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Entrevista a Charly Sensei en el Diario Vasco

Poco antes de volver a Vietnam, a Charly Sensei le hicieron una entrevista para el Diario Vasco, en su sección local dedicada a Tolosa, su localidad natal. Os pego el texto completo y el enlace por si queréis leerla en el formato original:

«Fui a Asia, porque aquí la medicina natural era considerada brujería»

Charly en Tolosa

Su mundo transcurre entre chacras y energías, entre la meditación, los mantras, el equilibrio corporal y la naturaleza. Ha creado en torno a sí toda una filosofía de vida oriental, a través de la medicina natural para lograr en las personas el bienestar físico, mental y espiritual. «La mayoría de las personas están muy arraigadas a la realidad física y necesitan una manifestación concreta que puedan percibir a través de sus sentidos para tomar decisiones y actuar», indica este tolosano, que lleva 30 años viajando por el continente asiático. Buen conocedor de la historia del yoga, de las tradiciones y técnicas japonesas y de la cultura de la India, vive en la actualidad y desde hace cuatro años en Vietnam, donde ha puesto su centro-escuela en la isla Phu Quoc (la isla más grande de Vietnam) e imparte allí yoga, aikido-budo (arte marcial japonés) y «mi arte-masaje» como él mismo define a sus propios masajes terapeúticos, a base de medicina natural y la práctica de la transmisión de energía con las manos «para el desarrollo físico y del espíritu», afirma. Acaba de pasar unos días en Tolosa y, ahora, regresa a Asia.
-¿Por qué eligió Asia?
-Porque allí hay un magnetismo de libertad individual donde te sientes realizado.
-En el mundo occidental lo que se lleva ahora es ejercitar la medicina natural, apuntarse al método Pilates, ir a masajes, practicar yoga… Con su dilatada experiencia en todos estos temas¿no ha pensado volver a casa y hacerse un hueco?
-No, no me interesa porque se está descafeinando todo lo que viene de Asia. Aquí no se enseñan los métodos ni las técnicas puras tal y como son en sus orígenes, tal y como lo han transmitido los maestros.
-¿Qué le hace pensar así?
-Influyen muchos factores, entre ellos el estilo de vida de occidente. Si naces en una sociedad donde hay adrenalina negativa no te desarrollas y la libertad individual se obstruye. Yo recomiendo a la gente que una vez en la vida viaje a Nepal y vea la belleza y el magnetismo de las montañas. Allí, en el techo del cielo te encuentras contigo mismo y ya no eres el mismo.
-Dígame, antes de aventurarse a conocer países, cuando vivía en Tolosa, ¿apostaba por la filosofía de vida que practica en este momento?
-Sí. Desde jovencito sentía la necesidad de que las personas se encontraran bien. En la década de los 70 descubrí la macrobiótica, el poder que tiene la alimentación, y la medicina natural. Aprendí los puntos estratégicos de los pies y del cuerpo humano y la manera de llegar a un equilibrio corporal con la menor agresión. Yo practicaba aquí la medicina natural pero, entonces, en los años 70 era considerada casi como brujería y no me fue posible hacer todo lo que yo quería hacer. Por eso, me fui a Japón para hacerme maestro. Allí estuve seis años en un monasterio, en el que había una escuela internacional, estudiando todo lo relacionado con la medicina natural hasta sacar la diplomatura. Luego, mi vida ha sido una aventura viajando por diferentes países asiáticos. Desde hace cuatro años estoy en Vietnam, tengo mi escuela, donde realizo mi trabajo ajustando a cada persona (según el mal o lesiones que tenga) un método apropiado y energías de transmisión a través de las manos, lo que aquí se conoce como Reiki, utilizo minerales naturales, hidroterapia… Allí soy feliz.
-Desde su perspectiva, ¿que le falta a la sociedad occidental?
-Entre otras muchas cosas, la falta de contemplación, de meditación. Es una sociedad donde prima el tiempo, el consumo, la competitividad, donde el estrés y las prisas hacen que las cosas bellas que existen alrededor desaparezcan. Lo de «no hay tiempo» no es cierto. En Vietnam hombres y mujeres trabajan prácticamente las 24 horas del día; se levantan a las cinco de la mañana pero siempre encuentran su tiempo para meditar y ejercitar sus músculos.Ellos sí saben que los beneficios son casi inmediatos; las pequeñas ansiedades se reducen y el gozo comienza a manifestarse.
-¿Volverá al ‘txoko’?
-De hecho vuelvo cada cierto tiempo a casa pero para ver a mi familia y a los amigos y porque las raíces tiran pero no lo suficiente para hacerme una vida aquí.

Entrevista a Gerard Blaize en Aikido Journal

Entrevista publicada originalmente en francés en Aikidojournal 1/2009 (primera parte) y 2/2009 (segunda parte), traducción en www.aikidoibiza.com, de donde copio y pego. Algunas de las cosas que dice dan qué pensar, ¿verdad?

La entrevista tuvo lugar a finales del 2008 en el Club Lafayette de París, el antiguo dojo del maestro Noro.
Entrevistador: Horst Schwickerath (Aikidojournal)
Traducción: Antonio Ribas Bamberger, del Dojo Torres (Ibiza).

Primera parte

¿Trabaja Vd. mucho las armas?

¿Yo?

.

¿En aikido?

Sí …

Jamás. En cuanto a las armas … soy profesor de jodo en el marco de la Federación de Kendo. Eso no tiene nada que ver con el aikido.

En aikido hago muy, muy poco de armas, y solamente el bojutsu del aikido, Masakatsu Bojutsu, que me enseñó Hikitsuchi Sensei. Pero yo no hago armas en aikido porque, en primer lugar, cuando O Sensei vivía, no se hacían armas. Yo conocí a los maestros japoneses que vinieron a Francia o a Europa en la época en que el fundador del aikido aún vivía, y no se hacían armas. Es después de su muerte [(la del fundador)] que esto empezó.

Cuando se preguntaba a Hikitsuchi Sensei, [éste contestaba que] era solamente O Sensei quien hacía armas, y quien mostraba el aikido con un arma. Pero los demás no lo hacían entre sí. Por tanto, reflexioné por qué, pues a mi también, en esa época, me gustaba hacer armas en aikido. Y cuando fui a Japón practiqué un poco de la Kashima Shin Ryu con el maestro Inaba y vi que yo no sabía nada de armas. Después, por varias razones, fui obligado a dejarlo y comencé el estudio de la Shindo Muso Ryu con el maestro Matsumura, así que me encontré en un ambiente de jodo, y en este ambiente conocí maestros de kendo y maestros de iaido y comprendí que había algo que no iba con el aikido y las armas.

En cuanto al aikido, intento hacer como mi profesor, es decir que intento mostrar cómo se puede hacer aikido con un arma. Porque el problema, en aikido, es que nunca ha habido enseñanza de cómo sujetar un arma, cómo atacar con un arma. Alguien atacaba con un arma, pero ya sabía hacerlo, pues en los comienzos, la mayor parte de los que se iniciaban en aikido eran al menos 5° dan de kendo. Procedían del kendo, otros del judo o del karate. Y por tanto el maestro Ueshiba escogía a uno que sabía de armas. Mostraba lo que era el aikido con un arma, pero no había un estudio, como en una escuela, donde se aprende cómo sujetar un sable, cómo sujetar un palo, cómo atacar, cómo pinchar, cuáles son las diferentes situaciones según si alguien ataca aquí o allí … y por tanto, para mí, lo he apartado por completo.

No hay más que el bojutsu porque, como ya he escrito, se puede decir que la posición de los pies, la forma de desplazarse, de moverse, los ángulos de las caderas, volverán a encontrarse dentro de las técnicas, porque es el bojutsu creado por el fundador del aikido, el cual es muy diferente de las técnicas de armas que se pueden estudiar en las escuelas como la Sui O Ryu, la Kashima Shin Ryu, la Katori Shinto Ryu, etc. Es por completo diferente. Las direcciones no son las mismas. Éste es el problema.

Que eso pueda aportar algo a quien practica, porque aprenderá a mantener derecho su cuerpo, a moverse correctamente … de hecho es la coordinación motriz: si se sujeta un volante, se le sujeta correctamente, no se le sujeta con los hombros así … Si se sujeta una escoba … pero no es muy revalorizante decir: «Para barrer bien hay que mantener los hombros bajos, y sujetar la escoba con las manos colocadas correctamente …». El sable es más revalorizante, pero es la misma cosa.

Le he hecho esta pregunta porque a menudo he oído decir que el trabajo con el ken favorecía el avance en aikido.

Para mí esto es completamente falso. Porque el aikido no es esto en absoluto. Además, lo primero que puede verse es que, si se toman los libros del maestro Ueshiba, incluso los libros viejos, como Budo no Renshu de 1933, no hay armas. Es muy interesante: no se ven armas. Si se toman las fotos de 1942, se ven muchos ataques a manos limpias, pero no se ven armas. Y nunca el fundador del aikido dijo que el aikido fue creado por las armas. No hay ni un solo texto … De lo que él habla es del todo diferente: dice que el aikido es la expresión del kotodama, es decir, esa creencia en los poderes de las vibraciones. Y él lo repite sin parar: «el aikido es el kotodama» Por tanto, esto no tiene nada que ver con las armas. Creo que hay una confusión. Y los practicantes de aikido también tienen un problema de confusión que viene de que ellos siempre hacen armas entre sí, pero nunca con un maestro de kendo o con un maestro de iai que no haga aikido. Por tanto hay una especie de ilusión.

En cuanto a decir que si se practica con el sable [ello ayudará en aikido] … Sí, si tengo un alumno que lleva practicando kendo o iaido diez o quince años, usaré sus conocimientos, que él ya tiene del kendo para darle indicaciones para avanzar más rápidamente en aikido. Pero si alguien jamás ha practicado [(kendo o iaido)], se le crea un obstáculo adicional, porque para saber sujetar un sable, hace falta largo tiempo. Para saber sujetar un bastón y utilizarlo correctamente hace falta mucho tiempo. No es en un mes ni en uno o dos años, una hora a la semana, que se llega a manejar un sable.

Es por esto que separo las dos cosas: no hago bo más que los viernes de las 2 a las 3. Lo enseño un poco en los cursos, porque se tiene tiempo. Pero es el bo de Hikitsuchi Sensei, es el bo del fundador del aikido, y se hace a solas. Nunca se hace en parejas.

Vd. tiene una vieja foto tomada en Shingu donde puede verse a Hikitsuchi Sensei atacando a O Sensei con un sable …

Sí. O Sensei demostraba que contra un arma él podía hacer aikido. Pero era él quien lo hacía, mientras estaba vivo. Tras su muerte se ha hecho mucho de armas, sobre todo con los libros de Saito Sensei.

Saito Sensei decía que él siempre había practicado armas con O Sensei.

Esto no es exacto en absoluto. Si se mira la primera entrevista de Saito Sensei, en 1985, cuando vino a Italia, dijo que fue él quien creó el aikijo. Dijo: «Puesto que yo no entendía lo que hacía O Sensei, para intentar entender, yo creé el aikijo y también el aikiken» y él creó los 33 movimientos del jo, y las kumijo. Y explicó bien que aquello no existía, que es él quien lo creó todo. Es Saito Sensei, es decir que era su punto de vista, y pienso que los alumnos que han trabajado con Saito Sensei tienen razón para continuar en esta dirección. Pero no es en absoluto lo que hacía el fundador del aikido. Éste es el problema. Ahora que Saito Sensei ha muerto, no sé qué pasará.

Lo que hacía O Sensei, y es Saito Sensei quien lo dice, es que «El bo siempre se hacía a solas, pero O Sensei, para explicar la lógica, por qué se hacía tal o tal desplazamiento, lo mostraba de vez en cuando con alguien. Como lo mostraba conmigo, yo veía a qué correspondía aquello.» Pero no había enseñanza de lo que se hacía en parejas. Saito Sensei explica que es él quien la creó. Está en su entrevista y lo que dijo Saito Sensei en esa entrevista está muy claro.

Pero yo, reconozco que no veo la relación entre las técnicas del aikido y un arma.

Sin embargo, muchos practican armas …

Porque es revalorizante: La gente está contenta, ¡tiene la ilusión de poder esquivar un sable! ¡Pero un sable no se esquiva, te matan! (risas) Es la realidad, eso es todo. Cuando se conoce a los maestros de armas, se comprende lo que es un arma.

Y esto [nos] aleja del aikido. Ahora estamos traduciendo unos textos del fundador del aikido: él había hecho algunas charlas, hacia finales de los años cincuenta, Tamura Sensei aún estaba en Japón. Esas charlas fueron grabadas y transcritas por un amigo de O Sensei, Takahashi Sensei. Esos textos se llaman Takemusu Aiki. Y esos libros están ahora completamente traducidos al francés. Yo había utilizado una parte de ellos en mi libro, sin embargo ahora se trata de una traducción completa. Y ahí se encuentra una explicación del aikido que nunca se había tenido hasta el presente. Porque el fundador del aikido no habla nunca de armas, él habla siempre del kotodama.

¿Cómo fue creado el aikido? Poca gente se ha interesado en eso. Siempre se dice: «El aikido es la síntesis moderna de las artes marciales.» Eso no es lo que dice el fundador del aikido. él dice: «Yo he estudiado una treintena de escuelas de budo, el aikido no tiene ninguna relación con esas escuelas.» [También se dice:] «El aikido ha sido creado por el ki.» Pero ¿qué significa el ki? No se sabe nada.

Sin embargo, si se observa su vida: es un hombre que desde la edad de dieciocho años estudió los budo, jamás estuvo satisfecho, algo le falta, busca, conocerá a Deguchi Onisaburo, tiene una primera experiencia muy fuerte cuando ambos parten juntos a China – cuando él dice que tiene una especie de visión en la que ve un relámpago antes de la bala … Se puede decir que todo eso son ilusiones, salvo que se confirmó cuando fue atacado por un maestro de kendo – él dijo: «Yo veía una luz, y por tanto esquivaba fácilmente su sable.» También se confirmó por Shioda Sensei, y Shioda Sensei no era un filósofo … Es muy interesante pues se trataba de uno de los primeros alumnos del maestro Ueshiba, y que le abandonó porque no estaba de acuerdo con su evolución, y también él dice que, efectivamente, O Sensei hacía cosas que se salían de lo ordinario.

Por tanto, este hombre tiene una capacidad y se empieza a decir que hace waza divinas, las cuales no se comprenden muy bien. Esa es su primera experiencia.

Tiene una segunda experiencia, donde él dice que es como una energía de amor que hace funcionar el mundo. Dice que ha tenido el satori, pero no se sabe muy bien qué es. Dice que ha sido envuelto por una luz dorada que sube en torno a su cuerpo.

Y todavía tiene dos o tres otras experiencias … La tercera que él describe data, creo, de 1942: de noche, hace una oración y de repente es poseído por lo que él llama la divinidad del viento, que le dice: «Ahora, Ueshiba, que estoy dentro de tus venas, ¿qué harás?» Todo eso se encuentra dentro de Takemusu Aiki.

Y él dice que hay que cambiar las técnicas, para que el mundo entero llegue a ser una gran familia. Tiene otra experiencia … se habla de aikiken, pero de hecho es: sho-chiku-bai no ken [sho-chiku-bai: pino-bambú-ciruelo] pero como es difícil de pronunciar, se dice aikiken. Y él explica como lo creó: siempre en esta época, dice: «Construyo un dojo en Iwama, me entreno a las 3 de la mañana, y en un momento dado, ante mí, tengo un fantasma que me ataca.» Y es muy gracioso porque lo cuenta como [yo diría] que estamos ambos cara a cara, y dice: «Al principio yo estaba un poco lento, después me vuelvo más rápido y le llego a desarmar.» Y esta historia dura tres semanas. Y dice: «Después, en un momento dado, cuando le miraba, desaparecía, mi cuerpo también desaparecía. Todo el tiempo yo estaba consciente, pero yo ya no veía nada.» Luego explica que hay unas luces a su alrededor que vienen, que él está consciente pero que no vé más que esto, y dice, y esto es algo que volveremos a encontrar a menudo, que hay una modificación de su respiración. Y es esta modificación de su respiración la que le hace comprender lo que es ese mundo que nos envuelve.

Y el aikido está creado a partir de esas experiencias. Es por esto que el aikido es difícil: en el fondo, nadie de entre nosotros ha tenido las experiencias de O Sensei, por tanto no se tiene nada en concreto. Entonces, ¿qué vamos a hacer sobre el tapiz, en el nivel [de lo] concreto? ¿Qué es lo que nos llevará en esta dirección? Son siempre las palabras del fundador – él dice: «Empezando el primero la técnica y guiando correctamente al compañero, lo aspiráis.» En japonés, es el gokui: es esto la esencia del aikido.

Si se quiere hacer esto, uno se da cuenta de entrada que, si uno no lo ha vivido, uno no se lo cree. Como mi profesor, Hikitsuchi Sensei, me lo hizo vivir, al principio no comprendí lo que era. Por ejemplo, le ataqué con el bokken, él esquiva y pone la mano sobre el plano de la hoja [(de la espada)] y me dice que tire. Y no puedo … sin embargo es de madera, su hakama es de nylon, ni siquiera de algodón, así que eso resbala. Yo no sentía fuerza, pero no podía tirar de él.

Luego se sentó con las piernas cruzadas – no de rodillas – y me dice que empuje su cabeza. Empujo su cabeza, y no había cabeza, no había nada. ¿Cómo se hace esto?

Comprendí cinco años más tarde que aspirar a alguien era eso. Porque cuando llegas a producir ese fenómeno, ya no hay más fuerza de parte del otro. Se puede decir que las técnicas de aikido están hechas para esto. Es por esto que en aikido no hay ataques concretos. Desde un cierto punto de vista, los ataques de aikido no tienen sentido. Shomen, yokomen, agarrar la muñeca, agarrar el hombro, esto no tiene demasiado sentido. Cuando se miran las viejas formas de hacer, no era esto en absoluto: jamás se agarraba a nadie por el hombro directamente. Se le atacaba a los ojos y se cogía el hombro. Jamás se agarraba la muñeca directamente, sobre todo con las dos manos: se le atacaba a la cara, él se protegía, se le cogían las dos manos y se le derribaba, y se le daba un atemi. Había una lógica. En la situación actual, no hay lógica si uno se pone en [la óptica de] la autodefensa.

Pero si se utiliza esta situación, esta intensidad de trabajo, para preguntarse cómo se puede llamar a alguien, cómo se puede guiar a alguien, entonces uno empieza a comprender que eso sirve para alguna cosa. Y si Vd. entra dentro de esta búsqueda, se encontrará con muchos problemas.

Segunda parte

Es por esto que la cuestión es que, si cuando Vd. hace armas en aikido, ¿puede Vd. guiar el ataque de alguien que tiene un sable? Si no lo puede hacer … más vale hacerlo sobre un agarre de la muñeca, con situaciones mucho más sencillas.

Es parecido en sho-chiku-bai no ken, hay muy pocas técnicas, son cuatro movimientos: pinchar, cortar, volver arriba y volver a cortar. El problema es que Vd. debe guiar al otro. Si Vd. llega a ello, va bien, si no llega, más vale hacer kendo, kenjutsu, porque se le enseñará una cierta lógica dentro de ciertas situaciones.

Es por esto que yo hago una distinción: para mí, no se debe hacer armas en aikido si no se es capaz, sobre un simple agarre de la muñeca, de guiar a alguien.

Desgraciadamente, la mayor parte de los maestros que conocieron al fundador del aikido han muerto, muy pocos viven todavía, pero si se observa cómo hace el maestro Tamura, por ejemplo, él empieza el primero, no mira y aspira … ¡salvo que él no lo explicará! Él no lo dice, pero cuando lo hace, si Vd. mira bien, antes del shomen, siempre pone la mano el primero. La base es empezar el primero.

Empezar el primero no es tan sencillo. Una vez que se ha comprendido, se tiene un principio, se crea un marco, y dentro de ese marco uno se entrena. Al principio se hace lo más simple, por ejemplo, ikkyo de rodillas es la técnica más simple y en la que uno se pone lo bastante cerca para que, estando lo suficientemente cerca, el otro no tenga tiempo de atacar, y Vd. puede comenzar el primero, y Vd. encadena. Y después, tiene Vd. situaciones donde la distancia se hace más grande. En cierto momento el ataque va a tener lugar, en ese momento Vd. entra, llama los ataques y guía, lo que ya es más difícil. Después Vd. puede intentar hacerlo con alguien con un arma, pero eso es casi imposible.

Es por esto que hago esta distinción. Las armas … para la coordinación motriz, conforme, para el trabajo de las caderas, conforme, pero siempre es parecido: el trabajo de las caderas, es cuando se llevan diez años de práctica de iaido, de kendo, o de escuela de armas, ahí sí, que se empieza a manejar el sable de manera diferente, se empiezan a utilizar las caderas. Pero no alguien que hace media hora de armas una vez por semana o dos veces al mes, eso es inútil. Hay que hacer [(armas)] todos los días. Estoy conforme en mi caso: soy 7° dan de jodo, y es difícil … sin embargo, yo soy profesional. Hay que entrenarse, de otro modo no se avanza. Hay que tener tiempo, hay que tener alumnos … También hay que tener alumnos que tengan nivel. Por suerte, tengo alumnos que son 5°, 6° dan y puedo practicar con ellos … y tengo tiempo. Pero quien trabaja en una oficina no tiene tiempo.

El trabajo en aikido, ya no sería más que las cosas sencillas: los agarres al hombro, a las muñecas, llamar un shomen, llamar un yokomen, guiar …

En una época, Hikitsuchi Sensei nos enseñó el kotodama. Y por cuanto sé es uno de los raros profesores – puede ser que haya habido otros, pero es el único que conozco – que haya podido decir la relación entre una técnica y las vibraciones. Para simplificar, se puede decir que a un gesto corresponde un sonido, a otro gesto, otro sonido. Nos lo enseñó, a otro practicante y a mí, pero a su modo, es decir que no era muy preciso. Decía: «Ahí hay un sonido; ahí hay un sonido, y dentro de las técnicas están todos los sonidos.» De acuerdo … ¿pero cómo hacer? Y entonces comencé el estudio con mis alumnos. Luego lo dejé porque ciertos alumnos tuvieron reacciones un poco extrañas.

Pero tras la aparición de Takemusu Aiki, de nuevo veo que O Sensei dice que el aikido es el kotodama, que es la expresión del kotodama, por tanto me he metido de nuevo a fondo en la relación entre la manera de moverse de aikido y las vibraciones. Si se intentan hacer las técnicas tales como las hacía O Sensei, uno se da cuenta de que todos los sonidos están en las técnicas, dentro de cada técnica de O Sensei hay todos los sonidos del kotodama. No hay muchos: son las vocales. Y de acuerdo con esto, he empezado a estudiar cómo hacer la técnica con una vibración.

Actualmente mi experiencia consiste en cómo comprender esas palabras de O Sensei, por qué dice siempre que el aikido es el kotodama. Para mí, es un sonido que crea una ola, y la ola crea la forma de moverse, y ésta crea la técnica.

Pero nosotros hacemos lo contrario: se parte de un modo de moverse … el modo de moverse del aikido, tal como lo hacía O Sensei, se ve que son olas, eso no tiene nada que ver con técnicas de jiu-jitsu. Son olas, y si se conocen las vibraciones, se puede ver de eso corresponde a una vibración: a una ola dada corresponde una vibración dada. Ahí hay un sonido con tal gesto, luego un otro sonido con tal otro gesto, y dentro de las técnicas hay todos los sonidos.

Es lo que estudio actualmente, y dentro de ello, las armas están muy lejos …

Para regresar a sus comienzos, ¿recuerda Vd. cómo empezó aikido?

Fue en 1963. Es Noro Sensei quien me hizo empezar … fue muy gracioso. En aquella época, yo estaba en Toulouse, y no había clases de aikido propiamente dicho. Eran los profesores de judo quienes enseñaban aikido. Yo había empezado judo y luego hubo un curso con un maestro japonés. Yo vi aquello, era encantador, era hermoso, él llevaba un hakama blanco y eran movimientos hermosos … Pregunté qué era. – «Es aikido.» Entonces dije que quería practicar aquello. Mi profesor de judo me dijo: «Puedes practicar aikido, pero continúa con el judo.» Y mientras permanecí con él practiqué aikido y judo. También un poco de karate, porque simpaticé con uno de los alumnos que era también profesor de karate. A continuación, por mis estudios, abandoné Toulouse y dejé el judo y el karate pero continué con el aikido. Después, por mi oficio, regresé a París. Ya era profesor, porque cuando estaba en Auvergne, no había aikido, así que pregunté a Noro Sensei si yo podía enseñar, aunque no era más que 1° dan – era en 1967. Me dijo que sí, e incluso vino a hacer un curso a Clermont-Ferrand.

En París, era la época donde Noro Sensei había dejado el aikido y hacía kinomichi.Nakazano Sensei se había ido a los Estados Unidos: ya no había nadie, Tamura Sensei estaba en Marsella. Yo enseñaba aikido, en esa época era 3° dan, pero ya no quería enseñar más. Conocía bien a Christian Tissier, que estaba en Japón, y a quien [durante sus estancias en París] veía progresar, y me dije que a mi vez yo iría a Japón. Pero como era funcionario, tenía primero que obtener una excedencia sin salario de dos años. La primera vez me fue denegada, y me fui a Marsella. Yo ya no quería ser más profesor, quería ser alumno, y como Tamura Sensei estaba en Marsella, allá fui. Y en ese momento recibí la autorización de marcharme a Japón por dos años. Me quedé en Marsella desde septiembre a enero y partí a Japón en febrero de 1976, y como no regresé dentro del plazo, cambié por completo de oficio. Cuando regresé, en 1981, al cabo de cinco años y medio, decidí ser un profesional del aikido.

Al partir, el propósito era irme dos años a Japón, porque quería ser alumno de nuevo. Había enseñado aikido muy pronto, porque no había otra solución, no había otro profesor de aikido en la época … y es así como me fui a Japón, que conocí a Hikitsuchi Sensei quien se convirtió en mi maestro, gracias a Peter Shapiro a quien Vds. ya han entrevistado. En Japón, fui lesionado con bastante gravedad en las vértebras cervicales, y fui curado por Peter – así es como conocí el Seitai y el katsugen undo. Yo ya iba a Shingu, en verano, pero en aquella época había el maestro Kishomaru Ueshiba, el maestro Osawa, el maestro Yamaguchi, octavos danes, novenos danes, el maestro Hikitsuchi 10° dan, para mí todos ellos estaban muy alto … La relación, en Shingu, no se hizo inmediatamente. Fue Peter quien me dijo que yo debía ir a estudiar allá. Empecé con el maestro Hikitsuchi, que me dio clases particulares, porque yo no vivía en Shingu, pero cuando yo iba allí él me daba una clase particular con Peter como traductor.

Y luego un día ocurrió un fenómeno un poco extraño, algo que vino de su vientre y que tocó mi vientre, y me dije: «¡Ah!¡He encontrado a mi maestro!» Y por tanto a partir de ahí, estudié a fondo con él. Peter fue mi guía, ya que él estuvo más de 18 años en Shingu.

Después, cuando volví a Francia, el aikido se convirtió en mi oficio, y yo hice venir a Hikitsuchi Sensei una decena de veces. Vino a Europa diez veces: a Francia, a España, a Finlandia. Y después él murió, y yo continúo …

En Japón, también estudié en la escuela de armas Shindo Muso Ryu con el maestro Matsumura.

El aikido de Hikitsuchi Sensei ¿era muy diferente del de otros maestros?

No, no muy diferente.

él era bastante grande …

No, era pequeño: tenía mi estatura. Parece grande en las fotos, cuando lleva hakama se diría que mide 1m. 80. Era un hombre muy diferente según si se le veía vestido de traje y corbata – se diría un viejecito – o sobre el tatami – se diría que hacía 80 kilos. Si se mira lo que hace Tamura Sensei, su aikido no era muy diferente. Tenía las mismas bases: empezaba el primero, no miraba y no había posibilidad de darle un atemi cuando hacía una técnica.

Sencillamente, sobre todo cuando el maestro Hikitsuchi venía a Francia, enseñaba con precisión, y nos enseñó a entrenarnos para estudiar todos esos principios.

Porque el problema está ahí: si no dices a la gente cómo hay que hacer, que marco hace falta para poder estudiar … es tan ilógico. Bueno, es fácil decirle a alguien: «Él te ataca, tú te defiendes, tú utilizas su fuerza …» Se entiende bien. No quiere decir nada, pero uno se queda satisfecho. Pero decir: «Antes de que él ataque, hay que empezar el primero», ¿qué quiere decir eso? Así que él dio un marco. Por ejemplo, se colocaba uno muy cerca del otro, y antes del shomen, se pinchaba al otro entre ambos ojos. Y uno se daba cuenta de que, al hacer esto, de vez en cuando, uno podía guiar al otro. Por tanto, uno mismo se decía que, efectivamente, había alguna otra cosa que la lógica de autodefensa, de poder físico, etc.

Hikitsuchi Sensei hablaba también mucho de O Sensei, y así es como me interesé en el fundador del aikido, porque sin parar nos hablaba de él. Hacía las oraciones, nos decía: «El mensage de O Sensei es esto». A fuerza de escuchar: «O Sensei, O Sensei», de hacer las oraciones ante el altar, me interesé en el fundador del aikido. No son cosas que se hayan hecho sin más. Es un trabajo. Si me hubieras hecho preguntas sobre el kotodama hace seis meses, no te habría respondido del mismo modo porque eso viene de la experiencia, eso viene del tatami, es decir que yo experimento, y que esta experiencia me permite decir: «He sentido esto, por tanto pienso esto …» He aquí mi dirección de trabajo. Pero éste se basa siempre en primer lugar en el cuerpo.

Una de las grandes diferencias para mí, es que la técnica de aikido es una herramienta para encontrar lo que es el aikido. Porque se puede decir que actualmente, aparte de O Sensei, nadie ha encontrado lo que es el aikido. Gracias a los textos de Takemusu Aiki se puede tener verdaderamente las explicaciones del fundador sobre su arte. Después, se está o no de acuerdo con ellas, eso es otra cosa, se puede decir que es estúpido y que no tiene sentido …

La única dificultad, y es por esto que la práctica es muy importante, es que siempre apela a divinidades. Es decir, que siempre, dentro de cada explicación, pone una divinidad. Y habla de las divinidades como si hablásemos entre nosotros. Por ejemplo dice que el dios del viento está dentro de su vientre, está dentro de sus venas, y le dice: «Ueshiba, estoy dentro de tus venas, ¿qué harás ahora?» Es muy sorprendente.

Lo que es interesante es que si se compara, por ejemplo, con el mundo chino, O Sensei habla de energía que sube por el lado derecho y que vuelve a bajar por el lado izquierdo. Y pondrá ahí dos divinidades, dirá que hay una divinidad para el lado derecho y otra para el lado izquierdo. Uno puede quedarse consternado y no estar de acuerdo. Los chinos, también ellos dicen que la energía sube por el lado derecho y baja por el lado izquierdo, pero sin hablar de divinidades. Eso permite prestar más atención al hecho de que, efectivamente, hay algo que ocurre ahí, e intentar estudiarlo.

En efecto, cuando uno empieza a sentir el calor que sube por el lado derecho, uno se dice que, efectivamente, hay algo que ocurre, que corresponde a sus palabras, y no se está obligado a ponerle una divinidad. Al comienzo, lo que ha podido bloquear a mucha gente, es que no se ha visto que él describía una experiencia concreta, pero que para explicar su experiencia real, él ponía palabras de la mitología japonesa, porque él estaba empapado de ella, porque era un hombre que nació en 1883, que no tenía ni los conocimientos científicos ni el enfoque que ahora son los nuestros.

Si se tienen en cuenta estas circunstancias, si se mira bien lo que él cuenta, relata experiencias muy fuertes. Como cuando cuenta su experiencia con el sable, puede parecer extraña, de hecho explica que dura tres semanas, él explica los fenómenos, explica la modificacion de la respiración, no es [algo que dura tan solo] un minuto …

A mí, lo que me apasiona, es esto. Es por eso que dentro del grupo se hace el shinkokyu, porque con el shinkokyu se puede tener experiencias muy fuertes en el cuerpo. Gracias a Hikitsuchi Sensei, se tenía una explicación de todos los puntos que había que estudiar cuando se hacía esos ejercicios. Dónde están las concentraciones, las palabras que hay que pronunciar, cómo poner las manos, etc. Yo, al principio no sentía nada, pero como era mi maestro … él decía que se hiciera, por tanto yo lo hacía. Luego, más adelante, empecé a sentir, por qué las manos se ponen a moverse a toda velocidad, por qué no hay ninguna tensión, por qué esto se calienta aquí, por qué esto se calienta ahí, por qué el calor sube aquí, por qué esto se pone ardiente aquí, por qué, de golpe, esto se acelera … Esto ha tomado 25 años … Como esto viene del cuerpo … Es verdad que O Sensei conoció fenómenos muy fuertes, y después se ve que él dedicó tiempo para que la técnica se armonice con su vivencia interior.

Si se miran las técnicas de O Sensei, la evolución es interesante. Irimi nage, por ejemplo, cuando se toma el libro de 1933, hay: shomen, se para el shomen, gran golpe en las costillas, se abre, gran golpe de puño a la cara, se agarra aquí, se derriba. Es simple, se hace kata porque es peligroso. Se mira el vídeo de 1935, ya es un poco diferente: Él baja la mano, el atemi sube aquí. Se mira a continuación la película tomada en Iwama cuando él tenía setenta años, donde está con Saito Sensei, Kobayashi, etc. Allí él entra y guía, y esto vuelve a subir así. Se vuelve a encontrar [el movimiento] pero en lugar del atemi, esto sube, en lugar de agarrar y derribar, esto vuelve a bajar. Por tanto él guía a alguien, aunque mantiene la misma lógica. Después se le ve llamar los shomen, él abre el cuerpo. Y al final de su vida, ya no hay ataque: es él quien aspira al cuerpo del compañero dentro de una especie de ola. Pero siempre es irimi. Uno se da cuenta de que él tiene una capacidad de guiar a la gente y de aspirar que se hace más y más grande. Y de repente sus técnicas se hacen más y más incomprensibles, porque ya no hay nada.

Haría falta que los practicantes de aikido se interesasen en todo esto. Para mí, las técnicas que hacemos en aikido, la manera de movernos que tenemos, es una manera de moverse que él ha puesto a nuestra disposición para que un día, alguien o algunas personas lleguen a tener las mismas experiencias que él, dentro de la misma percepción del mundo que él. Para mí, y para permanecer neutral y no poner palabras religiosas [yo diría que] las experiencias que él tuvo le llevaron a tener una percepción del mundo que nosotros no tenemos. Y esta percepción del mundo que él tiene, le hace hablar como habla. Y como él mismo dice, lo que él ha encontrado en el budo, otros lo han encontrado en otra parte, pero como es en el budo que él lo ha encontrado, él lo ha preservado para demostrar la veracidad de lo que él vivió.

Cuando se empieza a hablar del aikido de este modo, las armas ya no son nada en absoluto. Eso se sitúa en otro plano.

Entonces, ¿qué es el aikido?

El aikido es … digamos que es el estudio para llegar a vivir los fenómenos vividos por el fundador del aikido, que lo llevaron a lo que él llama «la armonía con el ki que le rodea». Y lo que nos guía en esta dirección es esta base de trabajo: empezando el primero, guiando correctamente al compañero, se le aspira, porque eso pone muchos problemas, pero uno se da cuenta de no se puede alcanzar solamente por la técnica. Y con esto, se empieza a estudiar todo lo que él relata, su vida, el kotodama si se tienen las bases, porque hay que tener las bases para poder utilizar las vibraciones, y actualmente es lo que yo hago: cuando hago una técnica la hago con sonidos, con vibraciones y observo si funciona. Está muy bien hacer esto con principiantes porque como no tienen el cuerpo preparado, es muy interesante. Y funciona.

Pero Vd. ha dicho que le ha tomado 25 años para sentir eso …

Sí, pero porque … lo que también busco actualmente es … lo que le falta al aikido, es también un método, porque el problema [(es que)], se tiene bien la forma de moverse de aikido, y aún así ha sido deformada. Pero O Sensei hacía un montón de cosas aparte: todas las oraciones que él hacía, nadie se interesaba en ellas. O como Hikitsuchi Sensei me lo dijo una vez: la oración está hecha para hacer circular el ki. Me dijo que fuese con él al templo, hizo la oración, y dentro de mi vientre se puso caliente. Entonces pensé que la oración era un medio de hacer circular el ki. Por tanto fui liberado [del concepto] de la oración [como] acto religioso con el cual se puede estar de acuerdo o en desacuerdo según sus propias convicciones.

Y si hubo estas explicaciones … Por ejemplo, Saito Sensei contó en una entrevista que O Sensei fue a hacer un ejercicio y cuando volvió no se podía permanecer a su lado, tan grande era su energía. Pero ¿qué ejercicio había hecho? No se sabe. Esto es tambien lo que falta en aikido: se repite una forma de moverse; en la mayor parte de los dojos se ha dejado los ejercicios que se hacen al comienzo de la clase, que se llaman exactamente chinkon kishin undo, con tori fune, furi tama, etc. Por tanto, ya no hay ni un solo ejercicio para hacer circular alguna cosa en el interior del cuerpo. Y no es porque se vaya a hacer ikkyo o una serie de gestos que llegará el ki. El luchador [(de lucha libre)] hace lo mismo y no habla de ki, el boxeador no habla de ki.

Si no se crea algo en el interior del cuerpo, se hará una serie de movimientos, que por supuesto hará bien al nivel de las caderas, al nivel del asentamiento, de la estabilidad, de la velocidad. Aportará algo que no está mal, pero no tiene nada que ver con el aikido.

Y todo eso se ha dejado un poco de lado, es una pena. Para mí, como una vez lo dijo Hikitsuchi Sensei: «Las técnicas de aikido no tienen sentido en sí mismas. Están hechas para conocer el estado del fundador.» Y lo que hacemos está hecho para esto. Y esto exige mucho trabajo y mucho rigor.

A mí, me hace falta mucho tiempo porque estoy un poco a solas. Estuvo Hikitsuchi Sensei, estoy con Peter, así que trabajamos los dos, pero no hay mucha gente que me ayude. Y en el mundo japonés, no se puede argumentar: siempre está la jerarquía. Sería muy interesante que los maestros japoneses que conocieron al fundador del aikido expliquen lo que sentían cuando estaban con él, cuando eran proyectados. Se podrían tener otras percepciones, pero no se puede argumentar, es una pena. Como con Peter se puede argumentar, nos entrenamos los dos, buscamos, vemos los errores … Has visto a Peter, no es ligero, para aspirarle … Le aspiro y psicológicamente no le domino, es más bien él … porque es él quién me cuidó y curó.

Es verdad que las experiencias de katsugen undo facilitan el avance en esta dirección. Porque haciendo katsugen undo, el cuerpo se pone a moverse a toda velocidad, uno se pregunta lo que ocurre, y uno no se sofoca, por tanto se acepta que pueda haber en el cuerpo algo más que la musculatura y la capacidad muscular.

ése es mi recorrido, es lo que yo busco y que me toma mucho tiempo. Por el momento, todavía no estoy satisfecho de lo que hago. Lo que hago a nivel de las vibraciones y del kotodama, no lo enseño. Pero el día que esté satisfecho, y espero alcanzarlo bastante rápido, en ese momento enseñaré cómo he hecho, qué método he utilizado, qué visualizaciones hago, y pienso que mis alumnos invertirán 3-4 años allí donde yo he invertido mucho tiempo. Porque ahora tenemos las películas de O Sensei, tenemos las traducciones de O Sensei, pero cuando yo empecé en aikido, no se tenía nada.

Siempre se ha dicho que el fundador del aikido no explicaba nada. Entonces nos hemos dado cuenta de que él escribía mucho, que había dado conferencias. Es verdad que cuando se dice que el aikido es la expresión del kotodama, es una explicación que desechas enseguida, porque es tan abstracta.

Tamura Sensei y otros maestros japoneses han dicho que cuando O Sensei hablaba, no entendían nada de lo que decía …

Sí, eran jóvenes, debe verse que había 50 años de diferencia entre ellos. Y él hablaba a menudo en el dialecto de Wakayama, por tanto la gente de Tokyo no entendía. Y utilizaba muchas expresiones Shinto, y hay que saber también que, tras la guerra, los jóvenes japoneses no querían ni oír hablar del Shinto, porque el Shinto era el Japón fascista que había hecho la guerra.

Se pudieron hacer las primeras traducciones de los textos de O Sensei gracias a un japonés, que es un erudito del Shinto, del Budismo, pero también de la filosofía china, y que estudió los textos del fundador del aikido e hizo comparaciones con lo que decían los maestros chinos. Ello permitió ponerlo en un contexto, por ejemplo, mi compañera, que tradujo [los textos] estuvo un poco consternada al principio, porque O Sensei utilizaba el Shinto, y ella no quería [hacerlo], pero gracias a esas comparaciones, aceptó traducirlos. De este modo saltó el bloqueo constituido por el vocabulario de O Sensei, pero es verdad que al principio fue difícil lograr la traducción.

Otro problema es que muchas personas que conocieron al fundador antes de la guerra murieron en la guerra, y después de la guerra muchos no le siguieron, no aceptaron su evolución. Hay personas como Sunadomari, que todavía vive, Hikitsuchi Sensei, que desgraciadamente falleció, y algunos otros de los que no conozco el nombre en todos los casos, que lo conocieron antes de la guerra y le siguieron tras la guerra. Pero la mayor parte han muerto. Y eso también ha hecho un vacío para nuestra comprensión del aikido. Eso puede explicar por qué ahora se tienen tantas formas de aikido, donde cada uno da su propia interpretación del aikido.

Para mi, nadie más que el fundador del aikido ha hecho aikido. Nosotros, buscamos descubrir lo que él vivió. Y si algún día alguien lo vive, a su vez él podrá hacer aikido. Hay que decir que era un ser despierto, en alguna parte. He leído un libro escrito por un francés, y se vuelven a encontrar las mismas expresiones que las del fundador del aikido. Ese francés escribe: «Se distingue el cuerpo y el alma, pero de hecho nosotros somos el alma. Es el alma quien está en la base de todas las cosas.»O Sensei dice que el aikido es el estudio del eco de la vibración del alma. Uno se da cuenta de que estas personas tienen expresiones comunes. Él lo encontró en el marco del budo, por tanto preservó ese marco para mostrar que lo que él había vivido era verdad.

Es difícil escuchar a alguien cuando te dice: «Si hago esto, no es porque soy fuerte, sino porque estoy en unión, en armonía con el ki del universo» … Vd. ha sido proyectado, busca proyectar como él, pero ¿cómo hacer? Ésa es la cuestión. Es normal … al cabo de un cierto tiempo, hay preguntas que se hacen.

Además, yo no hablo japonés, pero una vez vi a Stéphane Benedetti, quien lo habla y lo lee fluidamente, y al maestro Tamura hacerse preguntas acerca de la traduccion de un texto.

Es un poco difícil, al principio, empezamos a tener una cierta familiaridad con la manera como O Sensei se expresaba. Pero O Sensei es muy difícil de traducir porque no hay tanta lógica en su fraseología. Hace frases muy largas donde los propios japoneses se pierden: no saben dónde está el sujeto. Y cuando has traducido 10, 20, 30, 50, 100 páginas, en realidad se vuelven a encontrar los mismos temas, se vuelve a encontrar el mismo modo de hablar, luego al cabo de un momento … Es por esto que cuando hicieron la traducción de Takemusu Aiki y me preguntaron qué opinaba de ella, volví a encontrar la misma fraseología que mi compañera [había utilizado] para mi libro.

A veces, veo traducciones de textos de O Sensei, y digo: «O Sensei nunca habla de este modo.» No es muy preciso, las frases son largas, no están construidas, por tanto para un traductor es algo difícil. Es por eso que ese japonés que hizo todos esos estudios comparativos fue de mucha ayuda. Como es un verdadero erudito que tiene verdadero conocimiento fue capaz de explicar. Esto ayudó a la traducción. Pero a pesar de todo se invirtió más de un año y medio en traducir una veintena de páginas. No se trabajaba todos los días, y cuando se tenían problemas se llamaba a Hikitsuchi Sensei, que enseguida lo explicaba. Teníamos esta suerte de que Hikitsuchi Sensei tenía una verdadera comprensión de O Sensei. Porque él era de Wakayama, entendía su dialecto. Lo grababa todo, era un poco más mayor, le había conocido antes de la guerra y después de la guerra, por tanto tenía este conocimiento. Y por tanto era más fácil telefonearle cuando se tenía un problema y él explicaba. Y en aquel momento mi compañera pudo finalizar la traducción. Pero eso llevó tiempo.

La trampa en la que se evitó caer, es cuando una frase era correcta en francés, pero que no tenía sentido, era evitar darle un sentido, porque si le damos un sentido la traemos a nuestro nivel de comprensión, y se acabó, ya no tiene más valor. Y lo evité porque yo estaba con Peter, porque nos entrenábamos, y para nosotros lo que era interesante era decir: «O Sensei dijo esto, no entendemos nada, así que entrenaremos y comprenderemos.» Pero sobre todo no hay que transformarlo.

Ése fue, pues, un trabajo bastante largo, y que sirvió de mucha ayuda. Hasta tal punto que ciertas personas dijeron que las traducciones eran falsas, tanto se escandalizó la gente. La gente decía: «¡Pero eso no es posible!» Pero sí, dijo eso; después, Vds. hagan lo que quieran, son libres.

¡Es un camino difícil!

¡Sí, pero es apasionante! A mí me apasiona. Aparte de esto también hago mucho chi gong – eso ayuda a comprender: es más fácil con los maestros chinos, no hay mitología. Haces unos entrenamientos y puedes vivir experiencias muy fuertes. Eso es lo que me ha venido con el maestro Hikitsuchi, o con mi maestro de chi gong.

Es siempre parecido: para mi se construye a partir de experiencias concretas. A partir de esas experiencias uno se dice: «Toma, es posible que sea verdad lo que cuenta, puede ser que eso exista» Si yo no tuviese esas experiencias y Hikitsuchi Sensei no me hubiese aspirado nunca, yo jamás me hubiese interesado en las palabras del fundador del aikido. «El aikido es el entrenamiento de la fuerza atractiva», así, esto no quiere decir nada. Pero puesto que habia una vivencia dentro de mi cuerpo, se me encendió una bombilla. Mi curiosidad fue despertada. Después, uno se pregunta cómo hará: a Vd. le han dado las técnicas, le han dado las explicaciones, Vd. experimenta, observa lo que ocurre, por qué esto va con uno pero no con el otro, Vd. se da cuenta de que siempre es porque Vd. está demasiado duro. [Vd. se pregunta:] «¿Por qué no estoy duro con uno, por qué estoy relajado y no puedo estar relajado con el otro?» Y Vd. se da cuenta de que en realidad es un problema de aquí, y en un momento dado se empieza a calentar ahí … Por tanto cuando el fundador del aikido dice que mientras no hierva ahí, no se puede hacer aikido, Vd. se dice que tal vez se trate de algo concreto. Es por eso que es lento: es un trabajo que viene de una experiencia. Y Vd. no puede hacer esta experiencia más que a condición de tener a su disposición una forma de moverse, unas explicaciones que le permiten seguir esta direccion, de otro modo Vd. hará otras experiencias e irá en otra dirección. Puede que sea por eso, que ahora hay muchas formas diferentes de aikido.

Le agradezco mucho que nos haya concedido esta entrevista.

EDITADO (28/05/2010): os pongo el vídeo al que hace referencia la entrevista: