Tardó en llegar. Pero ya está aquí. He tenido el privilegio de colaborar con la editorial La Navaja Suiza para que la versión sin censura de La madama vea la luz. Desempolvada del tiempo, este verano de 2026, cincuenta y siete años después de su primer lanzamiento, La madama pisa fuerte en la recta final de la Feria del Libro de Madrid.
Este libro no es una reedición cualquiera. Ha cobrado forma y tomado materialidad desde el mimo y el rigor. Mimo por mi parte y rigor ante la gestión impecable de la editora Bárbara Pérez de Espinosa, contando, además, con la inestimable ayuda de Agustín Marquez, compañero infatigable de la editorial.
La edición incluye la impresión facsimilar de los informes de censura, así como los fragmentos inéditos hasta ahora de los pasajes suprimidos por la censura; otros modificados para salvar los muebles y otros que fueron mantenidos a pesar del férreo encono censor. La madama consiguió salvar su dignidad y la magnitud de su significación. Sobrevivió su capacidad de crítica mordaz muy al pesar de las tijeras censoras. La presente edición cuida esos detalles, saca brillo a la causa de Los Espín. Trae de nuevo una vieja historia que interpela a nuestra historia de pasado más reciente. Dio voz a los vencidos de la guerra. Porque sí, señor Reverte, aquella guerra no la perdimos todos.
En esta edición he tenido el gusto de desahogarme y apuntar, negro sobre blanco, aquella etapa gris de miseria y de hambre. El prólogo que abre esta edición está escrito desde mi admiración más profunda a la autora y a lo que su literatura representa. El prólogo que abre esta edición ha nacido de unas entrañas que se retuercen ante el drama de Los Espín, que es el drama de tantas familias españolas que sufrieron la represión y la más dura posguerra. El prólogo, telonero de esta obra, pretende enmarcar una literatura que tiene que ser leída en nuestros días. Hoy más que nunca, me atrevo a decir. Este prólogo lo he escrito con la mayor ilusión de hacer actual un clásico como La madama. Me siento muy orgullosa del resultado. Se trata de una edición gestada desde la alegría que nos invita a reflexionar.
Además, la edición no puede ser más bonita. La cubierta ha sido diseñada por la fabulosa ilustradora Patricia Cruz Parrilla (LaPatry Cruz). Es una fantasía visual que nos asoma a la ventana de un pasado crudo. Patricia Cruz viste de gala y belleza una historia que destila deshumanización y, a la vez, se agarra a la vida con uñas y dientes. La madama es un oxímoron vital y su cubierta es la representación gráfica de esa figura retórica.
Esta edición tardó en llegar porque no fue un camino sencillo. Ha estado atravesado de correcciones, revisiones, rectificaciones… Todo esfuerzo fue poco con tal de que la novela viera la luz en su máximo esplendor porque así lo merece. A riesgo de parecer cansina y repetitiva, he de admitir que me siento muy satisfecha con el trabajo realizado y sus flamantes resultados. El esfuerzo de toda una coordinación de trabajo ha sido compensado presentando al mundo esta edición Deluxe de La madama. Gracias a La Navaja Suiza por haberlo hecho posible.

