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La distribución de un Dojo

Hay muchas cosas de Japón que desconocemos; una de las que más me llama la atención es la relacionada con la etiqueta marcial. Me explico: algún día haré por fin el viaje al Kumano Juku Dojo en Shingu (Japón), y debe ser muy fácil meter la pata en una visita a un universo tan radicalmente distinto al nuestro. Sin duda, hay que prepararse.
Hoy voy a recopilar información sobre las partes de un dojo, apoyándome en las fotos y vídeos del Kumno Juku que he ido encontrando.
En primer lugar tenemos el Shomen (正面), la pared opuesta a la entrada. En la tradición japonesa, suele apuntar al norte.
En él se encuentra el Kamiza (上座), el asiento de los instructores al frente del dōjō, y el Kamidana (神棚), el altar sintoísta o budista, presente al frente del dōjō. En él se da la bienvenida a los espíritus de los ancestros o “kami”; contiene símbolos tradicionales y/o las imágenes de los maestros fundadores del arte marcial a desarrollar.

En el lado opuesto al kamiza se encuentra el Shimoza (下座), donde los estudiantes se sientan en filas y por orden de graduación o antiguedad.
Las dos paredes laterales que se llaman Joseki (el lado derecho del dōjō), donde se sientan los estudiantes de mayor grado o experiencia, y el Shimoseki (el lado izquierdo del dōjō), donde se sientan los alumnos nuevos y con menor grado.

 

Si os fijáis a lo largo del Shimoza y en la parte del Joseki más cercana al Shomen hay unos cuadros de madera con unas pequeñas tablillas que contienen los nombres de los alumnos del dojo. Su nombre es Nafuda Kake.

Hace poco entramos en contacto con dos alumnos españoles del Kumano Juku Dojo. Otro día os los presento —les he pedido unas fotos y unos datos para dedicarles una entrada— para que los conozcáis mejor; uno de ellos, Alfonso, hizo una fotos con el móvil de las tablillas de mi primer maestro, Charly Díez. Aunque no tienen mucha resolución, os dejo las imágenes para que las veáis:

   

Mi primera pregunta fue: ¿por qué hay dos?
La respuesta es bastante obvia, una es para el Aikido y otra para el BoJutsu.
Me gustaría ver también las tablillas de Diego Espinosa y otra de la parte alta donde están las más altas graduaciones, pero eso tendrá que esperar a la expedición del Dojocam que irá en abril a Shingu, a ver si hacen la foto…

Para terminar, un vídeo para que os hagáis una imagen completa del dojo. Espero poder entrenar allí —y con vosotros— algún día.

Se han quedado cosas en el tintero, de modo que habrá una segunda parte.

Pequeñas cosas que aprender IV: cómo ponerse la hakama

Sigamos con los conceptos básicos de etiqueta marcial, ahora es el turno de ponerse la hakama. Lo que yo he visto habitualmente es comenzar por atar la parte delantera de la hakama y posteriormente la trasera, pero hay muchas variantes:

1. Este sistema implica llevar las cintas (himo) de la parte trasera más cortas que las delanteras, y eso implica en muchos casos cortar y coser


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2. Ésta es la que más se parece a lo que yo he visto en los tatamis, la ventaja de este vídeo es que también enseña cómo se dobla

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3. Otra más, que implica tener unas cintas delanteras más largas de lo normal, para poder atarlas frontalmente


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Otra opción es comenzar por la trasera y acabar por la delantera:

1. Esta manera de ponerse la hakama es la primera vez que la veo, pero tiene un aire más tradicional


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2. Ésta tampoco la conocía, pero no está mal

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Seguramente el documento más citado, que no sea un vídeo, es éste:

All tying artwork by Dante Lividini. Copyright © 2002. Bu Jin Design.
http://iaido-florida.com/yagyu/kenshin/hakama/use-hakama.html


1. Comenzar por el himo delantero
2. Cruza las cintas por detrás hasta traerlas al frente

3. Crúzalas y cíñelas
4. Vuelve a rodear tu cintura y haz un nudo de mariposa.

5. Esconde el nudo bajo la hakama
6.
Sube el Koshiita y asegura la cinta para que no se baje; hay dos maneras:
6a. (Koshiita tradicional) pásala por debajo del otro himo y del obi (o cinturón).
6b.
(Aiki Koshiita) pásalo por debajo de la otra cinta (himo)

7. Ata ambas tiras en la parte frontal
8. Dobla la cinta en tercios, centrada sobre el nudo. A continuación sujeta la cinta plegada mientras la rodeas con la otra y las anudas. Finalmente, para crear el lazo, dobla el resto y pásalo por detrás del nudo para que parte asome por encima y parte por debajo.

Examen sorpresa

Hoy quiero compartir con vosotros una experiencia muy bonita y emocionante:

Ayer quedé con Fernando para ir a entrenar a Elche y empezar a mover el esqueleto, para de paso que me enseñara a ponerme la hakama, que mañana empieza el curso de Aikido en la universidad con Fidel Sensei y hay que estar guapos. Me insistió mucho en que me preparara dos o tres técnicas, para construirlas en clase con él de uke. Yo no quería, porque esa era la prueba de fuego (llamésmole examen, si queremos) de Charly Sensei cuando iba a darle a alguien el primer Dan. Sólo quería aprender a ponerme la hakama, prenda que se debe llevar a partir de la consecución del 2º Kyu en la línea Tamura que sigo actualmente.

La clase empezó normal, Fernando hizo unas técnicas y me dijo: “la siguiente, tú, que para ponerse la hakama hay que pasar este ritual”. Yo, que no había preparado nada, asentí; al fin y al cabo, estamos entre amigos, ¡qué diantres! (en horario infantil no se puede decir según qué cosas). Construí tres técnicas en tachi waza:
Ryosodedori kokyunage
Shomenuchi koshinage
Chudantsuki kotegaeshi

Después siguió con la clase hasta que, de repente, se sentó enfrente del kamiza y me llamó. “Ya está”, pensé yo. De repente, todo cuadró en mi cabeza, la cámara de vídeo grabando la clase, el poema extraño de Charly, la insistencia de prepararme unas técnicas… aquello era un examen. Efectivamente, me acerqué a Fernando a una distancia prudente, como aconseja la etiqueta, sentado en seiza, como él. Luego sacó un diploma y lo leyó en voz alta, de parte de Charly: me otorgaba el primer Dan. Lo había preparado todo con Fernando, y la grabación en vídeo era para enviársela a Charly.

La sorpresa fue tan fuerte que bloqueó la emoción. Hoy ya sólo queda emoción, y agradeciemiento a Charly y a Fernando por sus enseñanzas y su amistad. Después de la clase, nos hicimos unas fotos y me probé la hakama (que me queda algo larga, por cierto). Ahora sólo falta seguir avanzando en el Aikido de Tamura para alcanzar el mismo nivel. Esto sólo acaba de empezar.

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Actualización (5 de octubre de 2009)
Fernando ya ha colgado el vídeo —editado, para que no sea muy largo— del examen, os lo pongo a continuación:

¿Qué hakama me compro?

En algún momento todo el mundo se acaba haciendo la misma pregunta: ¿Qué hakama me compro?
Los factores que influyen en la decisión no son muchos, así que he pensado explicar cómo entiendo yo este problema, por si le sirve a alguien en el futuro.

hakama

Primero: el material
Hasta donde yo sé, hay hakamas de algodón puro, otras tienen mezcla de algodón y poliéster (o poliéster y rayón) y también las hay de poliéster 100%. Seguro que hay más, pero estas tres composiciones son las más frecuentes. Las de algodón son las auténticas, las de mejor tacto y vuelo, pero se arrugan y pierden los pliegues con más facilidad. También son más pesadas, pero eso no tiene por qué ser un problema: hay a quien le gusta sentir el peso de la hakama y por contra otros aikidokas prefieren no sentirla tanto. Otro de los puntos fuertes de las hakamas de algodón es que se desgastan, envejecen y destiñen ligeramente por la zona de las rodillas, aunque suelen durar más que las de tejidos artificiales. Sé que a más de uno le sorprenderá que eso pueda ser un punto fuerte, pero el Aikido, como arte marcial japonesa, no es ajeno al concepto de wabi-sabi. Efectivamente, para los japoneses una keykogi, cuanto más rota, mejor; el cinturón debe ir cogiendo color y pelándose, indicando la antigüedad del que lo lleva, y la hakama que está desgastada y con las rodillas blancas sólo significa algo bueno: que el señor que la lleva practica mucho.
Las de poliéster 100% son más finas y ligeras, mantienen los pliegues sin problemas, no hay que plancharlas, no destiñen, etc. Tienen menos trabajo, menos mantenimiento, como todo lo que se hace hoy en día.
La opción está clara, al que sea más romántico y no le importe trabajar un poco más no le importará comprarla de algodón; el que busque algo más práctico optará por poliéster o por una mezcla.

Segundo: la marca (y el precio)
Por lo que he visto, hay dos extremos muy claros: la hakama de Daymio o de Decathlon (seguro que hay más marcas, pero con un par de ejemplos ya se entiende), de 50-60 €, y las que se compran directamente en Japón, com las de Iwata o Tozando, que no bajan de 140 € (Iwata 100% poliéster) más gastos de envío. Las de algodón de Iwata, por ejemplo, llegan a los 200.

Teniendo en cuenta estos dos factores, me he inclinado, como mucha gente, en comprarme primero una hakama sencilla y tranquilamente ir investigando, comparando y preguntando a unos y a otros, para poder decidirme por una más cara y no tirar el dinero. Espero vuestros comentarios, que seguro enriquecerán el texto (de eso se trata).

Pequeñas cosas que aprender III: cómo doblar una hakama

Bueno, ahora en serio:

Pequeñas cosas que aprender II: cómo sentarse en seiza y saludar

He aquí una cuestión peliaguda, pues no hay unanimidad dentro del mundo del Aikido sobre algunos detalles. Pero lo vamos a intentar: sentarse o arrolidarse en la postura seiza contiene en sí mismo un pequeño ritual basado en las costumbres de los samurái, quienes estaban en constante alerta, incluso al sentarse a tomar un té. No estaba mal visto matar a alguien en un momento de descuido, así que imaginaos la escena…

En el Aikido clásico, así como en Iaido y otras artes marciales, la primera rodilla que toca el tatami es la izquierda, luego la derecha. En este vídeo, en el minuto 2:20 podemos ver cómo se sienta O’Sensei:

Sin embargo su hijo, Kisshomaru Ueshiba, cambió el orden y propone primero la derecha y luego la izquierda (Best Aikido, páginas 25-26). Tamura sigue el mismo camino, con lo que en la mayoría de dojos en España podemos ver esa secuencia. La discusión se centra en obtener la mejor posición para poder desenvainar ante un posible ataque, y si os interesa podemos entrar en el debate.

Para levantarse sí hay coincidencia: primero se levanta la derecha y luego la izquierda.

Para saludar, hay que posar las manos abiertas sobre el tatami, primero la izquierda y luego la derecha (para poder sacar el sable corto en caso de necesidad, si te cortan es la mano mala), formando un rombo justo a la altura de la nariz. Pronunciamos “Onegaisamasu” (por favor) antes de practicar o recibir una explicación, y “arigatou gozaimashita” (muchas gracias) al terminar. Una vez dicho esto, retiramos la mano derecha y luego la izquierda.

Pequeñas cosas que aprender I: cómo atar el cinturón

En Aikido hay muchos detalles que se nos escapan, especialmente a los que llevamos poco tiempo en esto; algunos tienen que ver con la etiqueta, otros con costumbres japonesas básicas en la práctica del Budo.

El principiante lo pasa realmente mal porque no sabe cuándo puede meter la pata; por ejemplo, me enteré de que el cinturón no debe lavarse JAMÁS, pero ya llevaba seis meses (¿o quizás al año?) entrenando, así que le debo a mi cinturón blanco todo ese tiempo. Si algún día alcanzo la meta del primer Dan, llevaré mi cinturón blanco bajo la hakama durante una temporada, hasta que deje de estar en deuda con él.

Cosas como ésta me han animado a inaugurar una serie de entradas con pequeños secretos fáciles de descubrir. Empezaremos por cómo atar el cinturón, porque es una de esas cosas que recuerdo de la época en la que empezaba, de hecho me volvía loco. Como veremos, no hay un único método:


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