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Remedios Jover Cánovas

  La historiografía ha excluido por lo general a las mujeres de todos los acontecimientos relacionados con el combate y las guerras. Sin embargo, ejemplos como el de Remedios Jover muestran que las mujeres no solo tomaron parte en los conflictos bélicos, sino que además algunas llegaron a ocupar mandos oficiales: Remedios llegó a ser teniente en el Ejército Popular de la República. 

Remedios Jover con el traje de Teniente

Remedios Jover nació en Aïn El Turk (Orán) en marzo de 1899 y falleció en 1983 en Hiss (Francia). Hija de Ramón Jover Crespo y Remedios Cánovas, dos temporeros emigrados a Orán, comprometidos con el movimiento obrero y las ideas progresistas que influyeron en el compromiso social posterior de su hija Remedios, por la defensa de la República y los más desfavorecidos. En 1906 la familia regresó a Novelda (Alicante) de donde eran originarios y 8 años más tarde se establecieron en Petrer. 

La familia de Remedios -sus padres y sus cinco hermanos- fueron conocidos como “Els Caseros”, pues Ramón y Remedios madre ejercían como caseros en una finca conocida como “La Foia”, propiedad del terrateniente Eleuterio Abad. Posteriormente compraron una casa en el Carrer Nou y, Remedios hija acabaría trabajando en la fábrica de lonas y velas “Vicente Castelló y Cía.” de la Partida de Santa Bárbara hasta sus 22 años, participando activamente –junto a su madre– en los conflictos y huelgas hasta el cierre de dicha fábrica en 1921. En una de esas huelgas evitaron la detención de Juan Brotons Maestre, líder anarcosindicalista.

En 1927 se casó con Miguel Aracil, con el que vivió en Elche y donde tuvieron dos hijos: Miguel y Ramón. Tras la desaparición de su marido, Remedios volvería a Petrer y trabajaría como aparadora en “Calzados Luvi S.A.” 

No se tiene constancia de que Remedios estuviera afiliada a ningún sindicato o partido, pero se ha constatado su presencia en la Huelga de calzado de julio de 1936 formando parte de una Filarmónica improvisada, que recorría los pueblos de la provincia recogiendo fondos para los familiares de los huelguistas, y su compromiso social y político es más que evidente. 

Apenas diez días después del golpe militar dirigido por Francisco Franco contra el gobierno de la República en julio de 1936, Remedios ya formaba parte del ejército voluntario para combatir a los sublevados. Formó parte del “Batallón Octubre 11”, que se ocupaba de la defensa de Madrid. En la revista Octubre aparecen recogidas las palabras de Remedios:

«Como no puedo dar mis hijos en defensa de la causa del pueblo, doy mi vida»

En septiembre de ese mismo año Remedios fue ascendida al grado de Sargento, por su valor en combate y su elevado compromiso político y apoyo a sus compañeros en los momentos más difíciles durante la contienda. 

Fue gravemente herida por fragmentos de metralla en Cabeza Líjar al intentar ayudar a su compañero de batallón Vicente Aracil –que falleció– y ella también fue dada por muerta, según recuerda el comandante Manuel Tagüeña en sus memorias. Fue trasladada al hospital de El Escorial, posteriormente al Cuartel del Batallón Octubre 11 y dada de alta tras ser operada a finales de octubre de 1936. Fue ascendida al grado de Teniente, que conservará hasta el final de la guerra. En mayo de 1937 era miembro activo del Estado Mayor de la 30 Brigada Mixta, siendo la responsable de la defensa directa de Madrid. 

A parte de la defensa militar, se dedicó a abastecer a todos sus compañeros, llevar encargos a sus familiares, e incluso transportar de vuelta a muchachos voluntarios de Petrer que se habían alistado en el Ejército Republicano. No solo con sus compañeros, sino también con la población civil, ejerció un papel de protectora y de ‘madre’.  Testimonios de la  población de La Vilella Alta, Escaladei o de La Morera recuerdan el papel fundamental de Remedios para mitigar las penurias derivadas del conflicto bélico. 

“ens proporcionava la roba i el menjar quan més ho necessitàvem”, recuerda Pepita Salat.  

Tras el fin de la guerra y el posterior exilio, pasó varios meses en el campo de concentración francés de Argelés-sur-Mer, donde conoció a su segundo marido, Tomás Gómez, también un exiliado republicano, con el que tuvo a su hija Elisa. Posteriormente, se dedicó a trabajar limpiando casas o lo que fuera necesario para poder mantener a su familia, la alicantina y la francesa. 

Decidió quedarse en Francia en lugar de exiliarse a Rusia o México como otros mandos del Ejército. Remedios pasó sus últimos años en un pequeño pueblo francés llamado Hiss, cerca de Andorra. Con 72 años volvió por primera vez a España tras su exilio, estableciéndose en una casa de campo en Petrer. Finalmente, falleció en 1983 y fue enterrada en Hiss. 

Fuentes:

Autora: Ángela Pérez García