Teresa Verdú Pastor

Teresa Verdú Pastor, conocida por el sobrenombre de “La Piagra”, fue natural y vecina de Crevillent. Con 29 años, aparece registrada como alpargatera y dedicada también a sus labores. Su trayectoria estuvo marcada por su participación política durante los años de la Segunda República y la Guerra Civil, así como por la posterior represión sufrida tras la victoria franquista.

Según la documentación conservada en los expedientes de la época, Teresa Verdú estaba vinculada al Partido Comunista de España (PCE) antes del comienzo de la Guerra Civil. La sentencia de su Consejo de Guerra señalaba su participación en manifestaciones y actos políticos, donde habría ejercido como abanderada del Partido. Durante la Guerra Civil, las autoridades franquistas también la acusaron de haber participado como miliciana armada y de mostrar públicamente su apoyo al régimen republicano y sus posiciones políticas. Estas acusaciones aparecen recogidas en una sentencia dictada después de la Guerra Civil, donde también se le atribuían comportamientos de carácter violento y amenazas hacia personas consideradas afines al bando nacional, especialmente hacia detenidos y sus familiares.

El 8 de junio de 1940, Teresa ingresó en la cárcel de Orihuela quedando a disposición del Juez Militar de Elche. Posteriormente, el 29 de marzo de 1941 fue trasladada al Reformatorio de Alicante. Allí quedó sometida al procedimiento judicial que culminaría con un Consejo de Guerra celebrado el 10 de junio de 1941. El tribunal la condenó a 20 años de prisión menor por el delito de auxilio a la rebelión. En aquel momento llevaba aproximadamente un año, un mes y dieciocho días privada de libertad. Durante los años siguientes se le denegó la libertad condicional en varias ocasiones, hasta que finalmente le fue concedida el 22 de diciembre de 1943.

Teresa se encontraba desterrada en Madrid, aunque el 4 de junio de 1945 recibió autorización para trasladarse de nuevo a Crevillent. Su regreso a la localidad de origen supuso el reencuentro con el espacio en el que había desarrollado su vida antes de la guerra, aunque su situación personal continuaba marcada por las consecuencias de la condena y la represión política. Su historia familiar también estuvo vinculada a la represión franquista. Su esposo, Crispín Juan Molina, hermano de Carmen Juan Molina, se encontraba internado en la 4.ª Agrupación de Colonias Penitenciarias. La situación de ambos refleja cómo las consecuencias de la Guerra Civil y de la posterior represión afectaron no solamente a quienes fueron procesados directamente, sino también a sus familias y círculos más próximos.

Finalmente, Teresa Verdú Pastor recibió un indulto el 4 de marzo de 1952. La documentación conservada también señala que el Tribunal de Responsabilidades Políticas sobreseyó provisionalmente su expediente.

Fuentes:

  • Boletín Oficial de la Provincia de Alicante, 4 de marzo de 1947.
  • Archivo Histórico provincial de Alicante. Legajos 9322 y 12576.
  • Archivo General e Histórico de Defensa sumario 9012, Caja 16004/4.

Autoría: Sandra Lledó Mas

Remedios Hurtado Carreres

Natural y vecina de Crevillent, donde nació el 7 de septiembre de 1913 y era conocida con el apodo de «La Rialla». En 1937 ocupó la Secretaría General de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, organización en la que participaron numerosas mujeres comprometidas con la defensa de la República y la movilización política y social de las mujeres durante la contienda.

Según la documentación de la época, habría estado vinculada al Partido Comunista de España (PCE) y a Mujeres Antifascistas, y durante cuatro meses de 1937 ejerció como delegada de Agitación y Propaganda (Agit-Prop). La documentación franquista también le atribuyó actuaciones relacionadas con los familiares de personas encarceladas.

Finalizada la contienda, su compromiso político tuvo graves consecuencias. El 8 de junio de 1940 ingresó en la cárcel de Orihuela, después de haber sido entregada por la Guardia Civil de Crevillent y puesta a disposición del Juzgado Militar de Elche. Fue procesada y, tras permanecer varios meses en prisión, obtuvo la libertad condicional el 30 de enero de 1941. Sin embargo, su situación judicial no había terminado. El 25 de junio de 1941 fue trasladada al Reformatorio de Alicante después de un Consejo de Guerra que la condenó a ocho años de prisión mayor. En la sentencia se recogían como elementos de su condena su supuesta pertenencia al PCE y a Mujeres Antifascistas, así como su actividad como delegada de Agit-Prop. Los expedientes también la calificaron de «extremada peligrosidad», una consideración que aparece reiteradamente en los informes de las autoridades franquistas sobre su trayectoria política.

Después de haber permanecido privada de libertad durante aproximadamente un año y un mes, obtuvo nuevamente la libertad condicional el 8 de agosto de 1943, aunque acompañada de una medida de destierro en Madrid hasta el 20 de febrero de 1944. Finalmente, consiguió la libertad definitiva el 1 de junio de 1946, cuando ya residía en Alicante. Los informes policiales continuaron vigilando su actividad incluso después de su salida de prisión. Un informe elaborado por la Guardia Civil en febrero de 1951 señalaba su anterior vinculación al PCE y la describía como una persona políticamente comprometida con el movimiento comunista desde antes de la Guerra, también hacía referencia a su situación personal durante la guerra y a la muerte de su marido en el frente.

Tras recuperar la libertad, se trasladó a Alicante, donde estableció una carbonería.Su trayectoria permite acercarse a la experiencia de las mujeres de Crevillent que participaron en la movilización antifascista durante la Guerra Civil y que, tras la victoria franquista, sufrieron procesos judiciales, prisión, libertad vigilada y otras formas de control político. Su historia refleja asimismo cómo la represión franquista se prolongó durante años después del final de la guerra, especialmente sobre aquellas mujeres que habían ocupado responsabilidades políticas o participado activamente en organizaciones republicanas y antifascistas.

Carmen Candela Jiménez

Carmen Candela Jiménez nació el 19 de julio de 1918 y fue natural y vecina de Crevillent, localidad alicantina. Como muchas mujeres de su entorno, desarrolló su vida profesional ejerciendo el oficio de alpargatera especializada en bintería. Su trayectoria laboral estuvo ligada también a su compromiso sindical, pues fue miembro de la UGT de Crevillent y estuvo afiliada al sindicato de la alpargatera.

Carmen pertenecía a una familia vinculada al mundo del trabajo y a la actividad sindical. Era hija de José Candela Mas y hermana de Dionisio Candela Jiménez, quien también trabajó como alpargatero y formó parte de la UGT de Crevillent. La participación de ambos hermanos en el movimiento sindical refleja la importancia que tuvieron las organizaciones obreras en la vida social y laboral de Crevillent durante las décadas de 1920 y 1930.

El final de la Guerra Civil española marcaría profundamente la vida de Carmen. A mediados de marzo de 1939, ante la derrota republicana y la inminente llegada de las tropas franquistas, emprendió el camino del exilio junto a su hermano Antonio. Ambos embarcaron en el Ronwyn, uno de los barcos que participaron en la evacuación de republicanos hacia el norte de África. Tras su llegada, Carmen fue internada en Carnot, iniciándose así una nueva etapa de su vida marcada por las difíciles condiciones del exilio republicano.

En octubre de 1945 se trasladó a Argelia, donde se estableció en el número 24 de Beauprétre, Blida. Allí continuó manteniendo sus vínculos políticos y sindicales y pasó a formar parte de la Sección de la UGT de Blida. Su hermano Dionisio también desarrollaría su trayectoria en el exilio norteafricano después de ser liberado del Centre d’Hébergement nº 2, situado en la Avenida de Túnez de Orán, incorporándose igualmente a la sección ugetista de Blida.

Durante sus años de exilio, Carmen tuvo que hacer frente además a la separación de su familia. Exiliada en Argelia junto a su hijo, llegó a solicitar ayuda para su marido, que todavía permanecía en España. A pesar de las dificultades, conservaba el deseo de regresar algún día a Crevillent, su localidad natal, cuando pudiera producirse su repatriación a España. Sin embargo, aquel proyecto de retorno no llegaría a consumarse.

Carmen falleció en Montpellier (Hérault), Francia, el 19 de noviembre de 2004.

Bibliografía:

  • Fundación Largo Caballero. Censo de Represaliados de la UGT. (s. f.). Candela Jiménez, Carmen. https://censorepresaliadosugt.es/s/public/item/51799
  • Archivo de la Democracia (Universidad de Alicante). Portal sobre el exilio republicano en el norte de África. Carmen Candela Jiménez.

Autoría: Sandra Lledó Mas

María del Carmen Pomares Monleón (Marita Van Aal)

Marita Pomares fue la única mujer alicantina deportada campos nazis durante la Segunda Guerra Mundial, los de Ravensbrück y Buchenwald, y cuya trayectoria ha sido rescatada por el historiador Aquil·les Rubio.

Nacida en Alicante el 8 de julio de 1907, cursó estudios de piano en Madrid. Su hermano mayor Manuel, de Izquierda Republicana, fue concejal del ayuntamiento de Alicante y Gobernador Civil de Teruel, Huesca, Huelva y Albacete entre 1931 y 1936.

En 1931 Marita conoció al ingeniero belga Henri Van Aal, que se había trasladado a Alicante por motivos laborales y con quien se casó y tuvo dos hijos, Henri-François (1933) y Jan (1935). Al contraer matrimonio, adoptó el apellido de su esposo.

Marita Van Aal con su esposo e hijos (Familia Pomares).

Marita Van Aal, su esposo y sus hijos (https://www.informacion.es/alicante/2025/05/18/marita-pomares-alacantina-l-horror-117469075.html)

Durante la Guerra Civil, Marita y sus hijos huyeron de los bombardeos que asolaban la ciudad, trasladándose a Anvers (Bélgica), con la familia de su marido, aunque los tres regresaron junto con Henri Van Aal, que había permanecido en Alicante.

Poco antes de terminar el conflicto, la familia emprenderá el camino del exilio, instalándose en París.  La ocupación nazi de Francia les obligará a buscar refugio en Le Tréport (Normandía), regresando a París tiempo después. En la capital francesa vivieron en casa de un amigo que pertenecía a la Resistencia, al que ayudaron a deshacerse de documentación comprometida. La Gestapo detuvo a Marita y Henri en mayo de1944 y fueron enviados a prisión.

En agosto ella fue trasladada a Ravensbrück y de allí pasó en septiembre al subcampo de Buchenwald que la empresa Hasag tenía para fabricar armamento. Consiguió sobrevivir y reencontrarse con su marido, superviviente de los campos de Buchenwald, Dora y Ellrich, al final de la Segunda Guerra Mundial. Sus hijos habían quedado a cargo de otras personas en París.

https://collections.arolsen-archives.org/en/archive/1-1-5-4_01010504-071-162

La familia rehízo su vida en Tánger (Marruecos), donde vivió hasta 1961, y después en Francia.

En 1958 Marita y Henri obtuvieron un reconocimiento como Deportados Resistentes por parte del Ministerio francés de Antiguos Combatientes y de las Víctimas de la Guerra. En 1961 el Ministerio de Defensa francés le otorgó la distinción de Caballero de la Legión de Honor, y en 1962 de Oficial de la Legión de Honor.

Al final de su vida, visitaba con frecuencia Alicante. Falleció en Saint-Germain-en-Laye (Francia) en 1998 y está enterrada en el cementerio de Alicante.

Fuentes y bibliografía 

  • Van Aal, María del Carmen. Souvenirs tristes de la Guerre Mondiale. 1940 à 1945, Pleine Vie, París 1998. 

Autoría: Mónica Moreno Seco

El Renacer Femenino. Sociedad de resistencia de Oficios Varios y Socorros Mutuos

En la localidad de Aspe, la industria del calzado dio trabajo a numerosas obreras. En 1912 se creó el sindicato El Renacer Femenino. Sociedad de Resistencia de Oficios Varios y Socorros Mutuos, conformado en su mayoría por trabajadoras de la alpargata. Estuvo vinculado a la UGT.

En 1919 alcanzó 964 integrantes (García Gandía, 2014: 111 y 120-121). En esa fecha fueron elegidas: María Erades Martínez como presidenta, Josefa Bonmatí Asensi como vicepresidenta, María Caparrós Botella e Isabel Vicente Alberola como secretarias, Teresa Mateu Campello como tesorera y Rafaela Erades Martínez, Antonia González Erades, Isabel Gil Manchón y Gertrudis Antón Muñoz como vocales. Estos cargos se completaban con otros del consejo de administración ocupados por trabajadores (García Gandía, 2014: 124-125).

Sello de El Renacer Femenino. Archivo Municipal Aspe (García Gandía, 2014: 109).

Desde su creación y hasta 1923, El Renacer Femenino, junto con otras agrupaciones obreras, participó en movilizaciones y protestas obreras en demanda de mejores condiciones laborales y salariales, entre las que destacaron las huelgas de 1913 y 1919 (García Gandía, 214: 121-126 y 148-157).

Durante la dictadura de Primo de Rivera, la actividad del sindicato cesó, debido a la presión gubernamental, la coerción de los empresarios y las dificultades derivadas de la sucesión de anteriores huelgas (García Gandía, 2014: 159).

Bibliografía

José Ramón García Gandía, El sueño truncado. Movimiento obrero y socialismo en Aspe (1900-1936), Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 2014.

Autoría: Mónica Moreno Seco

Juventudes Libertarias

La Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), también conocida como Juventudes Libertarias (JJLL), fue una organización juvenil del movimiento anarquista español. Fundada en 1932, contaba con una militancia mixta compuesta en menor medida por mujeres. Las juventudes, que operaban en gran parte del territorio nacional, contaron con secciones en distintas localidades de la provincia de Alicante como Alcoy, Alicante, Aspe, Cocentaina, Elche, Elda y Petrer.

Juventudes Libertarias en el Monte de Piedad de Alcoi
Fuente: BIVIA (Portal del patrimonio documental de Alcoi)

Desde los postulados ácratas, las JJLL defendían la revolución social y, al mismo tiempo, la igualdad entre ambos sexos para alcanzar la emancipación de la humanidad. Sin embargo, dicha igualdad tropezó en algunas ocasiones con la realidad de la época, lo que supuso la marginación de las reivindicaciones de las mujeres en el seno de la organización juvenil. Las mujeres anarquistas no sólo estuvieron presentes en las juventudes del movimiento, sino que también participaron en actividades sindicales de la CNT o en eventos culturales organizados en los ateneos.

Durante la Guerra Civil la movilización femenina aumentó considerablemente. Las labores de las mujeres en la retaguardia estaban ligadas a la contienda y, ante la movilización de los hombres a los frentes de batalla, tuvieron que cubrir los puestos de trabajo de los combatientes. A ello se sumó también el desempeño de otras tareas ligadas a los esfuerzos de guerra como el cuidado de la infancia en hogares infantiles y de los soldados en hospitales, el apoyo moral que brindaban a los combatientes, la formación política de las compañeras y la difusión del ideario revolucionario para atraer a más jóvenes a sus filas. Además, se instaba a las madres a convertirse en instructoras políticas de sus hijos e hijas para promover las ideas anarquistas desde la infancia.

Juventides Libertarias de Alcoi confeccionando ropa
Fuente: BIVIA (Portal del patrimonio documental de Alcoi)

Todo ello abría una brecha entre los planteamientos teóricos y la puesta en práctica de los ideales anarcosindicalistas. A raíz de esta situación subsidiaria dentro de la organización y del movimiento, algunas mujeres decidieron emprender un camino con un enfoque feminista que pudiera encauzar los anhelos de un sector de la militancia que se mostraba disconforme con el trato de algunos de sus compañeros y el desinterés de algunas de sus compañeras hacia la cultura y la formación política. La creación de Secretarías Femeninas de las JJLL en algunas regiones de España permitió abordar cuestiones como la explotación de la mujer y su desempeño en la revolución social, e iniciar nuevas formas de asociacionismo en las que las mujeres del movimiento pudieran involucrarse. Cabe destacar que a mediados de 1938 se celebró un Congreso Provincial en Alicante al que asistieron numerosas delegaciones integradas por mujeres. Por otra parte, la movilización también se vio reflejada en el Comité Provincial de Alicante, conformado por nueve miembros de los cuales un tercio eran mujeres (Ramírez, 1992).

Las Juventudes Libertarias participaron activamente en la creación de Mujeres Libres, organización de orientación anarquista y feminista, y mantuvieron su relación hasta el final de la guerra intentando superar las dificultades de la contienda y el recelo de algunos sectores ácratas. Desde las JJLL se hacían llamados para alentar a las jóvenes a ingresar en las filas de la nueva agrupación con el propósito de fomentar su conciencia social y sus capacidades como militantes, centrándose en la relevancia del papel de la mujer dentro del movimiento; aunque el auge de Mujeres Libres generó algunas disputas ante la preocupación de un posible descenso en el número de militantes de las juventudes.

Fuentes y bibliografía

  • Aguado, Ana & Sanfeliu, Luz (2021). “El camino de la liberación. Asociacionismo femenino y culturas obreras en la Segunda República (1931-1936)”, en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 22, pp. 237-263.
  • Fernández Soria, Juan Manuel (1996). Cultura y libertad. La educación en las Juventudes Libertarias (1936-1939), Universidad de Valencia, Valencia.
  • Ramírez Pacheco, Silvia (1992). “Las organizaciones de mujeres durante la Guerra Civil en Alicante (1936-1939)”, en Instituto de Cultura Juan Gil-Albert: Ayudas a la investigación, 1986-1987, vol. V, Alicante, pp. 111-123.
  • Vega, Eulàlia (2011). “Mujeres y militancia en el anarquismo español (1931-1936)”, en Spagna contemporanea, 40, pp. 67-88.

Autoría: Simón Fernández Cinnante

Lupe Cantó Sanjuan

Obrera textil, nació en 1902. Fue una destacada militante del Partido Comunista de España en la provincia.

Durante la Guerra Civil, el PCE mostró un especial interés en la incorporación de las mujeres a la defensa de la República, tanto por medio de actividades políticas como a través de tareas sanitarias o de atención a personas que huían del frente y del trabajo productivo. Junto a organizaciones como la Agrupación de Mujeres Antifascistas o la Unión de Muchachas, con una fuerte presencia de comunistas, cabe tener en cuenta la participación de numerosas mujeres en las estructuras del partido, como representantes de sus localidades en comités provinciales, comarcales y locales. En esos años, Lupe Cantó formó parte del Comité Provincial del PCE, como responsable de la Secretaría Femenina y de Propaganda, y de la Secretaría de Organización. Otras dirigentes comunistas del momento fueron Marina Olcina, Carmen Juan o Felisa Melendo.

Nuestra Bandera, 6 de marzo de 1939

En una reunión de activistas del Comité Comarcal de Elche, de marzo de 1938, presidida por Lupe Cantó, “una compañera expuso que a pesar de haber dedicado a las mujeres a la lucha y a la producción no se les presta la ayuda que ellas necesitan para la capacitación y el desarrollo en el trabajo” (de acuerdo con la documentación del CDMH). También Cantó mostró interés por la participación de las mujeres en la producción y remover los obstáculos que la dificultaban, como afirmó en febrero de 1939, con motivo de la IV Conferencia Provincial del PCE (Nuestra Bandera, 26-II-1939).

Nuestra Bandera, 2 de marzo de 1939

Huyó al exilio del Norte de África a bordo del Stanbrook (figura como Lupe Cantón San Juan, pasajera nº 2553). Después se trasladó a la Unión Soviética. Se desconoce cuándo y dónde falleció.

Fuentes y bibliografía:

  • CDMH, Sección Político-Social, Alicante, leg. 110/4, nº 60
  • Fundación Pablo Iglesias, lista de pasajeros del Stanbrook: https://fpabloiglesias.es/wp-content/uploads/2020/01/stanbrook_lista_alfabetica.pdf
  • Moreno Sáez, Francisco (2011). El Partido Comunista en la provincia de Alicante, Alicante, Librería Compás, 2011.

Autoría: Mónica Moreno Seco

Alejandrina Llopis Llopis

Tomó posesión como concejala del ayuntamiento de Orba el 6 de enero de 1925, junto con Elisa Pérez. No asistió a muchas sesiones y se mantuvo en el cargo hasta el 27 de marzo de 1926, fecha en que se nombró una nueva composición del ayuntamiento. Su paso por el gobierno local de Orba se enmarca en los pioneros nombramientos de mujeres como concejalas por parte de las autoridades durante la Dictadura de Primo de Rivera, época en que algunas mujeres conservadoras desempeñaron cargos municipales.

Fuente: Libro de actas del ayuntamiento de Orba, 6 de enero de 1925

Fuentes y bibliografía:

Archivo de la Diputación de Alicante, Libro de Actas del Ayuntamiento de Orba, 1924-1926

Autoría:

Mónica Moreno Seco

Aurora Fernández García

Nacida en Alicante, militó en la UGT y el PSOE, siendo dirigente de la Agrupación Socialista Femenina de Alicante en 1938. Se integró en la Agrupación de Mujeres Antifascistas y trabajó en hospitales de sangre durante la guerra. También participó con un donativo en la campaña de la Agrupación Socialista de Alicante para conseguir 100.000 pesetas en quince días (Avance, 12-XIII-1937).

En diciembre de 1936 sustituyó a Celia Valls en el Consejo Municipal de Alicante, en representación de la UGT.

Bandera Roja, 8-XII-1936

El alcalde Rafael Millá, comunista, la animó a trabajar en Beneficencia y Sanidad y en Instrucción Pública, asuntos “en que la mujer puede realizar una labor beneficiosa para los niños” (acta del Consejo Municipal de Alicante de 7-XII-36). Aurora Fernández desempeñó su cargo como consejera hasta abril de 1937.

El 12 de marzo de 1939 salió de Alicante hacia el exilio en el barco Ronwyn, que se dirigió a Orán, donde no pudo atracar, siendo desviado a Tenès. En Argelia, Aurora Fernández continuó con su militancia socialista, en el PSOE y la UGT de Orán, ciudad en la que falleció en septiembre de 1958.

Fuentes y bibliografía:

  • Archivo Municipal de Alicante, Actas del Consejo Municipal de Alicante, 1936-1937.
  • Avance, 12-XIII-1937
  • Bandera Roja, 8-XII-1936
  • Fundación Pablo Iglesias (https://fpabloiglesias.es/entrada-db/fernandez-garcia-aurora/)

Autoría: Mónica Moreno Seco

Laura Blanquer

Obrera de la fábrica de papel Bambú. Militante del PCE, toda su familia estaba comprometida con la militancia comunista: su marido, Enrique Peidró Santonja, fue uno de los fundadores del partido en Alcoi. Su hija Emma, enfermera, asistió a la Escuela de Mandos del PCE durante la guerra.

Después del conflicto, posiblemente Laura Blanquer marchó al exilio junto con su esposo.

Fuentes y bibliografía

  • Base de datos de víctimas de la represión (Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante)

Autoría: Mónica Moreno Seco