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Opinión

Mi discurso de despedida

Como habitual discurso de despedida podría escribir sobre el pasado y el futuro. Sobre lo jóvenes que éramos (unos más que otros) el día que llegamos y sobre lo que nos espera a partir de ahora, un año después de haber salido de la Universidad. Como no me creo más original que nadie hablaré justamente de eso, del pasado y del futuro pero un poco a mi manera.
En 1355 en Oxford (perdón me tira la Historia) un grupo de estudiantes puso en duda la calidad de la cerveza que estaban tomando. El tabernero les citó en la calle, un jarra voló hasta su cabeza y  la discusión se convirtió en pelea, la pelea en reyerta y la reyerta en revuelta. Durante los dos días que duró la contienda los estudiantes solían refugiarse tras los muros de la Universidad que como institución eclesiástica era inviolable, hasta que fue asaltada. La contienda entre ciudadanos y estudiantes se saldó con 93 muertos y con una curiosa concesión. Cada año una comisión universitaria probaría y daría el plácet a la cerveza que se consumirá a lo largo del próximo año. Esta tradición llega hasta hoy.
Este no es un texto nostalgico que pretenda acabar con una exaltación de cualquier tiempo pasado. Esto es una mirada a la Universidad y a lo que la debe convertir en diferente. La Universidad en la que yo me he formado es una institución pública. Quizá público en los tiempos que corren a más de uno le pueda sonar peyorativo pero no significa nada más y nada menos que de todos. La Universidad es de los profesores que dedican su vida a ella, es del personal que trabaja en ella, es de los alumnos que se forman en ella, es de los que pagan tasas y matrículas en ella pero también es de los que no pasan por ella, como aquel tabernero y aquellos ciudadanos a los que se enfrentó el día de Santa Escolástica.
Parece que hay mucha gente que espera muchas cosas de la Universidad, es más podríamos decir que hay tantos modelos de universidad como personas susceptibles de leer esto (seguro que más). Probemos comenzando por aquello que no debe ser la Universidad.
La Universidad no es o no debe ser únicamente una factoría de trabajadores que cubran las necesidades del mercado laboral. No es o no debe ser una cantera/escuela de políticos ni una herramienta política. No es o no debe ser un nido de serpientes donde tu éxito dependa del fracaso de los demás. No es o no debe ser un lugar donde el mamoneo sea la única forma de subsistencia y cohabitación. No es o no debe ser un lugar donde se le corten las alas a aquel que vuela diferente. No es o no debe ser un lugar de fragmentación social cuyo paso te conceda un determinado estatus. No es o no debe ser un lugar donde se emitan o donde se consigan exclusivamente títulos.
Entonces volvemos al mismo problema de inicio, al qué debe ser la Universidad y a lo que cada uno de nosotros espera de esta institución. Busquemos pues una máxima, algo tan general y claro al mismo tiempo que nos ponga a todos de acuerdo. Se me ocurre algo así como: “La Universidad, institución que forma a individuos para que estos, de vuelta en la sociedad, influyan en ella mejorándola”. Y de nuevo surge una pregunta, ¿lo estamos consiguiendo? Si atendemos a la situacion actual y a las masificadas universidades la respuesta es un tanto desoladora. Así que fijemos la idea de Universidad que queramos y luchemos (sí, sí luchemos) por ella. Porque una Universidad mejor repercutirá en una sociedad mejor y en una sociedad mejor, la cerveza es estupenda.