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Los dibujos que Leonardo da Vinci realizó sobre las articulaciones, músculos y esqueletos se hicieron en los años 1508-1510. En estos momentos mejoró mucho su técnica en las ilustraciones anatómicas, progresando mucho en su afinación y alcanzando una gran precisión que era impensable en esa época.

Sus dibujos del esqueletos están valorados entre los más excelentes, contando también con las ilustraciones realizadas por Andreas Vesalio. Sin embargo, las láminas en las que aparecen los músculos son menos claras y nítidas, debido a que en estos momentos no se prestaba mucha atención a las estructuras musculares. Aun así, destacan los dibujos de la mano y el rostro, ya que son de una gran calidad.

Además, debemos destacar que cada parte ósea o muscular la representó en, al menos, cinco ángulos distintos y a diferentes niveles de profundidad. También añadió el factor tiempo, dibujando una mano con modelos de hombre viejo, joven y niño; y en las ilustraciones de la espalda y el brazo fijó los momentos de la rotación en 180º.

Estudio del hombro y del cuello

Disección de la mano

 

La verdadera revolución fisiológica vino de la mano de Guillermo Harvey (1578-1657), el cual tuvo como maestro a Girolamo Fabrici, que era médico personal de Galileo.

La mayoría de sus investigaciones se perdieron durante la guerra civil inglesa, pero en los dos libros que se conservan se puede observar la verdadera contribución en la anatomía comparada que servía para esclarecer la fisiología del hombre. Para ello, examinó y diseccionó los corazones de una gran cantidad de seres vivos, tanto vertebrados como invertebrados (lagartos, ranas, peces, caracoles, insectos…).

La primera exposición que hizo Harvey sobre sus descubrimientos de la circulación de la sangre aparece en sus notas de las conferencias que se dieron en el Real Colegio de Médicos de Londres en el año 1616-1618. Fue el primero en darse cuenta de los obstáculos creados por la explicación de Galeno sobre el movimiento de la sangre, siendo necesaria la revisión de toda su teoría.

William Harvey

Estudios sobre la circulación de la sangre de William Harvey

Dentro del estudio de la biología y zoología del siglo XVI, debemos destacar la labor que realizó el naturalista Conrad Gesner. Pretendió elaborar una enciclopedia que aunara todas las observaciones y descubrimientos de sus predecesores, desde Aristóteles hasta Belon. Así, en su obra Animalium del año 1558 añadió animales acuáticos, aves y mamíferos por orden alfabético. Asimismo, Gesner, junto con Wotton y Thomas Penny también recopilaron especies de insectos como miriápodos, arácnidos y varias clases de gusanos.

Sin embargo, lo más destacable de la obra enciclopedista de Gesner, que fue continuada por Ulysses Aldrovandi (1522-1605), fue que ambos incluyeron catálogos de fósiles o “piedras con figuras”, de los que hicieron varias colecciones durante el siglo XVI. Principalmente estudiaron los equinodermos, conchas de moluscos y esqueletos de peces, aumentando el interés sobre su origen.

Ilustración de rinoceronte en la obra Animalium de Conrad Gesner

El Papa Urbano VIII, a pesar de que Galileo ya había sido advertido por el Santo Oficio, le permitió publicar un estudio más sobre el movimiento de la Tierra y el Sol, pero con la condición de que sus postulados debían ser hipotéticos. La visión de Galileo se pude ver en su obra El Diálogo (1632), donde ponía en boca de Simplicio las opiniones que el Papa le había instado a abandonar, es decir, este personaje era el encargado de defender a ultranza el sistema de Ptolomeo y Aristóteles;  Salviati abogaba por el Sistema Copernicano del Universo y Sagredo es neutral, buscando la verdad sin aferrarse a ningún dogma en concreto.

Así, cuando trata el tema del movimiento de la Tierra, Simplicio preguntaba si Dios no provocó las mareas por otro medio que el considerado por Galileo: “sé que replicarías que Él podría haber conocido cómo hacerlo de muchas maneras que están más allá de la comprensión de nuestra mente. De lo que concluyo en seguida que, siendo esto así, sería una audacia extravagante que alguien limitara y confinara el poder de la sabiduría divinos a una fantasía particular de su propia invención“.

El argumento que utiliza Galileo, basado en la omnipotencia de Dios, tenía el objetivo de liberar a la ciencia de las restricciones del aristotelismo del siglo XIII. Por lo tanto, estaba interesado realmente en descubrir el modo por el que Dios había actuado al crear el mundo.

Ilustración de el Diálogo de Galileo Galilei

En las obras llevadas a cabo por Andreas Vesalio, podemos destacar las descripciones e ilustraciones más detalladas y extensas de todos los sistemas y órganos del cuerpo humano que se hayan publicado hasta entonces.

Vesalio realizó también numerosos descubrimientos a partir de la observación de las venas, arterias y nervios y amplió considerablemente los estudios sobre el cerebro, aunque sin rechazar completamente la rete mirabile (sistema de red sanguínea a base de pequeñas venas y arterias paralelas que actúa como un intercambiador de calor a contracorriente. Es típico de peces migratorios).

Asimismo, repitió algunos experimentos de Galeno sobre animales vivos, descubriendo que la sección del nervio recurrente laríngeo provocaba la pérdida de voz; y que cuando un animal tiene la pared torácica atravesada, podía ser conservado vivo si se inflan los pulmones con fuelles.

Estudio sobre el Cerebro. Andreas Vesalio

 

En el siglo XVI la zoología comenzó, como en el resto de saberes, mirando hacia los clásicos y a la propia naturaleza. Debemos resaltar que los animales que más llamaron la atención de los estudiosos, además de las aves, fueron los peces. Se llegó a escribir acerca de la variedad de especies de peces en el mar de Roma y Marsella e incluso, la del río Mosela.

Sin embargo, el verdadero estudio científico de los animales marinos fue publicado en la obra De Aquatilibus (1553), escrita por Pierre Belon. Este científico era conocido por el relato que escribió sobre su viaje al mediterráneo oriental, donde realizó observaciones biológicas muy interesantes. En su estudio incluía, además de los peces, los cefalópodos y los cetáceos, de los cuales hizo varias disecciones y descubrió que respiraban mediante pulmones, comparándolos con los del ser humano. Además, este autor también llevó a cabo numerosos estudios de las aves, sus esqueletos y su estructura morfológica y también los comparó con el hombre.

ilustración de De Aquatilibus. Pierre Belon

Comparación del esqueleto de ave con el esqueleto del ser humano. Pierre Belon

Las diversas ilustraciones que llevó a cabo Leonardo da Vinci en relación con las proporciones del cuerpo humano, fueron realizadas más o menos en 1490, según su estilo caligráfico de las notas de los dibujos. Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que Leonardo, antes de dedicarse a la investigación detallada del esqueleto humano en las primeras décadas del siglo XVI, se introdujo en el estudio de las armonías de la estructura corporal, sobre todo relacionado con las articulaciones.

Leonardo tenía un sistema común de proporciones para ligar las medidas del hombre, cuyos resultados se pueden ver en el siguiente dibujo, donde trata las proporciones del rostro. Él mismo lo describía así: “El espacio existente entre la boca y el principio de la nariz constituye la séptima parte del cráneo. De la boca al mentón, la distancia es la cuarta parte del cráneo e idéntica a la apertura de la boca. Desde el mentón al fondo de la nariz, el espacio existente constituye  la tercera parte del cráneo, y a su vez este espacio es igual a la nariz y a la frente. El espacio que va de la mitad de la nariz hasta poco más abajo del mentón, es la mitad del cráneo. Es espacio existente entre las cejas y el mentón alcanza dos tercios del total del cráneo.”

Las proporciones del rostro

 

Su obra De Humani Corporis Fabrica está considerada como un intento de conciliar y restaurar la actitud de Galeno. Se trata de un libro en el que Vesalio consideró al cuerpo humano como el producto de la destreza divina y realizó con pasión múltiples disecciones para poder estudiarlo.

Sin embargo, lo que más destaca de esta obra son sus revolucionarias ilustraciones. Solo se pueden comparar estos dibujos anatómicos con los que llevó a cabo Leonardo Da Vinci. Ambos son la muestra de los estrechas que eran las relaciones entre la Biología y el Arte Naturalista. No obstante, debemos resaltar que las ilustraciones de la obra de Vesalio no son solo naturalismo, ya que sus trazos y la forma que tiene de plasmar los músculos, tendones y huesos y sus estructuras, las convierte en algo único.

No se sabe exactamente el autor de las ilustraciones del De Humani Corporis Fabrica o de su otra obra, Epitome. Lo que sí se sabe es que salieron del taller de Tiziano y que entre los artistas que trabajaron en ellas bajo la supervisión de éste, se encontraba el propio Vesalio.

cadáver suspendido de un gancho sobre el telón de fondo de un paisaje continuo en las colinas Euganeas

Cadáver mostrando los músculos del cuerpo humano con pose de guerrero

Cadáver en movimiento sobre fondo de arquitectura.

 

El estudio de la anatomía del ser humano empezó con los aspectos que podrían facilitar la labor de los cirujanos y los artistas, ya que lo que de verdad necesitaban los cirujanos para sus trabajos eran buenas descripciones topográficas.

Se sabe que algunos artistas como Andrea Verrochio (1435-1488), Andrea Mantegna (muerto en 1516), Leonardo da Vinci, Durero, Miguel Ángel (1475-1564) y Rafael (1483-1520) utilizaron el escalpelo (bisturí) para hacer sus propios estudios de la anatomía superficial, huesos y músculos.

Conforme avanzaba el siglo, fue apareciendo un mayor interés por las cuestiones funcionales, estructura y hábitos de los animales. Sin embargo, la mayor aportación la realizaron los artistas en la ilustración anatómica.

El claro influjo del arte naturalista  se observó por primera vez en la obra italiana Fasciculo di Medicina (1493).

Fascicuo di Medicina (1493). Ilustración con coloración sobre la disección

En el libro sobre anatomía que Leonardo estaba escribiendo, anotó las siguientes palabras en relación a su contenido:

Esta obra debe comenzar con la concepción del hombre, describiendo la forma de la matriz y cómo el feto está emplazado en ella, cómo se alimenta y desarrolla“.

Como en los otros estudios anatómicos que realizó, Leonardo hizo referencia continuamente a la observación de los animales y, en ocasiones, transfirió de forma errónea un concepto de una especie a otra. Es posible que uno de los errores más destacables fuera en el estudio de las paredes del útero humano, donde incluyó los cotiledones (cada una de las divisiones de la placenta, separadas en la superficie materna por pequeños surcos y, en el espesor, por los tabiques placentarios), rasgo típico de los ungulados como los bovinos.

Se tiene la certeza de las dificultades que tuvo Leonardo a la hora de obtener cadáveres  femeninos para poder llevar  a cabo sus disecciones.

En la siguiente ilustración, Leonardo explica el modo en que se implanta y crece la criatura. Se puede observar el feto a través de la transparencia de la membrana amniótica.

El feto en el útero

 

 

Leonardo da Vinci llevó a cabo una investigación sobre el corazón en los últimos años de su vida. Según la teoría de Galeno y Mondino que heredó Leonardo, el corazón consistía en dos ventrículos separados por la región interventricular. De acuerdo con esta concepción, las aurículas no eran más que apéndices de las venas. Pero finalmente Leonardo descartó esta teoría, así como la que sostenía que la temperatura de la sangre era un factor congénito.

La investigación del funcionamiento del corazón se centró sobre todo en la aorta, construyendo un modelo para analizar el paso del agua y el de la sangre. Sin embargo, no puso en duda otras teorías medievales como la que defendía que la sangre fluía hacia la periferia a través de las venas y arterias.

Hemos de destacar, además, que todas las disecciones del corazón que realizó Leonardo Da Vinci pertenecían a bueyes.

De izquierda a derecha. Corazón de buey examinado desde dos ángulos diferentes y distintas perspectivas del corazón para ver los vasos sanguíneos

En Europa se alargó mucho el prejuicio contra la disección de los cuerpos humanos. Solo a partir del siglo XIII, cuando se tuvieron al alcance los múltiples escritos de Galeno y sus comentaristas árabes, se comenzó a estudiar la anatomía de nuevo.

Por ello, poco a poco se fue incluyendo la disección en los cursos regulares de las distintas universidades, practicándose ateniéndose estrictamente a los textos de Galeno, Avicena o Mondino (una de las principales figuras en la anatomía del siglo XIV). Sin embargo, a pesar de que utilizaran las ilustraciones con su texto correspondiente, no se esforzaban por adquirir conocimientos.

Así, si excluimos los cuadernos de Leonardo Da Vinci, que no produjeron efecto en sus contemporáneos, no se volvió a avanzar en la anatomía hasta la última década del siglo XV.

El objetivo principal de todos los botánicos era identificar las plantas individuales silvestres o cultivadas y distinguirlas de las parecidas. Todo ello conllevó a que se concentrara la atención en la exactitud de las ilustraciones y descripciones.

El fin de las láminas con las descripciones era pintar los aspectos más fácilmente reconocibles de la apariencia externa de la planta, como la forma y la disposición de las raíces y ramas. Sin embargo, no existía ningún interés por la morfología comparada de las partes.

Algunos ejemplos los podemos encontrar en el Glosario de términos dado por Leonard Fuchs (1542), que se refería sobre todo a estos aspectos; y en los primeros intentos de clasificación de Bock y el holandés Robert Dodoens, que se basaban en su mayor parte en las características artificiales, como si era comestible o no, el olor o las propiedades medicinales.

Como en todas las áreas del saber científico, los lexicógrafos del siglo XVI intentaron identificar las plantas mencionadas en las obras de los autores clásicos como Plinio, Aristóteles, Dioscórides y Teofrasto. De esta forma, los naturalistas humanistas, como Conrad Gesner, comenzaron identificando la flora y la fauna en su propio país y realizando expediciones locales, dibujos y descripciones.  Así, pronto se constató que existían otras criaturas además de las conocidas por los antiguos.

Las limitaciones clásicas se vieron desbordadas por la nueva flora, fauna, alimentos y medicamentos que llegaron a Europa desde el Nuevo Mundo y de Oriente. Por ello, ahora se dibujaban animales por su propio interés y se les describía sin hacer referencia a los clásicos.

Conrad Gesner

Hasta mediados del siglo XVII, los estudios de la Botánica se limitaron a la tarea de recoger y clasificar datos, y apenas fueron influidos por la Revolución matemática del pensamiento científico.

El doble interés de los médicos por la botánica descriptiva y por la Anatomía, que continuó durante el siglo XVI, hizo que éstos fueran los primeros aspectos de la Biología en ser estudiados y que su estudio fuera casi obra de los médicos.

Por todo ello, los primeros libros de botánica que se imprimieron eran casi todos herbarios. Los mejores de éstos, como el Herbario Latino (1484) y el Herbario Alemán (1485), eran compilaciones de los autores clásicos, árabes y latinos medievales y además, incluían también las descripciones e ilustraciones de plantas locales.

En este sentido, el Herbario (1530) de Otto Brunfels es un hito en su especialidad, debido sobre todo al valor de sus láminas de una gran calidad, realizadas por Hans Weiditz, discípulo de Durero.

Botánicos dibujando plantas

Leonardo da Vinci quería despegar en vuelo vertical y regresar a tierra de la misma forma. En suma lo que intentaba era inventar el helicóptero, idea utópica hace cinco siglos, pero de la que estaba firmemente convencido. Para ello, se basó en la estructura anatómica y la dinámica de las alas de los pájaros.

Naturalmente que estos estudios tenían relación con el problema del vuelo. En los últimos veinte años del quattrocento Leonardo inventó diversos aparatos más o menos ornitológicos para facilitar el vuelo humano, convencido de que la simple fuerza muscular y la habilidad eran suficientes para imitar a los pájaros.

Para realizar su sueño, hizo un dibujo sobre su idea de un rotor helicoidal, mostrando sus diseños su perfecta comprensión del principio del helicóptero. Construyó un aparato para hacer girar el espetón que se servía de aire caliente que ascendía de un hogar para impulsarlo con ayuda de un asta dorada de palas. Si en lugar de mantener las palas movidas por el aire, las hubiera puesto en rotación, de forma que ellas fueran quienes desplazaran el aire, hubiera inventado el rotor.

Diseños sobre el helicóptero y el rotor helicoidal

Diseño de helicóptero

Leonardo da Vinci no sólo estudió el cuerpo humano, sino que practicó disecciones en animales también con el fin de profundizar sus nociones de anatomía humana. Por otra parte, hemos de decir que probablemente fuera más fácil procurarse cuerpos animales que humanos.

Leonardo era consciente del paralelismo anatómico existente entre los animales, pero también sabía cuáles eran las principales diferencias entre una y otra especie: describe la variedad de los intestinos de la especie humana, monos y animales semejantes. Luego anota de qué modo varían las vísceras de los leones, la de los bovinos y por último las de los pájaros.

El más notable esfuerzo  por comprender el vuelo de los pájaros se llevó a cabo en su segundo período florentino, después de 1499. Sus conclusiones en este campo están en su libro Sobre el Vuelo de los Pájaros de 1505. En el dibujo nos muestra las disecciones del ala de un pájaro y revea sus músculos y nervios, mientras que las notas se ocupan de la estructura y la dinámica del ala.

Cuatro estudios de la estructura ósea de un ala de pájaro

Códice Sobre el Vuelo de los Pájaros. Leonardo Da Vinci (1505)

Los primeros estudios anatómicos de Leonardo perfectamente definidos son los que emprendió sobre el cráneo hacia 1489. Su objetivo principal fue ubicar la zona que el llamaba el Senzo Comune, punto de encuentro de todos los sentidos con el alma. Los extraordinarios dibujos del cráneo, fechados alrededor de 1489 parecen ser los únicos que Leonardo dedicó a esa zona. A partir de ellos su técnica de análisis progresó notablemente.

Dos Vistas del Cráneo

En estos dibujos del cráneo Leonardo refleja y condensa toda la maestría del artista objetivo, tal y como puede observarse en las líneas de la bóveda craneana del dibujo superior. El cráneo es visto de lado, en su sección media sagital. En el dibujo de abajo, se le ve en sección entera, con los senos  frontales y el esfenoides, las tres fosas craneales y la cavidad nasal.

De una forma gradual y paulatina, Leonardo da Vinci pasó de una anatomía medieval a una anatomía moderna y objetiva. Todo esto lo podemos ver en los dos siguientes dibujos que muestran los órganos internos:

 

Figura anatómica mostrando corazón, los pulmones y las principales arterias

 

Disección de los órganos principales y del sistema arterial de la mujer

En el primero remite a una concepción galénica del sistema vascular, según la cual los fluidos naturales fluían a través  de las venas partiendo del hígado, mientras que los vitales, nacidos en el corazón, corrían a través de las arterias. Este dibujo fue creado entre 1490 y el 1500, estando Da Vinci todavía influido por la anatomía medieval.

El segundo todavía contiene errores atribuibles a la tradición de Galeno y Avicena. Un ejemplo de ello es la vena cava, que atravesando el corazón se ramifica hacia el ventrículo derecho, en el que se nota la ausencia del atrio. La precisión en la forma y dimensiones del hígado, los riñones y la vejiga, es producto de la observación directa.

 

Leonardo da Vinci fue el artista que ha dejado más pruebas de sus ejercicios anatómicos, puesto que sus investigaciones fueron más allá de las necesidades prácticas de su arte (como veremos cuando analicemos sus ilustraciones).

Planeó escribir un manual de Anatomía en colaboración con el profesor de Pavía Marcantonio della Torre, el cual murió antes de que el libro fuera escrito. Sin embargo, Leonardo siguió con sus investigaciones, aunque al guiarse por manuales anteriores, cometió algunos de los antiguos errores, como dibujar el cristalino en el centro del ojo.

Igualmente, realizó varias observaciones personales sobre anatomía humana y para ello, realizó varios experimentos fisiológicos que fueron muy ingeniosos para la época. Los animales que mencionó como sujetos de sus investigaciones incluían moscas, peces, ranas, cocodrilos, pájaros, caballos, leones, perros, gatos, murciélagos,  monos y otros. Sin embargo, sus mejores dibujos fueron de los huesos y músculos, sobre todo los de la mano y el hombro. Además, fue el primero en utilizar disecciones seriadas, es decir, que fue el pionero en realizar cortes para estudiar más detalladamente cada parte del cuerpo.

Como podemos ver, Leonardo da Vinci realizó una de las más importantes aportaciones al estudio de la anatomía mediante sus propios dibujos, que intentan reproducir fielmente nuestra constitución corporal.