La universidad europea está mal financiada

Se puede decir más alto, pero no más claro:

Hay muchos problemas en Europa que deben abordarse, empezando por las universidades europeas. Las universidades en sí están mal financiadas en relación con las universidades estadounidenses, por mucha diferencia. Y hay un millón de leyes que dificultan la tarea de emprender. Es mucho más difícil ser un emprendedor en Europa de lo que es en Estados Unidos. Por la regulación, las políticas fiscales, el tiempo que lleva crear una firma y así sucesivamente…

Lo que ocurre es que, cuando me reúno con los gobiernos, todos me dicen “sí” y escuchan educadamente (los europeos siempre son muy educados), ¡pero después no hacen nada para arreglarlo! Lo digo en serio.

Lo anterior lo dijo hace unos Eric Schmidt, el presidente ejecutivo de Alphabet y antiguo CEO de Google.

Hace unos años escribí la entrada El ataque contra la universidad española. Ahí conté lo que averigüé sobre la financiación de las universidades en España y en Estados Unidos. El siguiente ejemplo resume la situación y no necesita ninguna explicación:

  • El MIT (una única universidad), con casi 11.000 estudiantes, tuvo un presupuesto de 3.000 millones de dólares en el año 2012.
  • Las 12 universidades catalanas (entre las que se encuentran las mejores de España), con 290.000 estudiantes, tuvieron en su conjunto un presupuesto de 1.900 millones de euros en el año 2010.

Publicado un nuevo ranking de universidades

Tres universidades españolas menos en el ‘top 400’ de las mejores, la noticia educativa del día.

Mal, muy mal, la universidad española va mal. Eso sí, el ranking de los mejores clubs de fútbol está copado por los equipos españoles. El fútbol español va bien, muy bien (aunque nos eliminen en el mundial a la primera).

¿Se puede llegar a la conclusión de que la universidad española va mal simplemente viendo los resultados obtenidos en un ranking? Para mí lo más importante es averiguar las razones de que vaya mal, y a eso casi nunca se llega.

Hace tiempo escribí El ataque contra la universidad española: el MIT, que aparece en el nuevo ranking en sexta posición, tiene unos ingresos anuales de casi 3.000 millones de dólares, más que las 12 universidades que existen en Cataluña, que tienen en conjunto unos ingresos que no llegan a 1.900 millones de euros.

¿Cómo se podría esperar que alguna de esas universidades catalanas apareciese en una posición cercana al MIT?

¡Pero ojo, muy importante!

El MIT tiene unos 11.000 estudiantes, las universidades catalanas 290.000.

¿Qué es lo que estamos comparando en estos rankings? ¿Se puede comparar un equipo de primera división con un equipo de tercera división?

¿Y dónde está el problema? No existe una única causa, pero el presupuesto tiene un gran peso. ¿Podría un equipo de tercera división contratar a Cristiano Ronaldo o Leo Messi? Sí, cuando tengan 45 años y ya no puedan correr (bueno, eso ya le pasa a Leo Messi).

¿Está mejorando el presupuesto de las universidades españolas? ¿Se está invirtiendo más en educación e investigación?

El siguiente gráfico representa la evolución del número de alumnos frente al presupuesto en la Universidad de Alicante. Ahora mismo, la Universidad de Alicante ha vuelto a una situación peor que el año 2006: para un número de alumnos similar, la Universidad de Alicante tiene un presupuesto menor… ¡¡¡8 años después!!!

ua-alumnos-presupuesto

Este gráfico está elaborado con datos públicos disponibles en las memorias anuales de la Universidad de Alicante.

Entonces, ¿qué estamos comparando?

Y lo mejor, que no tiene gracia pero es lo mejor, ¡ahora los alumnos pagan mucho más dinero en su matrícula que hace 8 años! ¡Varias veces más!

Por cierto, ¿cuánto dinero invierte España en equipos de fútbol y cuánto en universidades? Ya tengo tema de investigación.

Más universidades, más universidades

Como soy profesor universitario, parte interesada, me interesa lo que le pasa a la universidad en España, y también en otros países.

Sobre la universidad pública española ya he escrito alguna vez (El ataque contra la universidad españolaLa universidad se hunde). En los últimos años, los distintos gobiernos, ya sean de un color o de otro, parece que tienen interés en limitar la universidad pública española a su mínima expresión.

En los últimos días he leído un par de noticias sobre este tema. Por un lado, en La burbuja universitaria privada valenciana, nos cuentan que:

El PP ha bendecido la creación de dos nuevas universidades en la provincia de Alicante. Una en Sant Joan, vinculada a la Universidad Católica de Murcia (UCAM), y otra en El Campello, denominada Mare Nostrum University. Esta última situada solo a seis kilómetros del campus de Ciencias de la Salud de la UMH, está impulsada por la mercantil Avance Estudios Superiores S.A., constituida por doce personas y una empresa. Entre ellas, el consejero delegado de la constructora Ecisa, Manuel Pelaez, o empresarios de la hostelería como Antonio Murcia.

[…]

Sin embargo, la creación e hinchamiento de la burbuja privada ha contado con la complicidad del PP valenciano. El caso más paradigmático es la creación de la Universidad Católica de Valencia (UCV), impulsada por el sector cristiano del PP y en cuyo patronato se sienta el vicealcalde de Valencia, Alfonso Grau.

La universidad vinculada con la Iglesia Católica, tuvo la autorización del ex presidente Camps de su Facultad de Medicina sin que esta cumpliera con los requisitos impuestos por el Consejo de Coordinación Universitario, ya que la UCV no había presentado ni el plan de estudios ni tenía fijado el cupo de alumnos.

Otro ejemplo del favoritismo del Consell por las privadas, fue en 2010 cuando la universidad CEU-Cardenal Herrera consiguió antes el grado de Ciencias de la Salud que la universidad pública de Castellón, la Jaume I. Todo, debido a que la Conselleria d’Educació no había dado la financiación suficiente para iniciar el grado, según criticó en su momento el rector de la universidad pública y el diputado de Compromís, Josep M. Pañella.
Al mismo tiempo, el PP ha hecho otras acciones para facilitar la expansión de las privadas. “Torrent, Valencia, Alzira y Xàtiva han cedido terrenos públicos para las universidades privadas. En todas estas poblaciones cuando se cedieron los terrenos gobernaba el PP”, critica Sanz. Terrenos públicos que también se han cedido en El Campello y Sant Joan gracias al PP para impulsar las dos nuevas universidades de iniciativa privada.

En otro artículo, Educación elimina requisitos para abrir nuevas universidades, explican la razón de este “boom educativo”:

El mapa de universidades españolas se ha extendido parcialmente desde 1997. En este tiempo, los campus privados han pasado de 12 a 32 mientras no se ha abierto ni un solo público (hay 50). La crisis no ha afectado a la creación de nuevos centros privados, que en ocasiones abren sus puertas pese a no garantizar la calidad docente ni una mínima actividad investigadora.

[…]

Algunas de las últimas propuestas para abrir una universidad privada no incluían estos requisitos, tal como denunciaban los informes oficiales. Así lo destacaban cuatro expedientes llevados en abril a la Conferencia General de Política Universitaria, que acabaron con informes desfavorables. Estos pronunciamientos no siempre son tenidos en cuenta, porque el Gobierno es quien determina los requisitos básicos, según establece la Ley Orgánica de Universidades, pero son las comunidades autónomas las que dan el permiso último para abrir campus obviando en ocasiones los informes previos.

Leo todo esto y me acuerdo de la universidad fantasma, esa otra universidad del PP que fue un verdadero fracaso.

La universidad se hunde

Ayer se publicó en el periódico El País el editorial Parón universitario. A la universidad española le están apretando mucho el cinturón… y dentro de poco ya no podrá respirar.

Muchos gobiernos y empresas ven muchos gastos simplemente como GASTOS (por no llamarlo “pérdidas”), en vez de como inversiones. Por ejemplo, ya no ocurre tanto, pero todavía hay empresas que ven el gasto en informática (en todos los sentidos, en hardware y software, en equipamiento y en presencia en Internet, en formación en las nuevas tecnologías,  etc.) como un GASTO, más o menos inútil, que se tiene que hacer pero que no reporta muchos beneficios. Sin embargo, hay otras empresas que lo ven como una INVERSIÓN que va a mejorar la eficiencia en el trabajo y va a producir un retorno de inversión (ROI) y, por tanto, va a conducir a una mejora de los beneficios. Recuerdo a un empresario con el que trabajé que siempre estaba pensando en cómo mejorar el funcionamiento de su empresa gracias a la informática.

Muchos gobiernos ven la educación y la sanidad como un gasto, un gasto casi “inútil” que se tiene que hacer para tener contentos a los ciudadanos o para poder apelar a eso que llaman “el estado del bienestar”.

Respecto a la educación, su retorno de inversión está muy, pero que muy alejado en el tiempo, desde la perspectiva de un político, que sólo mide las cosas en plazos de cuatro años.

La educación obligatoria son 10 años, de los 6 a los 16 años. Pero si se incluye la educación infantil (pongamos a partir de los 3 años), y el bachillerato y la universidad, una persona necesita mínimo 20 años para formarse (y aún se podrían añadir los años de másteres y doctorado). Es decir, si ahora se aplicase una nueva política educativa, con su correspondiente “gasto”, hasta dentro de 20 años no tendríamos a la primera persona que ha completado todo el nuevo proceso educativo y no podríamos saber realmente cuál ha sido el resultado de esa nueva política.

La educación es un árbol que da sus frutos pasados muchos años. El gasto en educación en España no estaba situado entre los mejores antes de la crisis (Gasto público en educación según el Banco Mundial), así que el impacto del recorte actual va a ser mucho mayor de lo que se podría esperar. Sin embargo, hay gente que defiende todo lo contrario (Tres falsos mitos sobre el gasto educativo).

En unos años empezaremos a recoger lo que se está sembrando ahora.

La universidad fantasma

A raíz de mi entrada El ataque contra la universidad española, he realizado un estudio de los sitios web de las 79 universidades españolas.

Bueno, en realidad ya no son 79, sino 78, hay una, la Universidad Tecnología y Empresa, que ha desaparecido de la faz de la Tierra. Pero gracias a Internet, podemos descubrir lo que intentó ser.

En primer lugar tenemos la LEY 3/2009, de 24 de junio, de Reconocimiento de la Universidad Privada “Universidad Tecnología y Empresa”, por la que se reconoce el establecimiento de esta universidad. De esta ley me llama la atención el siguiente artículo:

Artículo 5
Plazo de funcionamiento de la universidad y sus centros
1. La Universidad Tecnología y Empresa y cada uno de sus centros deberá mantenerse en funcionamiento, al menos, durante el período de tiempo que permita finalizar sus estudios a los alumnos que, con un aprovechamiento académico normal, los hubieran iniciado en ella.
2. En ausencia de compromiso específico previsto en las normas de organización y funcionamiento de la universidad o en otras normas aplicables, se considerará que el tiempo mínimo a que hace referencia el apartado anterior es el que resulte de la aplicación de las normas de extinción de los planes de estudio.

¿Por qué? Porque ya no existe la universidad. ¿Pero existió alguna vez?

En su supuesto dominio, http://www.utecem.es/, encontramos esta página:

¿Pero este dominio de quién es? Si consultamos dominios.es, nos aparece:

El domino está registrado desde febrero de 2009 (recordemos que la ley es de junio de 2009), a nombre de Universidad de Tecnologia y Empresa. El contacto del registro es Pentaprixma, una empresa también fantasma, porque su página no proporciona información, exceptuando un teléfono y un correo de contacto.

Si se busca información, se descubre que se constituyó como empresa en febrero de 2008, y su objeto social es el diseño gráfico, la fotografía, y el márketing y la publicidad. ¿Una empresa creada para dar servicios a la “universidad fantasma”?

Pero, ¿y la universidad fantasma, la Universidad Tecnología y Empresa?

Hay poca información sobre ella:

Y ya está, poco más. Pero podemos echar mano de Internet Archive y descubrir la página web del 17 de mayo de 2010, la primera que tiene archivada:

Internet Archive tiene páginas almacenadas hasta el 20 de junio de 2012. Durante esos dos años la página prácticamente no cambió (le pusieron el prefijo +34 delante del número, cambiaron unas barras verticales por unos puntos, y nada más).

Me llaman también la atención la frase “La universidad de los líderes” y “Excelencia”. Como dice un amigo, cuando veas las palabras “excelencia”, “superior” o alguna otra similar, no te fíes.

La Universidad Tecnología y Empresa es un claro ejemplo de la amenaza fantasma de las universidades privadas.

NOTA: como curiosidad, esta universidad aparece en el Ranking web de universidades en la posición 20.822, lo cual es bastante curioso, ya que es una universidad que ni existe ni tiene página web, y las páginas del sitio web que existió se podían contar con los dedos de las manos y los pies.

La accesibilidad de la Universidad Católica de Valencia

La página principal de la Universidad Católica de Valencia presenta dos problemas de accesibilidad importantes.

En primer lugar, en la página se hace uso del elemento <marquee>, elemento que no existe en el estándar de HTML. Además, este elemento puede producir problemas de accesibilidad entre algunos grupos de usuarios.

En segundo lugar, el sistema de menús de la página no es accesible mediante el teclado. Esto también puede producir problemas de accesibilidad entre algunos grupos de usuarios.

[kml_flashembed movie=”http://www.youtube.com/v/DZFusU-Ip2k” width=”560″ height=”315″ wmode=”transparent” /]

El ataque contra la universidad española

No me gustaría convertir este blog en un foro de discusión política, pero la situación actual lo exige. Como se suele decir, “si miraste hacia otro lado, tú también fuiste parte de ello”.

Podría hablar de la situación de la sanidad pública, o de la justicia, o de los bancos, pero no lo hago porque creo que no dispongo del suficiente conocimiento como para hacerlo de una forma objetiva y rigurosa. No es que no me importe, todo lo contrario, pero no trabajo ni en sanidad, ni en justicia, ni en la banca, así que poco puedo decir que no hayan dicho otros que sí trabajan en esos sectores.

De lo que sí que puedo hablar, aunque tampoco como un experto (por cierto, ¿cuándo uno llega a ser un experto en algo?, ¿te pones esa medalla o te la ponen otros?) es de la universidad española, y más concretamente, de la universidad pública española, porque trabajo en una.

Sin duda alguna, hay muchas cosas que arreglar en la universidad española, empezando por la financiación y la masificación. Pero esos problemas se suelen obviar, la discusión por parte de los que al final deciden, es decir, los gobernantes, suele ir encaminada a criticar la endogamia (que sí que existe, y mucha, pero no es el problema más grave), la falta de resultados, o que la universidad española es una fábrica de parados (jajaja, esta es buenísima).

Ayer domingo se publicó en el periódico El País el artículo de opinión (es muy importante remarcar lo de opinión) El archipiélago universitario. El primer párrafo dibuja un panorama desolador, aunque erróneo:

En 2010, el sistema universitario público español obtuvo 401 patentes. Robert Samuel Langer, un investigador químico del Massachusetts Institute of Technology (MIT), él solo, tiene 810, más del doble. Tomo la referencia del informe elaborado por la comisión ministerial de expertos para la reforma de nuestra universidad (Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español), un relato sensato, serio y sombrío sobre la academia española.

Llegué a este artículo a través del apunte de Ricardo Galli El espejismo de las patentes como medidor de calidad de la investigación, en el que desmonta el sistema de patentes y su utilización en las universidades públicas, ya que plantea una contradicción en lo que debe hacer una universidad pública con sus resultados. Pero sin llegar a esas contradicciones, que podrían entrar en un terreno filosófico o moral, existen unos datos objetivos que desmontan el primer párrafo del artículo, y mucho peor, desmontan esa información extraída del famoso informe del comité “de expertos o de sabios”.

En primer lugar, la comparación es totalmente errónea: ese párrafo puede dar a entender que Robert Samuel Langer obtuvo las 810 patentes en el mismo año 2010, y no es así. La referencia que se cita en el informe es un artículo del New York Times Hatching Ideas, and Companies, by the Dozens at M.I.T. en el que se toman las investigaciones de su Langer Lab desde el año 1980. Por tanto, no son sólo las patentes que obtuvo “en 2010”, ni son sólo las patentes que obtuvo “él solo”.

Además, en el artículo se indica que esas 810 patentes (811 en el artículo) están concedidas o pendientes, mientras que las 401 del sistema universitario español son concedidas.

Pero aunque fuesen ciertos esos números, se tendría que clarificar la situación de los números que se utilizan para comparar.

El MIT tuvo unos ingresos de casi 3.000 millones de dólares y un “endowment” (fondo) de 10.000 millones de dólares en 2012 (MIT Budget, Finance, and Treasury). (Nota: no me molesto en pasar los dólares a euros porque no hace falta, como se verá en breve, las diferencias son abismales)

Según ¿Cómo está la universidad hoy?, en el año 2010 la comunidad autónoma de Cataluña tenía el mayor presupuesto para universidades, con casi 1.900 millones de euros.

Alguien podría pensar que son números comparables, la misma magnitud. Pero no es así, falta algo muy importante.

Los 3.000 millones de dólares son para una única universidad, el MIT, con casi 11.000 estudiantes.

Los 1.900 millones de euros son para 12 universidades, con 290.000 estudiantes.

12 equipos de fútbol de segunda división B nunca podrán obtener los mismos resultados (camisetas vendidas, ingresos, competiciones ganadas) que un equipo de primera división simplemente por la forma en que está montado el sistema (por ejemplo, los patrocinios de las marcas o los derechos de televisión).

Y entonces, ¿por qué utilizar medidas tan injustas como el número de patentes o el número de publicaciones para “medir” a las universidades y a sus profesores? Porque son indicadores fáciles de calcular y de utilizar, es una forma fácil de comparar, aunque sea mala.

Este tipo de artículos e informes lo único que hacen es intoxicar la opinión de las personas. Pero aún hay más…

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, parece que tiene como “misión” cargarse la universidad pública española. Cuando uno tiene una “misión” la defiende a capa y espada, a contracorriente, aunque los números le digan lo contrario, porque tiene “fe en su misión”. Y la fe y el fanatismo a veces se confunden.

El señor Wert afirmó que en España sobran universidades y comparó las 79 universidades públicas y privadas que hay en España con las 10 universidades que hay en California, un estado con una población similar a la española (Wert reformará la universidad ante la ‘desproporción entre resultados e inversión’). Sin embargo, según un listado de la Universidad de Tejas, U.S. Universities by state, en California hay más de 100 universidades (para ser más precisos, centros de educación superior que están asimilados a las universidades). No voy a decir que el señor Wert mintió, porque me podría denunciar. Supongo que sí que puedo decir que no dijo la verdad. O también creo que puedo decir que no merece ser ministro, porque es incapaz de realizar una búsqueda en Internet para informarse como es debido.

Según el señor Wert, existe un exceso de oferta universitaria (El Gobierno reformará el sistema universitario: Wert da a entender que sobran universidades). Puede ser, no lo he analizado ni comparado, pero si es verdad, entonces, me pregunto:

¿Por qué se ha permitido que se abran dos nuevas universidades alrededor de Alicante? (Más universidades privadas que públicas con el beneplácito del PP) En concreto, la Universidad Católica San Antonio (UCAM) en Sant Joan d’Alacant y la Universidad Internacional Mare Nostrum (UNIM) en El Campello.

¿Por qué se permite que en esas universidades se oferten estudios que ya existen en las universidades públicas cercanas con las que van a competir? (Nota: “cercanas” significa en un radio de menos de 20 km)

Pero esto ya viene de lejos, como podemos leer en Más universidades privadas que públicas:

Mientras el sistema universitario público está amenazado por los recortes presupuestarios y pendiente de reformas, la oferta privada aumenta ajena a la crisis. En el curso 2000-2001 había en España un total de 65 universidades (50 públicas y 15 privadas), y este curso, las públicas son las mismas, pero las privadas han subido hasta 29. En el total se cuentan también las instituciones de educación a distancia. Lo cierto es que la última universidad pública que se creó en España nació hace 15 años, mientras que, en ese tiempo, el número de privadas se ha doblado, contando las próximas aperturas previstas en la Comunidad Valenciana.

En realidad… ¿el problema no será que no hay dinero para financiar a las universidades públicas españolas? (esto que digo es una obviedad, pero no se suele decir).

Hace dos días también se publicó en El País Radiografía de una autonomía quebrada:

La Comunidad Valenciana está a un paso de convertirse en la Grecia española. La autonomía que el PP presentó como un modelo de gestión en los años de Gobierno socialista está hoy al borde del default. Los datos económicos referidos a las cuentas de 2012 han evidenciado que la Generalitat, que preside Alberto Fabra, será incapaz este año de cubrir el coste de servicios esenciales, como sanidad y educación, sin la aportación de fondos de rescate adicionales por parte del Gobierno que preside Mariano Rajoy.

A mí no me engañan… pero parece que a la mayoría de los españoles sí, ahí están los resultados de las últimas elecciones, tanto a nivel local, como autonómico, como nacional. Y tampoco olvido.