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Cultivando un espíritu marcial (por Stanley Pranin)

En relación a la entrada anterior, he encontrado este inteeresante artículo de Stanley Pranin, director de la prestigiosa revista Aikido Journal. Enlace original

Traducido por Miguel Elías

Todos los que se inician en la práctica de Aikido están impulsados por un motivo particular o un grupo de metas. Entre los mas comunes deseos, están los de aprender autodefensa, desarrollar condicionamiento físico o simplemente la búsqueda de compañerismo. Después de un tiempo, estas metas iniciales toman un diferente significado en la medida que uno empieza a experimentar la experiencia transformadora de los efectos del Aikido en la vida de cada uno.

Ya que el Aikido – y las artes marciales en general – son disciplinas que enseñan técnicas capaces de lastimar o hasta inclusive matar a un adversario, deben ser practicadas con un sentido de suficiente seriedad y atención minuciosa a los detalles debido a los riegos inherentes envueltos. Entrenar focalizándonos en esta forma de estado mental nos lleva progresivamente al cultivo de los que se puede describir como un “Espíritu Marcial”.

Nosotros usamos aquí el termino “marcial” en el mismo sentido de la palabra “bu” en Japonés, como lo interpretaba el Fundador (O’sensei), desde el “budo”, traducido usualmente como “arte marcial”. “Bu” engloba dos conceptos principales. Primero, su connotación en el sistema Oriental de conocimiento de lucha con orígenes clásicos apuntando a la enseñanza de la defensa propia. Y segundo, “Bu” también incorpora la noción de una actividad o intento de búsqueda para dirigir al practicante por un camino de avance espiritual. Ambas ideas están contenidas en el Aikido de acuerdo a lo concebido por el Fundador Morihei Ueshiba.

Entrenando con un enfoque marcial

El Bu o elemento marcial es un elemento tan vital del entrenamiento del Aikido que removerlo significaría reducir este arte a tan solo un sistema de ejercicios o método de salud. Surge del conocimiento de los peligros inherentes en el entrenamiento introduciendo un tipo de tensión mental durante la práctica, que en el transcurrir del tiempo produce un estado de alta sensibilidad. Aquí citamos algunos de los procesos en el dojo que promueven el desarrollo de este estado mental marcial.

Etiqueta

La Etiqueta es uno de los pilares del comportamiento en el dojo. Muchos confunden o no entienden la importancia de las formalidades adheridas a ella dentro del dojo. Las costumbres observadas antes, durante y después del entrenamiento están diseñadas a establecer un set de controles donde técnicas peligrosas puedan ser practicadas de una forma segura. La Etiqueta no debería ser considerada como un grupo vacío de formas, realizadas meramente de hábito.

La Etiqueta es de gran valor fuera del Dojo también. Es una forma de lubricante social que hace que las interacciones personales procedan de una forma suave. Personas escrupulosamente correctas hacen pocos enemigos, y poseen una característica obviamente deseada para exponentes de las artes marciales.

Siendo atacante (uke)

El entrenamiento en Aikido consiste en parejas ejecutando alternativamente el papel del “nage” (persona que defiende y aplica la técnica) y del “uke” (persona que ataca el cual recibe la técnica ejecutada). Movimientos en pares en Aikido son parecidos a los kata o formas practicadas en numerosas artes marciales clásicas y algunas modernas. Aun así, las formas, menos estructuradas en Aikido, sirven como guías para la ejecución apropiada de las técnicas, a ser modificadas de acuerdo a las especificaciones del encuentro.

En el entrenamiento, la técnica a ser aplicada es conocida por ambas partes antes que comience el ataque. Este es un factor adicional que asegura un ambiente de práctica segura. Por esta razón, es importante que el Uke ataque limpiamente y con intención, sin anticiparse a la respuesta del Nage, basada en su presciencia (intuición). El Nage necesita de un ataque decidido en orden a entender las cuestiones de balance, mecánica del cuerpo y flujo de energía. La actitud marcial del Uke lo protegerá a él de lastimarse y promoverá su propio progreso y el de su compañero de entrenamiento. El Uke será también recompensado con un cuerpo flexible y bien acondicionado que sea confortable con las caídas – una experiencia perturbadora, si no peligrosa, para la mayoría de las personas.

Siendo defensor (Nage)

En un acercamiento tipo kata, descrito mas arriba, el Nage conoce la naturaleza del ataque, para así poder concentrarse en el desplazamiento apropiado del cuerpo, distanciamiento y desbalanceo de su compañero de practica (uke). El elemento del estrés emocional que típicamente acompañara a una confrontación real se encuentra ausente en este contexto básico de entrenamiento. El movimiento inicial del Nage deberá desbalancear a su compañero, ya que así, el Uke perderá su fuerza a resistir debido a la perdida de su centro de gravedad (balance).

Los beneficios de la práctica para el Nage sobre un largo periodo de tiempo se volverán hábitos. Aprende a realizar una reingeniería de sus instintos de oponerse a un ataque para mezclarse y dar una respuesta, que caracteriza a las técnicas de Aikido. Aprende a mantener la ecuanimidad física y mental ante un ataque, que seria muy perturbador para una persona sin entrenamiento. En la medida que avanza el proceso de aprendizaje – sea conciente o inconcientemente – el Nage desarrolla niveles altos de sensibilidad de todo lo que pasa a su alrededor. Se vuelve apto para discernir, de qué constituye una amenaza potencial y qué no. Esta actitud de alerta constante es la que distingue a las personas con antecedentes en el Budo y es un componente fundamental del Espíritu Marcial.

Identificando las metas del entrenamiento

Los practicantes de Aikido deberían regularmente revisar sus actividades y circunstancias normales para identificar áreas en peligro o débiles que demanden atención.

Aquí hay un ejemplo específico. Los Aikidokas algunas veces vemos defectos en nuestro arte en comparación con otras artes marciales. Consecuentemente, es muy tentador el debate del “Que pasaría si…” en escenarios de discusión sobre la efectividad de las técnicas de Aikido. Pero ¿estamos realmente entrenando para ser capaces de derrotar al campeón de karate, a un boxeador profesional o a un luchador olímpico? ¿Como podríamos canalizar nuestras energías para tales metas, para que nos ayuden en nuestras vidas para estar preparados para recibir cualquier tipo de ataque a los que estamos expuestos? No existe un camino cierto para establecer un ranking de las artes en algún orden jerárquico de eficacia debido a que ningún objetivo común puede ser identificado para medir sus meritos relativos. Este ejercicio mental puede proveer de un buen tema para un boletín de discusiones, pero en el caso totalmente hipotético de algún enfrentamiento, cualquier conclusión será puramente especulativa.

Así, no deberíamos considerar nuestra práctica como una perdida de tiempo debido a que nuestras habilidades en Aikido no puedan equipararse a las de un luchador profesional. Si ese fuera realmente nuestro objetivo, no estaríamos entrenando en Aikido en primer lugar. Este no es un estado en el cual deberíamos aproximarnos al entrenamiento del Aikido, en forma de azar o preparados para resultados mediocres. El punto es que nuestra ultima meta deberá ser la de proteger la vida, la libertad y la propiedad, y no la de derrotar a un oponente casual en un enfrentamiento.

Escenarios Reales

Asumamos por un momento que un sondeo alrededor nuestro, nos lleva a la conclusión que uno de los puntos de real preocupación reside en la posibilidad de sufrir un ataque físico. Podríamos ser sorprendidos mientras caminos por la calle, conduciendo, o inclusive en nuestras casas. En nuestro mundo real los asaltantes normalmente cargan armas de fuego o cuchillos y pueden tener uno o más cómplices.

El elemento sorpresa es una de las razones principales para que estos ataques sean efectivos. Normalmente no es un ataque sofisticado, sino que, en efecto, la victima haya sido tomada desprevenida, resultando herida o inclusive muerta.

En esto, nosotros no podemos saber la naturaleza exacta de un ataque al azar o inclusive si nosotros alguna vez seremos asaltados, lo que se busca es un nivel de preparación general psicológica en lugar de conocimientos de técnicas de defensa. Debemos desarrollar un estado constante de alerta y ser capaces de responder instintivamente ante amenazas no esperadas. Debemos volvernos saludables, flexibles e individuos bien preparados capaces de adaptarnos rápidamente a situaciones desafiantes.

Por que Aikido?

Esto nos trae la pregunta perfectamente razonable. ¿Por que estudiar Aikido y no otra cosa de mas aplicabilidad a incidentes de violencia urbana, como el uso de armas de fuego o conocimiento de peleas callejeras? Dependiendo de las circunstancias de cada uno, podría ser definitivamente una buena idea la práctica de otras disciplinas. Ciertamente existen fuertes argumentos referentes a los beneficios del Cross Training (Entrenamiento Cruzado).

Habiendo dicho esto, otra razón obligatoria para entrenar en Aikido tiene que ver con el segundo componente del “bu” mencionado más arriba. Esto es, que el Aikido es también un camino para el desarrollo espiritual. Contiene dentro de si, un orden moral de respetar y proteger a todo ser viviente. El Aikido proyecta una visión idealizada de un mundo en armonía y las técnicas de este arte ejemplifican esta visión abstracta en un contexto físico. Más aún, las técnicas de Aikido encarnan el principio de la no resistencia. Esta era la visión del Fundador Morihei Ueshiba y deberá ser mantenida en la mente de todos los practicantes de Aikido. También constituye una excelente formula para vivir la vida en un mundo lleno de peligros y discordias

Epilogo: Tomando decisiones difíciles en tiempos problemáticos

La mayoría de las veces que enfrentamos desafíos en nuestra vida diaria, estos no envuelven encuentros físicos directos. La mayoría de las veces, nuestras batallas toman lugar en un plano psicológico interior en la medida que luchamos con los interminables problemas de la vida y sus incertidumbres. El espíritu marcial cultivado a través de los años de entrenamiento en Aikido puede ser una posesión de incalculable valor en esos tiempos.

El 11 de septiembre del 2001, un día que será recordado por todos los que fueron alcanzados por sus consecuencias, el mundo entero entro a un tiempo de crisis política y espiritual. A tan solo dos semanas después, un gran seminario de Aikido estaba programado para llevarse a cabo en California. Cerca de 300 personas ya habían confirmado su participación en el evento. El instructor invitado, que ya tenia programado su vuelo proveniente de Japón, escuchó las advertencias del gobierno Japonés, de sus conocidos y amigos, y decidio cancelar su viaje. Esta probablemente era una decisión lógica bajo tan extremas circunstancias.

Los auspiciantes del evento se encontraron en las “astas del dilema”. ¿Deberían cancelar totalmente el evento e incurrir en una dolorosa perdida financiera, y al mismo tiempo, tratar de arreglar el desagrado que esto causaría en aquellos que planeaban asistir? ¿Y qué de aquellos que ya se habían registrado? ¿Deberían ellos cancelar sus planes y retirarse a un “calvario mental”, donde deberían reducir sus actividades normales debido al miedo a lo desconocido?

En este instante particular, una solución satisfactoria fue conformada. Los auspiciantes pidieron al grupo de intructores seniors que compartan las responsabilidades de enseñanza, en ausencia del instructor que había sido promocionado. Esta posición permitió que el seminario se lleve a cabo, aun bajo circunstancias tan adversas. Más de la mitad de aquellos que originalmente planeaban su asistencia, efectivamente asistieron al evento. Este es un ejemplo especifico de como nos enfrentamos en nuestra vida diaria a situaciones que nos llaman a recurrir a nuestro entrenamiento marcial para encontrar las soluciones apropiadas donde aparentemente ya ninguna es factible.

Como auspiciantes del Aiki Expo el año pasado, existió un periodo de tiempo donde no teníamos idea de donde nos llevarían los eventos mundiales. Debíamos considerar continuamente la posibilidad que la Expo podía ser sobrepasada por eventos políticos y militares y nunca realizarse. Al final, la Expo se lleva a cabo fehacientemente y fue un suceso indescriptible.

El evento de este año, Aiki Expo 2003, ha sido proyectado bajo una sombra similar por las maquinaciones de los líderes mundiales. Por lo tanto, debemos efectuar planes de contingencia en caso que alguna situación de emergencia ocurra, que podría impactar en el evento. Descartando estas incertidumbres, soy confidente que la Expo será llevada a cabo de acuerdo a lo programado. No solo que será realizado, sino que continuara su revolución silenciosa que hemos puesto en marcha, desafiando los entrenamientos actuales e incrementando la calidad total del arte.

Stanley Pranin
Febrero 2003

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filosofía

¿Es el aikido moderno un arte marcial?

El otro día se quejaba Fidel-Sensei de que los alumnos nuevos siempre le pregunten lo mismo: “¿Cómo se aplicaría esta técnica a una situación real?“.
Su extrañeza me hizo pensar, pues la pregunta es absolutamente normal en alguien que empieza a practicar un arte marcial. Fidel me comentaba que en Aikido nos planteamos una situación de enfrentamiento —un agarre de manos, por ejemplo— y cómo responder a ese ataque concreto, y nada más. Las situaciones reales no se estudian en el dojo, en todo caso se puede deducir la respuesta ante cualquier ataque a partir de las técnicas estudiadas.

Por este y otros comentarios de otros maestros y compañeros me atrevo a decir que el Aikido moderno se ha convertido en un camino espiritual (DO) y ha perdido parte de su esencia marcial (BUDO). Ojo, no tiene nada de malo estudiar un camino espiritual, y la actitud ante un adversario (en la guerra, el amor o el trabajo) que propugna el Aikido es inmejorable. Pero tiene una difícil aplicación en situaciones reales, con ataques con patadas y combinaciones de hasta cuatro golpes seguidos, que es lo que los alumnos que empiezan quieren aprender. Se enseña cómo actuar ante un repertorio limitado de golpes ficticios y anticuados, útiles en el Japón de finales del siglo XIX. Cuando se encuentran con otra cosa, la mayoría se adapta y sigue entrenando sin problemas, y otro porcentaje lo deja y se apunta a jujitsu brasileño, por poner un ejemplo.

El problema está en la definición de BUDO: para mí es el camino o el arte de la guerra, aunque el enfoque esté en la no resistencia. Todos sabemos que la noción de BUDO fue re-elaborada por O-Sensei quien, en sus últimos años, le imprimió a su arte un fuerte componente espiritual. Sin embargo, en algunos vídeos se le ve sacando el tigre que llevaba dentro y efectuando atemis salvajes a puño cerrado (ver esta entrada). Eso me descoloca, pues él mismo cambió el nombre de su arte marcial, pasando de Aikibudo a Aikido, y sin embargo no abandonó los golpes y la práctica más marcial mientras vivió. Su versión del BUDO no ha quedado clara.

Tras su muerte, los más grandes maestros se dedicaron a explicar el verdadero Aikido del fundador, y cada uno decía una cosa. Unos hicieron énfasis en el BUDO y otros en el DO. Probablemente el problema no tiene solución: cada maestro entendió una cosa y enseña lo que sabe, por eso hay tanto aikidos diferentes. Yamada Sensei opina lo siguiente (vía Aikido Valencia):

“¿Cree que el Aikido actual difiere mucho del que ustedes practicaban junto a O’Sensei?
Definitivamente sí. Si O’Sensei viera la práctica actual se sorprendería mucho. Existen dentro del
Aikido, muchas variaciones de carácter individual, muchos estilos. Esto es inevitable dada su naturaleza
muy creativa. Lo importante es definirse por un estilo; todo el mundo es libre de seguir lo que le gusta, lo
que es bueno para uno mismo. Hay muchas formas de seguir el Aikido. Nadie puede decir cual es la
correcta y cual es la incorrecta. Es como la traducción de una gran obra. Siempre se pueden expresar
distintos matices, distintas interpretaciones. Hay muchos traductores de O’sensei y evidentemente la
única manera de conocer a O’Sensei y a su obra es a través de sus traductores.”

El problema, como dice Yamada, es que ya no podemos preguntarle a O-Sensei, así que tenemos tres opciones: hacer caso a los discípulos que han continuado el camino más espiritual, seguir a los que siguieron con el camino marcial o combinar la práctica del Aikido con un arte marcial de contacto, para hacer una síntesis a medida de cada persona. Yo he optado por combinar las dos primeras, y estoy muy contento con esa decisión.

Tuve la suerte de entrenar durante cinco años (con alguna que otra interrupción) con Charly Sensei, alumno directo de Hikitsuchi Sensei, que trabaja una línea que podríamos enmarcar dentro de la ortodoxa-marcial (BUDO). Ahora trabajo con Fidel Pérez, línea Tamura, que es más moderno. De todos aprendo algo, y no me importa trabajar un Aikido más efectivo con uno y un Aikido más técnico con otro. El Aikido me tiene enganchado, y me encanta compartirlo con todo el mundo, sea cual sea la visión que tengan de él. Tan sólo echo de menos volver a practicar cosas como las que se ven en este vídeo:
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filosofía

Ideas preconcebidas I: los golpes en Aikido

Mirad cómo se las gastaba el ancianito Ueshiba (sobre todo a partir del minuto 5):


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En este vídeo golpea varias veces con uno o dos puños:
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He entrenado con gente que me decía que en Aikido no hay golpes, que un atemi no es más que un amago de golpe para mantener la distancia o distraer al adversario. Pero en los vídeo anteriores se ve perfectamente como el fundador cierra el puño y golpea la cara del uke, que se las ve venir y se tira al suelo.

Leer este artículo (en inglés) para más información.

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filosofía

El ki

Para los que practicamos artes marciales, la noción de energía (chi en chino o ki en japonés) es bastante conocida, tanto de manera teórica como práctica. A mi primer maestro, Charly Sensei, no podíamos levantarlo del suelo entre dos personas, y os prometo que lo intentamos con todas nuestras fuerzas. En tutubo hay muchos vídeos con demostraciones del poder de esa energía:
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filosofía técnica

Atemi-Waza, Kaeshi-Waza

El artículo original está aquí (en inglés)

El muro de silencio

¿Han sido ocultadas sistemáticamente las técnicas aplicadas a puntos vitales del cuerpo?

Por Rick Clark

El conocimiento y las habilidades relacionadas con los aspectos esotéricos de las artes marciales, han sido guardados en secreto por los altos grados de forma que puedan mantener su posición de autoridad sobre los demás. Aun escritores antiguos describieron con cuanto secreto los instructores de artes marciales guardaron el conocimiento de los puntos vitales del cuerpo del público en general. Koyama y Minami (1913) escribieron “el conocimiento del jiu jitus solo recientemente ha sido divulgado en el Japón.” (p.6) Las “clases superiores, celosas de perder su influencia sobre el populacho, o que esta influencia decreciera, intentaron mantener este conocimiento para si mismos.” La historia está llena de ejemplos de aquellos en el poder que intentaron mantener su posición restringiendo el uso de las armas o el conocimiento. Por ejemplo, cuando el bronce fue usado por primera vez como arma fue muy superior a otros materiales y su producción se volvió un monopolio del estado. Hoy en día, una analogía similar es el conocimiento sobre las armas nucleares y como este conocimiento es guardado como secreto de estado.

En el Japón feudal solo la clase guerrera (bushi) tenía permitido llevar dos espadas y practicar las varias formas de arte marcial. El Bujutsu fue considerado del dominio exclusivo de la clase guerrera. “A la gente común, aunque no totalmente desarmada, no se le permitía poseer el tipo de armas usados por los bushi y se les negó el permiso a estudiar bujutsu.” (Drager 1983 p 53) El Kendo puede ser usado como ejemplo de cómo las técnicas del Bujutsu se cambiaron al comienzo del siglo diecisiete hacia la forma de Budo. Con este cambio “se redefinió la esencia del kendo a ser más una disciplina espiritual para la mejora del carácter personal que una actividad interesada directamente con el combate.” (Drager 1975, p.68) Originalmente diseñado para situaciones de vida o muerte, ahora al Kendo se le mira más como una forma para perfeccionar el espíritu de los individuos. Con este cambió de énfasis a un especto no-combativo se permitió por “primera vez que el arte de la espada en cualquiera de sus formas se ofreciera abiertamente a cualquier clase de gente.” Así las técnicas de combate que habían sido privativas de la clase guerrera fueron ahora abiertamente enseñadas al público en general.

En estos primeros años, las formas de Budo moderno como el Aikido y el Judo han sido enseñadas no como una forma de combate, sino para el desarrollo espiritual y físico. El Aikido y el Judo tienen antecedentes similares, p. ej. el Jujitsu. El Judo, el más antiguo de los dos estilos, fue sistematizado en 1882 por Jigoro Kano. Años después, en 1925, el Aikido fue organizado por Morihei Ueshiba el cual inicialmente fue conocido como aiki-jujutsu. Se le cambio el nombre en 1942 y ha mantenido desde entonces ese mismo nombre (Drager 1973 p. 139.) Ambos hombres modificaron el viejo estilo de Jujitsu para crear nuevos estilos los que “su principal objetivo no se relaciona con el combate real” (Drager 1973 p. 138.) Kano, muy abierto al reconocer esto, removió las técnicas peligrosas del repertorio de técnicas del Judo, de hecho, el Judo relegó la práctica del Kyusho (golpe a puntos vitales del cuerpo) a la Kata (Koizumi 1967) de tal forma que no fue necesario golpear esos puntos de un oponente. El desarrollo del Kyusho-jitsu o Atemi-waza en las artes marciales japonesas “se retrazó comparado con los sistemas más avanzados de China y los sistemas de pelea de influencia China de Korea y Okinawa” (Drager 1973 p. 134).

Fue durante la era Taiso (1912-26) que Gichin Funakoshi y otros introdujeron el Karate de Okinawa al Japón. Aunque parece que Funakoshi no enseñó abiertamente Kyusho-jitsu a la población general, y aun más, es probable que tampoco enseñara las técnicas avanzadas aun a sus estudiantes avanzados.

Funakoshi (1975) declaró que “diseñó la kata de forma de hacerla lo más simple posible.” (p. 36) La simplificación de la kata, sin embargo, se puede acreditar a uno de sus maestros, Anko Itosu, quien a principios de 1900 desarrolló las cinco kata Pinan las cuales se enseñaban en el sistema escolar de Okinawa. Un doctor miliar notó la condición física de los conscriptos de Okinawa, lo cual atribuyó a la practica del Te, por lo que el Karate se incluyó en el currículo de educación física en 1903. (Drager 1973 p. 59.) Esto fue por supuesto anterior a la introducción del Karate al Japón en 1922.

Así como Kano desarrollo el Judo eliminando las técnicas peligrosas y permitiendo que el Judo pudiera ser enseñado en el sistema escolar Japonés. Parece ser que Funakoshi también enseñó Karate de forma que fuera apropiado al sistema escolar. “Esperando ver al Karate incluido en la educación física universal y enseñado en nuestras escuelas públicas, me puse a revisar la kata de tal forma de hacerla lo más simple posible.” (ibid. P. 36.) Aun más, Funakoshi declaró que el Karate como es enseñado en Japón no es “el mismo karate que practicamos hace no más de diez años, y aun está más alejado del karate que aprendí en Okinawa cuando era niño.” (ibid. P. 36.) Se puede suponer que Funakoshi no impartió un conocimiento profundo de la kata a los estudiantes principiantes. No era extraño que en ese tiempo se enseñara tan solo a un número pequeño de discípulos el verdadero secreto del sistema.

Para ilustrar este punto, en el Jiu-Jitsu se consideraban los golpes a puntos vitales de cuerpo como técnicas secretas y no se impartía este conocimiento a los novatos. El maestro de un sistema solo enseñaba el total del sistema a aquel individuo que sería el “heredero del método.” (Yamanaka 1918, p. 208.)

Si se entiende que la kata fue diseñada como un método para recordar varias técnicas de auto defensa, será fácil entender a Funakoshi cuando dice “si solo mueves las manos y pies, y saltas y caes como una marioneta, el aprender karate no será muy diferente a aprender a bailar, pero nunca alcanzaras el corazón del arte; habrás fallado en alcanzar la quinta esencia del Karate-do.” (p. 104) Funakoshi se mantuvo firme al principio de que el secreto del Karate podía ser encontrado en las varias formas de kata. Funakoshi (1988) declaró “examinado las treinta y tantas kata, el estudiante podrá ver que hay variaciones esenciales en solo un puñado de ellas. Si comprendes verdaderamente una técnica, tan solo necesitaras observar la forma y que se te explique los puntos esenciales de las otras.” (p. 44) Entender la esencia del Karate-do es una meta elusiva que solo es alcanzada por unos cuantos. Requiere de un mentor que verdaderamente entienda la Kata para indicarte la dirección apropiada. Los “maestros de las artes marciales del pasado otorgarían un diploma y revelarían los elementos clave tan solo a aquellos discípulos cuyo entrenamiento, casi invariablemente serio y austero, los haya guiado a experimentar directamente el espíritu del Budo.” (Funakoshi 1988, p. 44)

Desde la perspectiva de los instructores de artes marciales modernas tales como Dillman y Clark, dos de los elementos primordiales para alcanzar la esencia del Karate-do es el comprender que la kata contiene técnicas de defensa personal viables, que se centran alrededor de golpes y la manipulación de puntos vitales. Fundamental a su interpretación de la kata es la falta de, lo que podría normalmente ser interpretado como, bloqueos. Estos aspectos del karate-do fueron probablemente escondidos a los estudiantes de escuelas y colegios debido a lo letal de esas técnicas.

Considera por un momento, si pudieras enseñar a alguien a golpear ligeramente alguna parte del cuerpo y noquear a sus oponente, ¿querrías que todo estudiante de secundaria en tu ciudad tuviera este conocimiento? ¡Por supuesto que no¡ Este tipo de técnica se ocultaría a todos, excepto quizá a unos cuantos de los mejores estudiantes de un maestro.

O si fueras un instructor con el conocimiento de técnicas mortales, ¿enseñarías la técnica verdadera a aquellos que recientemente han conquistado tu nación? Yo creo que no. Okinawa fue una nación conquistada por Japón. ¿Qué tan probable es que Funakoshi revelara el verdadero secreto del Karate-do a sus estudiantes japoneses avanzados? En palabras de uno de los primeros estudiantes de Funakoshi, Shigero Egamai (1976), hablando del “Yoi” o postura de preparado “Se que existen cambios en la función de la postura en varias de las katas, pero debo confesar que no se la razón, o porqué cambian de acuerdo a la kata.” (p. 107) Si un estudiante avanzado no entendía completamente la kata, que tan probable es que a un norteamericano en servicio después de la segunda guerra mundial se le haya enseñado el significado real del Karate.

Esta duda de si instructores enseñaron técnicas avanzados o mortales a occidentales está claramente expuesto por Koyama y Minami (1913) cuando dicen “Existen algunas maniobras de jujitsu que nunca han sido explicadas a europeos o americanos – y que probablemente nunca los serán.” “Esos golpes mortales son extraordinarios, algunos son dados en la espina, otros en el cuello y la cabeza, y dos en la cara. Hay un sin número de maniobras que paralizan los nervios y los centros nerviosos, y otros que paran la circulación de la sangre en varias partes del cuerpo.” (p. 5-6)

Esta convicción es sostenida por Vairamuttu (1954 p. 21) quien respaldó a Koyama y Minami cuando declaró “Si el secreto real del ju-jitsu avanzado, el cual es atesorado por los japoneses e impartido bajo votos de estricto secreto a alumnos de incuestionable carácter moral, ha sido divulgado a los occidentales, es algo realmente improbable.” Los “verdaderos secretos” a que se refiere Vairamuttu fueron los métodos de atacar los puntos vitales del cuerpo y la resucitación después de administrar tales golpes.

Este velo de secreto se encuentra en todas las artes marciales. Para ilustrar este punto, los maestros de Aikido han estado enseñado grupos de técnicas conocidas como Kaeshi-Waza. Kaeshi-Waza son técnicas que involucran la combinación de un movimiento con otro que permitirá al iniciado salir victorioso ante cualquier oponente. Saito (1974) ofrece una discusión esclarecedora sobre el Kaeshi-Waza que es legado a cintas negras de alto grado en Aikido. “En días pasados, bajo un estricto secreto, el Fundador Morihei Ueshiba solía iniciar a sus discípulos líderes en el arte del Kaeshi-Waza con un ‘manual para competencias marciales’ antes de mandarlos al mundo como instructores invencibles. Los instructores, armados con Kaeshi-Waza, fueron capaces de siempre ganar liderazgo en sus sesiones de entrenamiento aun cuando estuvieran en una posición defensiva.” (p. 125)

Es claro que Ueshiba ocultó las técnicas secretas a los estudiantes japoneses de bajo rango para mantener la superioridad de sus estudiantes de alto grado. Ueshiba, así parece, fue un paso más allá y a propósito negó estas técnicas a aquellos estudiantes que no fueran japoneses. Esta afirmación es supuesta por Stevens (1987) cuando cita un pasaje del libro de Morihei Ueshiba, Budo, publicado en 1938 el cual tiene esta advertencia “Este manual no debe ser mostrado a no-japoneses.” (p. 78)

¿Qué fue lo que Ueshiba pudo enseñar a sus instructores? Saito (1974, p. 125-165) demostró técnicas de Aikido que son contra-ataques a proyecciones y a candados a las coyunturas. Uno puede asumir que pueden ser la base del Kaeshi-Waza de Ueshiba. Sin embargo, parecen haber más en el arte de Ueshiba que las contra-técnicas mostradas por Saito. Stevens (1987) describe un evento que ocurrió durante un viaje de Ueshiba a Mongolia. ” Morihei, también se convirtió instantáneamente en un lama, dando prodigiosas demostraciones de técnicas chinkon-kishin y aplicando la palma de las manos para curar enfermedades. Cuando demostró sus proezas como el ‘Rey de Protectores’ al causar que guerreros Mongoles de poderosa complexión se colapsaran al ser tan solo tocados – estos luchadores ignorantes no sabían que atacó puntos vitales….” (p. 29)

El uso de puntos vitales parece jugar un rol principal en el arte marcial de Ueshiba. No es sorprendente que esto no haya sido enseñado a occidentales. La habilidad de Ueshiba de “meramente tocar” a una persona y causarle un colapso debió ser sin duda un arte sorprendente. Tal ataque a puntos vitales debió ser algo muy valioso que pasar a tus estudiantes. Aun así, examinado los textos de Aikido de Saito (1974), Tohei (1968), Ueshiba (1962), Westbrook (1970), Yamada (1974) y Shioda (1962) no se encuentra nada específico referente a puntos vitales o tales aplicaciones atribuidas a Ueshiba. Invariablemente estos textos sugieren un Atemi-Waza (golpe a un punto vital) antes de ejecutar una técnica. La mayoría de los textos ofrecen localizaciones generales de donde golpear para una técnica particular de proyección o control. Ilustraciones de tales instrucciones generales pueden encontrarse en el texto de Saito (1974 p. 24) que ofrece la siguiente información de Atemi-Waza. Cuando realices Shiho-nage: “Atemi a la cara de tu compañero con tu mano derecha”, “Patea su rodilla derecha de lado para dislocar la coyuntura…” “Atemi a su lado con tu codo izquierdo.” Estos Atemi-Waza son presentados de tal forma que parecen que solo son usados para distraer, no como parte integral de la técnica.

Es interesante notar que todos los textos darán explicaciones muy detalladas de cómo derribar, pero son extremadamente vagos sobre el Atemi-Waza. Lo que es aun más interesante, es un texto en japonés por Hashumoto (1964) donde hay una comparación de 27 puntos (vitales) Kyisho usados en Aikido con los puntos usados en Acupuntura. Esta lista está bastante detallada y da la nomenclatura utilizada tanto en Aikido como en Acupuntura. Hashimoto lista los puntos vitales usados en Aikido los cuales se encuentran en el pecho, cabeza, cara, manos, piernas y espalda. Mientras que el lugar exacto de los puntos vitales no han sido descritos en los libros de Aikido escritos en Inglés, es claro que son abiertamente discutidos en los textos en Japonés.

Antes de la Segunda Guerra Mundial existieron publicaciones las cuales discutían los puntos vitales y como podían ser usados para noquear o matar a una persona. Algunos de esos libros daban información muy detallada (si sabias lo que estabas buscando.) Para dar varios ejemplos, Mitchell (1936) demostró al menos tres punto de noquéo efectivos (p. 135 – 143). Hunter (1938) lista y describe puntos vitales del cuerpo humano y describe un knockout (vol, p. 18.24). Adicionalmente describe varios Katsu o formas de regresar a la conciencia a una persona (vol 2, p. 7-9).

En general esos textos son muy vagos en lo que concierne a como exactamente noquear a un oponente. Si el lector está familiarizado con la teoría y la técnica de los puntos vitales esos puntos serán evidentes. No existieron revisiones que ligara a la kata con los puntos vitales, excepto el Kiozumi (1960.) Cada punto de noqueo fue descrito como una técnica individual y no conectada a la kata.

Nosotros, la comunidad de artes marciales, hemos permitido que este conocimiento virtualmente se desvanezca. Para dar un ejemplo específico, Handcock y Higashi (1905) publicaron un libro que puntualizabun gran número de puntos (vitales) Kyusho y métodos detallados de Katsu (resucitación). Este libro lo republicó Dover Publications en 1961. Al inicio del libro está impresa la siguiente anotación: “Esta edición Dover, publicada por primera vez en 1961, es una republicación sin alteraciones del trabajo original publicado por G. P. Putnam’s Son´s en 1095, excepto por las últimas dos secciones (26 páginas) acerca de golpes serios y fatales y Kuatus, o la recuperación de la vida, han sido omitidas, porque su uso por el público en general es dudoso y no afectan el trabajo general del libro.” Aunque el publicador pudo sentir que el valor total del libro pudo no haber sido afectado, el borrar esas dos secciones es una falta significativa.

Existen fallas mayores en esos primeros trabajos, así como en los trabajos contemporáneos que tratan sobre los puntos vitales: 1) La falta de dirección y ángulo de los golpes, y el resultado del mismo. 2) La falta de forma en que esos puntos se colocan para noquear a una persona., 3) Y más importante es como esas técnicas se encuentran en las formas tradicionales de kata. Esos importantes aspectos de las artes marciales han sido descuidadas por mucho tiempo.