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Asociación Católica de Sirvientas Hijas de Santa Zita

El sindicalismo católico femenino estuvo muy extendido en el primer tercio de siglo en España. Los sindicatos y organizaciones surgieron con el objetivo de difundir los principios del catolicismo, garantizar la moral pública y defender ciertos derechos de las trabajadoras. Algunas organizaciones agruparon a mujeres que trabajaban en el servicio doméstico. Por ejemplo, en julio de 1920, la Federación Regional de los Sindicatos Femeninos, con presencia en las tres provincias valencianas, celebró su I Asamblea Regional. Demandó una regulación del descanso, un salario mínimo, condiciones dignas de vivienda y una separación de las habitaciones de criados y criadas.

En la ciudad de Alicante a principios del siglo XX existía la Asociación Católica de Sirvientas Hijas de Santa Zita, que estaba establecida en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, hoy desaparecida. Según La Voz de Alicante, organizaba actos religiosos, como ejercicios espirituales y fiestas en el día de su patrona.

Fuentes y bibliografía:

  • Palacio Lis, Irene: Mujer, trabajo y educación /Valencia 1874-1931), Valencia, Universidad de Valencia, 1992.
  • La Voz de Alicante, 23-2-1906, 4-1-1908, 6-2-1909 y 22-4-1909.

Autoría: Isabel Domenech Jiménez

Remedios Picó Maestre

                                                          Remedios Picó Maestre

                         El Veïnat, Bulletí d´informació municipal. Ayuntamiento de Monóvar.

La poeta Remedios Picó Maestre nació en Monóvar en 1885 y a lo largo de su vida llegó a publicar más de tres centenares de composiciones en diversos medios, como periódicos y revistas, habitualmente de carácter local o provincial, que fueron compilados en dos poemarios: Flores de mi locura (1913) y El libro de los cien sonetos (1927). En lo que respecta a su trayectoria política, los documentos que plasman su biografía se encuentran en las obras de Montoro (1993) y en Payá Amat (2019), en la que se contrasta su origen humilde, con su vocación poética, así como su ideología tradicionalista y patriótica.

Hija de una familia local de jornaleros del campo, se vio en la obligación de abandonar su escolarización cuando tenía 9 años, debido a la necesidad de ayudar a su familia en tiempos de carestía e inestabilidad económica general de la clase obrera. Asimismo, tal y como relata ella misma en el Legado Remedios Picó de la Fundación Caja Mediterráneo en la Casa Museo de Azorín en Monóvar, cuando alcanzó la adolescencia apenas sabía escribir y leer, y tuvo que hacerlo de manera autodidacta guiada por su vocación. La amistad con poetas y eruditos como Antonio Montoro y Vicente Peñataro fue fundamental para la difusión y promoción de los versos de Picó. De este modo, Flores de mi locura vio la luz gracias al mecenazgo y la mediación de Montoro, y El libro de los cien sonetos pudo ser publicado gracias a la iniciativa de una suscripción popular organizada para su impresión, la cual fue puesta en marcha por El Día, un periódico propiedad de Juan Sansano, íntimo amigo de Picó (Payá Amat, 2019: 53-57).

 Portada del libro “Flores de mi locura” de 1913. Extraída del libro Modernas, luchadoras y pioneras Mujeres alicantinas en la Edad de Plata.

En su vida personal, se pueden observar una serie de eventos adversos que han moldeado su visión poética angustiosa y pesimista. Tras el trágico fallecimiento de su primer novio, José María Pérez Amat, comienza una relación con el escultor Miguel Nebot Soler, con quien contraería matrimonio en 1921. Sin embargo, esta unión se vio ensombrecida por la prematura pérdida de su única hija, y llegó a su fin con la triste partida de su esposo en 1926. La sucesión de duelos, agravada por la desaparición de sus padres, sumió a la autora en una profunda depresión, la cual se reflejó en su producción lírica. Para intentar sobrellevarlo, brindó clases particulares a sus compatriotas más necesitados.

Durante los años previos a la Guerra Civil, colaboró con el Partido de Derecha Regional Agraria (DRA) de Monóvar, y en las elecciones de 1933, con el aumento del conservadurismo, actúa como apoderada de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), una coalición que ganarás las elecciones junto al Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux. Sin embargo, también se ha de destacar que donó libros a las Juventudes Socialistas de Monóvar.

A consecuencia del estallido de la Guerra Civil, su presencia en la prensa local se atenúa cada vez más, y transcurrido el conflicto solo se encontró su nombre al pie de algunos poemas de carácter religioso en revistas y programas de las fiestas de Novelda y Monóvar. La ideología política de la poeta se muestra en varias composiciones de la década de los cincuenta, y que fueron recogidas por Montoro (1993, pp. 130-137), en los que se comprueba la afinidad y progresivo acercamiento de la escrita hacia el franquismo. En estos versos se celebra, una vez concluida la guerra, la victoria de los franquistas de manera exaltadamente patriótica.

Fue una poeta romántica, profundamente religiosa y defensora del régimen. Sin embargo, podemos recalcar que también fue una transgresora de los ideales socio-culturales de la época, los cuales antes de la guerra y el franquismo ya establecían cual era la feminidad normativa, razón por la cual se convierte en una rara avis dispuesta a explorar otros temas como el erotismo, el misterio, la pasión o la maternidad. De este modo, se sirve del tópico de la locura o la histeria tan atribuidos a las mujeres en esta época, para resaltar su inadaptación a un ámbito literario gobernado por hombres.


“Yo soy una romántica que vivo de mi pena

Una cantora incrédula que canto lo increíble;

soy una triste loca, como atrevida buena,

soy una soñadora que sueño en lo imposible”


Y no solo eso, sino que otra de sus peculiaridades radica en la escritura de poemas de corte social como “El mendigo” y “Trabajar es vivir” en los que su humanismo cristiano sirve como catalizador de ideas como la marginalidad o la solidaridad necesarias en una sociedad moderna e igualitaria.

Con todo ello, podemos considerar a Remedios Picó como una ilustre literata de la Edad de Plata que supo enfrentar unos convencionalismos y tabúes que la relegaban al ámbito familiar y doméstico. Su colección poética es testimonio de su trayectoria personal y política, así como de de su labor en Monóvar, localidad en la cual falleció en 1969, dejando para la posteridad un corpus poético cargado de una gran sensibilidad humana e ideas transgresoras.

 

Bibliografía:

  • Cacciola, Ana & Establier, Helena. (2021). “Remedios Picó Maestre una poeta en la Edad de Plata Alicantina”. En Establier Pérez, Helena & Moreno Seco, Mónica (coords.), Modernas, luchadoras y pioneras: mujeres alicantinas de la Edad de Plata, Alicante, Universidad Alicante y Fundación Mediterráneo, pp. 95-130.
  • Montoro, F. (1993). Remedios Picó. La poetisa. Monòver: Asociación de Estudios Monoveros, Excmo. Ayuntamiento de Monóvar.
  • Payá, C. (2019), Soy toda amores porque soy poeta. Remedios Picó (Monòver, 1885-1969). Monòver. Ajuntament.

Autoría: Sergio Arribas Hammoudi

Consuelo Hernández Martínez

Consuelo Hernández Martínez fue la dirigente de Acción Católica de la Mujer en el municipio de Villena durante, al menos, el año 1936. Su implicación y liderazgo en una agrupación de carácter religioso y corte conservador la llevaría a ser detenida la noche del golpe de estado del 17 de julio de este mismo año, puesto que su ideología levantó sospechas entre los dirigentes republicanos de Villena, quienes consideraron que podía ser cómplice de la causa franquista.

Ésta no sería la única ocasión en la que Consuelo Hernández Martínez fue objeto de sospecha, pues apenas 9 meses después, el 11 de marzo de 1937, el diario republicano El Luchador de Alicante, publica una noticia sobre un juicio en el que también se vio implicada: fue imputada, junto a Uvalda Velasco y otra vecina de Villena por conspiración para la rebelión. Concretamente, Consuelo Hernández Martínez era acusada de haber sido detenida en el domicilio de la primera, donde se habían hallado armas; pero también por visitar con relativa frecuencia el centro de la Falange Española, y el Convento de los Salesianos por las noches. En el proceso, celebrado el día anterior a la publicación, la mujer niega su presencia en el domicilio de su compañera, provocando que finalmente “el ministerio modificara sus conclusiones en el sentido de estimar que la procesada está incursa en el delito de rebelión” (El Luchador).

 

Fuentes y bibliografía:

  • López Hurtado, C. (2017). Memoria del poder municipal en Villena: ayuntamiento de la ciudad desde los siglos XIV al XXI. Ayuntamiento de Villena. D.L.
  • El Luchador, 11-III-1937.

Autoría: María José Gómez Megías

 

 

Acción Cívica de la Mujer

La Acción Cívica de la Mujer (ACM) era la denominación de las agrupaciones femeninas del partido conservador Derecha Regional Agraria durante la Segunda República. Fue muy activa en torno a las elecciones de 1933; en ese momento, entendía la participación política de las católicas como un sacrificio temporal, que les hacía abandonar sus deberes “naturales” de madre y esposa, pero muchas veces también como un derecho, en defensa de la religión, la familia y la patria frente al laicismo. La ACM publicó diversos manifiestos exponiendo sus objetivos, como el siguiente, de Cocentaina:

 

“Primero. Intervención política de la mujer: por la emisión del voto, por la propaganda, por el recurso a las autoridades, por la cooperación social, justa y legítima.

Segundo. Salvaguarda, defensa y afianzamiento de la familia y del matrimonio según las enseñanzas de la Santa Iglesia católica.

Tercero. Sostenimiento de los derechos naturales y cristianos de los padres de familia respecto a la educación, instrucción y profesión de sus propios hijos.

Cuarto. Acción moralizadora de las costumbres cívicas, particularmente sobre espectáculos, lecturas, trato social y familiar y enseñanza profesional femenina.

Quinto. Protección especial a la niñez, a la mujer que trabaja y a la pobre, desvalida o enferma.” (El Día (Alicante), 2 de marzo de 1933)

 

La ACM estaba extendida por numerosas localidades de la provincia, como Alcoi, Villena, Cocentaina o Castalla, entre otras, aunque destacó el dinamismo del grupo de Elche, dirigido por María García Ferrández desde su aparición en junio de 1932.

Las integrantes de la ACM desarrollaron numerosas actividades políticas: repartieron propaganda y organizaron conferencias para mejorar la formación política de las mujeres. Además, estuvieron presentes en mítines de la DRA, como asistentes y oradoras. También enviaron telegramas de protesta a las autoridades, en contra de la política laicista del gobierno.

En 1933, en Beniaya (del municipio de Vall de Alcalá), seis de sus militantes fueron acusadas de “proferir gritos subversivos contra el régimen” y encarceladas en Pego, al negarse a pagar las multas impuestas por las autoridades (El Día, 14 y 16-VIII-1933); entre ellas, Rosa y María Caselles, que después de ser excarceladas participaron en un mitin de propaganda política en Pego (Las Provincias, 18-X-1933). En la campaña electoral de noviembre de 1933, estalló un petardo en el local de la ACM de Elche, causando desperfectos (El Debate, 22-X-1933).

Las Provincias, 18 de octubre de 1933.

La victoria de las candidaturas conservadoras en las elecciones de finales de 1933 hizo que a partir de entonces la ACM reorientara su interés a la acción social y benéfica. Por ejemplo, en 1934 la agrupación de Villena informó de que estaba organizando clases de formación religiosa y doméstica para mujeres (Las Provincias, 14-III-1934). No obstante, a veces continuó su acción política. A finales de 1935, se celebró en el local de la ACM de Elche un acto “de afirmación derechista” (El Debate, 19-XI-1935). Dicho local fue incendiado en unos disturbios que tuvieron lugar en abril de 1936, junto con otros edificios como el casino o la sede del Partido Nacional Agrario (El Día, 1-IV-1936).

En la agrupación de Elche, según Patria, la inauguración de Acción Cívica contó una desbordante afluencia, señalando que media hora antes de que María Sánchez Serrano, vicepresidenta de la agrupación, diese por comenzada la velada, el local se encontraba ya abarrotado, llegando a quedarse algunas personas fuera del local, pues “el acceso era materialmente imposible”. El semanario ofrece una relación del discurso de Enriqueta, duramente crítico con el “absolutismo” de Manuel Azaña, su intento de control de los “sentimientos de los españoles”; sumamente beligerante con el divorcio como “desgracia nacional” que cabría destruir “para dignificar el matrimonio y particularmente a la mujer”. A su vez, recordó las pasadas glorias que impregnaban el imaginario nacionalista español, tales como la relación de la Cruz que “hizo grande a España”, o mentó frases de los Reyes Católicos, sacando también a colación a la heroína
Agustina de Aragón como modelo “a imitar por todas las mujeres españolas. (Patria, 19-VI-1932).

Diario patria sobre ACM
Semanario Patria, 25 de junio de 1932.

Fuentes y bibliografía:

  • Gutiérrez Lloret, Rosa Ana (2018). “¡Hagámoslo por Dios y por la Patria! La organización de las mujeres católicas en las elecciones de noviembre de 1933”, Historia Constitucional, 19, pp. 251-285.
  • Martínez Leal, Juan (2005). Los socialistas en acción: La II República en Elche (1931-1936). San Vicente del Raspeig. Publicaciones de la Universidad de Alicante, p. 77.
  • Moreno Seco, Mónica (2022). “Ciutadanes: les dones durant la Segona República al País Valencià”, en Aurelio Martí Bataller (eds.), Història de la Segona República al País Valencià, Alfons el Magnànim, Valencia, pp. 311-340.

Autoría: Mónica Moreno Seco, Pablo Navarro Sax

Amalia Abad Casasempere

Amalia Abad Casasempere nació el 11 de diciembre de 1897 en Alcoi. Años más tarde, en 1921, se casó con el valenciano Luis Maestre Vidal, quien fue capitán del Ejército y con quien formó una familia junto a sus dos hijas, María y Luisa. En 1924, su marido murió en la guerra del Rif, dejando a Amalia Abad viuda. Este suceso marcó su vida, la cual consagró a la religión y a su familia, encargándose del cuidado de su padre y la educación de sus hijas.

Se afilió a Derecha Regional Valenciana, aunque también militó en Acción Católica de la Mujer. Además, estuvo presente en otras organizaciones católicas como Madres Católicas, Marías de los Sagrarios, Conferencias de Paúl y la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen. En cuanto a sus estudios, en 1935 empezó a estudiar el bachillerato con el objetivo de obtener la titulación de comadrona.

Iniciada la Guerra Civil, Amalia Abad fue detenida el 21 de septiembre de 1936 y llevada a un centro de detención instalado en el colegio de las Madres Esclavas, donde fue sometida a malos tratos. Unos días después, se notificó a su familia que iba a ser trasladada a Valencia para que declarara allí. El 26 de septiembre de 1936 fue asesinada en Benillup y su cuerpo fue depositado en una cuneta de la carretera que conecta esta localidad con Almudaina. En 1939 sus restos fueron llevados al Cementerio de San Fabián de Alcoy y en el año 1957 a la Capilla del Santísimo Sacramento de la Parroquia de San Mauro y San Francisco de Alcoy.

El día 11 de marzo de 2001, en la plaza de San Pedro de Roma, fue beatificada junto a otros 232 mártires de la Guerra Civil por el papa Juan Pablo II.

Fuentes y bibliografía:

  • Gabarda Cebellán, V. (1996). La represión en la retaguardia republicana: País Valenciano, 1936-1939. Edicions Alfons el Magnànim, Institució Valenciana d’Estudis i Investigació, p. 313.
  • González Rodríguez, M.ª E. (2008). Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España. Quiénes son y de dónde vienen. Editorial Edice, pp. 385-386.
  • Fuente de la imagen: https://sangreredentora.wordpress.com/2021/06/29/beata-amalia-abad-casempere/

Autoría: Simón Fernández Cinnante

Amalia García Miralles

Amalia García Miralles nació el 5 de enero de 1860 en Alcoi. Junto a sus hermanos gozó de una educación completa con la que pudieron aprender a leer y escribir, algo que por aquel entonces no estaba al alcance de toda la población. Con su madre se encargó de las tareas del hogar, al mismo tiempo que continuaba sus estudios, obteniendo la titulación de la carrera de Maestra Nacional. En 1881, continuó sus estudios de Magisterio como maestra de Primera enseñanza y en 1885 se graduó como Maestra de Primera Enseñanza superior.

Un año después de finalizar sus estudios contrajo matrimonio con José Vicente Carbonell Vilaplana en 1886, con quien formó una familia compuesta por sus ocho hijos, tres de los cuales fallecieron a edades tempranas. La educación musical y religiosa caló en sus hijos a la hora de elegir sus respectivas profesiones, dado que los hijos se volcaron a las artes y las hijas se dedicaron a la vida religiosa. Al principio los ingresos familiares procedían de ambos progenitores, pues García Miralles trabajaba como bordadora, en el hogar y educando a todos sus hijos, mientras que José Vicente trabajaba como oficial de escultor con su padre José Vicente.

Interesada en la formación académica y profesional de las jóvenes trabajadoras, decidió impartir clases por la noche a estas mujeres en las llamadas Escuelas Nocturnas de San José. También dirigió el Patronato Dominical de la Purísima y todos los años realizaba con sus alumnas una salida a la Font Roja, lugar en el que conoció al noble Joaquín Rovira, quien cedió la propiedad de la calle Embajador Irles, que sería la famosa Casa Doña Amalia, espacio que se convirtió en la residencia de García Miralles y el centro de enseñanza de las jóvenes. En 1907, creó el Patronato de las Obreras del Sagrado Corazón de Jesús y sus actividades se desarrollaron tanto en la escuela de la iglesia de San Agustín como en la Casa Doña Amalia. El Patronato integraba las organizaciones anteriores, el Patronato Dominical de la Purísima y las Escuelas Nocturnas de San José.

Su obra educativa y social se mantuvo gracias a la financiación de individuos relacionados con el Círculo Católico y las recaudaciones que ella conseguía a través de entidades como el Colegio de Primera Enseñanza y la Escuela Normalista para señoritas. En 1905, inauguró dicho colegio privado donde las niñas recibirían una educación básica con el objetivo de solucionar los problemas económicos derivados de la enfermedad de su marido, quien falleció en 1906 marcando la trayectoria de García Miralles, que sería la encargada de sacar adelante a toda la familia. Años más tarde, en 1908, creó la Escuela Normalista en la que se formaba a las futuras maestras.

En 1917, fundó la casa-cuna en la Casa Doña Amalia, que funcionó como una guardería en la que los hijos e hijas de las madres con escasos recursos podían comer y estudiar a cambio de un pequeño pago, y el Hospicio de San Jorge, donde se atendían las necesidades de los huérfanos y expósitos menores de 5 años. En este edificio también se estableció una residencia para ancianas sin alternativas ni recursos en la que podían residir a cambio de una pequeña contribución o limosnas.

Casa-cuna fundada por García Miralles

En su labor educativa destacó también por ser miembro de la Junta de Primera Enseñanza en 1918 y de la Junta Local de Protección a la Infancia desde 1928 hasta 1932. A ello se suman las colonias de verano organizadas por García Miralles entre 1925 y 1927, aunque ya se celebraban con continuidad desde un tiempo atrás. En ellas se realizaban actividades relacionadas con la religión y el ocio al aire libre.

Durante la II República la obra social de García Miralles fue un tema controvertido por el carácter religioso presente en algunas de las actividades. Además, el inicio de la Guerra Civil y la escasez de la época provocaron el cese de actividades de la casa-cuna, el orfanato y la residencia de ancianas. Tras la contienda, en 1939, pasó a formar parte del convento de las Agustinas Descalzas o del Santo Sepulcro de Alcoi junto a sus hijas María y Amalia, y en 1954 pudo tomar los hábitos gracias a una dispensa de la Santa Sede. García Miralles falleció el 4 de octubre de 1955 en el convento. En 1989, la calle Retor de Confrides de Alcoi fue renombrada como “Doña Amalia” en su honor.

Bibliografía:

  • Abad Segura, R. (2002). Dª Amalia García Miralles. En: Personajes Alcoyanos (pp. 169-170). Cocentaina.
  • Beneyto Gómez, E. (2021). Amalia García Miralles: educación y asistencia social en el Alcoi de la Edad de Plata. En: Establier Pérez, Helena, & Moreno Seco, Mónica. Modernas, luchadoras y pioneras: mujeres alicantinas de la Edad de Plata (pp. 193-221). Universidad de Alicante y Fundación Mediterráneo.

Autoría: Simón Fernández Cinnante

Luisa Gómez de Tortosa Navarro

Luisa Gómez de Tortosa Navarro nació el 7 de enero de 1892 en Novelda, en el seno de una de las familias más adineradas e influyentes de la ciudad.  Su padre, Antonio Gómez de Tortosa ocupó la plaza de juez en la localidad desde 1895, aunque no de manera definitiva. De hecho, desempeñó la judicatura en diferentes municipios y, en 1915, la familia estableció su residencia permanente en Madrid. No obstante, esto no impedía que los Gómez de Tortosa pasaran largas temporadas en Novelda.

En la casa familiar junto a familiares y sirvientes (Archivo Municipal de Novelda)

Precisamente, en esta ciudad es donde Antonio Gómez de Tortosa desarrolla una activa vida política en el partido liberal y, también es aquí donde la propia Luisa lleva a cabo destacadas acciones sociales favoreciendo el asociacionismo a través de la creación, en 1918, de un sindicato católico de mujeres.

En el bautizo celebrado durante los actos del Segundo Centenario de Jorge Juan, 1913 (Archivo de la Fundación Jorge Juan)

Este asociacionismo católico fue la vía a través de la cual, Luisa Gómez de Tortosa pudo impulsar la creación de este sindicato y ofrecer instrucción, asistencia y socorro mutualista a las mujeres obreras. Aunque, la formación y la educación que este tipo de sindicato podía ofrecer a las mujeres era la función más defendida por Luisa y lo que caracterizará sus acciones futuras dentro del movimiento asociativo de Acción Católica fundado en 1919.

De hecho, durante la década de 1920, fundó una residencia femenina para mujeres que no podían sufragarse sus estudios, según fuentes familiares. Más tarde donó a la Iglesia los terrenos del actual edificio del obispado, en el barrio de Altozano de Alicante, con el fin  de crear un Instituto Femenino de Cultura Religiosa.

Por otra parte, Acción Católica favoreció el activismo político y social de muchas mujeres, entre ellas, de la propia Luisa Gómez de Tortosa quien, en 1936 fue nombrada presidenta de la Confederación de Mujeres Católicas de España, cargo que ocuparía durante 17 años. Desde aquí continuó impulsando el desarrollo de actividades formativas, incluso en 1938, durante la Guerra Civil, Luisa estaba inmersa en la organización de un Curso de Formación Familiar y Especial para mujeres, según la comunicación que mantiene con el Cardenal Primado de España, en ese momento, Isidro Gomá y Tomás.

La implicación de esta mujer en el desarrollo de conferencias, seminarios y cursos formativos fue una constante en su trayectoria como presidenta de Acción Católica y así se refleja en diferentes actas, boletines y misivas.

En el Congreso Eucarístico Diocesano celebrado en Novelda en 1949 (Archivo Municipal de Novelda)

En suma, Luisa Gómez de Tortosa centró su activismo en la defensa de los derechos de las mujeres obreras y en el fomento de la educación femenina desde principios de los años 20 y hasta bien entrada la dictadura en su posición de máxima dirigente de Mujeres de Acción Católica.

Fuentes y bibliografía:

  • Andrés-Gallego, José y Pazos Rodríguez, Antón M. (2007), Antonio Gomá. Documentos de la Guerra Civil, vol. 11 (julio – septiembre 1938), Ed. Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
  • Blasco Herranz, Inmaculada (2003), Paradojas de la Ortodoxia. Política de masas y militancia católica femenina en España (1919 – 1939), Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza.
  • Moreno Seco, Mónica (1999), La Diócesis de Orihuela – Alicante en el franquismo: 1939 – 1975, Alicante, Publicaciones de la Universidad de Alicante.
  • Pastor Verdú, Lourdes (2021), «Luisa Gómez de Tortosa. La acción católica y el compromiso social», en Establier Pérez, Helena y Moreno Seco, Mónica (eds.), Modernas, luchadoras y pioneras. Mujeres alicantinas en la Edad de Plata, Alicante, Universidad de Alicante, pp. 223-252.
  • Pellín Payá, José Luís (2007), «Un edifico, una historia», en Payá Abad, Carmen, Pellín Payá, José Luís y Montes Vega, Belén Irene (Coord.), Modernismo en Novelda. El Centro Cultural Gómez-Tortosa, Novelda, Ed. Ayuntamiento de Novelda.
  • Archivo de la Fundación Jorge Juan. Archivo Familiar Gómez-Tortosa. Libro: Novelda en el 2º Centenario del natalicio de su preclaro hijo JORGE JUAN Y SANTACILIA, 1713 – ENERO – 1913.
  • Archivo de la Universidad Pontificia de Salamanca. Acción Católica Española-Mujeres de Acción Católica (AUPSA, ACE-MAC), 24/1, fols. 57-88.

Autoría: Lourdes Pastor Verdú

María Bautista Pérez de Torres

María Bautista Pérez de Torres nació en Orihuela el 18 de febrero de 1892. Perteneciente a una familia católica y tradicionalista, destacó por su labor humanitaria, religiosa y política en la capital de la Vega Baja.

       María Bautista Pérez de Torres. Fuente: Archivo Municipal de Orihuela (A.M.O) 

 Perteneció a la Congregación de Hijas de María de Orihuela. A finales de marzo de 1936 la Junta de “Damas Margaritas” le confirió el cargo de delegada local de una asociación tradicionalista de mujeres, conocida como Socorro Blanco (en contraposición al Socorro Rojo comunista). Entre sus funciones destacan la comunicación, reparto de víveres y ropas a los presos que se encontraban en la cárcel de San Miguel (actual Seminario de Orihuela) y en el campo de trabajo de Albatera, además de consolarles de su infortunio e infundirles la esperanza del “triunfo nacional”.

                                              Cárcel de San Miguel. Archivo Cánovas Seiquer

El Canónigo Lectoral de la Catedral de Orihuela, D. Elías Abad Navarro, le dedicó una obra titulada “Una heroína orcelitana bajo la Dominación roja”. En dicha obra recoge toda la labor que desempeñó María Bautista, ofreciendo documentos que acreditan el trabajo del Socorro Blanco, con nombres y apellidos de más de una treintena de personas a las que escondió en su casa, de diferentes localidades de la provincia de Alicante como Callosa, Crevillent, Aspe o Elx, y de oficios varios (frailes, sacerdotes o médicos); así como donantes y cantidades que entregaron a la asociación o testimonios de presos agradeciendo su labor “humanitaria”.

“Una heroína orcelitana bajo la dominación roja” de Elías Abad Navarro. (A.M.O)

Testimonio de Ángel García Rogel. Orihuela, 19 diciembre 1939 (A.M.O)

Su casa fue refugio de contrarios al gobierno republicano, además de centro de conspiraciones nacionalistas. María Bautista llevaba las Sagradas Formas a casas de particulares con su sobrina María del Pilar Gil Torres de un año en brazos,  con una cajita disimulando, ya que nadie podía figurarse que la niña pudiera llevarlas.

Fuentes y bibliografía: 

  • Abad Navarro, E. Una heroína orcelitana bajo la dominación roja. Domenech S.A., Valencia
  • Campo de Concentración de Albatera. En: Ayuntamiento de San Isidro (online). Consulta 24 de febrero de 2022. Disponible en:  https://sanisidro.es/turismo/para-visitar/campo-de-concentracion-de-albatera/
  • Castaño, Agustín; Castaño, Ricardo (2011). Orihuela y la Guerra Civil. En: La Orihuela de Miguel Hernández (1910-1942), p. 47
  • Mazón, Antonio J (2021). Campo de Trabajo de San Miguel. En: Oriola vista desde el puente de Rusia (online). Consulta 24 de febrero de 2022. Disponible en: https://oriola-vdpr.es/?p=9772

Autoría: Judit García y Ángela Pérez

María Piniés Roca de Togores

María Piniés Roca de Togores perteneció a una familia tradicionalista de aristócratas oriolanos de la Baronía de la Linde, adheridos a Falange y relacionados con José Antonio Primo de Rivera. 

Debido a la Ley de Defensa de la II República, la cual prohibía la ostentación pública de símbolos religiosos, a finales de enero de 1932 un grupo de oriolanas católicas, encabezado por Piedad Roca de Togores (marquesa de Rubalcava), Mercedes Echavarría Wandosell (marquesa de Arneva), Rosa Roca de Togores, Teresa Pescetto y Dolores Javaloy, entres otras, se reunieron en la Plaza de Caturla, donde se ubicaba el Círculo Tradicionalista de Orihuela, y se dirigieron hacia el Ayuntamiento en busca del alcalde, Lucas Parra, en protesta por la retirada de crucifijos de las escuelas, pero no lo encontraron. 

Esta espontánea manifestación no autorizada fue subiendo de tono y no tardaron en llegar los enfrentamientos con concejales y jornaleros de izquierdas. El Centro de Fomento, la Casa Social Católica y el Centro Tradicionalista fueron clausurados y hombres y mujeres tradicionalistas fueron multados. María Piniés Roca de Togores fue condenada a pagar una multa de 500 pesetas por llevar un crucifijo con lazos de la bandera bicolor. Como se negó a pagar la multa, fue encarcelada durante 15 días en la cárcel de mujeres de Valencia. 

La implicación de las mujeres católicas en Orihuela fue todo un éxito, y el hecho de ir a prisión por defender la cruz se convirtió en un honor para las mujeres católicas. El Día de Alicante recoge que el alcalde de Orihuela se había enfrentado a punta de pistola contra unas católicas. 

Desde la prensa católica no cesaban los llamamientos y elogios a las mujeres católicas por defender los símbolos católicos.  La Lectura Popular recoge las palabras de Lerroux, fundador del Partido Republicano Radical: “¿Es posible admitir la idiotez de los que creen que se extingue un sentimiento religioso persiguiendo al crucifijo? ¡Que se lo pregunten a las buenas mujeres del pueblo oriolano, que se lo pregunten a esas amazonas de Cristo!”

Palacio de la Linde. Colección Sánchez Portas

Fuentes y bibliografía: 

  • El Día, 30-I-1932 
  • Lectura Popular, 15-IV-1932
  • Mazón Albarracín, A. (2010) La II República y la Guerra Civil en Orihuela vistas desde el Puente de Rusia, pp. 100-101

Autoría: Ángela Pérez García 

Antonia Tro Orihuel

Antonia Tro Orihuel nació en Benissa (Alicante). Fue presidenta del “Sindicato de Obreras de Oficios Varios”, conocido popularmente como “Sindicat de l’Agulla”, un sindicato exclusivamente femenino y de carácter católico, compuesto por modistas y cosedoras de Benissa. Antonia Tro fue presidenta de diciembre de 1931 a enero de 1934, hasta que fue sucedida por Antonia Bisquert Rosselló.

Fuente

  • Llopis i Sendra, Robert (2019)  “Biografies de dones de Benissa durant la II República (1931-1939)” Wikidones Benissa 2019 [en línea] Consulta: 09 abril 2022. Disponible en: http://www.ajbenissa.esi/19/BIOS_ES_val.pdf

Autoría: Ángela Pérez García