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Dentro del estudio de la biología y zoología del siglo XVI, debemos destacar la labor que realizó el naturalista Conrad Gesner. Pretendió elaborar una enciclopedia que aunara todas las observaciones y descubrimientos de sus predecesores, desde Aristóteles hasta Belon. Así, en su obra Animalium del año 1558 añadió animales acuáticos, aves y mamíferos por orden alfabético. Asimismo, Gesner, junto con Wotton y Thomas Penny también recopilaron especies de insectos como miriápodos, arácnidos y varias clases de gusanos.

Sin embargo, lo más destacable de la obra enciclopedista de Gesner, que fue continuada por Ulysses Aldrovandi (1522-1605), fue que ambos incluyeron catálogos de fósiles o “piedras con figuras”, de los que hicieron varias colecciones durante el siglo XVI. Principalmente estudiaron los equinodermos, conchas de moluscos y esqueletos de peces, aumentando el interés sobre su origen.

Ilustración de rinoceronte en la obra Animalium de Conrad Gesner

En las obras llevadas a cabo por Andreas Vesalio, podemos destacar las descripciones e ilustraciones más detalladas y extensas de todos los sistemas y órganos del cuerpo humano que se hayan publicado hasta entonces.

Vesalio realizó también numerosos descubrimientos a partir de la observación de las venas, arterias y nervios y amplió considerablemente los estudios sobre el cerebro, aunque sin rechazar completamente la rete mirabile (sistema de red sanguínea a base de pequeñas venas y arterias paralelas que actúa como un intercambiador de calor a contracorriente. Es típico de peces migratorios).

Asimismo, repitió algunos experimentos de Galeno sobre animales vivos, descubriendo que la sección del nervio recurrente laríngeo provocaba la pérdida de voz; y que cuando un animal tiene la pared torácica atravesada, podía ser conservado vivo si se inflan los pulmones con fuelles.

Estudio sobre el Cerebro. Andreas Vesalio

 

Leonardo da Vinci, además de investigar sobre la anatomía corporal, física, matemáticas, ingeniería, etc., también realizó estudios paleontológicos. Llegó a defender que, dado que las cosas son más antiguas que los escritos, la tierra había dejado huellas sobre su historia antes de la escritura. Los fósiles que se encuentran en las altas montañas continentales se formaron en el mar y no es posible que llegaran a esa localización en los cuarenta días que duró el diluvio de Noé. Por lo tanto, han tenido que producirse múltiples cambios en la corteza terrestre a lo largo de la historia de la Tierra. Sus descubrimientos geológicos y fósiles han quedado  plasmados en sus obras pictóricas, donde Leonardo incluyó líneas ondulantes y otras marcas en las rocas sedimentarias.

La Virgen de las Rocas (1486) y La Virgen, el niño Jesús y Santa Ana (1508) con marcas fósiles y geológicas en las rocas.

Bernardo Palissy, que conocía las ideas de Leonardo sobre estas cuestiones, fue más allá y consiguió comprender la significación de las formas fósiles para la morfología comparada. Para empezar, hizo una colección propia de fósiles y reconoció la identidad de algunas formas que encontró en las rocas, como los erizos marinos y las ostras, comparándolos con las especies actuales, y diferenció algunas variedades marinas, lacustres y de río.

En el siglo XVI la zoología comenzó, como en el resto de saberes, mirando hacia los clásicos y a la propia naturaleza. Debemos resaltar que los animales que más llamaron la atención de los estudiosos, además de las aves, fueron los peces. Se llegó a escribir acerca de la variedad de especies de peces en el mar de Roma y Marsella e incluso, la del río Mosela.

Sin embargo, el verdadero estudio científico de los animales marinos fue publicado en la obra De Aquatilibus (1553), escrita por Pierre Belon. Este científico era conocido por el relato que escribió sobre su viaje al mediterráneo oriental, donde realizó observaciones biológicas muy interesantes. En su estudio incluía, además de los peces, los cefalópodos y los cetáceos, de los cuales hizo varias disecciones y descubrió que respiraban mediante pulmones, comparándolos con los del ser humano. Además, este autor también llevó a cabo numerosos estudios de las aves, sus esqueletos y su estructura morfológica y también los comparó con el hombre.

ilustración de De Aquatilibus. Pierre Belon

Comparación del esqueleto de ave con el esqueleto del ser humano. Pierre Belon

En el libro sobre anatomía que Leonardo estaba escribiendo, anotó las siguientes palabras en relación a su contenido:

Esta obra debe comenzar con la concepción del hombre, describiendo la forma de la matriz y cómo el feto está emplazado en ella, cómo se alimenta y desarrolla“.

Como en los otros estudios anatómicos que realizó, Leonardo hizo referencia continuamente a la observación de los animales y, en ocasiones, transfirió de forma errónea un concepto de una especie a otra. Es posible que uno de los errores más destacables fuera en el estudio de las paredes del útero humano, donde incluyó los cotiledones (cada una de las divisiones de la placenta, separadas en la superficie materna por pequeños surcos y, en el espesor, por los tabiques placentarios), rasgo típico de los ungulados como los bovinos.

Se tiene la certeza de las dificultades que tuvo Leonardo a la hora de obtener cadáveres  femeninos para poder llevar  a cabo sus disecciones.

En la siguiente ilustración, Leonardo explica el modo en que se implanta y crece la criatura. Se puede observar el feto a través de la transparencia de la membrana amniótica.

El feto en el útero

 

 

Como en todas las áreas del saber científico, los lexicógrafos del siglo XVI intentaron identificar las plantas mencionadas en las obras de los autores clásicos como Plinio, Aristóteles, Dioscórides y Teofrasto. De esta forma, los naturalistas humanistas, como Conrad Gesner, comenzaron identificando la flora y la fauna en su propio país y realizando expediciones locales, dibujos y descripciones.  Así, pronto se constató que existían otras criaturas además de las conocidas por los antiguos.

Las limitaciones clásicas se vieron desbordadas por la nueva flora, fauna, alimentos y medicamentos que llegaron a Europa desde el Nuevo Mundo y de Oriente. Por ello, ahora se dibujaban animales por su propio interés y se les describía sin hacer referencia a los clásicos.

Conrad Gesner

Leonardo da Vinci quería despegar en vuelo vertical y regresar a tierra de la misma forma. En suma lo que intentaba era inventar el helicóptero, idea utópica hace cinco siglos, pero de la que estaba firmemente convencido. Para ello, se basó en la estructura anatómica y la dinámica de las alas de los pájaros.

Naturalmente que estos estudios tenían relación con el problema del vuelo. En los últimos veinte años del quattrocento Leonardo inventó diversos aparatos más o menos ornitológicos para facilitar el vuelo humano, convencido de que la simple fuerza muscular y la habilidad eran suficientes para imitar a los pájaros.

Para realizar su sueño, hizo un dibujo sobre su idea de un rotor helicoidal, mostrando sus diseños su perfecta comprensión del principio del helicóptero. Construyó un aparato para hacer girar el espetón que se servía de aire caliente que ascendía de un hogar para impulsarlo con ayuda de un asta dorada de palas. Si en lugar de mantener las palas movidas por el aire, las hubiera puesto en rotación, de forma que ellas fueran quienes desplazaran el aire, hubiera inventado el rotor.

Diseños sobre el helicóptero y el rotor helicoidal

Diseño de helicóptero

Leonardo da Vinci no sólo estudió el cuerpo humano, sino que practicó disecciones en animales también con el fin de profundizar sus nociones de anatomía humana. Por otra parte, hemos de decir que probablemente fuera más fácil procurarse cuerpos animales que humanos.

Leonardo era consciente del paralelismo anatómico existente entre los animales, pero también sabía cuáles eran las principales diferencias entre una y otra especie: describe la variedad de los intestinos de la especie humana, monos y animales semejantes. Luego anota de qué modo varían las vísceras de los leones, la de los bovinos y por último las de los pájaros.

El más notable esfuerzo  por comprender el vuelo de los pájaros se llevó a cabo en su segundo período florentino, después de 1499. Sus conclusiones en este campo están en su libro Sobre el Vuelo de los Pájaros de 1505. En el dibujo nos muestra las disecciones del ala de un pájaro y revea sus músculos y nervios, mientras que las notas se ocupan de la estructura y la dinámica del ala.

Cuatro estudios de la estructura ósea de un ala de pájaro

Códice Sobre el Vuelo de los Pájaros. Leonardo Da Vinci (1505)