Joaquín De Juan

Blog de Joaquín De Juan

Universidad para todos

¿UNIVERSIDAD O MULTIVERSIDAD?(a)

Bajo la aparente sencillez de la palabra Universidad se esconde una gran variedad de conceptos y diferentes formas de entenderla. De ahí que me haya permitido exponer, estas pocas líneas, mi punto de vista sobre lo que este ancestral termino encierra. Debido a su riqueza de matices, parecería incluso más apropiado hablar de Multiversidad que de Universidad.

USC President

¿Donde está Joaquín?

MI CONCEPTO DE UNIVERSIDAD
En la reciente historia española se han perfilado dos maneras muy diferentes de concebir la Universidad:

1) Una, para la que La Universidad, por su propia naturaleza y por su historia, no es igualitaria sino estamental (existen castas en ella), ni admite un régimen democrático, sino orgánico (el rector y las castas, tienen poder cuasi omnímodo), y en ella han de primar los principios del mérito y la capacidad y el “ethos” del esfuerzo (b)

2) Otra (c, d), a la que me adhiero, que sin restarle ningún valor a los principios de mérito y capacidad y al “ethos” del esfuerzo, da a la Universidad el papel de avanzada respecto de la sociedad en la que se inscribe, en el triple sentido de instancia crítico-intelectual de las formas de vida, inventora de nuevos modelos de comportamiento intelectual (cálidos, flexibles y antirepresivos) e instrumento para la transformación de la sociedad, y no una mera institución que solo aspira a mejorarse así misma (o a sus castas).

Por ello podemos atribuir a la Universidad, al menos, cuatro grandes misiones (e, f): docente, cultural, investigadora y social. Tratar de eliminar alguna de ellas o dar mayor supremacía a una respecto de las otras, será artificioso ya que la Universidad vive y se desarrolla en un medio social que aspira a participar de esas funciones e incluso de más.
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a) De Juan, J. (1994). ¿Universidad o Multiversidad?. Información. 22 de noviembre. Información de la Universidad pp 4.

b) Fontán, A. (1991). El lío de la Universidad. Nueva Revista. 15:6-7.

c) Aranguren, J.L. (1963). Universidad y sociedad. Cuadernos para el Dialogo. Extraordinario V. pp 3-5.

d) Tierno Galván, E. (1963). La Universidad, instrumento de acción. Cuadernos para el Dialogo. Extraordinario V. pp 5.

e) De Juan, J. (1996). Introducción a la Enseñanza Universitaria. Dykinson. Madrid.

f) Ortega y Gasset, J. (1982[1930]). Misión de la Universidad. Obras de Ortega y Gasset. Alianza Editorial. Madrid.

Ese oscuro objeto de la docencia

En latín, docere significa enseñar y por consiguiente aprender. Para muchos docencia equivale a “proceso de enseñanza-aprendizaje”, en el que están implicados múltiples elementos como: competencias, contenidos, medios, métodos, evaluaciones, contextos y, sobre todo, las personas que intervienen en dicho proceso. Sobre la docencia, la crianza y el sexo, todos opinamos sin recato y con la petulante autoridad de avezados expertos. En el caso de la docencia, dale a un tonto la venia docendi, incluso con muchos tramos de investigación (que los hay) y veras los desaguisados que hace.

No se si por suerte o por desgracia la docencia está de moda en nuestro país. Dejando de lado los repetidos varapalos con los que la OCDE nos regala, en sus famosos informes PISA, y la práctica ausencia de nuestras universidades en el Ranking de las 100 más importantes del Mundo según el Instituto de Educación Superior de Shangai, podríamos decir que la docencia española no es está precisamente en la cresta de la ola. Respecto a la enseñanza secundaria, baste con recordar el revuelo montado alrededor de la famosa Educación Para la Ciudadanía, especialmente en la Comunidad Valenciana. Y que decir de la enseñanza universitaria con el confuso “Proceso de Bolonia” y la pretenciosa “Estrategia Universidad 2015”. Todo esto sin que todavía hayamos resuelto los problemas de la Universidad del 2010.

Sin embargo, la razón de este articulo no es criticar la docencia de nuestro país ni la inoperancia de los políticos y autoridades académicas implicadas en la misma. Mi objetivo es reflexionar sobre que razones profundas nos llevan a vivir obsesionados con los ranking y la excelencia mientras abandonamos, en manos de voraces predadores, la autoestima de muchas de las personas implicadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Dicho de otro modo, trato de desvelar, inspirado en el film de Buñuel, “Ese oscuro objeto del deseo” qué subyace en las convicciones pedagógicas de nuestra política educativa.

La docencia es como un enorme iceberg del cual tan solo nos fijamos en el ápice emergente en la superficie del mar (lo aparente) aunque, olvidada y sumergida se sitúa la mayor parte de la masa del iceburgo (lo oculto). La zona aparente de la docencia, a su vez, está formada por dos tipos de actividades: las cotidianas o “lo que es” (enseñar/aprender, reunirse, examinar, reunirse, aparcar en el trabajo, reunirse, etc.) y las normativas o “lo que debe ser” (lo que dicen el BOE, los estatutos, los reglamentos, las costumbres convertidas en ley, etc.). Habitualmente los políticos y las autoridades académicas pierden, y nos hacen perder, el tiempo organizando y reorganizando, sin freno, ambos tipos de actividades. Sin embargo, en las gélidas y profundas zonas de “lo oculto” es donde asientan las razones del éxito o fracaso de las instituciones docentes, donde radica ese oscuro objeto de la docencia.

¿Y cuales son esas razones profundas que permiten qué en esta España nuestra, la docencia siga siendo la asignatura pendiente? ¿A qué se debe que en los últimos 20 años hayamos cambiado cinco veces de planes de estudio universitarios y qué en los últimos cinco hayamos disfrutado de la dudosa eficiencia de cinco responsables de los Ministerios de Educación y Ciencia, de Educación, Política Social y Deporte y de Ciencia e Innovación. ¿A qué viene esa obsesión por los ranking y la excelencia, dejando de lado el día a día, mientras proliferan nefastos y ambiciosos predadores de secretarias de estado, vicerrectorados, decanatos y otras estructuras de poder, incluidas las truculentas agencias anecoideas?. En mi opinión, en la base de todo esto, en la zona oculta de la docencia, subyace un complejo sistema de creencias acerca del conocimiento que sustentan y condicionan las conductas docentes que observamos en el mundo de lo aparente, tanto de lo cotidiano como de lo normativo.

¿Y cuales son esas creencias que distorsionan e impiden el normal desarrollo de nuestra vida docente?. En esencia, tres tipos de concepciones sobre el conocimiento son las responsables: la concepción fisicalista, la concepción economicista y la procusteana. Para los fisicalistas, el conocimiento es entendido como un objeto físico (como un ladrillo, por ejemplo) de ahí que ocupe lugar, deba dividirse en lotes o paquetes (materias, módulos, temas, lecciones, competencias, etc.), sus variedades o fragmentos deban yuxtaponerse debido a la impenetrabilidad de su substancia, etc. Esto explica la necesidad voraz de más profesores, más aulas, más edificios, más campus, etc. La concepción economicista deriva de la anterior, o sea, de considerar el conocimiento como mercancía cuyo valor está ligado a su condición material (peso, longitud, duración, etc.). Finalmente, la concepción procusteana* recoge un abultado numero de creencias, estructuradas alrededor de valores excesivamente burocráticos, caracterizadas por su rigidez, conservadurismo, intolerancia y autoritarismo que llevan a la toma de decisiones alejadas de la racionalidad: organización milimétrica de planes de estudio, horarios, créditos, espacios, grupos, subgrupos, etc. Es decir a una neurótica actividad organizativa y punitiva de la docencia.

Tan solo una clara idea de lo que el conocimiento es, nos permitiría sacar a flote nuestros profundos prejuicios sobre el saber con el fin de reconocer los elementos de la cara oculta de la docencia. Solo de esta manera podremos organizar, de forma racional, la parte aparente, cotidiana y normativa del proceso de enseñanza-aprendizaje para que éste se convierta en una actividad placentera para todos y deje de ser ese objeto oscuro de deseos inconfesables. Dejo pues al lector la ardua tarea de buscar el significado claro de lo que el conocimiento es, al tiempo que me aplico en su búsqueda también**


*Sobrenombre de un mitológico personaje de la antigua Grecia, bandido, asaltante y posadero que acomodaba a sus clientes, cortándoles las piernas con un hacha, a los altos, y estirándoles las extremidades a los bajitos, para adaptarlos al lecho.

** Artículo publicado en el diario Información de Alicante el Martes 20 de abril de 2010 (http://www.diarioinformacion.com/opinion/2010/04/20/oscuro-objeto-docenciabr/1000644.html)

¿Guantánamo administrativo?

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Guantánamo es una provincia del sudeste de Cuba. En ella se ubica, desde el año 1903, la base/prisión estadounidense de Guantánamo, tristemente famosa por haber sido considerada, por el Comité Internacional de la Cruz Roja, un “limbo jurídico” debido al estatus legal de sus prisioneros. Aunque el concepto de “limbo” carece de una entidad jurídica clara, suele emplearse para describir cualquier situación de ambigüedad legal. En este sentido, ¿podrían calificarse de límbicas algunas de las situaciones administrativas de la Universidad de Alicante (UA)?. Probablemente no, desde un punto de vista jurídico, pero probablemente si, desde el punto de vista psiconeurobiológico. En cualquiera de los casos, a toda institución, como a la mujer de César, según Plutarco, no le basta con ser honrada, sino que, además tiene que aparentarlo.

Hace ya algún tiempo que estoy profundamente preocupado por algunas situaciones límbico-adminsitrativas de la UA, sin embargo mi timidez natural y un cierto sentimiento de pudor me han mantenido en el silencio. No obstante, el reciente escrito del profesor Marcilla (Información 12/11/09), manifestando su preocupación y malestar por la falta de información, por parte del equipo de gobierno de la UA, en relación con el tema de los Campus de Excelencia Internacional, me ha animado a expresar serenamente mis opiniones. Si a esto le añadimos la dimisión en bloque, del equipo de dirección de la Escuela de Enfermería, ante las <<imposiciones>> (Información 17/11/09) del Rectorado en los planes de estudio de los grados de Enfermería y Nutrición, será fácil entender mi espontánea salida al ruedo, dada mi condición de primer director de dicha institución, tan querida por mi, de la cual también soy profesor.

En efecto, desde mi punto de vista, últimamente la gobernanza de la UA, en determinados asuntos y por determinadas personas, ha adquirido unos modos, ajenos a la cortesía académica, que comienzan a empañar el talante democrático de la vida universitaria. Mi modesta participación como candidato en dos elecciones a Rector, me da cierto crédito moral para atreverme, eso si con el máximo respeto, a opinar sobre la transparencia en el gobierno de la UA, entre otras cosas porque ese fue el lema central de mi campaña y programa en el año 2001 (Programarectorjdj)

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Asociar la UA con un limbo administrativo, no es más que es una metáfora para mejor entender las actuaciones de algunos responsables académicos, empeñados en que tanto el Master de Biotecnología y Biomedicina del Departamento de Biotecnología, como los Planes de Estudio de los Grados de Enfermería y de Nutrición, hayan pasado de una saludable y enriquecedora actividad académica, de muchos años de trabajo a situarse, de la noche a la mañana, en un extraño limbo administrativo, presos de una lamentable situación de indefensión que amenaza seriamente su futuro y su buen funcionamiento. Todo ello sin ninguna justificación formalmente fundada.

Comenzaré por los estudios de Postgrado del Departamento de Biotecnología. Estos surgen, hace 10 años, como Programa de Doctorado de Biotecnología y Biomedicina. En 2003 el programa consigue la Mención de Calidad del Ministerio de Educación y Ciencia que disfruta durante 5 cursos consecutivos. En 2005, la Mención de Calidad le permite transformarse en el Programa Oficial de Postgrado (Master y Doctorado) de Biotecnología y Biomedicina, vigente en la actualidad. Durante estos 10 años, unos 380 alumnos de doctorado y master, nacionales y extranjeros (Francia, Brasil, Colombia, Venezuela, Argentina, Cuba, Marruecos, Finlandia,…) se han formado con nosotros, muchos de los cuales se encuentran trabajando en centros y laboratorios de Biomedicina. Durante este tiempo hemos conseguido, anualmente, ayudas del Ministerio de Educación y Ciencia para la financiación de la movilidad de profesores invitados de diversas Universidades españolas y extranjeras: Valladolid, Valencia, Murcia, Central de Barcelona, Autónoma de Barcelona, Oxford, University of Southern California (Los Angeles, USA), Sassari (Italia), etc.

El pasado mes de mayo nuestro Master se presentó, junto con otros 29, a su renovación para el próximo curso, por el Consejo de Gobierno. Pues bien, de los 30 masteres presentados todos fueron aprobados, excepto el nuestro que se encuentra en un “limbo administrativo” sin que hasta la fecha hayamos tenido noticia oficial alguna sobre su situación real. Pero lo más grave es que, entre los 29 masters restantes, se han aprobado dos, sin ninguna experiencia previa en la citada docencia, con títulos y contenidos muy similares al nuestro.

Respecto a la Escuela de Enfermería, cabe señalar que durante muchos años viene ocupando los primeros puestos en el ranking de las Escuelas de Enfermería. Su funcionamiento y prestigio, así como la calidad de los profesionales egresados de ella, son muy valorados en el mundo sanitario y universitario. Sin embargo, por no se sabe que suerte de intereses, está prestigiosa escuela, está siendo sometida a una fuerte presión para que retuerza y modifique los acuerdos democráticamente alcanzados en su Junta de Centro. De ahí que tenga que aplaudir el admirable gesto de dignidad democrática de su equipo directivo al dimitir en bloque.

¿Y cuál es el rationale de este asunto?. Claramente, activar un mecanismo de depredatio subtilis para que, aprovechando el río revuelto de la bola de Bolonia (Información, 27/03/09: La bola de Bolonia) corsarios académicos traten, sin pudor ni recato, de llevar el ascua a su sardina, y usurpar el fruto del trabajo de otros. Con estos mimbres la inmóvil, triste y vacía silla de la UA, poco va a contribuir a llevarnos a un Campus de Excelencia Internacional. Finalmente, todo esto destila una gran contradicción. Mientras que la universidad demanda, y con razón, respeto y justicia al Consell, solicitando que respete su autonomía y le abone lo que le adeuda, la propia universidad esquiva la autonomía y derechos de sus centros, departamentos, alumnos y profesores y les arrebata injustificadamente, su bien más preciado, conseguido con gran esfuerzo: su dignidad.

(INFORMACIÓN  Jueves 26 de noviembre de 2006: GUANTANAMO)

Primum non docere (Lo primero no enseñar)

UNIVERSIDADES

Primun non nocere (Lo primero, no hacer daño)” reza un aforismo básico de la práctica médica. “Primun docere (Lo primero enseñar)”, sería la variante aplicable al profesorado. Sin embargo, en la práctica, el profesor universitario se ve abocado a seguir al pie de la letra el aforismo que encabeza este articulo: “Primum non docere (Lo primero no enseñar)”.

Lo primero no enseñar, porque al enseñar el profesor pierde la posibilidad de enriquecer su curriculum vitae con aquello que más se valora en las acreditaciones/habilitaciones/oposiciónes: la investigación (artículos, libros…). Lo primero no enseñar, porque la actividad docente esta mal vista por parececerse a la de un cómico en el escenario, de un charlatán en su tarima o la de un clérigo en el púlpito. Lo primero no enseñar, porque eso no “mola” y además lo puede hacer cualquiera, aunque no tenga ningún titulo que le avale e incluso a pesar de la opinión en contra y repetida de la mayoría de los alumnos. Lo primero no enseñar, porque para algunos soportar a los alumnos es una tortura. Lo primero no enseñar, porque además no es necesario para que te den los tramos docentes. Estos se dan de forma automática, seas un excelente profesor o un psicopata incompetente. Lo primero no enseñar, porque te puedes manchar el “lacoste” de tiza. Lo primero no enseñar, porque…

Probablemente el problema es puramente semántico. Con toda seguridad estamos interpretando el verbo “docere” de forma parcial y el término investigación de forma corrompida. Probablemente estamos confundiendo la universidad con la pasarela Cibeles, los campos Elíseos o la  antaño famosa vía Veneto. Quizá se nos está olvidando que la Universidad es un servicio publico, destinado a formar a los ciudadanos y que los profesores tenemos en la actividad docente una de las más importantes de nuestras funciones. Quizá algunos responsables universitarios, son unos irresponsables, que han convertido a la universidad en su negocio particular olvidando el primum docere.

¿Qué podemos hacer para que las actividades dimanantes de del verbo “docere” sean valoradas, útiles, estén bien vistas y sean consideradas agradables y necesarias?. Aclarar algunas cosas como las que siguen puede contribuir:

1º) En primer lugar debemos devolver al verbo “docere” toda su carga semantica. Docere en latin significa enseñar e instruir y esta claro que no se puede enseñar si otro no quiere aprender. Enseñar/aprender, enseñanza/aprendizaje, constituyen un binomio inseparable, son las dos caras de una misma moneda. Las autoridades academicas, los profesores universitarios y los alumnos debemos reivindicar la docencia como una actividad profesional  altamente especializada y muy digna. Construir en el interior (instruir) de un ciudadano, un abogado, un médico, un ingeniero, un biólogo, etc. no puede ser una actividad tomada a la ligera y dejada en las manos de cualquiera. La formación docente y científica del profesorado es una tarea urgente.

2º) En segundo lugar, tambien debemos devolver a la actividad investigadora su real dimensión. En la universidad española, algunos, todavía “juegan” a la investigación como si se tratara de adquirir un “aura flurescente de distinción”. Algunos, viven la investigación como una forma de “discrimanación social”, en un sentido cuasi xenofobo (los “criterios de excelencia” de algunos), como una forma de “prestigio social”, que hay que conseguir a consta de lo que sea. Esto es especialmente grave, cuando se llega a conocer la impunidad e indecencia, con la que algunos fabrican algunos de sus “criterios de excelencia”, pero esto es materia para otro articulo. Ser investigador es algo más serio y simple.

El investigador actual es un profesional como cualquier otro (informatico, abogado, economista, periodista, sociologo, etc). Es un experto en resolver problemas y en responder preguntas de una determinada disciplina y tendrá más o menos éxito dependiendo de multiples variables, no todas controladas por él (personales, sociales, políticas, económicos y aleatorias). El investigador actual no es ni tiene que ser ninguna especie de aristocrata, no es ni tiene que ser ningún superdotado (conozco alguno que presume de científico y cae de lleno en el grupo de los “borderline”), no es ni tiene porque ser de “buena familia”, también las clases modestas dan buenos profesionales de la investigación.

Con toda probabilidad, el error resulta de confundir y hacer sinonimo el termino “investigador-profesional” con el de “genio”, “sabio”, etc.  Pero es que los “ramonesycajales”, los “severosochoas”, etc, lo han sido por otras razones distintas que las de manipular plazas universitarias, comprar voluntades y votos y hacerse premios a la medida. Los sabios y los genios son otra cosa, el resto, por suerte o por desgracia, somos respetables miembros de una sociedad democrática en la que cada uno cosecha sus meritos, honestamente, como mejor puede.

3º) Quizá, la razón última de que la docencia sea menospreciada y la investigación fraudulentamente exaltada por algunos, en nuestro país, y ambas actividades artificialmente enfrentadas, no es más que la estrategia creada por autenticas y minoritarias “tramas impunes” que, desde el franquísmo*, viven la universidad como si de un cortijo se tratara. Son los “Señoritos de la guerra” (por similitud, muy exagerada por mi parte, con los grandes capos que llevan a algunos países a la muerte y a la miseria) emparentados con algunos políticos sin escrúpulos, acaparadores de puestos de decisión, repartidores de prevéndas e inmorales hasta el tuétano.

Finalmente debe quedar bien claro, a todos los ciudadanos ajenos a la universidad que ésta sigue siendo mayoritariamente una institución limpia, eficiente y responsable y que como cualquier otra organización de la sociedad, también tiene sus puntos negros. Puntos negros que no deben ser ocultados, antes bien, diagnosticados y puestos al sol de la transparencia para que bajo la acción benefica de la justicia y la seriedad, cicatricen bien las heridas, evitemos recaidas y la sociedad no pierda la confianza en una institución tan emblemática ynecesaria como la universidad.

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* II Congreso sobre la corrupción y el acoso en la universidad pública española. Ponencia de Joaquín De Juan: “Arqueología de la corrupción en la universidad española (Bases para un cambio eficaz desde dentro)“. Madrid, 20-21 de octubre de 2006. http://www.ucm.es/info/vivataca/corrupcion/congresoII.htm

De cuatreros con birretes y cananas (academia canalla)

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El término academia ha sido empleado de muchas formas a lo largo de la historia. La primera de todas para referirse a la institución creada por Platón, hace más de dos mil años, en el campo llamado Akademeia, en honor de Akademos, legendario héroe de la mitología griega. Fue en esta Academia donde Platón dialogaba con sus discípulos sobre la caverna, las ideas, el amor y el gobierno de los sabios.

Posteriormente su uso se generalizó para referirse tanto a las asambleas de sabios como a los edificios que los cobijaban. Deslumbrados por esta palabra numerosos maestros, de pueblos y ciudades, llamaron academias a los habitáculos donde miembros de mi generación, aprendían contabilidad, cultura general, música, baile e incluso corte y confección. También en el medio universitario, de forma coloquial, hablamos de la academia para referirnos al conjunto de los profesores.

Hablar de canalla requiere alguna precisión, especialmente cuando es mi intención asociar ese adjetivo a un grupúsculo de académicos que por sus cualidades morales y éticas, deberían ser evangélicamente separados del resto, como la paja del grano. Son muchas las acepciones dadas a la palabra canalla, pero si omitimos la que se usa, de forma candorosa, entre la gente que se aprecia, el termino se reduce a las siguientes aseveraciones sobre una persona: moralmente despreciable, de malas costumbres, sin nobleza, ruin, miserable, granuja, guache, mezquina, avara, malvada y perversa. En algún momento pensé titular este artículo “villanos académicos”, emulando el título de otro publicado por el Profesor Manuel Atienza (http://www.ua.es/dossierprensa/2007/07/29/index.html), pero sinceramente villano es un piropo para los rufianes académicos a los que me refiero. Les ajustan mejor epítetos como charranes, randas, albardanes o belitres.

¿Y por qué razón debemos asociar el termino canalla a un grupúsculo de académicos? ¿Merece la pena gastar una sola gota de tinta por gente con tales atributos?. Creo que si y la idea surgió al leer el libro “Economia Canalla” de Loretta Napoleóni. En él la autora dice así, refiriéndose a esa forma de economía: “Al igual que en la película de culto Matrix, los consumidores vivimos en un mundo de fantasía. Creemos que la vida nunca ha sido mejor que ahora…Pero si intentamos ir más allá de las apariencias…el cuadro que aparece ante nuestros ojos es similar al mundo real de Matrix”. Algo así esta ocurriendo en la vida académica que nos rodea. Bajo la aparente calma de un mundo supuestamente normalizado y reglamentado, a poco que escarbemos, descubriremos las siniestras prácticas de un grupúsculo de bergantes y rufianes que amparados en una serie de tópicos cuyo significado no conocen (orden, calidad, excelencia, organización, rendir cuentas, …) tratan de domeñar al resto utilizando una de las formas de violencia más sutiles, la denominada por Diana Scialpi, “Violencia político-burocrática”, denominada así por practicarse en el ámbito de la Administración Pública y porque dichas prácticas, ajenas a la ley, son perpetradas por quienes tienen la responsabilidad de cuidar a los ciudadanos.

¿Pero, realmente existen académicos canallas?. Pues sí, haberlos, “hailos”, como las meigas. ¿Y cual es el perfil de estos truhanes?. Resaltaré, de nuevo, que se trata de un grupúsculo de camanduleros, amalgamados por sus intereses personales, propios de desaprensivos, abellacados y fulleros, que usan artes arteras para sacar “tajada”, cual sollastres, estafadores y bribones. Además, son sujetos autoritarios, mendaces, tergiversadores, opacos y tramposos. O lo que es lo mismo, “cuatreros con birretes y cananas”.

Algunos de ellos, a la sombra del poder y sin recato, intentan apoderarse de los logros obtenidos por otros académicos y docentes decentes con su trabajo, ingenio y con el sudor de sus frentes. Para ello, no tienen empacho en difamar y destruir a quien se ponga en su camino, al tiempo que favorecen a los que les aúpan a los catafalcos y túmulos de su repugnante pseudopoder.

Son ya demasiados los años de vampirismo y licantropía universitaria que superan a la de “Luna Nueva” de Guillermo del Toro y del “Crepúsculo” de Katherine Hardwicke. Es hora ya de colgar los ajos en el quicio de nuestra universidad, para eliminar de su frontispicio la frase ¡Lasciati ogni speranza, voi ch´entrate!” que el Dante colocara en el infierno. Es hora ya de que luzca con orgullo, esta otra: “sapientia aedificavit sibi domun”.

La bola de Bolonia


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El término bola encierra para mi múltiples significados que van desde ese objeto esférico y pateado que los futbolistas utilizan para vaciar nuestras mentes, frente a la dura realidad, hasta el de Gaya que nos alberga y transporta a lo largo de una enorme elíptica, en la periferia de la Vía Láctea. Entre el balón de reglamento y las distancias siderales, la palabra bola también significa para mi, mentira y engaño.

 No hubiera escrito este articulo si no hubiera observado, triste y escandalizado, las brutales imágenes de corte franquista, de las fuerzas de orden público, apaleando violentamente a jóvenes universitarios de Barcelona cuyo delito era pedir explicaciones, como cualquier ciudadano de pleno derecho. No hubiera escrito estas palabras si no hubiera escuchado los argumento falaces y pusilánimes de un Rector incapaz de escuchar el grito de la juventud pidiendo dialogo. No hubiera escrito en estos términos, si tampoco hubiera oído, a una Ministra, henchida de publireports, convirtiendo en marginalidad los anhelos más puros de nuestra juventud universitaria.

 Bolonia es una maravillosa ciudad italiana y cronológicamente la primera Universidad europea y del mundo occidental. A partir de aquí todo lo que se dice de Bolonia son bolas, inexactitudes o estupideces que denigran tan importante nombre. Llamar al proceso de convergencia en el Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) el “proceso de Bolonia” es ofender a tan ilustre nombre y esto por varias razones.

 En primer lugar porque la convergencia en el EEES tan solo es un proceso político, similar a la introducción del euro, para facilitar la movilidad de universitarios en el seno de la Comunidad Europea. Dicho de otro modo, no se está inventando la pólvora como algunos pretenden. Las competencias/objetivos, la enseñanza centrada en el estudiante, las nuevas metodologías, etc., etc., los que realmente estamos interesados en la docencia, lo conocemos y venimos practicando, desde los años 70, aquí y en Europa.

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 Desgraciadamente, en nuestro país y en especial en algunos lugares, este proceso ha caído en manos de obtusos e ignorantes burócratas, herederos de la Santa Inquisición y de las más excelsas “excelencias” del régimen anterior, capaces de convertir un proceso político en la más abstrusa de las tareas burocráticas. Del pensamiento de la Institución Libre de Enseñanza, hemos pasado a rellenar, a modo de chupatintas, infumables cuadriculas para convertir la sana y apasionante tarea de crear y difundir el conocimiento, en un intrincado mundo de números, con sus correspondientes decimales, denominados créditos ECTS.

 Por si esto fuera poco, el camino de la convergencia en el EEES está minado de decretos y contra-decretos, de resoluciones y contra-resoluciones y de reglamentos y contra-reglamentos (todo ello con la mínima transparencia posible) que cada equis meses, destruyen el trabajo realizado por universitarios emprendedores, sumiéndonos en un caos que hacia años que no se veía.

 El absurdo nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación (MCINN), responsable de que la Enseñanza Universitaria haya sido desgajada, durante casi un año, de su entorno natural, la educación, junto con la ANECA que recuerda más a la TIA de Mortadelo y Filemón que a una institución evaluadora de la calidad, están acreditando, junto a excelentes docentes, a elementos incontrolados, sin ningún tipo de formación e incapaces de dictar una clase coherente, sin insultar a alumnos y a colegas, de lo cual puedo dar fe. Todo ello sin el debido control público, o sea sin que los candidatos den la cara.

En fin, las actuaciones del rector de la Universitat de Barcelona, en el pasado mes de marzo, pusieron de manifiesto su incapacidad para afrontar una situación cuyo tratamiento nunca debió resolverse por la fuerza. Aquella actitud a lo único que ha contribuido es a destruir la poca credibilidad de aquellos que siguen hablando fanáticamente del proceso de Bolonia, sin hacer el menor esfuerzo por entender y explicar aquello de lo que hablan ya que al parecer, el proceso debe hacerse por bolas.

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¿Universidad a la boloñesa o a la carbonara?

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Desde que un grupo de iluminados próceres de la educación superior, sorprendidos por el paráclito, decidieran evacuar su archiconocida Declaración de Bolonia, en 1999, no ha pasado ni un solo día que un destacado ejercito de fervientes seguidores de la ortodoxia boloñesa, hayan dejado de deleitarnos con la construcción de esa enorme “pizza” (palabra italiana, de origen alemán que significa “mordisco” o “mendrugo”) que denominamos Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES).

El EEES, como los espaguetis a la boloñesa, está compuesta por varios ingredientes entre los que debemos destacar el “tomate” que los “illuminati” están montando y la “pasta” que se van ahorrar los contratadores con la mano de obra barata de los futuros graduados.
Mientras tanto, la también barata mano de obra del profesorado, además de las actividades docentes e investigadoras, habrá adquirido importantes destrezas administrativas que le permitirá colocarse como secretarios/as en las Universidades Privadas, fruto de la Convergencia. De esta manera, los antaño venerados profesores universitarios, consumidos por el síndrome de “burn-out” y reducidos a teas incandescentes, terminaremos nuestros días formando el gran ejercito de una Nueva Universidad, una Universidad a la carbonara. Que nos aproveche.

Misión jUAquin 5: Guardería y Escuela Infantil en la UA

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En mi anterior “Misión” introducía el tema de la Paridad Académica y animaba a que nos pusieramos las pilas para romper, de una vez por todas, el techo de cristal de las mujeres de la Universidad de Alicante (UA). Lucía Artaázcoz, experta de la Agencia de Salud Pública de Barcelona afirmaba hace algunos meses, en la Universidad de Navarra que la conciliación de la vida laboral y familiar provoca en la mujer trastornos crónicos, peor estado de salud mental y menor número de horas de sueño y ejercicio físico. <>Esto es tan solo un pequeño boton de muestra. Todos sabemos las dificultades que el personal femenino universitario debe arrostrar para poder llevar adelante su carrera profesional. Todos sabemos también lo que supone tomar la decisión de tener descendencia, especialmente para la mujer. Pienso que una medida importante, pues así lo indican los datos aportados por la Plataforma Escuela Infantil ¡Ya! de la Universidad de Alicante, sería poner al servicio de la Comunidad Universitaria una Guardería y Escuela Infantil ¡ya!.

Este parece ser un buen momento ya que nos encontramos ante unas inminentes elecciones a Rector.

Misión jUAquin 4: Paridad académica

Según denunció UGT-Madrid, el pasado día 3 de julio, en el ámbito de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid, en El Escorial, aunque las mujeres representan aproximadamente el 60% de la población estudiantil matriculada en las universidades españolas, tan solo un 13% son catedráticas, un 15% investigadoras del CSIC y un 27% personal de los departamentos de I+D de las empresas. Sin entrar, de momento, en el análisis de los diferentes factores que determinan esta situación de segregación, la principal consecuencia que debemos extraer de esos datos, es la necesidad de que las universidades pongan en marcha politicas eficaces y claras para conseguir la Paridad Académica que equilibre los porcentajes comentados.

Por otra parte tenemos, cada vez más, ejemplos que demuestran que conseguir la paridad no es tan dificil. Así, en Andalucia, debido a un plan establecido entre las universidades y la Junta, el indice de mujeres que ocupan cargos directivos, ha aumentado considerablemente, llegando en algunos casos hasta el 50%. En este sentido, el equipo rectoral de la Universidad de Jaén está constituido a partes iguales por hombres y mujeres. En cuanto al acceso de la mujer al cargo de Rectora, aunque la cosa esta más negra, sin embargo la Universidad de Malaga cuenta desde hace tres años con la primera rectora andaluza.

Tambien allende nuestras fronteras, cuecen habas. En EEUU las mujeres representan una cuarta parte del total de presidentes/as (equivalentes, mas o menos, a nuestros rectores/as) de universidades. Así estan las cosas. Es hora de que nos pongamos las pilas. Seguiremos con este tema.

Misión jUAquin 3: Por una Universidad menos burocrática

En los últimos tiempos, la Universidad se ha convertido en una institución obsesionada por la organización y el control, aderezada con una mentalidad que empieza a rayar en lo que Theodor W. Adorno describia como “mentalidad autoritaria“.

Para reflexionar sobre este tema, hace unas semanas escribi un articulo en el diario Información de Alicante con el titulo de ¿Universidad procusteana vs Multiversidad?. Dejo aquí un documento que corresponde a dicho articulo, por si alguien quiere reflexionar sobre el tema. Se admiten críticas, comentarios y sugerencias.

Muchas gracias