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Crónica del 2º Curso Nacional de Aikido Budo (2ª parte)

Hola de nuevo, ha pasado demasiado tiempo pero ya van llegando las fotos y las crónicas del resto de asistentes. Como este blog lo hacemos entre todos, esta entrada va a llevar material de nuestros buenos amigos de Cartagena y Elche. Pronto habrá una tercera crónica con más fotos y vídeos, pero mientras, un aperitivo (cortesía de Fernando):

La crónica de Fernando (www-aikidobudo.com):

El pasado fin de semana del 11 y 12 de Septiembre se celebró el tan esperado 2º Curso Nacional de Aikido Budo impartido por el tan añorado Sensei Charly Díez Ortiz ( 5º Dan ), ya que tras su marcha a Vietnam en el año 2007, lo echábamos muchos de menos.

El curso fue un recuerdo a los dos Senseis que más marcaron la vida de Charly Sensei: Michio Hikitsuchi Sensei (10 º Dan) y Tojima Sensei (6º Dan), ambos ya fallecidos.

Maravillosas fueron sus explicaciones para mostrarnos los “pequeños detalles” que no se ven y que caracterizan a las técnicas de Shingu.

Espectaculares sus “Irimi nages” directos, ya que no se ven venir desde la cadera. Impresionante su energía de KI con la que trabaja. Meticuloso como el que más, nos indicó el camino a seguir dentro del “Kumano Juku” para no olvidar nunca “El Budo”, ya que como bien nos dijo, el Aikido sin Budo es como un hijo sin madre o como un cuerpo sin huesos.

Al finalizar el curso, se produjo un momento muy emotivo ya que le regalamos una placa conmemorativa del evento que le emocionó muchísimo.

¡¡ GRACIAS SENSEI POR TUS MAGNÍFICAS EXPLICACIONES Y ESPEREMOS VOLVER A DISFRUTAR DE TI EN PRÓXIMOS CURSOS !!

Crónica del Kumano Juku Cartagena:

Los días 11 y 12 de Septiembre se celebro en el Centro de Tecnificación de Alicante el II Curso Nacional de Aikido Budo impartido por el Maestro Charly Diez Ortiz, 5º dan de Aikido,  al cual asistimos alrededor de unas 40 personas entre profesores y alumnos. Después de estar casi 4 años fuera de España, el reencuentro con el maestro fue de los más emotivo para sus alumnos directos y una fuente de inspiración para los que no lo habíamos conocido hasta ese momento.
Ya en la presentación se notaba la energía que el Maestro desprendía no solo por su carácter, si no por la fuerte presencia y serenidad que irradiaba.La sesión del sábado por la mañana estuvo cargada de una práctica muy animada e intensa, llena de recuerdos y enseñanzas cuando el Maestro rememoraba su paso por el Kumano juku Dojo y a sus maestros.
Se comenzó con un calentamiento tradicional y en seguida nos pusimos a trabajar. La energía y fuerza que transmitía el Maestro se contagio a todos los que allí estábamos incluyendo a practicantes de otras artes marciales que hasta allí se acercaron a realizar este curso. Siempre atento a todo el mundo y la forma de trabajar, no ceso de aclarar dudas, corregir y enseñar esos pequeños detalles de posiciones de manos, pies, etc., que hacen que el aprendizaje del Aikido se saboree aun más.
La sesión de la tarde fue dedica a Tojima Sensei, fallecido recientemente y alumno más aventajado de Hikitsuchi Sensei, ambos maestros de Charly.Aunque estábamos un poco relajados  por las tres horas de práctica de la mañana y la comida, el espíritu de Tojima Sensei estuvo presente y nos dio la energía suficiente para realizar la sesión.
El Maestro empezó la sesión como la empezaba  Sensei Tojima, se anudo un pañuelo de tela con el sol naciente y algunas inscripciones en la cabeza y pidió su fuerza y energía para que todos tuviésemos una práctica productiva y llena de energía. La verdad que el cansancio hizo mella en todos los que allí estábamos, pero no por eso dejamos de trabajar y de atender a las explicaciones que el maestro nos daba.
La sesión del domingo por la mañana estuvo dedicada al trabajo con armas, una pena el no haber podido realizar la sesión y no poder contar el trabajo realizado por el Maestro.Esperamos que el Maestro Charly pueda hacer hueco en su agenda y vuelva pronto para darnos otro curso o clase.
Francisco tobarra.
http://www.aikidocartagena.es/fudoshin/eventos/cursos%20realizados/II%20CURSO%20NACIONAL%20DE%20AIKIDO%20BUDO.pdf

Galería de fotos del Kumano Juku Cartagena:

http://www.aikidocartagena.es/fudoshin/noticias/fotos%20cursos/II%20curso%20nacional%20aikido%20budo/charly_2010.html

Algunas fotos de dicha galería (gracias Pepe):

Hasta dentro de un rato…

Cultivando un espíritu marcial (por Stanley Pranin)

En relación a la entrada anterior, he encontrado este inteeresante artículo de Stanley Pranin, director de la prestigiosa revista Aikido Journal. Enlace original

Traducido por Miguel Elías

Todos los que se inician en la práctica de Aikido están impulsados por un motivo particular o un grupo de metas. Entre los mas comunes deseos, están los de aprender autodefensa, desarrollar condicionamiento físico o simplemente la búsqueda de compañerismo. Después de un tiempo, estas metas iniciales toman un diferente significado en la medida que uno empieza a experimentar la experiencia transformadora de los efectos del Aikido en la vida de cada uno.

Ya que el Aikido – y las artes marciales en general – son disciplinas que enseñan técnicas capaces de lastimar o hasta inclusive matar a un adversario, deben ser practicadas con un sentido de suficiente seriedad y atención minuciosa a los detalles debido a los riegos inherentes envueltos. Entrenar focalizándonos en esta forma de estado mental nos lleva progresivamente al cultivo de los que se puede describir como un “Espíritu Marcial”.

Nosotros usamos aquí el termino “marcial” en el mismo sentido de la palabra “bu” en Japonés, como lo interpretaba el Fundador (O’sensei), desde el “budo”, traducido usualmente como “arte marcial”. “Bu” engloba dos conceptos principales. Primero, su connotación en el sistema Oriental de conocimiento de lucha con orígenes clásicos apuntando a la enseñanza de la defensa propia. Y segundo, “Bu” también incorpora la noción de una actividad o intento de búsqueda para dirigir al practicante por un camino de avance espiritual. Ambas ideas están contenidas en el Aikido de acuerdo a lo concebido por el Fundador Morihei Ueshiba.

Entrenando con un enfoque marcial

El Bu o elemento marcial es un elemento tan vital del entrenamiento del Aikido que removerlo significaría reducir este arte a tan solo un sistema de ejercicios o método de salud. Surge del conocimiento de los peligros inherentes en el entrenamiento introduciendo un tipo de tensión mental durante la práctica, que en el transcurrir del tiempo produce un estado de alta sensibilidad. Aquí citamos algunos de los procesos en el dojo que promueven el desarrollo de este estado mental marcial.

Etiqueta

La Etiqueta es uno de los pilares del comportamiento en el dojo. Muchos confunden o no entienden la importancia de las formalidades adheridas a ella dentro del dojo. Las costumbres observadas antes, durante y después del entrenamiento están diseñadas a establecer un set de controles donde técnicas peligrosas puedan ser practicadas de una forma segura. La Etiqueta no debería ser considerada como un grupo vacío de formas, realizadas meramente de hábito.

La Etiqueta es de gran valor fuera del Dojo también. Es una forma de lubricante social que hace que las interacciones personales procedan de una forma suave. Personas escrupulosamente correctas hacen pocos enemigos, y poseen una característica obviamente deseada para exponentes de las artes marciales.

Siendo atacante (uke)

El entrenamiento en Aikido consiste en parejas ejecutando alternativamente el papel del “nage” (persona que defiende y aplica la técnica) y del “uke” (persona que ataca el cual recibe la técnica ejecutada). Movimientos en pares en Aikido son parecidos a los kata o formas practicadas en numerosas artes marciales clásicas y algunas modernas. Aun así, las formas, menos estructuradas en Aikido, sirven como guías para la ejecución apropiada de las técnicas, a ser modificadas de acuerdo a las especificaciones del encuentro.

En el entrenamiento, la técnica a ser aplicada es conocida por ambas partes antes que comience el ataque. Este es un factor adicional que asegura un ambiente de práctica segura. Por esta razón, es importante que el Uke ataque limpiamente y con intención, sin anticiparse a la respuesta del Nage, basada en su presciencia (intuición). El Nage necesita de un ataque decidido en orden a entender las cuestiones de balance, mecánica del cuerpo y flujo de energía. La actitud marcial del Uke lo protegerá a él de lastimarse y promoverá su propio progreso y el de su compañero de entrenamiento. El Uke será también recompensado con un cuerpo flexible y bien acondicionado que sea confortable con las caídas – una experiencia perturbadora, si no peligrosa, para la mayoría de las personas.

Siendo defensor (Nage)

En un acercamiento tipo kata, descrito mas arriba, el Nage conoce la naturaleza del ataque, para así poder concentrarse en el desplazamiento apropiado del cuerpo, distanciamiento y desbalanceo de su compañero de practica (uke). El elemento del estrés emocional que típicamente acompañara a una confrontación real se encuentra ausente en este contexto básico de entrenamiento. El movimiento inicial del Nage deberá desbalancear a su compañero, ya que así, el Uke perderá su fuerza a resistir debido a la perdida de su centro de gravedad (balance).

Los beneficios de la práctica para el Nage sobre un largo periodo de tiempo se volverán hábitos. Aprende a realizar una reingeniería de sus instintos de oponerse a un ataque para mezclarse y dar una respuesta, que caracteriza a las técnicas de Aikido. Aprende a mantener la ecuanimidad física y mental ante un ataque, que seria muy perturbador para una persona sin entrenamiento. En la medida que avanza el proceso de aprendizaje – sea conciente o inconcientemente – el Nage desarrolla niveles altos de sensibilidad de todo lo que pasa a su alrededor. Se vuelve apto para discernir, de qué constituye una amenaza potencial y qué no. Esta actitud de alerta constante es la que distingue a las personas con antecedentes en el Budo y es un componente fundamental del Espíritu Marcial.

Identificando las metas del entrenamiento

Los practicantes de Aikido deberían regularmente revisar sus actividades y circunstancias normales para identificar áreas en peligro o débiles que demanden atención.

Aquí hay un ejemplo específico. Los Aikidokas algunas veces vemos defectos en nuestro arte en comparación con otras artes marciales. Consecuentemente, es muy tentador el debate del “Que pasaría si…” en escenarios de discusión sobre la efectividad de las técnicas de Aikido. Pero ¿estamos realmente entrenando para ser capaces de derrotar al campeón de karate, a un boxeador profesional o a un luchador olímpico? ¿Como podríamos canalizar nuestras energías para tales metas, para que nos ayuden en nuestras vidas para estar preparados para recibir cualquier tipo de ataque a los que estamos expuestos? No existe un camino cierto para establecer un ranking de las artes en algún orden jerárquico de eficacia debido a que ningún objetivo común puede ser identificado para medir sus meritos relativos. Este ejercicio mental puede proveer de un buen tema para un boletín de discusiones, pero en el caso totalmente hipotético de algún enfrentamiento, cualquier conclusión será puramente especulativa.

Así, no deberíamos considerar nuestra práctica como una perdida de tiempo debido a que nuestras habilidades en Aikido no puedan equipararse a las de un luchador profesional. Si ese fuera realmente nuestro objetivo, no estaríamos entrenando en Aikido en primer lugar. Este no es un estado en el cual deberíamos aproximarnos al entrenamiento del Aikido, en forma de azar o preparados para resultados mediocres. El punto es que nuestra ultima meta deberá ser la de proteger la vida, la libertad y la propiedad, y no la de derrotar a un oponente casual en un enfrentamiento.

Escenarios Reales

Asumamos por un momento que un sondeo alrededor nuestro, nos lleva a la conclusión que uno de los puntos de real preocupación reside en la posibilidad de sufrir un ataque físico. Podríamos ser sorprendidos mientras caminos por la calle, conduciendo, o inclusive en nuestras casas. En nuestro mundo real los asaltantes normalmente cargan armas de fuego o cuchillos y pueden tener uno o más cómplices.

El elemento sorpresa es una de las razones principales para que estos ataques sean efectivos. Normalmente no es un ataque sofisticado, sino que, en efecto, la victima haya sido tomada desprevenida, resultando herida o inclusive muerta.

En esto, nosotros no podemos saber la naturaleza exacta de un ataque al azar o inclusive si nosotros alguna vez seremos asaltados, lo que se busca es un nivel de preparación general psicológica en lugar de conocimientos de técnicas de defensa. Debemos desarrollar un estado constante de alerta y ser capaces de responder instintivamente ante amenazas no esperadas. Debemos volvernos saludables, flexibles e individuos bien preparados capaces de adaptarnos rápidamente a situaciones desafiantes.

Por que Aikido?

Esto nos trae la pregunta perfectamente razonable. ¿Por que estudiar Aikido y no otra cosa de mas aplicabilidad a incidentes de violencia urbana, como el uso de armas de fuego o conocimiento de peleas callejeras? Dependiendo de las circunstancias de cada uno, podría ser definitivamente una buena idea la práctica de otras disciplinas. Ciertamente existen fuertes argumentos referentes a los beneficios del Cross Training (Entrenamiento Cruzado).

Habiendo dicho esto, otra razón obligatoria para entrenar en Aikido tiene que ver con el segundo componente del “bu” mencionado más arriba. Esto es, que el Aikido es también un camino para el desarrollo espiritual. Contiene dentro de si, un orden moral de respetar y proteger a todo ser viviente. El Aikido proyecta una visión idealizada de un mundo en armonía y las técnicas de este arte ejemplifican esta visión abstracta en un contexto físico. Más aún, las técnicas de Aikido encarnan el principio de la no resistencia. Esta era la visión del Fundador Morihei Ueshiba y deberá ser mantenida en la mente de todos los practicantes de Aikido. También constituye una excelente formula para vivir la vida en un mundo lleno de peligros y discordias

Epilogo: Tomando decisiones difíciles en tiempos problemáticos

La mayoría de las veces que enfrentamos desafíos en nuestra vida diaria, estos no envuelven encuentros físicos directos. La mayoría de las veces, nuestras batallas toman lugar en un plano psicológico interior en la medida que luchamos con los interminables problemas de la vida y sus incertidumbres. El espíritu marcial cultivado a través de los años de entrenamiento en Aikido puede ser una posesión de incalculable valor en esos tiempos.

El 11 de septiembre del 2001, un día que será recordado por todos los que fueron alcanzados por sus consecuencias, el mundo entero entro a un tiempo de crisis política y espiritual. A tan solo dos semanas después, un gran seminario de Aikido estaba programado para llevarse a cabo en California. Cerca de 300 personas ya habían confirmado su participación en el evento. El instructor invitado, que ya tenia programado su vuelo proveniente de Japón, escuchó las advertencias del gobierno Japonés, de sus conocidos y amigos, y decidio cancelar su viaje. Esta probablemente era una decisión lógica bajo tan extremas circunstancias.

Los auspiciantes del evento se encontraron en las “astas del dilema”. ¿Deberían cancelar totalmente el evento e incurrir en una dolorosa perdida financiera, y al mismo tiempo, tratar de arreglar el desagrado que esto causaría en aquellos que planeaban asistir? ¿Y qué de aquellos que ya se habían registrado? ¿Deberían ellos cancelar sus planes y retirarse a un “calvario mental”, donde deberían reducir sus actividades normales debido al miedo a lo desconocido?

En este instante particular, una solución satisfactoria fue conformada. Los auspiciantes pidieron al grupo de intructores seniors que compartan las responsabilidades de enseñanza, en ausencia del instructor que había sido promocionado. Esta posición permitió que el seminario se lleve a cabo, aun bajo circunstancias tan adversas. Más de la mitad de aquellos que originalmente planeaban su asistencia, efectivamente asistieron al evento. Este es un ejemplo especifico de como nos enfrentamos en nuestra vida diaria a situaciones que nos llaman a recurrir a nuestro entrenamiento marcial para encontrar las soluciones apropiadas donde aparentemente ya ninguna es factible.

Como auspiciantes del Aiki Expo el año pasado, existió un periodo de tiempo donde no teníamos idea de donde nos llevarían los eventos mundiales. Debíamos considerar continuamente la posibilidad que la Expo podía ser sobrepasada por eventos políticos y militares y nunca realizarse. Al final, la Expo se lleva a cabo fehacientemente y fue un suceso indescriptible.

El evento de este año, Aiki Expo 2003, ha sido proyectado bajo una sombra similar por las maquinaciones de los líderes mundiales. Por lo tanto, debemos efectuar planes de contingencia en caso que alguna situación de emergencia ocurra, que podría impactar en el evento. Descartando estas incertidumbres, soy confidente que la Expo será llevada a cabo de acuerdo a lo programado. No solo que será realizado, sino que continuara su revolución silenciosa que hemos puesto en marcha, desafiando los entrenamientos actuales e incrementando la calidad total del arte.

Stanley Pranin
Febrero 2003

¿Es el aikido moderno un arte marcial?

El otro día se quejaba Fidel-Sensei de que los alumnos nuevos siempre le pregunten lo mismo: “¿Cómo se aplicaría esta técnica a una situación real?“.
Su extrañeza me hizo pensar, pues la pregunta es absolutamente normal en alguien que empieza a practicar un arte marcial. Fidel me comentaba que en Aikido nos planteamos una situación de enfrentamiento —un agarre de manos, por ejemplo— y cómo responder a ese ataque concreto, y nada más. Las situaciones reales no se estudian en el dojo, en todo caso se puede deducir la respuesta ante cualquier ataque a partir de las técnicas estudiadas.

Por este y otros comentarios de otros maestros y compañeros me atrevo a decir que el Aikido moderno se ha convertido en un camino espiritual (DO) y ha perdido parte de su esencia marcial (BUDO). Ojo, no tiene nada de malo estudiar un camino espiritual, y la actitud ante un adversario (en la guerra, el amor o el trabajo) que propugna el Aikido es inmejorable. Pero tiene una difícil aplicación en situaciones reales, con ataques con patadas y combinaciones de hasta cuatro golpes seguidos, que es lo que los alumnos que empiezan quieren aprender. Se enseña cómo actuar ante un repertorio limitado de golpes ficticios y anticuados, útiles en el Japón de finales del siglo XIX. Cuando se encuentran con otra cosa, la mayoría se adapta y sigue entrenando sin problemas, y otro porcentaje lo deja y se apunta a jujitsu brasileño, por poner un ejemplo.

El problema está en la definición de BUDO: para mí es el camino o el arte de la guerra, aunque el enfoque esté en la no resistencia. Todos sabemos que la noción de BUDO fue re-elaborada por O-Sensei quien, en sus últimos años, le imprimió a su arte un fuerte componente espiritual. Sin embargo, en algunos vídeos se le ve sacando el tigre que llevaba dentro y efectuando atemis salvajes a puño cerrado (ver esta entrada). Eso me descoloca, pues él mismo cambió el nombre de su arte marcial, pasando de Aikibudo a Aikido, y sin embargo no abandonó los golpes y la práctica más marcial mientras vivió. Su versión del BUDO no ha quedado clara.

Tras su muerte, los más grandes maestros se dedicaron a explicar el verdadero Aikido del fundador, y cada uno decía una cosa. Unos hicieron énfasis en el BUDO y otros en el DO. Probablemente el problema no tiene solución: cada maestro entendió una cosa y enseña lo que sabe, por eso hay tanto aikidos diferentes. Yamada Sensei opina lo siguiente (vía Aikido Valencia):

“¿Cree que el Aikido actual difiere mucho del que ustedes practicaban junto a O’Sensei?
Definitivamente sí. Si O’Sensei viera la práctica actual se sorprendería mucho. Existen dentro del
Aikido, muchas variaciones de carácter individual, muchos estilos. Esto es inevitable dada su naturaleza
muy creativa. Lo importante es definirse por un estilo; todo el mundo es libre de seguir lo que le gusta, lo
que es bueno para uno mismo. Hay muchas formas de seguir el Aikido. Nadie puede decir cual es la
correcta y cual es la incorrecta. Es como la traducción de una gran obra. Siempre se pueden expresar
distintos matices, distintas interpretaciones. Hay muchos traductores de O’sensei y evidentemente la
única manera de conocer a O’Sensei y a su obra es a través de sus traductores.”

El problema, como dice Yamada, es que ya no podemos preguntarle a O-Sensei, así que tenemos tres opciones: hacer caso a los discípulos que han continuado el camino más espiritual, seguir a los que siguieron con el camino marcial o combinar la práctica del Aikido con un arte marcial de contacto, para hacer una síntesis a medida de cada persona. Yo he optado por combinar las dos primeras, y estoy muy contento con esa decisión.

Tuve la suerte de entrenar durante cinco años (con alguna que otra interrupción) con Charly Sensei, alumno directo de Hikitsuchi Sensei, que trabaja una línea que podríamos enmarcar dentro de la ortodoxa-marcial (BUDO). Ahora trabajo con Fidel Pérez, línea Tamura, que es más moderno. De todos aprendo algo, y no me importa trabajar un Aikido más efectivo con uno y un Aikido más técnico con otro. El Aikido me tiene enganchado, y me encanta compartirlo con todo el mundo, sea cual sea la visión que tengan de él. Tan sólo echo de menos volver a practicar cosas como las que se ven en este vídeo: