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Los dibujos que Leonardo da Vinci realizó sobre las articulaciones, músculos y esqueletos se hicieron en los años 1508-1510. En estos momentos mejoró mucho su técnica en las ilustraciones anatómicas, progresando mucho en su afinación y alcanzando una gran precisión que era impensable en esa época.

Sus dibujos del esqueletos están valorados entre los más excelentes, contando también con las ilustraciones realizadas por Andreas Vesalio. Sin embargo, las láminas en las que aparecen los músculos son menos claras y nítidas, debido a que en estos momentos no se prestaba mucha atención a las estructuras musculares. Aun así, destacan los dibujos de la mano y el rostro, ya que son de una gran calidad.

Además, debemos destacar que cada parte ósea o muscular la representó en, al menos, cinco ángulos distintos y a diferentes niveles de profundidad. También añadió el factor tiempo, dibujando una mano con modelos de hombre viejo, joven y niño; y en las ilustraciones de la espalda y el brazo fijó los momentos de la rotación en 180º.

Estudio del hombro y del cuello

Disección de la mano

 

La anatomía fundamental del sistema vascular era conocida desde la época de Galeno. Sin embargo, algunos de los postulados eran erróneos y Harvey se vio obligado a rechazar la completa separación que Galeno establecía entre los sistemas venosos y arteriales.

Los principales puntos de la teoría de Galeno que fueron problemáticos para este científico fueron:

  1. La sangre venosa se conformaba continuamente en el hígado a partir de los alimentos.
  2. Salía del hígado y fluía por las venas a todas las parte del cuerpo.
  3. Una pequeña porción de ella entraba en el mismo corazón, y su ruta iba del ventrículo derecho al izquierdo para convertirse en sangre arterial.
  4. La sangre arterial salía del corazón en la diástole, lo que explicaba el pulso arterial.
  5. Por último, su postulado del movimiento en dos direcciones del aire y su agotamiento en la arteria venosa.

La verdadera revolución fisiológica vino de la mano de Guillermo Harvey (1578-1657), el cual tuvo como maestro a Girolamo Fabrici, que era médico personal de Galileo.

La mayoría de sus investigaciones se perdieron durante la guerra civil inglesa, pero en los dos libros que se conservan se puede observar la verdadera contribución en la anatomía comparada que servía para esclarecer la fisiología del hombre. Para ello, examinó y diseccionó los corazones de una gran cantidad de seres vivos, tanto vertebrados como invertebrados (lagartos, ranas, peces, caracoles, insectos…).

La primera exposición que hizo Harvey sobre sus descubrimientos de la circulación de la sangre aparece en sus notas de las conferencias que se dieron en el Real Colegio de Médicos de Londres en el año 1616-1618. Fue el primero en darse cuenta de los obstáculos creados por la explicación de Galeno sobre el movimiento de la sangre, siendo necesaria la revisión de toda su teoría.

William Harvey

Estudios sobre la circulación de la sangre de William Harvey

En las obras llevadas a cabo por Andreas Vesalio, podemos destacar las descripciones e ilustraciones más detalladas y extensas de todos los sistemas y órganos del cuerpo humano que se hayan publicado hasta entonces.

Vesalio realizó también numerosos descubrimientos a partir de la observación de las venas, arterias y nervios y amplió considerablemente los estudios sobre el cerebro, aunque sin rechazar completamente la rete mirabile (sistema de red sanguínea a base de pequeñas venas y arterias paralelas que actúa como un intercambiador de calor a contracorriente. Es típico de peces migratorios).

Asimismo, repitió algunos experimentos de Galeno sobre animales vivos, descubriendo que la sección del nervio recurrente laríngeo provocaba la pérdida de voz; y que cuando un animal tiene la pared torácica atravesada, podía ser conservado vivo si se inflan los pulmones con fuelles.

Estudio sobre el Cerebro. Andreas Vesalio

 

Debemos tener en cuenta que los trabajos e investigaciones de los médicos de este periodo no se dedicaron en su totalidad a realizar experimentos, observaciones o descubrimientos. Existía también un grupo de médicos que intentaron, como en el resto de ciencias, volver a la Antigüedad Clásica. Algunos médicos de este estilo fueron Tomás Linacre, médico de Enrique VIII, o Johannes Günther.

Su labor consistía sobre todo en realizar nuevas traducciones al latín de Galeno e Hipócrates, siendo impresas en muchas ediciones desde finales del siglo XV. Sin embargo, también se dedicaron a atacar violentamente la terminología en árabe que utilizó Mondino, volviéndolo a traducir utilizando palabras latinas o griegas.

En este ambiente que mezclaba la observación práctica y la labor literaria, inició su obra el Andrés Vesalio, considerado como el padre de la anatomía moderna.

Leonardo da Vinci llevó a cabo una investigación sobre el corazón en los últimos años de su vida. Según la teoría de Galeno y Mondino que heredó Leonardo, el corazón consistía en dos ventrículos separados por la región interventricular. De acuerdo con esta concepción, las aurículas no eran más que apéndices de las venas. Pero finalmente Leonardo descartó esta teoría, así como la que sostenía que la temperatura de la sangre era un factor congénito.

La investigación del funcionamiento del corazón se centró sobre todo en la aorta, construyendo un modelo para analizar el paso del agua y el de la sangre. Sin embargo, no puso en duda otras teorías medievales como la que defendía que la sangre fluía hacia la periferia a través de las venas y arterias.

Hemos de destacar, además, que todas las disecciones del corazón que realizó Leonardo Da Vinci pertenecían a bueyes.

De izquierda a derecha. Corazón de buey examinado desde dos ángulos diferentes y distintas perspectivas del corazón para ver los vasos sanguíneos

Andreas Vesalius (1515-1564)  fue un flamenco educado en Lovaina y París, siendo un importante profesor en Padua, Bolonia y Pisa. Su gran innovación radica en el abandono de las directrices que dictó Galeno en sus textos, publicando Vesalio en el año 1543 su obra De Humani Corporis Fabrica. Se trata de una obra sobre anatomía que no está basada en lo que dijo Galeno o Mondino, sino en lo que él mismo había comprobado haciendo disecciones y podía demostrar.

Vesalio hizo muchísimos progresos en los conocimientos anatómicos, siendo especialmente notable su trabajo sobre los huesos, venas, cerebro y órganos abdominales.

Aunque aceptó la línea de Galeno en líneas generales, Vesalius describió algunos experimentos que había hecho personalmente con animales. Pero en 1544, molesto por la oposición que despertaba su libro, renunció a la investigación y aceptó el puesto de médico de Corte del emperador Carlos V.

En Europa se alargó mucho el prejuicio contra la disección de los cuerpos humanos. Solo a partir del siglo XIII, cuando se tuvieron al alcance los múltiples escritos de Galeno y sus comentaristas árabes, se comenzó a estudiar la anatomía de nuevo.

Por ello, poco a poco se fue incluyendo la disección en los cursos regulares de las distintas universidades, practicándose ateniéndose estrictamente a los textos de Galeno, Avicena o Mondino (una de las principales figuras en la anatomía del siglo XIV). Sin embargo, a pesar de que utilizaran las ilustraciones con su texto correspondiente, no se esforzaban por adquirir conocimientos.

Así, si excluimos los cuadernos de Leonardo Da Vinci, que no produjeron efecto en sus contemporáneos, no se volvió a avanzar en la anatomía hasta la última década del siglo XV.

La Cirugía de la Europa Septentrional estaba todavía en manos de los barberos y cortadores relativamente sin instrucción ni formación, aunque algunos de éstos tenían bastante destreza al respecto. Como ejemplos tenemos al litotomista itinerante Pierre Franco, que fue el primero en realizar la litotomía suprapúbica para extirpar piedras de la vejiga. No obstante, en Italia la cirugía estaba en manos de los anatomistas con formación universitaria, como Vesalio o Girolamo Fabrici, beneficiándose del saber académico.

La obra de cirugía plástica, que comenzó en el siglo XV, continuó en el siglo XVI por la obra de Gaspere Tagliacozzi, que restauró la nariz desprendida trasplantando un trozo de piel del brazo, dejando un extremo unido todavía al brazo hasta que el injerto en la nariz no se hubo terminado.

Durante el siglo XVI se realizaron una serie de avances en la cirugía práctica, a pesar de las grandes dificultades que tenían en estos momentos los cirujanos militares para tratar las heridas por arma de fuego. A continuación os mostraré algunos de los tratamientos que se realizaban en cirugía:

  1. Se pensaba que las balas estaban envenenadas por la pólvora, por lo que habían debates sobre si era mejor extraer el proyectil o no.
  2. Para tratar estas heridas se escaldaban con aceite de saúco para cauterizarlas  y se cerraban con un compuesto a base de clara de huevo y yeso cernido.
  3. Algunos cirujanos aconsejaban aplicar sobre la herida bálsamo de Perú, lombrices secas, bol arménico y acíbar.
  4. Era conveniente suturar las heridas con tripa de cordero, cuerdas de vihuela o hilo de seda y no se debían dejar al descubierto para que supurase bien lo que se consideraba beneficioso.
  5. Además, en el caso de tener la más mínima duda, se debía amputar.

Los primeros progresos quirúrgicos del siglo XV recibieron un nuevo empujón con la impresión de la obra De Medicina de Cornelio Celso en 1478, lo que condujo a los iniciales descubrimientos anatómicos:

  1. la descripción de Alejandro Achillini en su comentario sobre Mondino Luzzi, donde habla sobre el canal de la bilis en el duodeno y de los huesos martillo y yunque del oído medio.
  2. Mientras, Berengario demostró mediante experimentos que el riñón no es un tamiz, es decir, que no tiene textura de red, ya que cuando se le inyectaba agua caliente con una jeringa solamente se hinchaba y no pasaba agua a su través. Asimismo, realizó la primera exposición clara del apéndice vermiforme, de la glándula del timo y de otras estructuras.

Alejandro Achillini

Ilustración de Berengario da Carpi

Hasta mediados del siglo XVII, los estudios de la Botánica se limitaron a la tarea de recoger y clasificar datos, y apenas fueron influidos por la Revolución matemática del pensamiento científico.

El doble interés de los médicos por la botánica descriptiva y por la Anatomía, que continuó durante el siglo XVI, hizo que éstos fueran los primeros aspectos de la Biología en ser estudiados y que su estudio fuera casi obra de los médicos.

Por todo ello, los primeros libros de botánica que se imprimieron eran casi todos herbarios. Los mejores de éstos, como el Herbario Latino (1484) y el Herbario Alemán (1485), eran compilaciones de los autores clásicos, árabes y latinos medievales y además, incluían también las descripciones e ilustraciones de plantas locales.

En este sentido, el Herbario (1530) de Otto Brunfels es un hito en su especialidad, debido sobre todo al valor de sus láminas de una gran calidad, realizadas por Hans Weiditz, discípulo de Durero.

Botánicos dibujando plantas