Cirugía


La Cirugía de la Europa Septentrional estaba todavía en manos de los barberos y cortadores relativamente sin instrucción ni formación, aunque algunos de éstos tenían bastante destreza al respecto. Como ejemplos tenemos al litotomista itinerante Pierre Franco, que fue el primero en realizar la litotomía suprapúbica para extirpar piedras de la vejiga. No obstante, en Italia la cirugía estaba en manos de los anatomistas con formación universitaria, como Vesalio o Girolamo Fabrici, beneficiándose del saber académico.

La obra de cirugía plástica, que comenzó en el siglo XV, continuó en el siglo XVI por la obra de Gaspere Tagliacozzi, que restauró la nariz desprendida trasplantando un trozo de piel del brazo, dejando un extremo unido todavía al brazo hasta que el injerto en la nariz no se hubo terminado.

Ambrosio Paré (1510-1590) realizó unos grandes avances dentro de la cirugía militar del siglo XVI. Para empezar, fue uno de los primeros médicos en abandonar la costumbre de aplicar aceite de saúco en las heridas provocadas por armas de fuego. Describió en su fascinante obra Voyages en Divers Lieux cómo tuvo que curar a muchos hombres después del ataque de Turín en 1537, cuando estaba al servicio del rey Francisco I de Francia, en que se acabó el aceite. A la mañana siguiente se asombró cuando comprobó que los hombres que  no habían sido tratados con este aceite estaban mucho mejor que los otros, y desde entonces abandonó este tratamiento.

Además, introdujo el lavado de heridas, expuso con detalle el tratamiento de fracturas y dislocaciones, describió las fracturas de cuello femoral y los desprendimientos epifisarios (cartílago) en niños y fue pionero en tratar una fractura abierta con éxito sin amputación. Además, inventó pinzas hemostáticas para las arterias, fórceps, y con la ayuda de fabricantes de armaduras, diseñó y construyó prótesis artificiales de hierro.

Ambrosio Paré

Durante el siglo XVI se realizaron una serie de avances en la cirugía práctica, a pesar de las grandes dificultades que tenían en estos momentos los cirujanos militares para tratar las heridas por arma de fuego. A continuación os mostraré algunos de los tratamientos que se realizaban en cirugía:

  1. Se pensaba que las balas estaban envenenadas por la pólvora, por lo que habían debates sobre si era mejor extraer el proyectil o no.
  2. Para tratar estas heridas se escaldaban con aceite de saúco para cauterizarlas  y se cerraban con un compuesto a base de clara de huevo y yeso cernido.
  3. Algunos cirujanos aconsejaban aplicar sobre la herida bálsamo de Perú, lombrices secas, bol arménico y acíbar.
  4. Era conveniente suturar las heridas con tripa de cordero, cuerdas de vihuela o hilo de seda y no se debían dejar al descubierto para que supurase bien lo que se consideraba beneficioso.
  5. Además, en el caso de tener la más mínima duda, se debía amputar.