Archive for diciembre, 2012

Debemos destacar primeramente que ni Joachim Jung ni Andrea Cesalpino tuvieron mucho influjo sobre sus contemporáneos, que siguieron dedicando sus energías a las descripciones empíricas y a acumular especies de plantas.

Fue solamente a finales del siglo XVII cuando los botánicos reconocieron una vez más la necesidad de un sistema natural de clasificación e intentaron fundamentarlo en la Morfología Comparada. La culminación de sus intentos y esfuerzos la encontramos en el sistema de Linneo, el cual reconoció su deuda respecto a Cesalpino y Jung. Cuando la Clasificación Natural llegó a exigir una explicación, ésta le fue suministsrada por la Teoría de la Evolución Orgánica.

El Sistema de Linneo

Joachim Jung realizó unas definiciones precisas de las partes de las plantas, para las que utilizó las distinciones lógicas desarrolladas por los escolásticos tardíos y sus propias dotes matemáticas. Fueron el fundamento de la Morfología Comparada.

Por ejemplo, definió el tallo como la parte superior de la planta que se extendía hacia abajo, que no se podía diferenciar en él el frente y los lados, mientras que en una hoja las superficies limitadoras hacia las que se extendía desde su punto de origen eran distintas unas de otras. Las superficies interna y externa de una hoja estaban así distintamente organizadas, y esto permitía que las hojas compuestas pudieran ser diferenciadas de las ramas.

El intento de este científico por deducir una clasificación natural de los principios que había supuesto condujo a resultados lamentables. La distinción entre monocotiledóneas y dicotiledóneas era menos clara que con los herboristas, y de as 15 clases que hizo, sólo una, las umbelíferas, corresponde a lo que ahora sería reconocido como un grupo natural. Sin embargo, su sistema se basaba en un saber considerable y en principios claros que, aunque erróneos, iban a ser introducidos en el estudio de las plantas.

El primero en criticar y desarrollar los supuestos de Cesalpino fue Joachim Jung (1587-1657), un profesor alemán de medicina. Éste aceptó la idea de que la nutrición era la función fundamental y basó su idea de la especie en reproducción. Realizó un gran avance estudiando la morfología independiente de  la fisiología.

Joachim Jung

Hay que destacar que en estos momentos se desconocían muchos datos de las plantas, como la importancia de la hoja en la nutrición. El centro del calor vital era el meollo, y Andrea Cesalpino sostuvo que era también a partir del meollo de donde se producían las semillas. Según sus principios dividió las plantas:

  1. Según la naturaleza del tallo que conducía los materiales nutritivos en plantas leñosas y herbáceas.
  2. Dentro de estos grupos, según los órganos de la fructificación.

En este punto comenzó con los hongos, que sostenía que no tenían semilla, sino que se engendraban espontáneamente de las sustancias en corrupción; de ahí, pasó a los helechos, que se propagaban por una especie de la lana y luego las plantas con verdaderas semillas. Clasificó estas últimas según el número, posición y forma de las partes del fruto, con subdivisiones basadas en raíces, tallo y hoja. Cesalpino defendía que las características como el olor, gusto, color o las propiedades medicinales eran meras coincidencias.

El científico que hizo posible reducir toda la información que desarrollaron sus contemporáneos (la morfología, estructuras, la acumulación de todas las especies…) a un cierto tipo de orden racional fue el italiano Andrea Cesalpino, que fue profesor de Medicina en Pisa y en Roma, siendo médico del Papa Clemente VIII.

Andrea aportó a la botánica no sólo el conocimiento floral, sino también el interés por la morfología detallada de las partes independientes de las plantas y una mente aristotélica capaz de hacer generalizaciones.

Sus propuestas se publicaron en su obra De Plantis (1583), donde explicó las afinidades reales o sustanciales entre las plantas desde el principio aristotélico, donde la causa final de la actividad vegetativa era la nutrición, y la reproducción de la especie era una simple extensión de ella.

Andrea Cesalpino

El objetivo principal de todos los botánicos era identificar las plantas individuales silvestres o cultivadas y distinguirlas de las parecidas. Todo ello conllevó a que se concentrara la atención en la exactitud de las ilustraciones y descripciones.

El fin de las láminas con las descripciones era pintar los aspectos más fácilmente reconocibles de la apariencia externa de la planta, como la forma y la disposición de las raíces y ramas. Sin embargo, no existía ningún interés por la morfología comparada de las partes.

Algunos ejemplos los podemos encontrar en el Glosario de términos dado por Leonard Fuchs (1542), que se refería sobre todo a estos aspectos; y en los primeros intentos de clasificación de Bock y el holandés Robert Dodoens, que se basaban en su mayor parte en las características artificiales, como si era comestible o no, el olor o las propiedades medicinales.

Como se puede observar en su obra Prodomus Theatri Botanici (1620), las descripciones de Bauhin son precisas y fruto de una identificación. El número de plantas que logró describir se elevaban a 6.000, frente a las 500 propuestas por Fuchs.

Para realizar su investigación, utilizó una nomenclatura binomial, aunque este sistema no lo inventó él, sino que ya había aparecido antes en un manuscrito del siglo XV (Circa Instans). En su obra Pinax Theatri Botanici (1623) hizo una exposición minuciosa de los sinónimos empleados por los botánicos anteriores y enumeró las plantas descritas según su procedencia, partiendo de las formas menos perfectas, como las hierbas o las liliáceas.

Gaspard Bauhin

Ambrosio Paré (1510-1590) realizó unos grandes avances dentro de la cirugía militar del siglo XVI. Para empezar, fue uno de los primeros médicos en abandonar la costumbre de aplicar aceite de saúco en las heridas provocadas por armas de fuego. Describió en su fascinante obra Voyages en Divers Lieux cómo tuvo que curar a muchos hombres después del ataque de Turín en 1537, cuando estaba al servicio del rey Francisco I de Francia, en que se acabó el aceite. A la mañana siguiente se asombró cuando comprobó que los hombres que  no habían sido tratados con este aceite estaban mucho mejor que los otros, y desde entonces abandonó este tratamiento.

Además, introdujo el lavado de heridas, expuso con detalle el tratamiento de fracturas y dislocaciones, describió las fracturas de cuello femoral y los desprendimientos epifisarios (cartílago) en niños y fue pionero en tratar una fractura abierta con éxito sin amputación. Además, inventó pinzas hemostáticas para las arterias, fórceps, y con la ayuda de fabricantes de armaduras, diseñó y construyó prótesis artificiales de hierro.

Ambrosio Paré

Durante el siglo XVI se realizaron una serie de avances en la cirugía práctica, a pesar de las grandes dificultades que tenían en estos momentos los cirujanos militares para tratar las heridas por arma de fuego. A continuación os mostraré algunos de los tratamientos que se realizaban en cirugía:

  1. Se pensaba que las balas estaban envenenadas por la pólvora, por lo que habían debates sobre si era mejor extraer el proyectil o no.
  2. Para tratar estas heridas se escaldaban con aceite de saúco para cauterizarlas  y se cerraban con un compuesto a base de clara de huevo y yeso cernido.
  3. Algunos cirujanos aconsejaban aplicar sobre la herida bálsamo de Perú, lombrices secas, bol arménico y acíbar.
  4. Era conveniente suturar las heridas con tripa de cordero, cuerdas de vihuela o hilo de seda y no se debían dejar al descubierto para que supurase bien lo que se consideraba beneficioso.
  5. Además, en el caso de tener la más mínima duda, se debía amputar.

Los primeros progresos quirúrgicos del siglo XV recibieron un nuevo empujón con la impresión de la obra De Medicina de Cornelio Celso en 1478, lo que condujo a los iniciales descubrimientos anatómicos:

  1. la descripción de Alejandro Achillini en su comentario sobre Mondino Luzzi, donde habla sobre el canal de la bilis en el duodeno y de los huesos martillo y yunque del oído medio.
  2. Mientras, Berengario demostró mediante experimentos que el riñón no es un tamiz, es decir, que no tiene textura de red, ya que cuando se le inyectaba agua caliente con una jeringa solamente se hinchaba y no pasaba agua a su través. Asimismo, realizó la primera exposición clara del apéndice vermiforme, de la glándula del timo y de otras estructuras.

Alejandro Achillini

Ilustración de Berengario da Carpi

Fue un enciclopedista romano (y tal vez médico), cuyo trabajo De Medicina es la única sección que se conserva de una enciclopedia mucho más extensa llamada Artes. Esta obra es uno de los mejores registros del saber de los médicos alejandrinos.

Desapareció durante la Edad Media hasta que a comienzos del siglo XV, en Italia, se redescubrieron y volvieron a circular los libros de tema médico. Fue la primera obra médica antigua en ser impresa y, ya desde antes, cuando circulaba manuscrito, se convirtió en objeto de veneración de los médicos humanistas del Renacimiento, quienes valoraron sobre todo la pureza de su estilo latino y la precisión de sus doctrinas médicas.

Cornelio Celso

De Medicina. Cornelio Celso

Como en todas las áreas del saber científico, los lexicógrafos del siglo XVI intentaron identificar las plantas mencionadas en las obras de los autores clásicos como Plinio, Aristóteles, Dioscórides y Teofrasto. De esta forma, los naturalistas humanistas, como Conrad Gesner, comenzaron identificando la flora y la fauna en su propio país y realizando expediciones locales, dibujos y descripciones.  Así, pronto se constató que existían otras criaturas además de las conocidas por los antiguos.

Las limitaciones clásicas se vieron desbordadas por la nueva flora, fauna, alimentos y medicamentos que llegaron a Europa desde el Nuevo Mundo y de Oriente. Por ello, ahora se dibujaban animales por su propio interés y se les describía sin hacer referencia a los clásicos.

Conrad Gesner

Hasta mediados del siglo XVII, los estudios de la Botánica se limitaron a la tarea de recoger y clasificar datos, y apenas fueron influidos por la Revolución matemática del pensamiento científico.

El doble interés de los médicos por la botánica descriptiva y por la Anatomía, que continuó durante el siglo XVI, hizo que éstos fueran los primeros aspectos de la Biología en ser estudiados y que su estudio fuera casi obra de los médicos.

Por todo ello, los primeros libros de botánica que se imprimieron eran casi todos herbarios. Los mejores de éstos, como el Herbario Latino (1484) y el Herbario Alemán (1485), eran compilaciones de los autores clásicos, árabes y latinos medievales y además, incluían también las descripciones e ilustraciones de plantas locales.

En este sentido, el Herbario (1530) de Otto Brunfels es un hito en su especialidad, debido sobre todo al valor de sus láminas de una gran calidad, realizadas por Hans Weiditz, discípulo de Durero.

Botánicos dibujando plantas

Leonardo da Vinci quería despegar en vuelo vertical y regresar a tierra de la misma forma. En suma lo que intentaba era inventar el helicóptero, idea utópica hace cinco siglos, pero de la que estaba firmemente convencido. Para ello, se basó en la estructura anatómica y la dinámica de las alas de los pájaros.

Naturalmente que estos estudios tenían relación con el problema del vuelo. En los últimos veinte años del quattrocento Leonardo inventó diversos aparatos más o menos ornitológicos para facilitar el vuelo humano, convencido de que la simple fuerza muscular y la habilidad eran suficientes para imitar a los pájaros.

Para realizar su sueño, hizo un dibujo sobre su idea de un rotor helicoidal, mostrando sus diseños su perfecta comprensión del principio del helicóptero. Construyó un aparato para hacer girar el espetón que se servía de aire caliente que ascendía de un hogar para impulsarlo con ayuda de un asta dorada de palas. Si en lugar de mantener las palas movidas por el aire, las hubiera puesto en rotación, de forma que ellas fueran quienes desplazaran el aire, hubiera inventado el rotor.

Diseños sobre el helicóptero y el rotor helicoidal

Diseño de helicóptero

Leonardo da Vinci no sólo estudió el cuerpo humano, sino que practicó disecciones en animales también con el fin de profundizar sus nociones de anatomía humana. Por otra parte, hemos de decir que probablemente fuera más fácil procurarse cuerpos animales que humanos.

Leonardo era consciente del paralelismo anatómico existente entre los animales, pero también sabía cuáles eran las principales diferencias entre una y otra especie: describe la variedad de los intestinos de la especie humana, monos y animales semejantes. Luego anota de qué modo varían las vísceras de los leones, la de los bovinos y por último las de los pájaros.

El más notable esfuerzo  por comprender el vuelo de los pájaros se llevó a cabo en su segundo período florentino, después de 1499. Sus conclusiones en este campo están en su libro Sobre el Vuelo de los Pájaros de 1505. En el dibujo nos muestra las disecciones del ala de un pájaro y revea sus músculos y nervios, mientras que las notas se ocupan de la estructura y la dinámica del ala.

Cuatro estudios de la estructura ósea de un ala de pájaro

Códice Sobre el Vuelo de los Pájaros. Leonardo Da Vinci (1505)

El Commentariolus (“pequeño comentario”) es un esbozo de cuarenta páginas escrito por Copérnico donde realizó su primera versión de su revolucionaria teoría heliocéntrica del universo. Más tarde desarrollaría más ampliamente su teoría en 1543 en De Revolutionibus Orbium Coelestium.

Copérnico escribió el Commentariolus en algún momento antes del año 1514 y distribuyó copias a sus amigos y colegas. Por ello, se hizo conocido entre sus contemporáneos, a pesar de que nunca se imprimió durante su vida. En 1533, Johann Albrecht Widmanntetter dio una serie de conferencias en Roma esbozando la teoría de Copérnico, que fue de gran interés para el Papa Clemente VII y varios cardenales católicos. Por ello, en 1536 el Cardenal Nicolaus von Schönberg, arzobispo de Capua (Italia), le pidió que diera a conocer su teoría al mundo científico.

Aunque las copias de la Commentariolus circularon durante un tiempo después de la muerte de Copérnico, su existencia y contenido solo se conocían de manera indirecta hasta que fue descubierto un manuscrito que fue publicado en la segunda mitad del siglo XIX.

De Revolutionibus Orbium Coelestium. Nicolás Copérnico

Los primeros estudios anatómicos de Leonardo perfectamente definidos son los que emprendió sobre el cráneo hacia 1489. Su objetivo principal fue ubicar la zona que el llamaba el Senzo Comune, punto de encuentro de todos los sentidos con el alma. Los extraordinarios dibujos del cráneo, fechados alrededor de 1489 parecen ser los únicos que Leonardo dedicó a esa zona. A partir de ellos su técnica de análisis progresó notablemente.

Dos Vistas del Cráneo

En estos dibujos del cráneo Leonardo refleja y condensa toda la maestría del artista objetivo, tal y como puede observarse en las líneas de la bóveda craneana del dibujo superior. El cráneo es visto de lado, en su sección media sagital. En el dibujo de abajo, se le ve en sección entera, con los senos  frontales y el esfenoides, las tres fosas craneales y la cavidad nasal.

De una forma gradual y paulatina, Leonardo da Vinci pasó de una anatomía medieval a una anatomía moderna y objetiva. Todo esto lo podemos ver en los dos siguientes dibujos que muestran los órganos internos:

 

Figura anatómica mostrando corazón, los pulmones y las principales arterias

 

Disección de los órganos principales y del sistema arterial de la mujer

En el primero remite a una concepción galénica del sistema vascular, según la cual los fluidos naturales fluían a través  de las venas partiendo del hígado, mientras que los vitales, nacidos en el corazón, corrían a través de las arterias. Este dibujo fue creado entre 1490 y el 1500, estando Da Vinci todavía influido por la anatomía medieval.

El segundo todavía contiene errores atribuibles a la tradición de Galeno y Avicena. Un ejemplo de ello es la vena cava, que atravesando el corazón se ramifica hacia el ventrículo derecho, en el que se nota la ausencia del atrio. La precisión en la forma y dimensiones del hígado, los riñones y la vejiga, es producto de la observación directa.