El empirismo es una de las teorías del conocimiento. Está basada principalmente en el papel de la experiencia en la labor de formación de las ideas (haciendo hincapié en la percepción sensorial) y en la deducción conseguida de esas experiencias. Por tanto, para el empirismo, la experiencia es la base de todos los conocimientos.

Se considera que el origen y desarrollo de esta corriente está en las Islas Británicas, evolucionando durante los siglos XVII y XVIII (de mano de filósofos como John Locke, quien haría las primeras formulaciones empíricas, seguido por George Berkeley y David Hume).

John Locke defiende que el origen del conocimiento es la experiencia y que la mente sería un papel en blanco sin ideas innatas (es decir, que el ser humano no posee ideas innatas) en el cual las experiencias dejan marcas. Por tanto la doctrina del empirismo fue formulada explícitamente por primera vez por John Locke. El empirismo niega rotundamente que los humanos tengan ideas innatas o que cual cosa sea entendible sin tener que hacer alusión a la experiencia.

El empirismo no sostiene que se tenga un conocimiento empírico automático o innato. Para que cualquier conocimiento sea deducido, este conocimiento debe conseguirse de un sentido basado en la experiencia.

En cuanto a la filosofía de la ciencia, el empirismo se considera una teoría del conocimiento, que destaca los aspectos del conocimiento científico que se encuentran relacionados con la experiencia o mediante la experimentación. Por tanto, para el método científico es fundamental que todas las hipótesis y teorías deben ser “pre-probadas” o probadas mediante la observación del mundo natural, quitándole importancia a la reflexión a priori o la intuición.

Estas ideas de experiencia entrarán en “conflicto” con las ideas del racionalismo, el cual sostiene que si que existen ideas innatas.

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