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Ha nacido una estrella

Crónica del curso de Fernando Sensei del pasado sábado 17 de octubre de 2026

Yo no sé qué desayunó Fernando ese día.

Lo único que sé es que la introducción del curso fue un repaso de todo lo aprendido estos casi 25 años que nos conocemos de un nivel estratosférico.

Cuando hablo de nivel me refiero a lo bien que sintetizó y ordenó los principios de nuestra escuela, y al sentimiento, la pausa y lo bien que habló. De haberlo grabado, tendríamos a un Aiki-influencer en potencia, y así se lo dije en directo en el descanso.

Voy a intentar transcribir lo que recuerdo de esa charla introductoria, explicándolo con mis palabras, claro.

El Aikido no es un deporte

Es un Budo, pero no un Budo antiguo, tradicional, pensado para sobrevivir a una guerra, a situaciones reales de conflicto físico en el que tu vida corre riesgo.

El Fundador del Aikido transformó su conocimiento marcial en algo nuevo, un Budo divino o Budo verdadero (Shin no Budo); la palabra Bu había significado Amor hasta el Shogunato Tokugawa, cuando cambiaron Amor por Guerra, con lo que sospecho que O Sensei sólo quiso devolver las cosas a su sitio.

Pero la contradicción está servida: ¿Cómo convertimos un arte marcial en algo pacífico, en una manifestación o un camino de amor y de paz?

La respuesta está en una frase que el Fundador repetía hasta la saciedad:

Masa Katsu A Gatsu Katsu Haya Bi

Traducción literal: La verdadera victoria, la victoria sobre uno mismo, la victoria a la velocidad que transciende el tiempo y el espacio.

Versión más aceptada: La verdadera victoria es la victoria sobre uno mismo, aquí y ahora.

Mi versión: La verdadera victoria es la victoria sobre uno mismo, la victoria en el instante antes de que suceda el problema.

Kanji caligrafiado por el propio O Sensei

Aún no tengo una traducción que me satisfaga, y sigo preguntando a cada japonés que conozco a ver si consigo entender bien la última parte de la frase. Mientras tanto, podemos trabajar con la parte que está clara:

La verdadera victoria es la victoria sobre uno mismo.

Ahí lo tenemos. Alto y claro.

Esto no va de vencer al oponente, sino de vencer al guerrero que llevamos dentro.

Incluso O Sensei insistía mucho en dejar de ver al otro como algo externo, mucho menos como un enemigo o adversario, sino como un hermano o un amigo que ha perdido su estado original de calma y paz, que ha entrado en lucha, enfrentamiento, ataque, alguien al que podemos ayudar a volver a su equilibrio.

El Aikido es, entre otras cosas, un camino de reconciliación, de paz.

Pero no deja de ser un Budo, no podemos practicarlo como un deporte, los ataques deben sentirse sinceros para poder entrenar la no-reacción, ese sentir el ataque un instante antes de que ocurra.

Shinken Shobu

Si traducimos Shin Budo como Budo verdadero, Shin Ken es sable verdadero, espada de verdad. Así, la frase significa:
Entrena como si la vida te fuera en ello, como si la espada fuera de verdad.

Wow.

Súmale a eso el concepto de que las técnicas de Aikido no son el fin del arte, sino las herramientas para llegar a Katsuhayabi, a esa victoria que ocurre incluso antes de que el conflicto suceda.

Y por eso el Aikido parece un baile, porque son dos personas practicando para alcanzar algo dificilísimo, imposible de ver a simple vista.

Y se necesita cooperación para conseguirlo. Por eso no ves combate, ni forcejeos, ni golpes o sangre.

El Aikido es Misogi

También lo decía mucho el Fundador del Aikido, Morihei Ueshiba, los seres humanos somos luz, pero la materia que habitamos ensucia y oscurece, y necesitamos practicar algo que nos limpie y nos devuelva a ese estado original.

Da igual si meditas, haces Yoga, Tai Chi o lo que esté de moda ahora.

Lo importante es quitar el polvo (ego) para volver a brillar (ser) de nuevo.

En Aikido tenemos 3 principios básicos para conseguirlo:

  1. Desarrollar la fuerza atractiva (Inryoku)
    Si el objetivo es la victoria en el instante previo al ataque, necesitamos ser capaces de sentirlo y actuar para que no nos alcance y podamos desarrollar una técnica segura y no destructiva, donde podamos…
  2. Guiar al compañero
    Hacia una salida al conflicto, hacernos uno con esa persona, y que lo sienta, que note que no tenemos nada contra él o ella, que no somos enemigos, que le entendemos y que —pudiendo hacerle mucho daño— hemos elegido no atacarle ni herirle, para…
  3. Alcanzar la reconciliación
    Que esa persona, voluntariamente y por su propia iniciativa y entendimiento, comprenda lo que le podría haber pasado, recupere el equilibrio, la calma, vuelva a su estado original, y que pase de enemigo a amigo.

¿No es acojonante?

Para mí lo es, desde luego.

¿Y cómo hacemos para conseguir algo tan difícil?

Hikitsuchi Sensei lo decía de una forma muy bonita:

El espíritu primero, la técnica después

El Aikido es un arte marcial esotérico, de eso no tengo duda alguna.

Si te fijas, los objetivos del Fundador no eran físicos ni deportivos, nunca habló de volvernos fuertes ni elásticos, pero sí invencibles.

Porque alguien que no lucha, que no compite, que siente el ataque un instante antes y puede adaptarse y moverse para no ser herido, es invencible.

Sabemos por numerosos testimonios que O Sensei se dejó fusilar en numerosas ocasiones, maestros de Kendo se hartaron de golpear al aire mientras él les esquivaba y grandes luchadores de Sumo se aburrieron de intentarlo mover de donde se sentaba.

Y cuando le preguntaban cómo lo hacía, les decía sonriendo:

Es fácil, me hago uno con el universo, y no puedes mover al universo

En fin.

Hikitsuchi nos dejó instrucciones precisas de cómo trabajar todo esto

Era muy estricto con sus alumnos, les expulsaba si lesionaban a un compañero haciendo el bruto, por ejemplo.

Vamos a repasar las bases de nuestra escuela:

  • Nada contra el compañero
    sin verlo como un enemigo, cuidándole que no se lesione ni se haga daño
  • Cuerpo bien suave
    sin tensión ni agarrotamiento, sin usar la fuerza bruta, sin transmitir odio o enemistad
  • Postura correcta
    sin guardias predeterminadas que inviten al combate, partimos de una postura relajada (shizen tai) y la guardia se monta en el instante antes del ataque
  • Muévete primero
    para trabajar la fuerza atractiva y el estado que llamamos Katsuhayabi (victoria que transciende el tiempo y el espacio), necesitamos practicar —con la colaboración de uke— empezando la técnica, provocando el ataque por así decirlo.
  • No mires a los ojos
    esto lo decía mucho Hikitsuchi y creemos que se refería a dos cosas: no quedar atrapado por un ki más fuerte que el tuyo, y mantener una visión amplia por si hay más atacantes.
  • No tener aberturas
    Tanto el Fundador como Hikitsuchi no tenían aberturas (sukis) y se sentían invencibles, el concepto aquí es que el ataque no te pueda alcanzar, porque entonces no hay posibilidad alguna de reconciliación y simplemente acabas en el hospital. Todo encaja con los conceptos de Shinken Sobu y Shin no Budo.

Un último apunte: Fernando lo comentó pero no le dio tiempo de profundizar en ello, pero encaja perfectamente en este resumen:

Go no Sen, Sen no Sen y Sen Sen no Sen

Muchas artes marciales comparten este concepto, vamos a explicarlo brevemente porque siento que cierra el círculo.

En artes marciales hablamos mucho del timing.

Go no sen es una técnica reactiva, ejecutada después de un ataque, y suele ser muy peligroso porque el adversario puede tener preparada una secuencia, una contratécnica y dejarte frito. De todas maneras necesitamos entrenarlas mientras llegamos al estado de Katsuhayabi.

Sen no sen es una técnica en la que nos anticipamos al ataque, llevamos la iniciativa, nos movemos primero.

Sen sen no sen es el timing propio del Katsuhayabi, es una técnica ejecutada en el momento de la intención del oponente, antes incluso de que sus neuronas lancen la señal de ataque.

Y como puedes imaginar, es lo más difícil de alcanzar en cualquier arte marcial, pero te permite actuar a tiempo de evitar el conflicto. Tenemos numerosas anécdotas de primera mano de nuestros maestros que sirven de ejemplo, y no me caben en este artículo.

Acabamos con unas fotos, que no sólo de texto vive el aikidoca:

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