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Juventudes Libertarias

La Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), también conocida como Juventudes Libertarias (JJLL), fue una organización juvenil del movimiento anarquista español. Fundada en 1932, contaba con una militancia mixta compuesta en menor medida por mujeres. Las juventudes, que operaban en gran parte del territorio nacional, contaron con secciones en distintas localidades de la provincia de Alicante como Alcoy, Alicante, Aspe, Cocentaina, Elche, Elda y Petrer.

Juventudes Libertarias en el Monte de Piedad de Alcoi
Fuente: BIVIA (Portal del patrimonio documental de Alcoi)

Desde los postulados ácratas, las JJLL defendían la revolución social y, al mismo tiempo, la igualdad entre ambos sexos para alcanzar la emancipación de la humanidad. Sin embargo, dicha igualdad tropezó en algunas ocasiones con la realidad de la época, lo que supuso la marginación de las reivindicaciones de las mujeres en el seno de la organización juvenil. Las mujeres anarquistas no sólo estuvieron presentes en las juventudes del movimiento, sino que también participaron en actividades sindicales de la CNT o en eventos culturales organizados en los ateneos.

Durante la Guerra Civil la movilización femenina aumentó considerablemente. Las labores de las mujeres en la retaguardia estaban ligadas a la contienda y, ante la movilización de los hombres a los frentes de batalla, tuvieron que cubrir los puestos de trabajo de los combatientes. A ello se sumó también el desempeño de otras tareas ligadas a los esfuerzos de guerra como el cuidado de la infancia en hogares infantiles y de los soldados en hospitales, el apoyo moral que brindaban a los combatientes, la formación política de las compañeras y la difusión del ideario revolucionario para atraer a más jóvenes a sus filas. Además, se instaba a las madres a convertirse en instructoras políticas de sus hijos e hijas para promover las ideas anarquistas desde la infancia.

Juventides Libertarias de Alcoi confeccionando ropa
Fuente: BIVIA (Portal del patrimonio documental de Alcoi)

Todo ello abría una brecha entre los planteamientos teóricos y la puesta en práctica de los ideales anarcosindicalistas. A raíz de esta situación subsidiaria dentro de la organización y del movimiento, algunas mujeres decidieron emprender un camino con un enfoque feminista que pudiera encauzar los anhelos de un sector de la militancia que se mostraba disconforme con el trato de algunos de sus compañeros y el desinterés de algunas de sus compañeras hacia la cultura y la formación política. La creación de Secretarías Femeninas de las JJLL en algunas regiones de España permitió abordar cuestiones como la explotación de la mujer y su desempeño en la revolución social, e iniciar nuevas formas de asociacionismo en las que las mujeres del movimiento pudieran involucrarse. Cabe destacar que a mediados de 1938 se celebró un Congreso Provincial en Alicante al que asistieron numerosas delegaciones integradas por mujeres. Por otra parte, la movilización también se vio reflejada en el Comité Provincial de Alicante, conformado por nueve miembros de los cuales un tercio eran mujeres (Ramírez, 1992).

Las Juventudes Libertarias participaron activamente en la creación de Mujeres Libres, organización de orientación anarquista y feminista, y mantuvieron su relación hasta el final de la guerra intentando superar las dificultades de la contienda y el recelo de algunos sectores ácratas. Desde las JJLL se hacían llamados para alentar a las jóvenes a ingresar en las filas de la nueva agrupación con el propósito de fomentar su conciencia social y sus capacidades como militantes, centrándose en la relevancia del papel de la mujer dentro del movimiento; aunque el auge de Mujeres Libres generó algunas disputas ante la preocupación de un posible descenso en el número de militantes de las juventudes.

Fuentes y bibliografía

  • Aguado, Ana & Sanfeliu, Luz (2021). “El camino de la liberación. Asociacionismo femenino y culturas obreras en la Segunda República (1931-1936)”, en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 22, pp. 237-263.
  • Fernández Soria, Juan Manuel (1996). Cultura y libertad. La educación en las Juventudes Libertarias (1936-1939), Universidad de Valencia, Valencia.
  • Ramírez Pacheco, Silvia (1992). “Las organizaciones de mujeres durante la Guerra Civil en Alicante (1936-1939)”, en Instituto de Cultura Juan Gil-Albert: Ayudas a la investigación, 1986-1987, vol. V, Alicante, pp. 111-123.
  • Vega, Eulàlia (2011). “Mujeres y militancia en el anarquismo español (1931-1936)”, en Spagna contemporanea, 40, pp. 67-88.

Autoría: Simón Fernández Cinnante

Acción Cívica de la Mujer

La Acción Cívica de la Mujer (ACM) era la denominación de las agrupaciones femeninas del partido conservador Derecha Regional Agraria durante la Segunda República. Fue muy activa en torno a las elecciones de 1933; en ese momento, entendía la participación política de las católicas como un sacrificio temporal, que les hacía abandonar sus deberes “naturales” de madre y esposa, pero muchas veces también como un derecho, en defensa de la religión, la familia y la patria frente al laicismo. La ACM publicó diversos manifiestos exponiendo sus objetivos, como el siguiente, de Cocentaina:

 

“Primero. Intervención política de la mujer: por la emisión del voto, por la propaganda, por el recurso a las autoridades, por la cooperación social, justa y legítima.

Segundo. Salvaguarda, defensa y afianzamiento de la familia y del matrimonio según las enseñanzas de la Santa Iglesia católica.

Tercero. Sostenimiento de los derechos naturales y cristianos de los padres de familia respecto a la educación, instrucción y profesión de sus propios hijos.

Cuarto. Acción moralizadora de las costumbres cívicas, particularmente sobre espectáculos, lecturas, trato social y familiar y enseñanza profesional femenina.

Quinto. Protección especial a la niñez, a la mujer que trabaja y a la pobre, desvalida o enferma.” (El Día (Alicante), 2 de marzo de 1933)

 

La ACM estaba extendida por numerosas localidades de la provincia, como Alcoi, Villena, Cocentaina o Castalla, entre otras, aunque destacó el dinamismo del grupo de Elche, dirigido por María García Ferrández desde su aparición en junio de 1932.

Las integrantes de la ACM desarrollaron numerosas actividades políticas: repartieron propaganda y organizaron conferencias para mejorar la formación política de las mujeres. Además, estuvieron presentes en mítines de la DRA, como asistentes y oradoras. También enviaron telegramas de protesta a las autoridades, en contra de la política laicista del gobierno.

En 1933, en Beniaya (del municipio de Vall de Alcalá), seis de sus militantes fueron acusadas de “proferir gritos subversivos contra el régimen” y encarceladas en Pego, al negarse a pagar las multas impuestas por las autoridades (El Día, 14 y 16-VIII-1933); entre ellas, Rosa y María Caselles, que después de ser excarceladas participaron en un mitin de propaganda política en Pego (Las Provincias, 18-X-1933). En la campaña electoral de noviembre de 1933, estalló un petardo en el local de la ACM de Elche, causando desperfectos (El Debate, 22-X-1933).

Las Provincias, 18 de octubre de 1933.

La victoria de las candidaturas conservadoras en las elecciones de finales de 1933 hizo que a partir de entonces la ACM reorientara su interés a la acción social y benéfica. Por ejemplo, en 1934 la agrupación de Villena informó de que estaba organizando clases de formación religiosa y doméstica para mujeres (Las Provincias, 14-III-1934). No obstante, a veces continuó su acción política. A finales de 1935, se celebró en el local de la ACM de Elche un acto “de afirmación derechista” (El Debate, 19-XI-1935). Dicho local fue incendiado en unos disturbios que tuvieron lugar en abril de 1936, junto con otros edificios como el casino o la sede del Partido Nacional Agrario (El Día, 1-IV-1936).

En la agrupación de Elche, según Patria, la inauguración de Acción Cívica contó una desbordante afluencia, señalando que media hora antes de que María Sánchez Serrano, vicepresidenta de la agrupación, diese por comenzada la velada, el local se encontraba ya abarrotado, llegando a quedarse algunas personas fuera del local, pues “el acceso era materialmente imposible”. El semanario ofrece una relación del discurso de Enriqueta, duramente crítico con el “absolutismo” de Manuel Azaña, su intento de control de los “sentimientos de los españoles”; sumamente beligerante con el divorcio como “desgracia nacional” que cabría destruir “para dignificar el matrimonio y particularmente a la mujer”. A su vez, recordó las pasadas glorias que impregnaban el imaginario nacionalista español, tales como la relación de la Cruz que “hizo grande a España”, o mentó frases de los Reyes Católicos, sacando también a colación a la heroína
Agustina de Aragón como modelo “a imitar por todas las mujeres españolas. (Patria, 19-VI-1932).

Diario patria sobre ACM
Semanario Patria, 25 de junio de 1932.

Fuentes y bibliografía:

  • Gutiérrez Lloret, Rosa Ana (2018). “¡Hagámoslo por Dios y por la Patria! La organización de las mujeres católicas en las elecciones de noviembre de 1933”, Historia Constitucional, 19, pp. 251-285.
  • Martínez Leal, Juan (2005). Los socialistas en acción: La II República en Elche (1931-1936). San Vicente del Raspeig. Publicaciones de la Universidad de Alicante, p. 77.
  • Moreno Seco, Mónica (2022). “Ciutadanes: les dones durant la Segona República al País Valencià”, en Aurelio Martí Bataller (eds.), Història de la Segona República al País Valencià, Alfons el Magnànim, Valencia, pp. 311-340.

Autoría: Mónica Moreno Seco, Pablo Navarro Sax