Ser, hacer y dejar hacer

Cuántas veces hemos escuchado: “¡ Es que yo soy así !”, “¡ No puedo evitarlo y me paso todo el día pensando en mis preocupaciones !”, “¡ Es que no me hacen caso, van a su bola !”, etc., etc, etc..

Piedra rojiza en el campus

¡ Es que yo soy así !

Esta frase representa el mito de la personalidad inalterable. Soy así, desde que me parió mi madre y no puedo cambiar. ¿Realmente, no has cambiado ya desde que naciste? ¿Has encontrado alguien que no haya cambiado desde que nació? En realidad, el cambio es permanente, no eres el/la mismo desde que naciste, esto es cierto. Tampoco fuiste el mismo en el colegio, bachillerato y tampoco ahora en la universidad. Físicamente seguro que no. Emocionalmente, personalmente, tampoco, aún que te pretendas cobijar tras un escudo protector en ciertas situaciones y digas: “Es que yo soy así”. Al igual que no eres siempre el mismo, los demás tampoco, es decir, también cambian y, a pesar de todo, nos seguimos anclando en: “Es que yo/tú/él es así”.

Es un mito, falso, que nos precondiciona a actuar con los demás y con uno mismo.

Nuestro ser no es inmutable en el tiempo

¡ No puedo evitarlo !

Esta frase representa el mito de la incapacidad de aprender algo nuevo. ¿ No has aprendido nada desde el día que naciste hasta hoy ? ¿Crees que no podrás aprender nada nuevo en adelante ? Parece que la respuesta a estas preguntas es que es posible aprender lo que nos propongamos. Por difícil que sea. Rodéate de personas que te ayuden a cambiar a bien. Aprende de personas que se adaptan bien. Consuela a los que en el proceso de cambio, sufren. Disculpa a los que no aceptan el cambio.

Yo hago lo que estoy acostumbrado a hacer

¡ Es que no me hacen caso, van a su bola !

Esta frase representa el mito de querer tener siempre la razón. De imponer tú verdad a la de los demás. Aunque la realidad es una. Todos componemos nuestra representación particular de la realidad, viendo cosas que otros no ven y no viendo lo que otros ven. Ponerse en el lugar de los demás es un esfuerzo que nos permite comprender sus actos y relativizar nuestros anhelos, aprendiendo a ponderarlos y jerarquizarlos para convivir mejor los unos con los otros.

El progresar en la vida depende nada más de mi

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