La teoría copernicana sobre el movimiento anual de la Tierra en un círculo alrededor del Sol recibió muchas críticas, ya que sus postulados entraron en conflicto con las teorías vigentes. Algunos humanistas consideraron a Copérnico como el restaurador de la pureza clásica de Ptolomeo, mientras que otros autores vieron su sistema como un palo con el que golpear a Aristóteles. En concreto, recibió tres principales objeciones:

  1. En primer lugar, la teoría aristotélica de los movimientos naturales, que dependía de que el centro de la Tierra estuviera en el centro del Universo.
  2. En segundo lugar, no habían pruebas estelares anuales observables, o diferencias en la posición de las estrellas. Copérnico atribuyó este hecho a la enorme distancia de la esfera estelar respecto de la tierra comparada con las dimensiones de la órbita de la Tierra.
  3. Por último, los aristotélicos defendían que cada cuerpo elemental tenía un solo movimiento natural, pero Copérnico le dio a la Tierra tres: el movimiento de la Tierra sobre su propio eje, alrededor del Sol y el tercer movimiento que explicaría la precesión de los equinoccios y sus temblores ilusorios.

Sin embargo, científicos como Tycho Brahe, Guillermo Gilbert, Kepler y Galileo vieron el significado real del De Revolutionibus e intentaron unificar las observaciones, las descripciones geométricas y la teoría física.