El objetivo principal de todos los botánicos era identificar las plantas individuales silvestres o cultivadas y distinguirlas de las parecidas. Todo ello conllevó a que se concentrara la atención en la exactitud de las ilustraciones y descripciones.

El fin de las láminas con las descripciones era pintar los aspectos más fácilmente reconocibles de la apariencia externa de la planta, como la forma y la disposición de las raíces y ramas. Sin embargo, no existía ningún interés por la morfología comparada de las partes.

Algunos ejemplos los podemos encontrar en el Glosario de términos dado por Leonard Fuchs (1542), que se refería sobre todo a estos aspectos; y en los primeros intentos de clasificación de Bock y el holandés Robert Dodoens, que se basaban en su mayor parte en las características artificiales, como si era comestible o no, el olor o las propiedades medicinales.