Category Archives: Petrer

Mujeres Libres

La agrupación de Mujeres Libres fue una organización anarquista y feminista que operó en el ámbito nacional desde su aparición en abril de 1936 y se circunscribió al territorio republicano tras el estallido de la Guerra Civil; contó con más de veinte mil mujeres en sus filas. Surgió a partir del debate sobre la cuestión femenina, con el auge de estas asociaciones y la toma de conciencia de las mujeres en los años treinta, lo que supuso una ruptura entre la teoría libertaria y la puesta en práctica de sus ideales, sumándose a ello la marginación de las reivindicaciones de las mujeres dentro del movimiento anarquista. Para la difusión de sus ideas y objetivos se fundó la revista Mujeres Libres, publicada entre abril de 1936 y otoño de 1938, en la que se trataban temas vinculados a las mujeres desde el punto de vista libertario.

Cubierta de la revista Mujeres Libres (núm. 6, febrero de 1937)

La estructura de Mujeres Libres quedó fijada en el primer Congreso Nacional celebrado en agosto de 1937 en Valencia, que contó con la presencia de dos grupos alicantinos (Alcoy y Elda). Dicha estructura se basó en agrupaciones locales, provinciales y regionales que respondían ante el Comité Nacional. Todas ellas se encargaron de actividades propagandísticas y educativas para alfabetizar y formar a las mujeres, así como de la incorporación de las mujeres a la producción y la ayuda a los combatientes en el frente con la confección de todo tipo de ropas.

Ruta Confederal, núm. 21, 18/12/1937

En la provincia de Alicante se establecieron agrupaciones locales en Alcoy, Alicante, Cocentaina, Elche, Elda, Monóvar, Petrel, San Vicente del Raspeig y Villena. En la revista Mujeres Libres hay menciones a varias agrupaciones de la provincia de Alicante en las que destacan las campañas de propaganda y agitación mediante conferencias y mítines y la creación de nuevas agrupaciones.

Las mujeres que integraban la organización luchaban contra la triple opresión que sufrían por el sometimiento del trabajo, la ignorancia y por ser mujeres. Para las anarquistas el trabajo tenía que garantizarse a las mujeres para su subsistencia e independencia y, al mismo tiempo, como medio para ganar la guerra. Desde Mujeres Libres se manifestó la necesidad de incorporar a las mujeres al trabajo y de ocupar los puestos que los hombres dejaban al marchar al frente ante la falta de mano de obra. Combatieron también la visión tradicional que se tenía sobre las mujeres como encargadas de las labores del hogar y como madres, cuyos objetivos eran dar a luz y criar a sus hijos e hijas. A pesar de la defensa de una igualdad entre mujeres y hombres en el mundo anarquista, algunos militantes libertarios en ocasiones se mostraron reacios a la actividad de Mujeres Libres y, de hecho, la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) se negó a reconocer a la organización.

Cartel de Mujeres Libres (1937)

En la provincia de Alicante las diferentes asociaciones femeninas de la época intentaron unirse contra el enemigo común que representaba el bando sublevado. Algunos ejemplos de unidad se aprecian en conferencias y celebraciones como el XX Aniversario de la Unión Soviética de 1937 y el acto del Teatro Principal de Alicante de 1938, a los que acudieron la Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA), Unión de Muchachas, Izquierda Republicana Femenina y Mujeres Libres. Ese último año también hubo un acercamiento importante en la ciudad de Alcoy entre Unión de Muchachas, AMA y Mujeres Libres, destacando el caso de estas dos últimas organizaciones, que se manifestaron conjuntamente por la unidad y la defensa de las mujeres y niños que sufrían los estragos de la guerra.

Mujeres Libres también mantuvo relaciones con organizaciones del movimiento anarquista, ejemplo de ello es el apoyo brindado por la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), que celebró mítines en los que llamaba a las mujeres para que se afiliaran a la agrupación femenina. Por otro lado, las relaciones con la CNT y la Federación Anarquista Ibérica (FAI) fueron cercanas, aunque no siempre favorables a las mujeres anarquistas y, en ocasiones, algunas de sus demandas quedaban eclipsadas por los intereses generales del movimiento. A finales de 1938 se convocó el Pleno Provincial de Locales y Comarcales de Levante, en el que la representante del Comité Provincial de Alicante de Mujeres Libres, María Nomdedéu, planteó que su agrupación se convirtiera en una de las principales junto a la CNT, la FAI y la FIJL, pero su propuesta fue rechazada y quedó como organización auxiliar, al considerarse que el reconocimiento pleno de Mujeres Libres supondría la separación de las mujeres de la lucha obrera.

Autor: Simón Fernández Cinnante

Bibliografía

Socorro Rojo Internacional

Creado en 1924, el Socorro Rojo Internacional (SRI) desempeñó tareas de solidaridad y asistencia marcadas por la política impulsada por la Comintern. Llevó a cabo una labor muy destacada durante la Guerra Civil española, en atención sanitaria, colonias infantiles, ayuda a refugiados, talleres de ropa, etc., tareas desarrolladas en buena cuenta por mujeres.

En la provincia de Alicante, numersas activistas de diferente signo político fueron integrantes de SRI, como Asunción Larios de Medrano (Alicante), Elvira Rodríguez Guardiola (Petrer) o Carmen Piqueras Campoy (Orihuela), entre muchas otras.

Autoras: Mónica Moreno Seco e Isabel Domenech Jiménez

Fuentes:

  • Ramírez Pacheco, Silvia (1992). Las organizaciones de mujeres durante la guerra civil en Alicante (1936-1939). Instituto de Cultura Juan Gil-Albert: Ayudas a la investigación, 1986-1987, vol. V, Alicante, pp. 111-123.

 

Libertad Brotons

(1917-2015)

María Libertad Brotons nace en enero del año de 1917 en Petrer en el seno de una familia de republicanos. A pesar de que los padres de esta mujer tenían claro que su hija iba a llamarse Libertad, se le puso primero el nombre de María por insistencia del cura del pueblo ya que, según este, no era apropiado en ese momento llamarla así.

 El padre de Libertad era un sindicalista muy activo que incluso tuvo que abandonar el país debido a su participación en la huelga en la “Fábrica de las Lonas”. Se establece en Francia, con su familia hasta que finaliza la dictadura de Primo de Rivera, momento en que vuelven a España, a Petrer. Ya en el pueblo de nuevo, a la edad de 9 años, Libertad se ve obligada a abandonar la escuela por la necesidad de cuidar a su recién nacido hermano, y tres años más tarde empezará a trabajar en la fábrica de “Cuatro vientos” puesto que eran necesarios unos mayores ingresos en la familia. Sin embargo, a pesar de esta condición, Libertad intenta seguir estudiando debido a su gran interés por aprender, por lo que empieza a asistir a clases particulares nocturnas.

Cuando la guerra civil empieza, libertad tiene 17 años y continúa trabajando en la fábrica, pero ahora empieza a confeccionar prendas militares. Antes de que empezase la guerra civil, Libertad había formado parte de un grupo de teatro llamado “Juventudes Socialistas”, mediante el cual recaudaban fondos para obras benéficas. Debido a un papel que interpretó en una de las obras, en la que al final las mujeres se vestían con “ropa de hombre”, es decir, pantalón y abrigo, se le acusó de miliciana de la CNT y de pertenecer a las Juventudes Libertarias, y se le condenó a 20 años de pena menor. Esto ocurre cuando Libertad tiene 20 años y está embarazada, y fue encerrada primero en la cárcel de Alicante y luego en la de Málaga, donde las condiciones eran mejores y donde se le permite leer, escuchar hablar sobre cine y sobre lo que estaba ocurriendo entonces en el país. Gracias a su comportamiento y trabajo reduce su condena y consigue libertad condicional en el año 1943, pudiendo volver a casa, donde le esperaba una costosa recuperación ya que había vuelto enferma. Libertad había salido de la cárcel con un hijo y todavía sin noticias de su marido, por lo que fueron años muy duros debido a que mucha gente del pueblo nunca la volvió a mirar bien.

 

Fuentes : 

  • Maestre, C (1995). Libertad, un nombre de mujer. Festa, Nº 17, 143-153.

 

Autora : Laura Egido Bellot

Remedios Jover Cánovas

  La historiografía ha excluido por lo general a las mujeres de todos los acontecimientos relacionados con el combate y las guerras. Sin embargo, ejemplos como el de Remedios Jover muestran que las mujeres no solo tomaron parte en los conflictos bélicos, sino que además algunas llegaron a ocupar mandos oficiales: Remedios llegó a ser teniente en el Ejército Popular de la República. 

Remedios Jover con el traje de Teniente

Remedios Jover nació en Aïn El Turk (Orán) en marzo de 1899 y falleció en 1983 en Hiss (Francia). Hija de Ramón Jover Crespo y Remedios Cánovas, dos temporeros emigrados a Orán, comprometidos con el movimiento obrero y las ideas progresistas que influyeron en el compromiso social posterior de su hija Remedios, por la defensa de la República y los más desfavorecidos. En 1906 la familia regresó a Novelda (Alicante) de donde eran originarios y 8 años más tarde se establecieron en Petrer. 

La familia de Remedios -sus padres y sus cinco hermanos- fueron conocidos como “Els Caseros”, pues Ramón y Remedios madre ejercían como caseros en una finca conocida como “La Foia”, propiedad del terrateniente Eleuterio Abad. Posteriormente compraron una casa en el Carrer Nou y, Remedios hija acabaría trabajando en la fábrica de lonas y velas “Vicente Castelló y Cía.” de la Partida de Santa Bárbara hasta sus 22 años, participando activamente –junto a su madre– en los conflictos y huelgas hasta el cierre de dicha fábrica en 1921. En una de esas huelgas evitaron la detención de Juan Brotons Maestre, líder anarcosindicalista.

En 1927 se casó con Miguel Aracil, con el que vivió en Elche y donde tuvieron dos hijos: Miguel y Ramón. Tras la desaparición de su marido, Remedios volvería a Petrer y trabajaría como aparadora en “Calzados Luvi S.A.” 

No se tiene constancia de que Remedios estuviera afiliada a ningún sindicato o partido, pero se ha constatado su presencia en la Huelga de calzado de julio de 1936 formando parte de una Filarmónica improvisada, que recorría los pueblos de la provincia recogiendo fondos para los familiares de los huelguistas, y su compromiso social y político es más que evidente. 

Apenas diez días después del golpe militar dirigido por Francisco Franco contra el gobierno de la República en julio de 1936, Remedios ya formaba parte del ejército voluntario para combatir a los sublevados. Formó parte del “Batallón Octubre 11”, que se ocupaba de la defensa de Madrid. En la revista Octubre aparecen recogidas las palabras de Remedios:

«Como no puedo dar mis hijos en defensa de la causa del pueblo, doy mi vida»

En septiembre de ese mismo año Remedios fue ascendida al grado de Sargento, por su valor en combate y su elevado compromiso político y apoyo a sus compañeros en los momentos más difíciles durante la contienda. 

Fue gravemente herida por fragmentos de metralla en Cabeza Líjar al intentar ayudar a su compañero de batallón Vicente Aracil –que falleció– y ella también fue dada por muerta, según recuerda el comandante Manuel Tagüeña en sus memorias. Fue trasladada al hospital de El Escorial, posteriormente al Cuartel del Batallón Octubre 11 y dada de alta tras ser operada a finales de octubre de 1936. Fue ascendida al grado de Teniente, que conservará hasta el final de la guerra. En mayo de 1937 era miembro activo del Estado Mayor de la 30 Brigada Mixta, siendo la responsable de la defensa directa de Madrid. 

A parte de la defensa militar, se dedicó a abastecer a todos sus compañeros, llevar encargos a sus familiares, e incluso transportar de vuelta a muchachos voluntarios de Petrer que se habían alistado en el Ejército Republicano. No solo con sus compañeros, sino también con la población civil, ejerció un papel de protectora y de ‘madre’.  Testimonios de la  población de La Vilella Alta, Escaladei o de La Morera recuerdan el papel fundamental de Remedios para mitigar las penurias derivadas del conflicto bélico. 

“ens proporcionava la roba i el menjar quan més ho necessitàvem”, recuerda Pepita Salat.  

Tras el fin de la guerra y el posterior exilio, pasó varios meses en el campo de concentración francés de Argelés-sur-Mer, donde conoció a su segundo marido, Tomás Gómez, también un exiliado republicano, con el que tuvo a su hija Elisa. Posteriormente, se dedicó a trabajar limpiando casas o lo que fuera necesario para poder mantener a su familia, la alicantina y la francesa. 

Decidió quedarse en Francia en lugar de exiliarse a Rusia o México como otros mandos del Ejército. Remedios pasó sus últimos años en un pequeño pueblo francés llamado Hiss, cerca de Andorra. Con 72 años volvió por primera vez a España tras su exilio, estableciéndose en una casa de campo en Petrer. Finalmente, falleció en 1983 y fue enterrada en Hiss. 

Fuentes:

Autora: Ángela Pérez García