En Europa se alargó mucho el prejuicio contra la disección de los cuerpos humanos. Solo a partir del siglo XIII, cuando se tuvieron al alcance los múltiples escritos de Galeno y sus comentaristas árabes, se comenzó a estudiar la anatomía de nuevo.

Por ello, poco a poco se fue incluyendo la disección en los cursos regulares de las distintas universidades, practicándose ateniéndose estrictamente a los textos de Galeno, Avicena o Mondino (una de las principales figuras en la anatomía del siglo XIV). Sin embargo, a pesar de que utilizaran las ilustraciones con su texto correspondiente, no se esforzaban por adquirir conocimientos.

Así, si excluimos los cuadernos de Leonardo Da Vinci, que no produjeron efecto en sus contemporáneos, no se volvió a avanzar en la anatomía hasta la última década del siglo XV.