimientos señoriales; los molinos de aceite, de alheña, de arroz, de granos los hornos, las tabernas y las carnicerías. Todos estos monopolios señoriales se conocen como regalías, y son uno de los medios por de que disponen los señores para apropiarse de los excedentes de sus vasallos.

A simple vista puede parecer que la suerte del campesino musulmán era la misma que la del cristiano, pero en realidad se les exige más, a partir del siglo XIV se les impone unas prestaciones personales o trabajos que se conocen con el nombre de Çofras. En general se reclama a la aljama un día al mes de trabajo para efectuar talas de bosque, trabajos de labranza, de sirga y reparaciones.

A finales del siglo XIV y principio del siglo XV la población musulmana aun continua siendo numerosa, alrededor de 160000 habitantes en el reino de Valencia. La convivencia pacífica entre las diferentes etnias se va agudizando tanto la de mudéjares como judíos. Tras la conquista de Granada la población  musulmana será obligada a convertirse al cristianismo pasando ahora a denominarse moriscos.

La sociedad valenciana del siglo XV

La sociedad Valenciana del cuatrocientos experimenta un gran auge con una preponderancia del capitalismo artesanal-financiero,  donde las organizaciones gremiales participan de manera activa en la gestión pública de la ciudad. La ciudad en este siglo se convierte en un polo de atracción de para artesanos, comerciantes, labriegos y masas de población, tanto del reino como de otros estados de la corona de Aragón y del extranjero.

En cuanto al aspecto religioso, la diócesis de Valencia se desliga de la dependencia eclesiástica de Tarragona, y proporciona un santo, evangelizador y político, San Vicente Ferrer, y dos Papas a la Cristiandad: Calixto III y Alejandro VI.

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Culturalmente, florece el siglo de oro de las letras Valencianas, y se obtiene la concesión de la Bula Pontificea en 1500 para instituir la Universidad de Valentina.

El desarrollo de la sociedad Valenciana se manifestó a todos los niveles, con altos rendimientos en la agricultura, se potencia la artesanía, la menestralía impulsará el comercio, el mercantilismo crecerá notablemente, la economía atravesará un momento de apogeo y la banca privada crecerá e invertirá en numerosos negocios. Crecerá el gusto por la cultura y nuevas formas de vida presidirán muchas actividades sociales.

Gran parte del peso de la sociedad caía en manos de la burguesía, que después de haberse enriquecido a lo largo de los siglos precedentes, aspiraban a alcanzar privilegios y equipararse a la nobleza. Estas dos clases sociales ostentaban el poder político y se habían establecido como clase dominante.

En el cuatrocientos se acentúan los rasgos de las distintas clases sociales. Las diferentes crisis vividas en la ciudad en los siglos XIII y XIV influyeron en el desequilibrio de los diferentes estratos sociales.

El patriciado urbano que se posicionaba como la oligarquía local, estaba constituido por una minoría dentro  de la población de la urbe, se trata de una porción social de heterogénea procedencia y condición económico-social. Ostentan gran poder económico, social y político y participan en el gobierno  de la ciudad.

Los grandes comerciantes y grupos mercantiles y artesanales ocupan un espacio destacado y ostentan un gran poder convirtiéndose en una verdadera aristocracia.

La “ma mitjana”  de las capas urbanas se identifica con el estamento de los mercaderes , diferenciando a los grandes mercaderes , de alta posición económica, de los pequeños comerciantes, especie de tenderos menestrales.

Los  mercaderes procedentes de las capas inferiores,  marchantes, tenderos y marineros,  cuando ascendían económicamente no tardaban en tratar de ingresar en el patriciado urbano y adquirían consideración social.

Las clases urbanas inferiores estaban compuestas por artesanos y menestrales. Así como el patriciado y las clases medias representaban una pequeña porción de la población, los artesanos y menestrales representaban el 80% de la población urbana. Esta clase inferior  no era uniforme, sus integrantes poseían diferente condición social y posición económica.

Dentro de estas capas inferiores existieron diversos estratos;  fadrins, braceros, maçips, obreros, etc. Y en la parte más baja de estos estratos inferiores se encontraban los vagabundos, esclavos y mendigos.

En la sociedad Valenciana hay una interdependencia entre todos los sectores de población, estableciendo  una subordinación entre los diferentes estratos; servidores subordinados a los señores; artesanos a mercaderes, y estos a los patrones de embarcaciones; los soldados a sus oficiales o monarca; y por último artesanos, mercaderes y patrones dependían, en parte, de financieros o banqueros, cristianos y judíos.

La nobleza, caballeros y eclesiásticos se sirven de sus servidores para explotar sus bienes, al igual que lo hacia la enriquecida burguesía.

La clase artesanal se integraba dentro los gremios que regulaban la actividad trabajadora de la ciudad.

En el cuatrocientos la sociedad Valenciana era un  verdadero mosaico sociodemográfico formado por las distintas clases sociales y etnias. Pese a esto, la fusión de las diferentes etnias no dio homogeneidad a la sociedad, existían una marcada diferenciación sociopolítica y  racial. El estrato cristiano dominaba a sarracenos y judíos, discriminados por su religión, bases socioeconómicas y pautas de comportamiento, a lo que hay que añadir la propia voluntad de segregación de las minorías religiosas. Esta estratificación étnica y social impedía el mestizaje y la aculturación plena. La diferenciación entre sectores era clara,  pero convivían de manera pacífica en la ciudad de Valencia esclavos, siervos, labriegos, menestrales, artesanos, comerciantes, burgueses , religiosos, estamento de caballeros y la nobleza, con las comunidades sarracena y judía.

Se observa como a lo largo del siglo XIV y plenamente en el XV la base social valenciana pasa de ser militar a ser económica, con numerosa acumulación de capitales, hecho que no agrado a estamento eclesiástico, condenando el lucro excesivo provocado por las actividades mercantiles (San Vicente Ferrer condena este lucro producido por la actividad mercantil). Estos ataques a la clase mercantil era bien vista por el “poble menut” e incluso a la aristocracia terrateniente, viendo como su posición cambiaba dentro de la nueva coyuntura económica.

Los “ciudatans honrats” o burgueses “de ma major” constituían una oligarquía reducida (patriciado urbano) compuesta por industriales, ricos mercaderes, juristas, médicos, artistas y altos funcionarios. Se trata de un estamento culto y que amaba el lujo y la ostentación de riqueza.

En los albores de la economía industrial-capitalista, la pequeña nobleza y caballeros no se marginaron de las diferentes actividades mercantiles y comerciales, participaron como armadores de embarcaciones, patronos de naves, inversores, socios de comandas marítimas y miembros de sociedades comerciales de ámbito internacional.

Oficios, gremios y cofradias

 Durante el siglo XIV y XV los valencianos van a aportar varias transformaciones en las forma de organización productiva urbana, transformaciones de tipo interna previas a la introducción del sistema social y económico capitalista. Se observa un cambio en la mentalidad y la ideología adquiriendo una progresiva conciencia de dignidad del trabajo, en contrapartida con la mentalidad del siglo XIII que entendía el trabajo como algo deshonroso.

En la ciudad se va a establecer una división social con bases claramente económicas distinguiendo a la población entre pertenecientes a la” ma major”, la “ma mitjana” y la “ma menuda”. La “ma major”  la integraban médicos, abogados, grandes propietarios y grandes comerciantes. Formaran parte del estrato más alto de la sociedad valenciana en época bajomedieval. El segundo grupo, o “ma mitjana” lo formaran las denominadas clases medias, compuestas por mercaderes y artesanos. Y por último,  en el estrato más bajo de la sociedad de la urbe está la “ma menuda” compuesta por menestrales, tenderos y oficios menores.

La Valencia medieval tras la conquista va a beneficiarse de su situación en la confluencia de dos mundos; el cristiano-occidental y el musulmana-oriental, que se fusionarán impulsando la industria y el comercio. Son numerosos los oficios que se desarrollan en la ciudad y que poco a poco se van a adscribir en gremios o cofradías para la defensa de sus intereses socio-económicos.

Jaime I desde su llegada a Valencia se ha preocupado por otorgar a los diferentes oficios de la ciudad un hueco dentro de la administración municipal, en 1278 había 4 consellers por cada uno de los 15 oficios reconocidos; drapers, homes de mar, carnicers, sastres, pellicers, freners, fusters, pellers, sabaters, notaris, brutaners, corregers, ferrers, pescadors y barbers.

Las cofradías eran hermandades constituidas por personas que ejercían un mismo oficio y que, en principio, tenían como objetivo fines religiosos y asistenciales. Poco a poco aparecen oficios que se reúnen y adscriben a una cofradía bajo la protección de un santo patrón.

Los miembros de un oficio componían la cofradía de la que podían formar parte mujeres e hijos. Al principio la pertenencia a las cofradías y los gremios era totalmente voluntaria, habiendo en Valencia trabajadores libres, pero, poco a poco se fue imponiendo la necesidad de pertenecer a una organización u otra. Tampoco al principio hay distinción entre maestros y aprendices, pero con el tiempo  estas distinciones se van a acentuar, surgirán desavenencias, hasta que la idea de clase se impone por ley.

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Oficios

Existen diferencias entre una cofradía y un gremio, en la cofradía la idea religiosa y de beneficencia primaba sobre las demás, por el contrario, en el gremio, la atención se centraba en las disposiciones relativas al método de fabricación, control de calidad, evitar competencia desleal y estructurar la organización. El gremio puede definirse como un cuerpo económico y técnico, constituido interiormente por artesanos agrupados por categorías, conforme a su actividad artística y económica

A medida que progresaban las industrias artesanales, y alcanzaban mayor importancia surgieron nuevos oficios, o se fueron modificando parte de los existentes, floreciendo en el siglo XIV y XV. Así entre 1463 y 1521 encontramos  los siguientes oficios;  Plateros, tejedores, sastres, pergamineros, calafates, zapateros, armeros, pintores, carniceros, barberos, pescadores, horneros, panaderos, escribientes, médicos, abogados, juristas, molineros, correjeros, pañeros, tapineros, tendedores, cordeleros, cirujano-practicantes, calzateros, albañiles, guanteros, etc.

Demografía de la ciudad en el siglo XV

Si durante  los siglos XIII y XIV la ciudad vive un gran auge demográfico, va a ser en el siglo XV cuando alcance las cotas más altas de crecimiento, llegando a finales del 1500 a los 80.000 habitantes, duplicando su población  y pasando a ejercer la supremacía dentro de la corona de Aragón, superando a Barcelona, además de ciudades como Sevilla, Roma o Granada y equiparándose a nivel demográfico a Milán, Nápoles, Paris y Florencia (Álvaro Santamaría estima el crecimiento desde la conquista al siglo XV de un 266 por 100).

            Según un fuero de 1418, la ciudad de Valencia tenía 8.000 focs o casas, (5 habitantes por casa) lo que se traduce en 40.000 habitantes. En menos de medio siglo duplicará su población. En 1483 la ciudad contaba con 15.000 focs (75.000 habitantes). Este crecimiento y prosperidad de la ciudad durante el siglo XV no significa que hubiesen dejado de afectar a la ciudad las pestes,  guerras, sequias, inundaciones y demás cataclismos, pero Valencia se recupera rápidamente, y esto, es síntoma de la buena salud económica de la ciudad.

 El rápido crecimiento de la población no solo se puede explicar  por el superávit de natalidad, mejora en la dieta alimenticia (consumo de algo de carne y pescado), pequeño y paulatino crecimiento vegetativo y una mejora en las infraestructuras de la ciudad, continua habiendo como en siglos anteriores una fuerte corriente de inmigrantes a la ciudad  que dotará a Valencia de una gran actividad comercial y un aumento de la producción industrial (textil, papel, pieles, tintes…). Según Álvaro Santamaría la prosperidad de la ciudad de Valencia en el siglo XV se debe, por orden: primeramente al considerable movimiento mercantil; en segundo término, a una densa industria artesana; y finalmente,  a su fértil agricultura.

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Ciudad de Valencia, siglo XV

Todo este crecimiento demográfico de la ciudad y mejora de las condiciones económicas y de vida de los Valencianos no habría sido posible sin las medidas tomadas por Jaime I tras la conquista, otorgándole a Valencia y el nuevo reino una identidad propias con sus propios fueros e instituciones y quitando poder  a la nobleza aragonesa deseosa de tomar partido en el reparto de  las nuevas tierras conquistadas.  Valencia será la más beneficiada de estas medidas, entrando en  el siglo XVI con unas condiciones perfectas para afrontar una época de tremendo auge comercial, económico y cultural en lo que se ha denominado por la historiografía el siglo de oro Valenciano

La vivienda valenciana trás la conquista

La morfología urbana de la ciudad tras la conquista  a manos de Jaume I era completamente musulmana,  pero,  con  la marcha de una gran porción de población árabe  los repobladores cristianos  van a comenzar a ocupar las viviendas  sarracenas estableciendo sus oficios en las mismas calles que la Valencia musulmana.

Con el trascurso de las décadas la mentalidad cristiana se va plasmando poco a poco en la estructura de las viviendas de la ciudad y en menos de un siglo las nuevas casas cristianas habían reemplazado a las antiguas (a mediados del siglo XIV no había rastro del estilo de vivienda musulmana). Los repobladores cristianos habían vuelto al modelo tradicional romano que había sobrevivido a través de los siglos (Sanchis Siviera), con la única salvedad de los ventanales.

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Vivienda plebeya

Las casas Plebeyas solían seguir siempre la misma estructura, eras pequeñas y modestas, su fachada no superaba los cinco metros de anchura (longitud común de las vigas de la época) y no tenían más aberturas que la puerta principal de entrada a la vivienda, era amplia y con un arco de medio punto, encima  de esta había una amplia ventana de madera , con o sin reja, que daba ventilación a la cámara del piso de arriba. Dentro de la planta baja se encontraba un habitáculo que era normalmente  el obrador o lugar de trabajo de la familia que lo habitaba,  era bastante amplia ya que debía caber un carro o algún tipo de almacén para guardar los instrumentos y herramientas de trabajo. Desde este vestíbulo se daba paso a un comedor, y de ahí, a una corraliza donde se encontraba el animal de trabajo. Las viviendas plebeyas poseían un primer piso  donde se encuentran las habitaciones de la familia, el dormitorio  del matrimonio era la más amplia, ventilada y con una decoración más cuidada que en el resto de estancias de la casa, era la que daba a la calle a través del ventanal que se encuentra en la fachada. El suelo de las viviendas solía ser en la planta baja de tierra apisonada y en el primer piso con suelo pavimentado.

Los habitantes de las casa plebeyas solían estar el menor tiempo posible en sus hogares, los hombres marchaban a la taberna, el mesón o la calle mientras que las mujeres acudían al mercado o a la iglesia.

Las casa señoriales  estaban habitadas por nobles, caballeros y algún burgués acomodado, al igual que las casas plebeyas, solían seguir todas la misma estructura heredada de época romana, eran de piedra, grandes y lujosas, y aunque con alguna variedad distributiva se  ajustaban a un modelo común.

Se distribuían en un semisótano, un entresuelo, un piso principal y una buhardilla.  La puerta de acceso a la vivienda era de gran tamaño con un arco de medio punto que daba paso a un vestíbulo por donde se accedía al patio principal de la casa, grande y completamente descubierto. Desde el patio se accedía a través de tres o cuatro escalones al semisotano  donde se encontraba un habitáculo destinado  a los aparejos del caballero, al ”pasador”  para hacer pan y la lavandería.

En el patio central había un pozo de piedra, y una  escalera que daba acceso al primer piso, esta  poseía una ornamentada barandilla y a veces en galardonada con una moldura que marcaba el perfil de los escalones.

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Vivienda señorial

Los señores viven en el primer piso donde también había una cocina (daba a la calle) y un comedor (daba al patio central), la habitación del matrimonio al igual que en las casas plebeyas era la más decorada y cuidada de la casa.

  En último lugar dentro de la estructura de las casas señoriales encontramos la  buhardilla donde se accedía por una escalera interior y era el lugar destinado para que habitara el servicio de la casa (los criados).

Repoblación de la ciudad tras la conquista

Tras la conquista de la ciudad a manos de Jaime I en 1238 Valencia tenía alrededor de entre 25.000 y 30.000 habitantes, de los cuales la mayoría de la población era árabe, consciente de esto, del peso económico de este sector poblacional y de la toma pacifica de la ciudad, el rey permitió a la población mudéjar elegir libremente entre marcharse o quedarse  en la ciudad en una circunscripción especifica destinada para esta población denominada “la morería”, donde se respetará sus leyes y sus costumbres. Lo mismo ocurrirá con la población judía que pasará a residir en la “judería”.

 Jaime I establecerá una política de repoblación sistemática del nuevo reino de Valencia (llibre de repartiment) otorgando tierras y beneficios a quienes acudiesen a repoblar las nuevas tierras conquistadas, de esta forma, Valencia verá como su población aumenta de manera exponencial llegando a principios del siglo XV a más de 40000 habitantes. Desde mediados del siglo XIII, comienzan a llegar a la ciudad gentes de todos los rincones:

  • Reino de Valencia: Corresponde a un 78,81 por 100 del total, se va a producir un  auténtico éxodo rural, la gente comienza a marchar a la ciudad convirtiéndose Valencia en el foco económico, cultural y comercial del reino.
  • Peninsular: Proveniente del reino de Castilla, Aragón, Cataluña, Mallorca y Portugal corresponderá a un 16, 58 por ciento del total.
  • Extra peninsular: Corresponde a un 4, 61 por ciento de los repobladores, con inmigrantes italianos, flamencos, franceses, alemanes y del Magreb. .

Pese al aumento demográfico de la ciudad durante los siglos XIII y XIV, Valencia no ha permanecido ajena a las grandes causas de mortalidad de la época; las catástrofes naturales (terremotos, plagas…) y las peste, que azota Europa durante el siglo VIX, y que perjudicará  gravemente a la ciudad con numerosas epidemias en 1348, 1362, 1374-75, 1383-84 y 1395. Se observa como hay un aumento de la mortalidad infantil (50 por ciento antes de los 5 años), una reducción de hijos por familia (2 familias cristianas y 3 familias mudéjares) y una limitada esperanza de vida (40 años para años hombres).

Es necesario por tanto darle especial atención a la inmigración de gentes que llegan a la ciudad de Valencia y que la hacen prosperar a todos los niveles, económico, social, cultural, administrativo y demográfico. La rápida recuperación de la ciudad de las inclemencias de la época denota  una buena salud económica llegando a los albores del siglo XV siendo candidata a alcanzar la supremacía dentro de la corona de Aragón e incluso de la península ibérica.

Morfología urbana de la ciudad en época musulmana

Para introducirnos dentro de Valencia tras la conquista de la ciudad por Jaume I, es necesario conocer la estructura y funcionalidad de esta en la época que le precede. De esta forma vemos como Valencia no se va a desarrollar plenamente hasta el siglo X y XI donde la huerta, que es la base económica de la ciudad, experimenta un momento de alta productividad.

 La ciudad musulmana como tal no es una descomposición de la urbe romana, esta tiene personalidad propia. En la antigüedad Valencia poseía una distribución ortogonal con calles perpendiculares siguiendo la tradición hipodámica griega, pero en el siglo VIII sufrirá un gran cambio.

 No se sabe cómo quedo la ciudad tras la destrucción de esta a manos de Abd el-Rhaman I en 778, pero la reconstruirá totalmente al estilo musulmán. La ciudad se desarrollará sin ningún tipo de ordenación municipal, la tradición decidía el emplazamiento de las diferentes construcciones. Fue a partir del siglo XI cuando la ciudad se convertirá en una auténtica Medina provista de murallas (construidas por Abd el-Aziz) y una fortaleza o alcázar en el centro de la urbe, lugar donde actualmente se encuentra el palacio arzobispal. Al costado del alcázar se encontraba la mezquita mayor (no queda ningún vestigio de esta),  construida sobre la catedral visigoda, que estaba encima de una Basílica romana. Actualmente en este solar se sitúa la actual catedral de Valencia.

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Muralla árabe, y puertas de acceso

La muralla de la Valencia musulmana fue construida por Abd el Aziz a mitad del siglo XI, seguía aproximadamente el curso del primitivo brazo meridional del rio Guadalaviar. Están documentadas las siguientes puertas de acceso al recinto urbano de la ciudad de Valencia; Bab-al Shakir y Bad al-Warraq, Baad al-qantara, Bad al-Hannash, Bad Baytala, Bad al-Shari´a y Bad al- Faradj.

Las calles principales de la ciudad eran muy sinuosas, parten de las puertas de la muralla y cruzaban el centro urbano, que era el mismo que en época romano- visigoda y que conservará tal función hasta el siglo XIX (la actual plaza de la Madre de Dios). Eran calles estrechas, ya que en época musulmana no existía a penas tráfico rodado por las calles de la urbe. El ambiente era alborotador lleno de boticas y de mercaderes ambulantes.

Las casas principales de las calles daban nombre a estas. Dichas casas se cree que pudieron ser parecidas a las mansiones romanas, con patio central. Se trata de edificaciones majestuosas, en contraposición con las viviendas de los musulmanes comunes, que eran muy pobres y pequeñas, tanto que, tras la conquista de la ciudad y el reparto de las casa entre los repobladores, donaban dos casas musulmanas para construir una cristiana.

Una característica de la ciudad musulmana era su fragmentación, muy acusada si la comparamos con las urbes romanas, tremendamente unitarias. La comunidad judía habitaba en un barrio concreto que se cerraba por la noche. Este barrio se encontraba en el exterior de la ciudad romano-visigoda, pero quedará dentro de los límites de la ciudad tras la construcción de la muralla en el siglo XI.

En cuanto a edificios monumentales, en el mundo islámico solo en la arquitectura regia se hacían grandes edificaciones, y será bajo el reinado de Abd el Aziz que traerá a la ciudad de Valencia una época de esplendor, donde se  llevará a cabo la construcción de la muralla (una de las más fuertes del islam) y de la Almunia de Vilanova, un palacio regio.