Historia de Orihuela Medieval

Descubriendo Orihuela Medieval

Historia de Orihuela Medieval - Descubriendo Orihuela Medieval

Convivencia entre cristianos y musulmanes

Los habitantes de Orihuela albergaban sentimientos contradictorios respecto a los musulmanes. Tenían todavía ese miedo en el cuerpo por ser territorio fronterizo (con Castilla, territorio musulmán y las morerías del Reino de Valencia), por lo que recelaban de ellos, pero al mismo tiempo necesitaban que se trasladasen a Orihuela para repoblar la ciudad y aumentar los ingresos (de comercio, agricultura, etc.) Necesitaban que los musulmanes viviesen en Orihuela porque tras la guerra de los dos Pedros solo quedaron un par de familias no cristianas y necesitaban mucha mano de obra para los trabajos agrícolas, para la huerta, por poner un ejemplo.

 

A ello habría que sumar que en el siglo XV había problemas con los musulmanes de las morerías de Crevillente y Elche, ya que se dieron varios episodios en los que iban a Orihuela, mataban a algunos cristianos, apresaban a otros, y poco podría hacer el gobernador de la ciudad porque no tenía autoridad para entrar en esas morerías para rescatar a los secuestrados y ajusticiar a los secuestradores.

 

De todas maneras los oriolanos tampoco eran unos santos, una vez consiguieron levantar una morería pocos años antes del 1450, ésta queda despoblada en unos cinco años después. Querían que se quedasen allí pero les imponían ciertas normas que atentaban contra ellos y sus creeencias, como por ejemplo, se les obligaba a musulmanes y judíos a arrodillarse y orar cada vez que las campanas de las iglesias sonasen. Era una forma de humillarlos diariamente.

 

La convivencia era difícil e incluso a veces imposible, ambos grupos no trataban al otro como se debería, con respeto, pero aún así pretendían utilizarse. Esto siguió así hasta que siglos después nos encontramos con las expulsiones de moriscos y judíos.

La oligarquía oriolana

En Orihuela nos encontramos con una élite compuesta por una caballería villana con hegemonía política, económica y social que vivía en una especie de tensión más o menos constante por las ansias de conseguir más poder. Y aparte otra que aunque no disfrutaba de un puesto en el gobierno local, sí tenían el suficiente poder como para poder interferir.

 

Sobre el primer grupo habría que decir que estaba formado por gentes con caballos para poder luchar, vivían en la zona intramuros (o extramuros pero contaban con propiedades importantes), habían recibido tierras, casas y privilegios por haber ayudado en la reconquista, etc. Eran pocos los linajes que conformaban este grupo y ponían todos los impedimentos posibles para que eso siguiese así y fuesen siempre los mismos los elegidos.

 

Esta oligarquía podía:

  • Controlar políticamente el territorio y a la población.
  • Redactar las ordenanzas municipales y normas electorales para que los mismos siguiesen en los puestos de poder.
  • Excluir a los rivales de turno del poder político.
  • Regular el tiempo, trabajo, moral, religiosidad, ocio y sexualidad de la población.

 

A todas esas ordenanzas e impedimentos varios para perpetuar el propio poder en la ciudad, os recuerdo que en el anterior comentario os puse que llegados a mediados del siglo XIII al XIV van excluyendo a mudéjares y judíos del poder.

 

Fue una forma de acaparar poder en unas pocas manos, lo que luego derivaría en la lucha de poder entre los oligarcas y el poder central. Problemática que duró varios siglos y que algunos historiadores todavía ven actualmente, por ejemplo, en España con el tema de las autonomías y deseo de independencia de algunos territorios.

Mudéjares en Orihuela

Antes de nada hay que tener claro qué significa el término mudéjar. Según la RAE, se dice del musulmán a quien se permitía seguir viviendo entre los vencedores cristianos sin mudar de religión, a cambio de un tributo.

 

Los reyes y conquistadores de esta época, tanto castellanos como aragoneses, daban concesiones a las minorías religiosas pero no por bondad, sino para ganar adeptos para sus políticas, tener más gente que pagase tributos para seguir con la reconquista y que hubiese paz en esas zonas.

 

En el caso específico de Orihuela, con Jaime II, esos derechos “se reconocen traducidos en privilegios, fraquicias, libertades, donaciones, mercedes, buenos usos y costumbres, de forma general en favor de todos los súbditos del lugar; (…)¹

 

Aunque no hay que pensar que es algo nuevo, lo toma de anteriores legislaciones de la Corona de Castilla en sus territorios conquistados.

 

Estos derechos, de forma muy general se podría decir que eran: Quedarse con sus tierras y bienes, libertad de desplazamiento, seguridad personal, seguridad en el tránsito comercial, respeto a sus costumbres, podían ejercer su propia jurisdicción en problemas entre musulmanes, etc.

 

¿Por qué tanta concesión? Para que la repoblación no tuviese que ser total y que la zona no sufriese una ruptura en cuanto al tránsito comercial afectando a la economía de la zona y el reino.

 

Pero esos derechos no les eximía de las obligaciones como el servicio militar obligatorio, los impuestos, rentas y tributos, aunque también gozaban de algunas exenciones temporales o permanentes sobre el patrimonio de esta minoría religiosa.

 

Sobre el papel todo esto queda muy bonito y armonioso, pero la realidad según un estudio de Antonio Barrio era bastante más diferente. A mediados del siglo XIII al XIV, es decir, con la llegada de Jaime II y la adhesión de Orihuela al Reino de Valencia, los oligarcas oriolanos van excluyendo a mudéjares y judíos del poder; tanto es así que en el siglo XV necesitaban que los musulmanes volviesen para reactivar la economía pero no lo consiguieron.

 

¹Martínez Almira, MªMagdalena. Derechos y privilegios de los mudéjares de las tierras alicantinas en la documentación de Jaime II. Revista de Historia Medieval. (1997) p. 670.

Lenguas oriolanas

Para poder entender mejor lo relacionado con la lengua o lenguas que se hablaban en la Orihuela medieval es necesario tener en cuenta un par de cosas en cuanto a cronología y reinos:

    • 929-1031: Orihuela pertenece al Reino de Murcia.
    • 1053-1212: Periodo en el que la ciudad va cambiando cada cierto tiempo a ser del Reino de Murcia al de Valencia.
    • Alfonso X el Sabio: Conquistó la ciudad para la Corona de Castilla en el 1242-1243.
    • Jaime II de Aragón: Conquista la ciudad a finales del siglo XIII para el Reino de Valencia (Corona de Aragón).

 

El tema de la lengua no es tan sencillo como podría parecer, ya que hay que entrelazar, entre otras cosas, repoblación (¿De dónde procedía esa gente? ¿Cuál era su idioma materno?) y política territorial (¿A qué reino pertenece? ¿Cuál es el idioma oficial de dicho reino?), pero intentaré resumirlo de manera que se entienda.

 

Los cambios lingüísticos en Orihuela se dan por la caída del reino musulmán y la llegada de gentes de otros lugares por la repoblación. La mayoría de estas nuevas gentes eran de Cataluña, Aragón y Navarra, lugares en los que se hablaban dialectos o idiomas diferentes. Es cierto que una vez ya se han asentado y pasado unos años, o incluso una generación, dejan de ser esos castellanos/catalanes/navarros que vinieron porque ya pertenecían a ese nuevo lugar que repoblaron. Las diferencias que pudieron observarse en los primeros años de la repoblación ya se habrían eliminado o quedado introducidas como algo normal en el nuevo lugar (aculturación). Esto se puede ver en los escritos de la ciudad en cada época concreta.

 

En un principio, al pasar al Reino de Castilla por la conquista de Alfonso X el Sabio, la lengua oficial fue el castellano aunque la gente que fuese a Orihuela no lo hablase o no lo tuviese como primera lengua, lo que obligó a catalanes y cualquier otra persona que hablase otro idioma a aprender el idioma oficial, por lo que nos encontramos con el bilingüismo ya en el siglo XIII. Esto pasó por la presión ejercida por los castellanos, tanto en la ciudad de Orihuela como en los alrededores.

 

Como ejemplo de lo que explico os dejo este fragmento:

“Desde nuestra perspectiva, creemos que se debe pensar en el reino de Murcia, en esos años del siglo XIII (1243-1283) como un lugar habitado por gente de distinta procedencia y, por tanto, por una población plurilingüe, que escribían y entendían el castellano y que sus escritos reflejan rasgos de otros dialectos y lenguas (aragonés y catalán) fruto quizá de la influencia de su lengua materna que, posiblemente, hablarían también. Creeemos que si la situación real era de bilingüismo (castellano/catalán) la castellanización fue progresiva en la medida que los inmigrados se integraban en la vida del reino.” (DÍEZ DE REVENGA TORRES, P.: Estudio lingüístico de documentos murcianos del siglo XIII. Universidad de Murcia, 1986. 577 p.)

 

Obviamente, una vez que Orihuela pasa a manos de Jaime II a finales del siglo XIII, cambia la lengua a usar. La ciudad se incorporó a la Corona de Aragón y el catalán pasó a ser la lengua oficial.

 

A principios del siglo XIV se dividió el territorio de Murcia en dos, una parte para los castellanos y la otra para los aragoneses, perteneciendo Orihuela a la de Aragón y por lo tanto imponiéndose el catalán y aragonés. Como el límite de esta división era parecida a la actual (provincia Murcia y Alicante) y Orihuela está muy cerca de Murcia y exitía comercio entre las dos zonas, en ambos lugares se seguían utilizando los dos idiomas, seguía existiendo el bilingüismo, solo que oficialmente se utilizaba uno en cada zona. Pero con el paso del tiempo, como solo se utilizaba esa segunda lengua para los intercambios comerciales, la no oficial cada vez se fue utilizando menos, terminó por olvidarse y al final, para entender los escritos que se enviaban de Murcia a Orihuela y viceversa se necesitaba la intervención de traductores.

 

Esto queda más que patente a a finales del siglo XIV y el XV. En esos momentos era difícil el comprender los textos oficiales que llegaban del otro lado de esa frontera por estar escritos en una lengua que se utilizaba cada vez menos. En ambos lugares tenían su propia lengua e intentaban que se utilizase lo más posible para crear cierta personalidad lingüística, cierto sentimiento de pertenencia a un lugar a través del idioma que se hablaba.

 

Se puede observar sin ningún tipo de problema que en el siglo XIV la castellanización de la zona era bastante homogénea, quedando los dialectos y otros idiomas plasmados en algunas adiciones y apostillas aisladas o en topónimos. Eso mismo fue lo que llevó a lo comentado un poco más arriba, a la necesidad de disponer de traductores para entender aquellos textos oficiales que venían del otro lado.

 

Para terminar solo haré un apunte: Os recuerdo que mi compañera tocó el tema de la expresión Orihuela catalana que viene en parte por lo que he comentado, la oficialidad del catalán en esta ciudad, tanto por pertenecer a la Corona de Aragón como por el importante contingente de población catalana que se trasladó a esas tierras, y la necesidad de crear una identidad propia.

Edificios medievales

Es hora de hablar de la cultura de la Orihuela medieval, en este caso de aquello que podemos ver y tocar, es decir, los monumentos. Ya en la siguiente entrada tocará hablar de un aspecto más específico de este tema, la lengua en la Orihuela de ese momento, tema que ya ha salido en este blog de mano de Ana Melendez en su entrada titulada Orihuela catalana.

En Orihuela podemos encontrar vestigios de esa ciudad medieval en la que nos estamos centrando en este blog. Aquí y ahora me centraré en:

  • Castillo
  • Muralla
  • Catedral
  • Iglesia Parroquial de Santa Justa y Rufina
  • Iglesia de Santiago Apóstol
  • Moros y cristianos

castillo de orihuelaEl castillo está datado del siglo IX al XVIII aunque hay algunos que sostienen que se construyó antes de la invasión musulmana y que con la reconquista el castillo se reformó. Se encuentra sobre el Monte de San Miguel y su estado de conservación no es bueno, pero igualmente es importante, ya que es grande y algunas habitaciones, zonas, aljibes y torres sí tienen un estado de conservación más o menos decente.

 

muralla

La muralla por su parte data de un poco más tarde, más concretamente del siglo XI al XV. En un principio esta construcción rodeaba toda la ciudad, pero a día de hoy solo se conservan algunas partes inconexas.

 

 

iglesia justa y rufinaLuego ya pasaríamos a los edificios eclesiásticos, la Iglesia parroquial de Santa Justa y Rufina, la de Santiago Apóstol y la catedral de la ciudad. La primera iglesia fue levantada entre los siglos XIV y XV, tiene un estilo gótico en cuanto a su tipo de planta, la mayor parte de la decoración (gárgolas) y su torre gótica, pero por ejemplo también tiene un presbiterio renacentista y partes barrocas por las posteriores reformas.

 

 

 

iglesia de santiago apostol

Lo mismo ocurre con la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, del siglo XV, de estilo gótico en su mayor parte pero por las reformas posteriores también hay zonas y elementos de estilo renacentista y barroco.

 

 

 

datedral de orihuelaLa catedral se fecha de finales del siglo XIII o principios del XIV, también de estilo gótico y encontrándose en el lugar donde antes había una mezquita aljama. Consta de tres naves características del estilo gótico, incluídas sus puertas, a excepción de la puerta denominada “Puerta de la Anunciación”, la cual ya es de estilo renacentista.

 

moros y cristianosY por último solo queda hablar de las fiestas de moros y cristianos de la ciudad. Realmente esto no es tangible tal cual, no puede visitarse los 365 días del año, pero sí es algo que puede verse y disfrutarse durante un tiempo determinado. Esta festividad nace a principios del siglo XV pero no se festejó ininterrumpidamente desde entonces, sino que durante un tiempo esta fiesta dejó de celebrarse.

Como en todas las fiestas de este tipo, se simulan las batallas entre los dos bandos, entre los moros y los cristianos durante la Reconquista, pero no solo eso, sino que también están los pregones, homenajes, desfiles, etc. Hay que tener en cuenta que esta festividad se da a lo  largo de toda una semana del mes de Julio.

Los eclesiásticos también pagaban sisas

Eclesiásticos y concubinasEn el contexto de la Guerra de los Dos Pedros, el rey don Pedro asediaba Orihuela la cual estaba sin amurallar, lo que supuso que se tuviera que invertir dinero en las obras de los muros, el consejo tuvo que mandar que pagasen todos los oriolanos, incluidos los clérigos de misa. Se aprobó un estatuto en el que los eclesiásticos tenían que pagar y contribuir por los bienes realengos, y por lo que debían se lo sacarían en prendas, si no obedecían, los justicias y jurados lo harían por la fuerza, ante estas circunstancias los eclesiásticos tuvieron que acceder.

Fue en 1377 cuando se presentó un pleito porque dejaron de contribuir, los abogados de Valencia remitieron al consejo la respuesta:

–          Los clérigos tenían que contribuir junto con los seglares en la reparación de los muros, valles, fuentes, puentes y caminos que son para la defensa y de utilidad para todos los habitantes de Orihuela.

–          Los eclesiásticos siempre han pagado sisa de carne, pan, vino y pescado.

–          Los clérigos no debían eximirse por las siguientes razones:

1º Los clérigos, por derecho canónico, tienen que vivir casta y honestamente, y aún así tienen en sus casas concubinas e hijos.

2º Han hecho fraude de las rentas de la Iglesia, han comprado bienes realengos, obligándose por ellos en derechos reales y vecinales.

3º Si no deben pagar por ellos, sí tienen que pagar por las concubinas y por los hijos que tienen con ellas. No pueden ser eximidos del pago de la sisa porque ellos también compran de las cosas sisadas.

Procedencia de los inmigrantes en Orihuela s. XV

El Consell de Orihuela atraía a vecinos cualificados (médicos, boticarios, menestrales, carniceros, etc.). Los inmigrantes encontraban trabajo con facilidad, además tenían ayudas, el consistorio les daba préstamos, les buscaban casa, obrador e incluso les pagaban el alquiler durante un tiempo, algunos de ellos antes de avecindarse incluyo ya tenían garantía de tener un trabajo.

Las ventajas fiscales como la exención de impuestos reales en sus territorios sobre el comercio marítimo y terrestre de trigo, vino y de la sal, también podían estimular la llegada de pobladores a Orihuela.

PROCEDENCIA DE LOS INMIGRANTES

ORIGEN                              NÚMERO TOTAL                                          %
CORONA DE CASTILLA              76                                                               59.37
CORONA DE ARAGÓN                25                                                              19.53
DESCONOCIDO                            27                                                                   21
TOTAL                                          128

PROCEDENCIA INMIGRANTES CASTELLANOS

ORIGEN                                 NÚMERO TOTAL                                            %
REINO DE MURCIA                              55                                                       72.36
VILLENA                                                  7                                                           9.21
RESTO DE LOCALIDADES                  14                                                       18.42
TOTAL                                                      76

Hubo un importante flujo de familias procedentes del reino de Murcia, principalmente de la capital con una cifra de 40, tuvo su punto álgido entre 1421 y 1425, en 1423 llegó a la cota máxima con 13 familias, en ese momento en la capital del reino de Murcia había banderías en Castilla y esto afectó a la ciudad con enfrentamientos internos entre miembros de la oligarquía.

En cuanto a la procedencia de los inmigrantes del reino de Valencia hay que destacar los 7 registrados de Elda y los cuatro de Valencia, en total entre otros lugares de procedencia 24 vienen del reino de Valencia y otra buena parte de la Gobernación de Orihuela.

Los lugares de asentamiento solían ser Callosa, Catral, Almoradí o Guardamar.

INCIDENCIA ANUAL DE LA EMIGRACIÓN

Es interesante saber la evolución a lo largo del año de la emigración para saber que expectativas de trabajo puede haber para el emigrante.

NÚMERO DE AVECINDAMIENTOS POR AÑO EN ORIHUELA (AÑOS 1421-1428)

AÑO    1421      1422      1423       1424       1425           1426           1427       1428
Nº          24          10         24            13            28               15           2           12

En Orihuela desde principios del siglo XV, la industria textil había atraído numerosos pobladores a la villa, frenándose esa tendencia debido a la guerra entre Castilla y Aragón, la cual tuvo efectos negativos para la población y la economía del reino de Valencia.

LAS SISAS EN LA GOBERNACIÓN DE ORIHUELA DURANTE LA BAJA EDAD MEDIA

   En este artículo se estudian los orígenes y las características de las sisas en la gobernación de Orihuela, se hace un análisis del impuesto más importante municipal de la Baja Edad Media valenciana.

   La fiscalidad municipal ha suscitado poco interés en la historiografía valenciana, es por ello que se ha realizado este estudio, sin salir de la época durante la cual surge, se presenta un estudio en profundidad del primer impuesto del cual se nutren las arcas municipales del gobierno de Orihuela durante los siglos XIV y XV, la imposición de las sisas sucede en el contexto de la conquista de Cerdeña y de la ayuda financiera que recibió Jaime II por parte de las municipalidades valencianas. El monarca le concedió la posibilidad de poder imponer una tasa sobre la venta al detalle de productos de consumo, lo que implica que en el siglo siguiente tenga un gran desarrollo.  Las sisas componen la mayor parte de los ingresos municipales de la gobernación de Orihuela.

En el s. XV, para el Consell de Orihuela la obligación más importante de carácter tributario era el pago de la sisa sobre la compraventa de los productos alimenticios y básicos que se realizaban en el término de la villa. Para el Consell el cobro de la sisa servía para sostener los gastos del municipio, defensa, representación de las Cortes, enseñanza pública, etc.

La sisa era un impuesto municipal que gravaba la venta de productos de consumo al por menor, en la elaboración y en el intercambio. Era una imposición indirecta que al no repercutir en el consumo incidía en el nivel de riqueza, y perjudicaba al sector de la población que tenía más dificultades para acceder a los productos básicos (pan, vino, carnes, pescado y aceite). Fue en 1364 con Pedro IV cuando se le concedió a Orihuela la facultad para poder imponer durante 20 años una sisa sobre el pan, vino, carnes, pescado y aceite.

Durante el siglo XV la sisa se arrendaba sobre todo el término de Orihuela, excepto en Guardamar. La imposición de la sisa era una regalía de la Corona, pero el monarca  delegaba  en el Consell. El Consell tenía facultad para decretar el tributo, fijar el valor del mismo, las formas de cobrar, etc.

Había un control policial ejercido por el Justicia criminal sobre las infracciones y fraudes sobre el cobro del tributo.

El cobro de la sisa

Los jurados eran los encargados de arrendar anualmente el cobro de la sisa en subasta pública.

Para el cobro de la sisa el Consell tenía al Clavario, el cual adquiriría los pesos y medidas oficiales que eran de hierro. El procedimiento para el cobro de las sisas se hacía en una serie de pasos:

1º El Consell elegía en sesión plenaria a los jurados, que eran los que hacían el arrendamiento para poder cobrar las sisas, el precio del arrendamiento se fijaba por subasta.

2º El Clavario era el encargado de pesar y medir los productos gravados con las sisas y cobrarlas.   Su elección se hacía en Navidad y cobraba en seis partes, es decir, que a finales de febrero, abril, junio, agosto, octubre y diciembre, el clavario cobraba su sueldo dividido en seis pagas.

En 1418 el Obispado obtuvo de Alfonso V provisión a favor del clero de la villa, y era que cesasen en su intento de cobrar la sisa o cualquier otra imposición. El estamento militar en el siglo XV no gozaba de ningún tipo de exención en relación con las sisas.

La población de Orihuela a principios del s. XV y la repercusión de la inmigración ilegal

Para conocer datos sobre la inmigración  y  avanzar en el conocimiento del poblamiento, es necesario ir al cuaderno de actas municipales, que recoge los avecindamientos en la capital de la Gobernación oriolana en la segunda década del s. XV.

¿Qué repercusión tuvo la inmigración legal en la población de Orihuela a principios del s. XV?

Las fuentes de carácter fiscal como el morabatí o monedaje resultan imprescindibles.

El morabatí es un impuesto que gravaba con siete sueldos a todos los vecinos que tuviesen bienes raíces por valor de 105 sueldos, se recaudaba cada siete años con el objetivo de que a cambio de su percepción el monarca no alterase el valor de la moneda en curso. Según López Elum, la tasa impositiva vigente en el reino era de 105 sueldos y no varió desde el siglo XIII al XVIII.

Según Barrio Barrio, J.A., Pedro IV en 1380 eximió del pago del monedaje a la ciudad de Orihuela por perpetuidad, debido a los daños causados durante la Guerra de los Dos Pedros. A partir de 1372 ya no aparece información sobre el monedaje debido a la inmunidad concedida por el Ceremonioso, privando así a la historia de una importante fuente de información para saber la población posterior de Orihuela.

La repercusión que tuvo fue que en 1382 hubieran 822 fuegos entre la villa y los arrabales y 293 en los lugares del término, según Hinojosa Montalvo en 1409 había una cifra de 1000 fuegos. Aplicando el coeficiente de 4.5 da una población a finales del s. XIV y principios del XV de 5017 habitantes y en 1409 de 4.500. Hubo un incremento de población lo que supuso el cobro de más impuestos, aunque también hubo un pequeño descenso desde finales del s. XIV y principios del XV.

El avecindamiento en Orihuela

El proceso que debía seguir una persona que se avecindaba en Orihuela, es el siguiente:

–          El individuo tenía que solicitar permiso a las autoridades municipales para convertirse en vecino de la localidad, el Consell municipal tenía que conceder el permiso (para todo el proceso de avecindamiento el Consell se regía por lo estipulado en los fueros de Valencia), entonces el poblador mediante una ceremonia pública tenía que prestar juramento ante dos jurados locales, comprometiéndose a vivir en la villa por un tiempo determinado, tenía que cumplir una serie de obligaciones y a cambio disfrutaba de unos derechos, fueros, privilegios y franquicias de los vecinos de la localidad, también recibía la protección de la universidad.

–          En el documento venían datos como su nombre, si iba acompañado de su mujer, sus bienes, lugar de procedencia y el oficio.

Lo más curioso es cómo se hacía el juramento:

–          Los vecinos cristianos: juraban sobre la señal de la cruz y los santos cuatro evangelios de Dios.

–          Los judíos: sobre los diez mandamientos.

–          Los  musulmanes: según la Suna e Xara.

El nuevo vecino juraba:

–          Actuar con fidelidad al rey

–          Defender los fueros y privilegios de la villa

–          Tenía que pagar y contribuir como el resto de vecinos de la villa

–          Tenía que poner bajo fianza todos sus bienes muebles e inmuebles

–         Obligación de ejercer la vecindad durante un tiempo, en Orihuela eran 5 años.

El fiador del poblador era un vecino que tenía la obligación de responder ante los compromisos del nuevo avecindado (ventas, compras, deudas, etc.) en caso de que abandonase la localidad antes de los 5 años.

Orihuela catalana

El término «nación catalana», fue empleado en la primera mitad del siglo XV por las autoridades locales de Orihuela como elemento excluyente para reforzar más la entidad y el valor del concepto nacional, en el periodo previo a la formación de los Estados Modernos. Frente al papel desempeñado por la realeza, el imperio o el papado, es fundamental, el papel protagonista de los centros urbanos en el proceso histórico de construcción del discurso e identidad política en la Edad Media.

Los archivos locales de los municipios europeos conservan miles de testimonios que permiten reconstruir los sistemas identitarios de los dirigentes urbanos de las villas y ciudades europeas al menos desde el siglo XIII y, Orihuela, sirve para ejemplarizar estos procesos.

El carácter de Orihuela como territorio fronterizo, entre reinos el de Valencia, el de Murcia y el de Granada, incluso como frontera europea de la cristiandad se van a convertir en factores determinantes para que las oligarquías desarrollaran un discurso político y una identidad en los que remarcaban su posición fronteriza, la necesidad de sus servicios a la monarquía, la capitalidad sobre el territorio y la aspiración secular a una diócesis propia

En momentos cruciales para la construcción de la identidad y para la memoria histórica del reino de Valencia, como la Guerra de los dos Pedros, la oligarquía oriolana reforzó su lealtad a la monarquía a la Corona de Aragón y a todos los símbolos propios de la Corona: la iconografía, la lengua, la cultura, la religiosidad, etc.

Orihuela granero cerealístico del reino de Valencia

La imagen que tenemos de la huerta oriolana es, fundamentalmente, la de cítricos, además de alcachofas, tomates, habas, etc. Este paisaje es el actual porque en el reino de Valencia en la Baja Edad media, la gobernación de Orihuela era una zona cerealista por excelencia.
Ya desde el siglo XIII se tendió a ampliar al máximo los espacios cultivados, poniendo en explotación tierras baldías y optimizando en beneficio de la producción triguera las infraestructuras hidráulicas existentes de época islámica. Así se puede comprobar en las disposiciones adoptadas para regular la cuarta partición en el Libro de Repartimientos de Orihuela.
Afirma el profesor Barrio que durante el siglo XIII y principios del siglo XIV el reino de Valencia fue autosuficiente. La villa de Orihuela y su término producían suficiente cereal como para asegurar sus necesidades y poder exportar grano hacia otras poblaciones, especialmente a la ciudad de Valencia, con una producción deficitaria. Los cereales más importantes eran el trigo, la cebada y el panizo.
Más tarde, avanzado el siglo XIV y en el siglo XV, fruto de este interés por la producción agrícola, se promulgaron privilegios y ordenanzas municipales tendentes a favorecer la producción agrícola y garantizar la mano de obra suficiente para hacer frente a las tareas estacionales de laboreo que requerían un mayor número de trabajadores y evitar subidas incontroladas de los salarios.

El control del mercado cerealista en Orihuela hay que insertarlo dentro de un acuerdo global entre la monarquía y los principales municipios valencianos. En el siglo XIV tanto Jaime II como Pedro IV aprobaron una serie de medidas en las cortes de 1302 y 1371 respectivamente y diferentes privilegios que sentaron oligarquía tenía intereses económicos en dicha actividad Frente a esta especulación legal, regulada o controlada desde el consistorio, algunos productores realizaban sus propias prácticas acaparadoras y especulativas, realizando almacenamientos. La ciudad de Orihuela, organizó la producción y comercialización de sus cereales, bajo parámetros opuestos a la mayor parte de centros urbanos de la Corona de Aragón, como fue el vedamiento a la entrada de cereales foráneos
y libertad a la extracción de los cereales propios.

La gestión económica en el gobierno municipal de Orihuela durante el reinado de Alfonso V

Según J.A. Barrio Barrio, los oficiales encargados de la gestión económica eran: el clavario, los contadores, los fabriqueros de las iglesias, el muñidor, el obrero, el oficial del peso de los florines y la bolla, el tablajero, los acequieros y el oficial del almudín.

El clavario                                                                                    

Era el oficial responsable de las finanzas municipales y administraba las cuentas del Consell, anotando partidas de gastos e ingresos en un libro. El libro se dividía en dos partes, el primer libro tenía pocos folios y en él se anotaba las rebudes (los ingresos). La segunda parte del libro estaba dedicada a las despeses (los gastos). Para ser elegido clavario según una disposición de Fernando I en 1414, los candidatos al cargo tenían que disponer de caballo y armas, los elegidos no podían desempeñar durante el año de su ejercicio  otro oficio público.

Sus funciones eran: petición y recepción de las rentas anuales del municipio como la sisa, impuesto anual que se arrendaba anualmente al mejor postor; entrega de cartas de pago (apoques); ejecución de los pagos y el cobro de cualquier tipo de cantidades adeudadas al consistorio. Entre las obligaciones del clavario estaba el recibir los impuestos pertenecientes al Consell, librar pagos, otorgar ápocas y cobrar a los que habían contraído deudas con el erario municipal, el clavario debía responder con su fortuna personal si no cobraba. También gestionaba los préstamos contraídos por el consistorio.

Desde el s. XV la gestión del clavario, era fiscalizada por los contadores municipales en presencia de los jurados y el justicia criminal.

El obrero del castillo, de los muros y de los fosos

Es en 1410 cuando el cargo de obrero del castillo, de los muros y los fosos,  adquiere el cargo de oficialía municipal, mediante un privilegio que concedió Martín I a Orihuela, la villa quedaba exenta de los gravámenes exigidos por la Corona, a cambio Orihuela tenía que aportar 1500 sueldos anuales al erario público para la reparación y obras del castillo. Este cargo se elegía en Navidad por el gobernador y los jurados, las cuentas las rendía ante el baile general, pero en la práctica lo hacían ante los jurados y el justicia criminal.

El fabriquero de las iglesias

Martín I, aprobó en 1401 un privilegio en el que regulaba la elección de los fabriqueros. Cada año en la villa y aldeas del término, los parroquianos de cada iglesia debían elegir a un ciudadano como obrero de dicha iglesia, con la obligación de recaudar la parte del tercio diezmo que correspondía a su iglesia, e invertirla en obras y mantenimiento de la misma. En la huerta los fabriqueros eran elegidos por los párrocos.

El muñidor

El muñidor tenía que convocar a los vecinos para que trabajaran por turnos en la reparación y construcción de las murallas. Recibía un salario anual del municipio de 110 sueldos. El muñidor apuntaba en un libro los que habían colaborado, los que no habían ido pero habían pagado por no ir,  en definitiva todas las incidencias, y el Consell podía revisar sus libros y requerir a los que no habían querido acudir ni pagar.

Los contadores

En un principio se escogían a 2 contadores cada año, pero tras el privilegio electoral de la insaculación en 1445 el número de contadores pasó a ser de cinco. En 1456, tras la suspensión del régimen insaculatorio, el número de contadores pasó a ser de 6.

Sus funciones:

–          Recibían las cuentas anuales del clavario y el obrero para verificarlas, en presencia de los jurados y del justicia criminal.

–           Presentaban el resultado de las mismas ante el Consell.

–          Verificaban las cuentas de gastos de los mensajeros.

El oficial del almudín

En 1403 Martín I, concedió a las autoridades locales oriolanas tener un almudín en la villa o en los arrabales.  En la alhóndiga cualquier persona podía vender o comprar cereales, legumbres y harina, quedando exentos del pago de cualquier derecho o tributo. A cargo del almudín había un oficial designado por los jurados, la función del oficial del almudín era el pesado legal de todos los cereales que  llevaban para moler y su devolución en harina. El arrendatario o policía del almudín se encargaba de la custodia y  del cumplimiento de las obligaciones fijadas en la casa del peso de la harina, vigilar a los molineros y al oficial del almudín.

Había una serie de normas que si eran incumplidas los jurados tenían que hacer de jueces.

Otros cargos de carácter económico

Cargos oficiales con menor relevancia: el oficial del peso de los florines y de la bolla, el trablajero y los acequieros.

El oficial del peso de los florines era elegido el día de Santo Tomás por el justicia criminal y los jurados. El trablajero también se elegía en la festividad de Santo Tomás, el trablajero también conocido como el taulager se encargaba de administrar las acequias y azarbes del término. Tenía que cobrar la dobla que era la multa que tenían que pagar los morosos por la limpieza de las acequias y de los azarbes, se llamaba dobla porque era el doble de lo que tendrían que haber pagado en su debido momento.

Los acequieros eran los encargados del mantenimiento, limpieza y cuidado de cada una de las acequias que regaban la huerta, también se les llamaba procuradores de los hereters (propietarios o regantes) de la acequia.  Había un acequiero por cada una de las acequias más importantes del término. Los acequieros eran elegidos por los hereters.

EL GOBIERNO MUNICIPAL DURANTE LA ÉPOCA BAJOMEDIEVAL

El gobierno municipal desde la mitad del s. XV, momento en  el que se implanta la insaculación, se organizó según las leyes que rigieron el Reino de Valencia, desde 1261 en que Jaime I fundó dicho reino hasta su abolición por el Decreto de Nueva Planta en 1707.

El gobierno municipal de Orihuela durante el siglo XV estuvo organizado por un justicia, que ocupaba la máxima categoría como magistrado municipal, sus funciones eran encargarse de la administración de justicia en primera instancia, perseguir delincuentes, organizar servicios de vigilancia de la ciudad y presidir sesiones de los jurados y del consell.

Orihuela tenía dos justicias, uno de causas civiles y otro de causas criminales, el justicia criminal se encargaba de las funciones descritas anteriormente, además su jurisdicción abarcaba todo el término de la ciudad, incluso los municipios dependientes. Además podía nombrar un regente o sustituto, del mismo estamento que el titular, y lugartenientes en los arrabales de Orihuela.

Los jurados en Orihuela eran cinco miembros y solían celebrar sesiones tres veces por semana con carácter ordinario, presididas por el justicia criminal y con asistencia a veces del Síndico y del abogado o asesor ordinario de la ciudad.

Los cometidos de los jurados, según los fueros y privilegios del Reino, de las ordenanzas de la ciudad y, sobre todo, de la práctica ordinaria de sus decisiones fueron:

– Tasar los precios de las mercancías vendidas en la ciudad.

– Regular, y prohibir la salida de productos alimenticios y la entrada de vino foráneo.

– Gestionar la política de abastecimiento de carne y trigo, y en este último caso, autorizar cada compra.

– Conceder tierras baldías y solares urbanos.

– Otorgar licencias para talar árboles, hacer carbón y llevar ganado por la huerta y bovalares.

– Embargar o secuestrar las cosechas en caso de necesidad.

– Elaborar los capítulos de arrendamiento de los propios y arbitrios municipales.

– Aprobar o modificar las ordenanzas gremiales.

– Conceder licencias para ejercer oficio a artesanos no examinados.

– Fijar los salarios correspondientes a las labores agrícolas y artesanales.

Y un largo etcétera, con el que no voy a seguir debido a  la extensión del artículo del blog que me limita.

Los jurados además de administradores también eran magistrados municipales y tenían jurisdicción sobre los asuntos relacionados con la percepción de sisas y con la utilización de los amprius. En la práctica los jurados eran los verdaderos artífices de la administración municipal.

El consell, era el órgano representativo de la comunidad vecinal que se encargaba de la mejora de servicios públicos y de la infraestructura y embellecimiento de la ciudad. En Orihuela se convirtió muy pronto en un cuerpo restringido y cerrado. A ½ del s. XV el consell oriolano estaba ya integrado por 40 miembros y no coexistía con ningún otro de carácter abierto y popular. Sus competencias dependían de las que quisieran otorgarles los jurados, ya que éstos, junto al justicia criminal, decidían su convocatoria en función de la gravedad del asunto a tratar.

Otros oficios que completan la administración local son:  el racional, clavario, contadores, cap de taula, almotacén o mustasaf, cambrer o camarero, sobresequiero, muñidor y obrero.

LAS REFORMAS DE LA INDUSTRIA TEXTIL PAÑERA EN LA CIUDAD DE ORIHUELA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV.

robert camin

Cuadro del pintor flamenco Robert Campin, este cuadro nos ayuda a apreciar los colores y texturas de las ricas telas flamencas contra las que no podían competir los productores de textiles oriolanos.

Según J.A. Barrio Barrio entre los siglos XIV y XV en Orihuela la base del despegue económico estaba en la agricultura (cereales, vid y olivo), productos hortofrutícolas, plantas industriales, etc. junto con la diversificación de los cultivos y la producción agropecuaria. La especialización facilitó que los centros productores exportaran sus excedentes.

Es en el siglo XV cuando se produce una recuperación económica y demográfica en las tierras alicantinas tras la devastación producida por la Guerra de los Dos Pedros, en esencia el crecimiento de la población provocó un aumento de la demanda de productos variados, destacando los alimentos y los vestidos, esto afectó al aumento de la producción agropecuaria y al desarrollo de la industria textil.

El auge en el sector textil

Con la crisis del s. XIV se produjo un alza de salarios y la subida de los precios agrícolas lo que permitió a amplios grupos de campesinos acceder al mercado textil. Para hacer frente a la nueva demanda se impulsó el desarrollo de la industria textil con la elaboración de paños de calidad media y a bajo precio.

El vestido tuvo una importancia vital como elemento imprescindible de prestigio y de diferenciación social, lo que implicó un aumento de la calidad, lujo y variedad de los vestidos.

El consumo de productos textiles se extendió a los sectores bajos y medios en la Gobernación de Orihuela donde se llegó a empeñar trigo, telas y ropa para obtener préstamos que solían tener un carácter usuario, estos empeños fueron prohibidos por las autoridades oriolanas.

Durante el s. XV la industria textil oriolana, tuvo que competir con un sector puntero, que se desarrolló en los principales centros urbanos de la península y del Occidente europeo como Valencia, Flandes, Florencia y Perpiñán.

Los tintes y los oficios textiles

Relacionado con el textil está el sector de los tintes, Orihuela contaba con cinco casas de tintes que teñían las telas, a finales del s. XIV existe un grupo privilegiado dentro del artesanado textil de pelaires y tintoreros que poseían un importante patrimonio que les permitía comprar un caballo y vivir holgadamente estando integrados en el sector de los ciudadanos.

Casas de tejedores, peinadores, cardadores y aprendices del oficio de pelaire y del de tintorero que podían vivir de su oficio. Situación de crecimiento y expansión del textil. La mano de obra femenina formaba un proletariado mal pagado.

Normativas, medidas proteccionistas y ordenanzas

En 1432 se aprobó una normativa para asegurar la calidad de la producción pañera. El incumplimiento de la normativa conllevaba  sentencias como fue el caso de Pascual Aldeguer que en 1433 tuvo que perder la tela y pagar una multa de 60 sueldos. A pesar de las medidas legislativas tomadas no se pudo evitar la competencia de los paños foráneos. Se prohibió que entraran telas de Bruselas y de Valencia, la excepción eran los paños de lujo que no se fabricaban en Orihuela, los cuales eran imprescindibles para cubrir la demanda local.  La ordenanza de 1455, prohibió la entrada de paños a la ciudad, excepto los de mayor calidad los granes de Flandes, los florentinos, los de Inglaterra y los cordellates finos. Si entraban paños menores como el buriel, se llegaban a pagar multas de 1000 sueldos.

La ordenanza de 1457, era representación de los tejedores de la ciudad  que presentó ante el Consell unos capítulos que habían elaborado para la mejora del oficio en la ciudad, con el objetivo de evitar los fraudes, la competencia desleal, poder controlar la incorporación de nuevos miembros, la calidad del producto elaborado y constituir una cofradía propia.

¡ A POR LOS ROCAMORA ! LAS GUERRAS URBANAS ORIOLANAS

Linajes nobiliarios y ciudadanos de Orihuela, Alicante, Cocentaina, etc. se enfrentaron a mano armada por el control de los oficios municipales, por mantener el poder y el prestigio en el seno de la sociedad local, por defender el honor o por adaptarse a las nuevas realidades económicas del momento. Este fenómeno bajo-medieval de guerras urbanas es común en toda la Europa Occidental.
Para el estudio de cómo se desarrollaron, al menos, los actos de violencia más graves, se ha de recurrir a las Actas capitulares o Manuals de Consells de la localidad y a los registros de la Real Cancillería, tanto del Archivo de la Corona de Aragón como del Archivo del Reino de Valencia, ya que la Corona era la mediadora entre los bandos enfrentados. También a los libros de la Cort del Justicia porque contienen noticias sobre las paus e treves firmadas entre dichos bandos. Mª T. Ferrer estudió con todo lujo de detalles este tipo de organización.
No podemos olvidar, como fuente, al cronista local, mosén Pedro Bellot, que en sus Anales de Orihuela, dedicó el capítulo X a este complejo asunto, que atormentó la vida de los oriolanos durante varios siglos. Lo titulaba “De los bandos que han tenido en tiempos pasados los de Orihuela. Rocafull y Mirón”, datando los más antiguos en 1383.
El cabeza del bando establecía relaciones con sus iguales sociales generando alianzas de tipo horizontal, como eran las llamadas cartas de amistad, reforzadas con cláusulas de tipo defensivo frente a terceros, en sus personas y bienes.
A fines del XIV entramos en una sociedad en profundos cambios económicos, sociales y políticos, que se tradujeron en un incremento de la violencia nobiliaria, en particular durante los reinados de Juan I, Martín el Humano y el Interregno que siguió a su muerte. el reino de Valencia había entrado ya en una dinámica precapitalista gracias al desarrollo de una economía mercantil, que propició el ascenso de unas clases urbanas. La nobleza, impotente, utilizó el recurso de la violencia contra sus rivales. También fue una forma por atraerse vasallos hacia sus señoríos a costa de otros, crean una gran competencia entre los propios nobles.
En la formación de las banderías en Orihuela, además de las características generales ya mencionadas, hay que tener presente también el carácter de la villa, en territorio de frontera, lo que dio lugar a una sociedad militarizada. Las principales familias de la oligarquía local fueron los Rocamora, Rocafull, Miró, Masquefa, Maça, Simón, etc., una nobleza que en la mayoría de los casos hundía sus raíces en los Repartimientos posteriores a la conquista del reino de Murcia desde la segunda mitad del siglo XIII, poseedora de señoríos, grandes fortunas y prestigio,
Como ilustración recogemos aquí el resultado de los graves enfrentamientos ocurridos en 1326, con la intervención del rey, quien ordenó al justicia de la villa que castigara y expulsara de la villa a Bernat Rossell, rector de Santa Justa y cabecilla de la revuelta.

ORIHUELA Y LOS MORISCOS VÍSPERAS DE SU EXPULSIÓN

Tras la toma de Orihuela por los cristianos y los sucesivos repartimientos de la huerta efectuados por el Concejo de la Ciudad (según puede comprobarse en el Libro de repartimientos), se inició un proceso de desarticulación de la población morisca así como de la economía vinculada a ellos.
No pudo evitar la culminación de un proceso paulatino de despoblación que, en 1451, se tradujo en la definitiva desaparición de la morería de Orihuela, lo que además contrastaba con la inmigración de los moriscos en poblaciones cercanas en Redován, por ejemplo, en 1563 había llegó a tener 40 familias de moriscos.
El Consell oriolano hizo demandas al Virrey de Valencia sobre la necesidad de recuperar esta población por la escasez de brazos para el cultivo de la huerta, pero fundamentalmente por la necesidad de especialistas en actividades despreciadas por los cristianos viejos, como el trabajo del lino, el cáñamo y la seda además, constituían una mano de obra más barata y menos exigente.
También la oligarquía urbana mostró su interés por la permanencia y atracción de la población mudéjar y así quedó expresamente de manifiesto en repetidas ocasiones.
En 1586 un memorial enviado nuevamente al Virrey de Valencia hacía alusión la llegada de 12 ó 15 familias de moriscos procedentes de Granada, que debía ser preferidos al morisco valenciano
A finales del siglo XV, Orihuela contaba con una población de unos 7.500 habitantes cristianos, entre ellos, y antes de su expulsión, 2.500 entre moriscos y judíos

EL COMERCIO EN LA GOBERNACIÓN DE ORIHUELA DURANTE LA ÉPOCA BAJOMEDIEVAL

El siglo XV está considerado como el siglo de oro en la zona alicantina por la historiografía. En el comercio del trigo  Hinojosa Montalvo en sus estudios nos hablaba de la importancia de este cereal, igualmente Soler Milla también lo corrobora, la capital de Orihuela junto con sus poblaciones fue uno de los principales abastecedores de trigo. Es durante el siglo XV cuando Orihuela se inserta en las redes internacionales del comercio del mediterráneo y el volumen de intercambios crece progresivamente.

En el comercio marítimo Orihuela se servía de Guardamar, que era una villa con dos cargadores (el de Guardamar y el Cap de Cerver), servían como salida natural a la producción de Orihuela. Hay que resaltar la importancia de las salinas de La Mata por la relevancia de este producto en las rutas mediterráneas ya desde inicios del Trescientos, aumentando el volumen de su circulación a fines de los tiempos medievales.

Tras la guerra de los Dos Pedros, ante la devastación en la que habían quedado las tierras de la gobernación de Orihuela, se concedieron exenciones a comerciantes (como las de lezda, peaje, peso, medida y portazgo en 1365). Un ejemplo de recuperación económica fue la construcción de la lonja en el año 1370. El siglo XIV alicantino se ha considerado un siglo de crecimiento, el volumen de productos agrícolas exportados, la presencia de mercaderes sobre todo italianos y de la propia corona, además de alemanes son muestra de ello.

Ferias y mercados        

Un estudio Del Estal nos da datos del interés de Alfonso X y Fernando IV de Castilla de promover la actividad mercantil en las villas y ciudades de Alicante, en el caso de Orihuela fue con Alfonso X, en el año 1272 cuando se consiguió poner una feria anual en Orihuela quedando exentos de pagar portazgo ni otro derecho de lo que vendieran o compraran durante todo el tiempo que durase la feria  y con Fernando IV, en 1295 se trasladó la feria anual de Orihuela por todos los Santos, a la festividad del Arcángel S. Miguel, con el fin de  adaptar las ferias anuales a una especie de calendario regional. Las ferias de Elche, Orihuela y Alicante, se integraron en el circuito de las ferias del reino de Murcia.

Según el profesor Soler Milla las ferias y mercados adquieren una importancia capital en el estudio del comercio y son elementos vitales en la integración económica bajomedieval. Las ferias concentraban la producción rural de las áreas circundantes a las villas, movilizaban los recursos del campo y a veces dirigían estos productos, no sólo al propio mercado local, sino a mercados regionales.

Los mercaderes

Los mercaderes tenían que pagar peajes –gravamen que se percibía por entrada y salida de productos- en Orihuela se conocía como derecho de almojarifazgo.  Otros derechos eran el de “les coses vedades” y el derecho del general.

COMERCIO, SAL Y PESCA EN EL CAP DE CERVER

Tras la conquista del reino de Murcia por Jaime II, y la incorporación definitiva de estas comarcas meridionales alicantinas al reino de Valencia en la sentencia arbitral de Torrellas y Elche, Jaime II buscaba la fidelidad de sus nuevos súbditos, los oriolanos y la promoción económica de la comarca mediante el comercio marítimo. Para ello se concedieron algunos privilegios con el objetivo de  desarrollar el puerto del Cap de Cerver.

Jaime II concedió un privilegio el 13 de marzo de 1310, en él declaraba francos a todos los mercaderes que acudieran al Cap de Cerver.    Los mercaderes quedaban exentos de cualquier crimen o deuda, siempre y cuando pagasen en efectivo las deudas requeridas, mediante fianzas, y no sacaran productos prohibidos.

Juan I en 1389 construyó una albufera o pesquería en las salinas del Cap de Cerver.

A principios del s. XV, Martín el Humano para impulsar el comercio oriolano, también concedió un privilegio concediendo un salvoconducto que los declaraba francos de todos sus delitos y deudas, excepto en los casos de bandolerismo, sodomía y herejía, si iban a comerciar al puerto del  Cap de Cerver.

El producto que más se comerciaba en el Cap de Cerver era el trigo ya que era abundante en la comarca de Orihuela, según Vilar Ramírez en 1404 se concertó una operación con Barcelona para la compra de 4000 cahices de trigo. Según un estudio realizado por Hinojosa Montalvo desde el Cap de Cerver desembarcaban mercancías con destino a Orihuela y su término, también se exportaban coses vedades (no se especifican qué productos eran excepto en un asiento en el que salieron del Cap de Cerver 60 cahíces de trigo), en otras anotaciones aparece que tenían que pagar unas cantidades de florines si querían comerciar con esos productos vedados, las cantidades iban desde 100 florines hasta 300. También se enviaba a Orihuela por vía marítima diversidad de productos como: cofres, cofrecitos, acero, adargas, hojas de pino, cencerros, hilo de alambre, cardas, mesas, arquibancos, ollas de cobre, bacinete (pieza de la armadura antigua, que cubría la cabeza a modo de yelmo), estribos de jinete, freno, anillitas, etc., en general armamento y herramientas, aunque en pequeñas cantidades.

También fueron muy importantes las salinas, puesto que la riqueza salinera del litoral oriolano perdura hasta el presente, las salinas del Cap de Cerver eran propiedad del municipio de Orihuela. Para el comercio de la sal también se concedió un privilegio por parte de Martín el Humano en marzo de 1400, por el cual todas las embarcaciones que acudieran al puerto del Cap de Cerver a cargar sal gozaban de licencia y guiaje real. Para exportar sal se tenía que tener una licencia para ello.

En los siglos medievales tuvieron gran protagonismo las torres costeras  ya que defendían el puerto oriolano en el término de la actual Torrevieja, con el fin de prevenir y servir de mural de contención a los desembarcos y ataques de piratas, corsarios y no sólo de ellos ya que también se dio el caso de ataques cristianos de corsarios que venían de la cercana Cartagena, nido de piratas por estas fechas. Fue con Jaime II con quien se levantó una torre en el Cap de Cerver junto a las salinas, con recintos interiores para almacenaje, al servicio del municipio de la Corona.

¿QUÉ SE COMERCIABA EN LA ORIHUELA FRONTERIZA?

La inmensa labor historiográfica llevada a cabo, gracias a la existencia de diversas fuentes documentales (justicia civil, coses vedades, registros de bailía y, sobre todo, protocolos notariales que han sido estudiadas por los trabajos de G. Romestan, Mª T. Ferrer, J. Hinojosa Montalvo, R. Ferrer, J Guiral, P.Iradiel, M. Ruzafa, E. Cruselles, D. Igual, G. Navarro, J. Bordes, Cabezuelo Pliego, J.A: Barrio , J.A. Soler …
El objetivo del artículo es analizar la realidad comercial en estas tierras durante los siglos XIII, XIV y XV. , lo que llamamos la Gobernación de Orihuela, que se constituye como espacio político en la Baja Edad con Jaime II, con la obligatoria comparación con el mercado europeo y mediterráneo. Teniendo muy en cuenta, por una parte, tres niveles de análisis el local, el regional y el interregional, y, por otra parte, el carácter fronterizo de la gobernación, es decir, Orihuela como territorio de frontera característica ampliamente señalada por la historiografía. Frontera directa con en el Reino de Murcia y el señorío de Villena, por tanto con la Corona de Castilla. Frontera natural con el mar Mediterráneo, por tanto con los intereses de otros reinos y potencias navales marítimas. Y frontera con el Islam, directa e interior por la presencia de comunidades mudéjares y ataques piráticos, e indirecta por la presencia de almogávares granadinos.
La regulación institucional de la actividad comercial, fue uno de los principales motivos en el crecimiento económico en estas tierras. Castellanos primero y catalano-aragoneses después, legislaron para favorecer los intercambios, fuente primordial de ingresos para los monarcas. En especial, se reguló la actividad en puertos, como el de Guardamar y el de Cabo Cervera, además de ferias y mercados, que jugaron un papal extraordinario. También se trató de regular peajes, conocidos en tierras oriolanas como dret de duana ( Derecho de almojarifazgo ) , el dret de coses verdades , el dret del general, etc.
Los productos de exportación fueron el cultivo de cereal, objeto de consumo y también de exportación más importante. Además del trigo, hablamos del vino, la sal (sobre todo de las salinas de La Mata y las del Cap de Cerver, Orihuela y Alicante), el en Elche y Guardamar; la cera, el aceite, la harina, la miel, etc. A ellos se les une, sobre todo en Elche, la lana, el algodón, el esparto y el lino. Son importantísimos la granada, el azafrán y, sobre todo, los higos, frutos secos y pasas de las comunidades mudéjares del valle de Elda, Crevillente, Elche y el Camp d’Alacant.
Por último señalar tres cuestiones. Una, sobre la complejidad del mercado oriolano por la existencia de un volumen amplio, en cuanto a la producción y distribución del cereal. Dos, necesidad de ampliar los estudios a cerca del mercado y la producción y, tres, no hay dudas sobre el notable crecimiento económico bajomedieval de la gobernación de Orihuela.

LA MANO MENOR.INTENTO FALLIDO DE ASALTO AL PODER

De acuerdo al proyecto de investigación “Poder público, sociedad y cultura de la memoria en el Reino de Valencia, ss. XIII-XV”, J.A. Barrio presentó en el Anuario de Estudio Medievales sus indagaciones sobre los movimientos de protesta popular en un intento de reformar las instituciones municipales, en lo referente a la elección de sus representantes y a las gestiones fiscales, en la Orihuela a mediados del S. XV.
La investigación se centró en un episodio poco conocido sobre cómo la asociación de artesanos aprovechó, con los pocos medios jurídicos a su alcance (la compra de un caballo armado), para tener un líder reconocido legalmente. En Aragón, o tenían derecho a reunión. Este líder fue Joan Rodríguez, pelaire de la localidad, que representó los intereses de la mano menor y que se alió con la monarquía para enfrentarse a la mano mayor.
En el texto Barrio desmenuza con gran detalle todos los pasos y entresijos que se dieron en el procesamiento del procurador del pueblo, desde la actuación del consell, el justicia criminal, los jurados, el gobernador del reino, el baile, etc. hasta la presentación de todo tipo de alegatos difamatorios: fraude, falsificación de moneda, comportamiento deshonesto, participación en una Brega y todo tipo de alegatos difamatorios
En una historia escrita desde la oficialidad, desde las instituciones y, como cabía esperar, se ofrece una imagen histórica muy negativa de este personaje . El cronista de la época, P. Bellot, se encargó de ello, como queda reflejado en los documentos hallados por Barrio en el Archivo Histórico de Orihuela.
En el contexto de crisis del sector textil pañero de Orihuela, de crisis socio-política por la introducción de la Corona de Aragón del insaculación (1445) y la introducción de mecanismos de reforma, junto a la crispación político-eclesiástico creada por la disputa con la diócesis de Cartagena-Murcia, Joan Rodríguez fue encarcelado y procesado. Años más tarde seguiría contado con el apoyo de la monarquía y pudo desempeñar el cargo de baile de la ciudad, pero como estrategia para debilitar a las oligarquías, que en esta ocasión impusieron sus intereses para mantener sus privilegios sobre los del gremio de artesanos. El poder municipal también se aprobó medidas en su favor, como en el caso de los problemas de endeudamiento de este tipo de corporaciones.
El asociacionismo medieval urbano puede parecernos desde nuestra perspectiva actual como un fenómeno de lucha de clases, sin embargo, en el texto de Barrio se identifica mas como fenómenos confusos en torno al poder entre de estructuras social en proceso de construcción y en el contexto bajomedieval episodios y que se dieron en otras ciudades, como la citada Florencia.

POBLAMIENTO URBANO EN UN TERRITORIO DE FRONTERA.

En la Gobernación de Orihuela podemos reconoce, a grandes rasgos, el siguiente proceso población. Primero, un fenómeno clásico de migración entre los siglos XI y XIII asociado a la conquista, ejemplo de los desplazamientos masivos de población que revolucionaron el occidente europeo, al que le sucedió un periodo de retroceso poblacional, llegando al abandono de casas y tierras ocupadas. Entre mediados del siglo XIV y el XV encontramos un momento clave para la comprensión de la organización de la población con un incremento de la urbanización en la que los centros urbanos disponían de un amplio alfoz de densidad demográfica baja. Nuevamente observamos una evolución similar con puntos de la península y de Europa.
Hay una ausencia de fuentes demográficas fiables. No se ha podido cuantificar las pérdidas por la peste, por la Guerra de los dos Pedros, por éxodo de mudéjares en diferentes momentos, etc. Sin embrago, contamos con el libro de Repartimiento de Orihuela o, con posterioridad, los libros de avecindamientos.
Un avecindamiento era un acto público, registrado notarialmente, por el que el nuevo ciudadano se comprometía a cumplir con las obligaciones correspondientes y a disfrutar de los derechos, fueros privilegios y franquicias de la localidad. Lo que nos interesa es que el documento de avecindamiento es que en él constaba el nombre del nuevo vecino y sus circunstancias personales, si traía familia, sus bienes y su procedencia.
La política demográfica de los municipios tenía entre sus objetivos la atracción selectiva de pobladores al recinto urbano, de manera que los avecindamientos era un medio de control legal y para nosotros una valiosa fuente de información. Como ejemplo, entre 1421 y 1428 el 60 % de los inmigrantes procedían de la Corona de Castilla, con todo lo que de este dato se puede deducir.
La demanda de artesanos especializados y de otras gentes honestas era un intento de evitar el despoblamiento y contrarrestar que Orihuela era un especio estratégico y territorio de frontera entre el reino andalusí de Granada, la Corona de Castilla y el mar. Las características étnicas y religiosas de su población y su desplazamiento estaban muy afectadas por las guerras entre cristianos, las razzias, los ataques berberiscos, los raptos y cautiverios, como negocio muy lucrativo o las banderías, que desplegaban su violencia dentro del núcleo urbano, pero también en zonas rurales.

LA IDENTIDAD NACIONAL EN ORIHUELA EN LA ÉPOCA FORAL

Para A. Mas, la diferencia lingüística entre Orihuela y, la ciudad rival, Murcia sirvieron entre los siglos XIV al XVI  para reafirmar la conciencia nacional oriolana. En la parte central de su artículo tarta de argumentar esta afirmación con la aportación de diversos  ejemplos, que ha seleccionado de la bibliografía local. En ellos se muestra una Orihuela bilingüe donde la práctica del catalán es la normalidad, lo que acarreaba  situaciones de diferentes signos. Si por una parte servía  a las  autoridades como argumento para pedir un obispado independiente y  evitar las dificultades provocadas por el uso de una lengua  diferente  al obispado  al que pertenecía, el de Cartagena, por otra, se generaban problemas, discriminaciones y burlas, las  de sus vecinos los murcianos. La redacción de un documento  en las  actas  de los pleitos en catalán ocupaba, según las fuentes  aportadas por A. Mas , tres veces más  de papel, por lo que pagaban tres veces más, y aquí estaba el motivo de  las mofas murcianas. Sin embargo, la portación más interesante del artículo la encontramos en las razones históricas de la rivalidad entre Murcia y Orihuela porque las resume de una forma escueta y clara. Esas rivalidades históricas se agrupan en tres aspectos. Uno en el generado por los conflictos  bélicos, como son la Guerra de los dos Pedros y las Germanías, donde apoyaron en bandos  opuestos, y los derivados de la unión de las  dos coronas, donde Murcia  salió mas beneficiada. El segundo aspecto es el de   las propias  entre vecinos, que eran ciudades frontera, que compartían  un mismo río, que pertenecían a reinos diferentes  con lenguas diferentes. Y el tercer aspecto, en mi opinión, clave para entender el desarrollo de las  rivalidades entre ambas capitales desde 1304. Con el Tratado de Torrellas la gobernación de Orihuela  se incorporó  al reino de Valencia , pero no se hizo la misma división a nivel eclesiástico. Más interesante sería conocer los detalles, seguramente económicos, de esta incoherencia administrativa que se mantuvo durante ¡ más de dos siglos ! El último punto,  “La pérdida de la identidad  y de la  lengua”, es igualmente revelador, e incluso podría entenderse como  una contradicción a la tesis mantenida por el autor. Desde  lo que califica  como la “revisión de la antítesis”  nos porta  pruebas de cómo  se fueron dando una serie de cambios en la sociedad oriolana por los que  se fueron  perdiendo sus señas de identidad, incluida el de la  lengua. Brevemente serían, que dejaron de pertenecer  a diferentes reinos,  que obtuvo el obispado,   que se produjo una castellanización con la  repoblación de murcianos en la vega baja del río, que surgieron otras capitales rivales,   como Alicante, que sufrió las imposiciones desde Valencia. Si todo esto ocurre en el discurrir de los siglos XIV al XVII, parece más difícil entender porque habla  de  la “lealtad  de los oriolanos  al catalán”  a principios, precisamente del XVII.