5 consejos para comprar online de forma segura

Consejos para una compra online segura

Un vuelo a Roma, unos zapatos espectaculares, un regalo original… Las posibilidades de caer en estafas online crecen cada día más junto con la ciberdelincuencia, al mismo tiempo que se incrementa la oferta de cualquier tipo de producto o servicio.

Pero…¿los españoles compran en línea de forma prudencial?

Indicaciones útiles para comprar en línea de forma segura.

1. Configura correctamente tu dispositivo

Para realizar compras online seguras es fundamental proteger nuestro dispositivo. Será necesario instalar un antivirus antes de realizar la transacción, para detectar posibles amenazas; si el dispositivo está infectado, la compra podría verse afectada. Es recomendable también que el sistema operativo del ordenador o móvil esté actualizado con la última versión, así como sus aplicaciones.

2. Evita el uso de una WiFi pública

Es importante utilizar una conexión de confianza para poder realizar compras online seguras. Se desaconseja conectar el dispositivo a una red WiFi pública para realizar transacciones con intercambio de información confidencial y acceso a datos bancarios, evitando el riesgo de que las comunicaciones sean interceptadas por atacantes.

3. Comprueba los datos de la tienda online

Es oportuno comprar en páginas oficiales o con prestigio consolidado, hay que descartar las tiendas que no presenten los datos reales de su empresa (titular, NIF/CIF, domicilio fiscal, etc.) y no ofrezcan las condiciones de venta, devoluciones o reclamaciones y los textos legales (aviso y políticas de privacidad). Se recomienda buscar información sobre quién es el vendedor antes de ejecutar la compra y consultar los comentarios o las valoraciones de otros usuarios.

4. No utilices aplicaciones móviles de dudosa reputación

Es recomendable instalar aplicaciones legítimas y evitar descargarlas de repositorios no oficiales. Antes de adquirir cualquier app es importante consultar los comentarios de otros usuarios y el número de descargas. Es buena práctica comprobar cuál es la entidad que figura como desarrollador de la aplicación, leer la política de seguridad y conocer las condiciones de pago.

5. Crea una cuenta de usuario segura

Muchas tiendas online obligan a la creación de una cuenta de usuario a través de la cual configurar parámetros como nombre y apellidos, dirección de envío y datos de la tarjeta de crédito. La elección de una contraseña segura para la cuenta determinará si los datos almacenados estarán protegidos del acceso de intrusos. Por eso, es importante utilizar contraseñas alfanuméricas y gestionarlas con mucho cuidado, para evitar que sean detectadas.

Guía para compras online seguras

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Policía Nacional presentaron en 2017 la Guía de compra segura en internet, un documento que recoge las mejores prácticas para comprar online de forma segura.

En dicha guía se recogieron de manera integral los derechos que asisten a los usuarios en los procesos de compra o contratación online. Este documento ofrece consejos sobre la privacidad (Agencia Española de Protección de Datos), la seguridad (INCIBE), el consumo (AECOSAN) y la persecución de las prácticas fraudulentas (Policía Nacional).

En su portal, la Policía Nacional también proporciona distintos consejos de seguridad sobre cómo actuar ante una infracción penal en el ámbito comercial, dentro de su Plan Comercio Seguro, para garantizar la seguridad del comercio online y de sus potenciales clientes.

FUENTE: CUADERNOS DE SEGURIDAD

¿Sabes qué son las cookies y cómo te afectan?

¿Sabes qué tipo de información estas ofreciendo cada vez que haces ‘click’ en la opción “aceptar las cookies”? te contamos qué son y cómo actúan.

Las cookies son datos que un servidor web almacena en nuestro navegador cada vez que visitamos una página web
Las cookies son datos que un servidor web almacena en nuestro navegador cada vez que visitamos una página web

La rapidez a la hora de consultar información o la agilidad que tenemos al navegar por internet suelen estar por encima de cualquier política de privacidad. Por ello, el aceptar las cookies en las páginas que visitamos no supone un problema. Sin embargo, para otros, las cookies resultan molestas y sienten que comprometen sus datos personales cada vez que las aceptan.

Para entender qué son las cookies imaginemos que somos los dueños de una tienda de ropa online y buscamos conocer no solo la cantidad de usuarios que entran a nuestro sitio web, sino que, nos interesa conocer su perfil para poder trabajar con estos datos y mejorar nuestras ventas teniendo en cuenta la figura del consumidor. Esta es la función de las cookies, es decir, son datos que un servidor web almacena en nuestro navegador cada vez que visitamos una página en internet.

Funciones de las cookies

Las cookies tienen como objetivo elaborar perfiles y ofrecer publicidad ajustada a los intereses de cada usuario, así como almacenar datos de acceso a un determinado sitio (nombre del usuario o contraseña) lo cual hace que la navegación sea más cómoda. Por ello, es importante enfatizar en la idea de que, cuando aceptamos las cookies, estas están recopilando el conocimiento que le aporta el propio usuario desde su ordenador.

Existen varios tipos de cookies. Según la duración están las cookies de sesión, las cuales recogen datos solo cuando el usuario navega por el sitio web y se eliminan una vez ha terminado su sesión. Por otra parte, las cookies persistentes son aquellas cuyos datos quedan almacenados por el periodo de tiempo que defina el propio administrador del sitio web.

Generalmente, las cookies propias (administradas desde el dominio de un webmaster) no representan un problema ya que, su misión es puramente funcional. No obstante, en el caso de cookies de terceros (gestionadas por una entidad ajena al editor y con finalidad analítica) pueden recoger datos personales que podrían poner en riesgo la privacidad del usuario.

En Europa, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Directiva de Privacidad (ePR) obligan a los sitios web a que pregunten al usuario si acepta las cookies. Además, deben informar a los usuarios sobre disposiciones de herramientas de eliminación y bloqueo de terceros, así como proporcionar información sobre quién está usando esos datos y sobre la elaboración de perfiles automatizados.

¿Qué pasa si no acepto las cookies?

En algunos casos la opción de “rechazar las cookies” impide la navegación total o parcial de la página web a la que que se busca acceder. En este caso, el sitio web deberá informar al usuario sobre esta situación y, además, deberá ofrecerle una alternativa de acceso al servicio deseado sin tener que aceptarlas.

Esta situación puede cambiar con el actual borrador del Reglamento ePrivacy donde se plasma la idea de que se deberá permitir al usuario navegar por el sitio web a pesar de haber rechazado las cookies, quedando exentas aquellas que resulten imprescindibles para el funcionamiento del sitio.

aceptar las cookies
Aceptar o rechazar las cookies

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ofrece una guía de medidas con el objetivo de minimizar el seguimiento en internet. Podemos optar por la configuración del navegador para bloquear las cookies de terceros o bloquearlas en caso de una navegación en modo privado. Por su parte, se debe configurar el dispositivo para que no utilice el identificador de publicidad con el fin de crear perfiles o mostrar anuncios personalizados.

En caso de que el navegador disponga de protección antirastreo se aconseja activar esta función y elegir el nivel más elevado. Es importante valorar las opciones de privacidad que te ofrecen cuando eliges un navegador, así como las apps que decides instalar en tu dispositivo. Por último, se recomienda evitar iniciar sesión en tu navegador identificándote con un usuario o que la sesión quede abierta de forma indefinida.

FUENTE: Cuadernos de Seguridad e Imágenes: Unsplash, PaleStudio/freepik

Baterías de Iones de Litio (Ion-Li)

Teléfonos móviles, vehículos eléctricos… cada día nos encontramos con más baterías de este tipo (Ion -Li)

La exigencia de un desarrollo sostenible ha establecido como objetivo prioritario en el crecimiento de energías limpias. Las tecnologías y equipamientos eléctricos han generado la necesidad de acumuladores más eficientes y con mayor autonomía, creciendo la demanda de las baterías de Ion-Litio por las numerosas ventajas que presentan frente a los acumuladores tradicionales. 

La introducción de productos energéticamente más exigentes supone nuevos retos en materia de protección contra incendios. Es el caso de las baterías de Ion-Litio, que poseen un electrolito inflamable que se descompone cuando se producen fallos en las barreras de prevención que separan el ánodo y cátodo de la batería y aumenta presión y temperatura de la celda, haciendo que sean  un desafío en seguridad. Cuando se produce inestabilidad en este tipo de baterías, la evolución del incendio es muy rápida, no siendo efectivo el empleo de sistemas de detección con tecnologías clásicas como óptica o térmica. Al generarse una reacción electroquímica en el interior  de la batería de Ion- Litio se produce un desprendimiento de gases inflamables en su fase inicial que condicionan su alta inflamabilidad.

La emanación de gases fríos (CO2) e Inflamables (etanol, metano, benceno, hidrógeno, cloruro de hidrógeno y fluoruro de hidrógeno) durante el aumento de presión y temperatura de la celda, hacen que los sistemas más efectivos para la detección y anticipación en incendios con baterías de Ion-Litio sean mediante sensores de gases.

Una vez iniciado el incendio, se ha demostrado en diferentes ensayos que los agentes de extinción: polvo, agua o espuma no son efectivos para apagar este tipo de fuegos. Lo más recomendable en estos casos sería el uso de un extintor de tipo D, especial para fuegos metálicos.

Puede darse:

  • recalentamiento de la batería, aunque en condiciones normales las baterías de ion Litio llevan un sistema de protección.
  • rotura y fuga del electrolito, dándose  una mezcla de elementos que no deberían estar en contacto.

Algunos vehículos, en caso de impacto, desconectan el sistema eléctrico de la batería, o disponen de sistemas manuales para ello.

En caso de incendio, nunca debemos usar agua, ya que ésta podría reaccionar con el litio liberando hidrógeno y gran cantidad de calor, ya que provocaría una explosión si el hidrógeno se sobrecalienta o contacta una llama viva.

Es importante destacar que, durante la extinción, la protección respiratoria es clave para evitar intoxicaciones por gases tóxicos.

FUENTE: IBEREXT (Protección contra-incendios)

Lo que no debes hacer ante un incendio en un garaje

Los incendios que se producen en garajes comunitarios suelen tardar más tiempo en ser detectados al ser zonas poco concurridas, por lo que el tiempo de respuesta es mayor.  Suelen ser fuegos que se caracterizan por su violencia, rápida propagación y peligro para la salud, debido a que el humo que se produce al quemarse las pinturas, plásticos y gomas de los vehículos es muy denso y altamente tóxico.

Incendios en garajes

Los incendios producidos en garajes comunitarios son especialmente sensibles, ya que pueden dañar la estructura y los cimientos que sostienen todo el edificio. Para evitar su propagación, las puertas cortafuego deben mantenerse siempre cerradas y ser especialmente cuidadosos con no dejar productos corrosivos y fácilmente inflamables”, y se debe evitar el instintivo impulso de intentar salvar nuestro vehículo, acción que desaconsejamos enérgicamente”.

Consejos para actuar en caso de incendio en un garaje:

-No salir de casa. Aunque pueda sonar contradictorio, cuando se produce un incendio en un garaje no sabemos en qué fase está y si el humo y/o el fuego se ha propagado o no por el edificio. Por este motivo, debemos poner toallas húmedas debajo de las puertas y dirigirnos a la habitación con ventana al exterior que esté más alejada de la entrada principal, cerrando todas las puertas que separen la entrada de la casa de la habitación en la que resguardarse.

-Nunca dejar abiertas las puertas cortafuegos del garaje. Si bien la mayoría de puertas se cierran con su propio peso, a menudo por comodidad permanecen abiertas mediante un tope. Esta imprudencia podría hacer que el humo y el fuego se propaguen fácilmente por todo el edificio. Este punto también se aplica al resto de puertas que se encuentren en los pisos o rellanos.

-No se deben almacenar materiales combustibles, basuras o cartones. Es esencial que toda la superficie del garaje esté limpia, especialmente de productos para el mantenimiento de los vehículos. Estos líquidos, como gasolina o aceites, son altamente inflamables.

-Conocer la ubicación de todos los elementos de protección contra incendios. Es recomendable que los propietarios miembros de la comunidad de vecinos sepan ubicar y utilizar los extintores repartidos por el garaje. Esto ayudaría a poder extinguir un pequeño incendio, evitando así males mayores. Es de vital importancia contar con la presencia de elementos de detección de incendios que nos alerten de que se está produciendo una emergencia.

-Disponer de medios de extinción específicos para los nuevos cargadores eléctricos. El crecimiento exponencial de vehículos y dispositivos de movilidad eléctricos está aumentando los riesgos en garajes tanto por las áreas de carga como por acumulación de baterías en su mayoría de Ion-Li.

Debido a virulencia de este tipo de fuegos y la toxicidad de los gases que producen, se recomienda disponer de medios de extinción que puedan encapsular y reducir notablemente su temperatura, para impedir su re-ignición. Por ello recomendamos se disponga de extintores ensayados para este tipo de fuegos de Li, más eficaces que los agentes de extinción tradicionales.

-No dejar los coches en marcha. A pesar de que no es un aspecto de riesgo para provocar un incendio, es fundamental alertar de los peligros del monóxido de carbono que emiten los coches encendidos, capaz de intoxicar a una persona y, en un período corto de tiempo, llegar a producir un desmayo y hasta la muerte.

FUENTE: CUADERNOS DE SEGURIDAD