Fue una ruta atlántica que funcionó durante los siglo XVI-XVII y principios del XVIII. Salía de los puertos europeos en los barcos cargados de abalorios con dirección a las costas de África, el golfo de Equinea, donde se intercambian esclavos y se trasladan a América donde se venden a cambio de materiales preciosos, maderos, tintes, café, cacao y otros productos colonistas.

El control de esta ruta fue español y portugues en el siglo XVI, holandes en el XVII e Inglés en el XVIII. Fue la ruta más rentable de todas.