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Beatriz Aragonés Esquerdo

Vecina y natural de La Vila Joiosa, nació en 1913 en el seno de una de las familias que, aunque en su momento fue de las más importantes del pueblo, había perdido su fortuna debido a malas inversiones.

Por eso, desde joven, Aragonés empezó a trabajar en la trencadora de amet.la, trabajo que compaginaba con la asistencia a las reuniones de las Hijas de María de la parroquia, donde desempeñaba el cargo de celadora. Se casó con Juan Aragonés Moliner.

Vivía cerca del local que ocupaba el Sindicato La Societat, de los trabajadores vileros, lo que le hizo comenzar a interesarse por las novelas y publicaciones que editaban los anarquistas catalanes, y así fue como adoptó esa ideología. Colaboró con algún artículo en La Verdad, la publicación que editaban los anarquistas locales del Grupo Luz.

Fotografía de Beatriz Aragonés Esquerdo. Extraída del libro de Jaume Soler “Des del cantó d’El Mercantil”.

Cuando comenzó la Guerra Civil, se incorporó al comité Local de la CNT-FAI, y se encargó en un inicio de las tareas burocráticas de la Federación Local, hasta que los líderes anarquistas vileros la propusieron para la Secretaría General de la Federación Local de la CNT-FAI.

Al finalizar la Guerra Civil, Aragonés realizó la lista de los compañeros que querían exiliarse con el fin de conseguir los pasaportes. Ella y otros militantes lograron embarcar en el Stanbrook, el último barco que zarpó desde el Alicante republicano, hacia el puerto de Orán, donde a su llegada fueron puestos en cuarentena por las autoridades argelinas.

Aragonés finalmente consiguió cobijo en una casa y pasado un tiempo logró llevar a Orán a su hija Violeta. En Argelia conoció a un hombre con el que se casó de nuevo, ya que su marido había muerto durante la guerra, y cuando se produjo la descolonización de Argelia, los tres se trasladaron a vivir a Francia. Con el fin de la dictadura compró un piso en La Vila y continuó regresando durante algunas temporadas hasta su muerte el 27 de noviembre de 1999.

Bibliografía:

  • Soler Soriano, Jaume. (1995). Des del cantó d’El Mercantil. La Vila Joiosa: Jaume Soler Soriano.

Autoría: Miriam Lucio Castillo

Rosario Botella Vicedo

Rosario Botella Vicedo nació en Hondón de las Nieves el 14 de septiembre de 1919 y posteriormente se trasladó a vivir a Aspe, el municipio vecino al de su ciudad natal.  Trabajó en los sectores textil y de la metalurgia y en la fábrica de armas en la localidad de Novelda, a unos cinco kilómetros de su lugar de residencia.

Antes de la implantación de la dictadura franquista en España pertenecía a la UGT y en los primeros años del régimen se afilió al PCE y a las Juventudes Libertarias. Además, era miembro del Ateneo Libertario, donde incluso llegó a desempeñar el cargo de secretaria. Participó activamente en diversas manifestaciones que se llevaron a cabo durante la guerra donde se exigía abiertamente la muerte de presos de derechas y tuvo un papel fundamental en lo referente a hacer propaganda entre las clases obreras.

Fue acusada de haberse instalado en la casa del industrial Ángel Boronat Sánchez y de utilizar su taller de construcciones eléctricas para llevar a cabo reuniones de las Juventudes Libertarias, y, además, de haber robado diversos artículos, como muebles o joyas. Por ello, en abril de 1939 fue apresada y cuatro meses después pasó a disposición del Juzgado Militar de Novelda. En un primer momento entró en la cárcel de Monóvar y posteriormente, en el mes de diciembre de 1939, fue traslada a la cárcel de Novelda. El 17 de diciembre de ese mismo año quedó en prisión atenuada y un Consejo de Guerra la condenó a seis años y un día de prisión mayor.

 

Bibliografía:

  • García Gandía, José Ramón. La represión en Aspe (1936-1945). La causa Calpena   [en línea]. Alicante:  Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2018.
  • Moreno Sáez, Francisco. Archivo represaliados en Alicante. Disponible en: https://apps.veu.ua.es/archivo_represaliados/records/24734

 

Autoría: Noemí Ríos Hidalgo

Nieves Cerdán Yuste

Nieves Cerdán Yuste nació el 15 de diciembre de 1919 en Aspe y trabajó como sirvienta. Estuvo afiliada a la Unión General de Trabajadores y a las Juventudes Libertarias de Aspe. Marchó al frente de manera voluntaria como miliciana en septiembre de 1936.

Es importante tener en cuenta que la época que le tocó vivir a esta mujer estaba marcada por una gran desigualdad entre los hombres y las mujeres. Si bien ambos podían ser condenados por delitos de carácter político, a las mujeres se las condenaba, además, por no seguir el modelo de conducta establecido por la dictadura franquista. Nieves Cerdán fue una de esas mujeres que, además de ser juzgada por incentivar la rebelión, también fue acusada de adulterio, concretamente de estar separada de su marido y haber tenido un hijo con otro hombre. Fue condenada a ocho años y un día de prisión mayor en el año 1940.

A lo largo de su vida estuvo presa en el Reformatorio de Alicante, en campos de concentración en Novelda y Monóvar y finalmente, mediante la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, fue desterrada, junto con su marido Francisco Hurtado, a Cáceres, concretamente al municipio de Campo Lugar.

 

Bibliografía:

 

Autoría: Noemí Ríos Hidalgo

Antonia Maymón Giménez

Antonia Maymón con su alumnado en Beniaján

 

El final del siglo XIX y principio del XX fue una época de cambio en España, que se encontraba en un momento de transición hacia la modernización. Surgieron nuevas ideologías políticas que versaban sobre la erradicación del tradicionalismo y la mentalidad conservadora. Antonia Maymón destacó en este contexto con su innovadora línea de pensamiento, ya que fue una importante pedagoga racionalista y naturista con una gran actividad política en el movimiento anarquista.

Tuvo la fortuna de poder desarrollar una educación formal, dentro de los convencionalismos de la época y la norma que separaba a los hombres de las mujeres en la enseñanza, y cuando consiguió completar su carrera de magisterio se estableció en Zaragoza, donde contrajo matrimonio con el profesor racionalista Lorenzo Laguna. Se convirtió en una colaboradora activa de la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia, y en su boletín escribió a favor de la renovación pedagógica propuesta por este revolucionario proyecto educativo. A su vez, la maestra tuvo una importante implicación en la prensa local, ya que formó parte del equipo editorial del periódico quincenal Cultura y Acción, fundado en 1910 por el anarquista Manuel Buenacasa.

Su activismo la llevó a participar en las campañas contra la guerra de Marruecos en 1911, lo que dio como resultado su persecución. Durante ese tiempo, encontró refugio en la casa de la propagandista libertaria Teresa Claramunt, quien también fue procesada por los mismos hechos. Finalmente, fue detenida y deportada a Francia, donde falleció prematuramente su esposo. La amnistía general decretada en 1913 permitió el regreso de muchos exiliados, incluyendo a Antonia Maymón, quien a partir de entonces combinó sus constantes colaboraciones en la prensa anarquista con su labor docente en diversas escuelas catalanas.

Durante la dictadura de Primo de Rivera, Maymón fue una escritora prolífica, destacando por sus artículos en La Revista Blanca, una de las principales revistas teóricas del movimiento libertario y anarquista español, donde defendió la elevación de la posición socio-económica de las mujeres, rechazando los cánones de feminidad impuestos por el patriarcado. Además, la maestra tuvo un papel destacado en otra de las corrientes de pensamiento que empezaban a expandirse en la época, el naturismo, una doctrina que preconiza el uso de agentes naturales para el cuidado de la salud y la prevención de enfermedades. Estas ideas se reflejan en diferentes artículos, como por ejemplo los de la revista Ética, dedicados a la educación individual, la filosofía y el arte.

En lo que respecta a su paso por Elda, después de ejercer en Terrassa durante un año académico (1928-1929), Antonia Maymón se trasladó a la ciudad alicantina en primavera para asumir la dirección de la escuela racionalista de la localidad. Este cambio de ubicación fue documentado en un breve artículo de la revista Naturismo, que decía lo siguiente: «Nuestra colaboradora Antonia Maymón, después de ocho días en esta ciudad (Barcelona), se ha trasladado a Elda, en donde fijará su residencia» (nº 109). Durante los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera, Antonia Maymón permaneció en la escuela racionalista de Elda. Esta escuela había surgido a principios de la década de 1920 y recibía apoyo de grupos libertarios asociados a la Federación Local de la CNT-FAI. Con el propósito de fomentar la educación y difundir sus ideales, la escuela se encontraba en el edificio de la CNT, en el primer piso de la calle Menéndez Pelayo, número 11, justo al lado del cuartel de la Guardia Civil. Además de las actividades educativas, el lugar contaba con una amplia sala que también se utilizaba para realizar mítines y celebrar reuniones de los trabajadores. Oara ejemplificar su funcionamiento tenemos este cuadro publicitario:

Alberto Navarro Pastor: «Un nuevo título en la prensa periódica de Elda: Guerra social», Alborada, Elda.

Por otra parte, a la hora de abordar su labor como docente, destacan los testimonios de antiguos alumnos como el de Francisco Santos García (Molina & Agulló; 2014), el cual relata las innovadoras formas de educación que practicaba la maestra, así como la diversidad de edades y la coeducación que permitía la Escuela Racionalista.

Había muy pequeños, de 6 o 7 años, otros mayores de 12 o 13; se practicaba la coeducación («había chicos y chicas»); no existían los castigos físicos («D.ª Antonia no utilizaba castigos, de castigos nada, ninguno, no hubiéramos ido allí») […] y aprendían los valores de solidaridad, pacifismo, respeto y agradecimiento a los luchadores por la libertad”.

En lo que respecta a su actividad política en la Segunda República, Antonia Maymón desarrolló una prolífica producción escrita en la que expresaba sus críticas hacia el sistema republicano. Estos artículos, cargados de actualidad, se transformaban en auténticos reportajes periodísticos, implacables en su evaluación de los primeros meses del Gobierno republicano, y se apartaban un tanto de su estilo reflexivo característico.

Sin embargo, de manera gradual pero constante, las desilusiones por el trato del régimen republicano hacia los trabajadores se propagaban, y junto a ellas, las protestas. Un ejemplo notable de esto tuvo lugar en mayo de 1932 en Elda, donde las manifestaciones condujeron al cierre del sindicato, el ateneo y la escuela racionalista. En ese momento, Maymón ya no se encontraba en Elda, pero la clausura de la escuela que había dirigido hasta hace unos meses y la detención de sus compañeros debieron ser para ella una prueba adicional del aumento de la represión hacia el movimiento obrero, que se mostraba descontento con las acciones del gobierno republicano de Manuel Azaña. Esta situación reflejó, a su vez, una preocupante tendencia en el trato hacia los trabajadores que se veían indefensos ante una situación de crisis económica continuada y el freno de las reformas sociales por parte de los sectores conservadores.

Con el final de la Guerra Civil en 1939 y la victoria del bando sublevado, la represión se institucionalizó mediante la sanción de leyes como la “Ley de Responsabilidades Políticas” o la “Ley de la Supresión de la Masonería y el Comunismo”. En este período, Maymón fue arrestada y condenada a prisión hasta su liberación 1944. Trágicamente, su salud física se deterioró considerablemente debido a su prolongado encarcelamiento. En 1959, falleció en Murcia, habiendo experimentado otro periodo de reclusión que había agravado su frágil estado de salud.

Fuentes y bibliografía:

  • García Maroto, M.ª A. (1996). La mujer en la prensa anarquista. España 1900-1936, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo.
  • Gómez Casas. (1977). Historia de la FAI , Zero.
  • Solà Gussinyer, P. (1976). Las escuelas racionalistas en Catalunya (1909-1939).
  • Iturbe, L. (1997), La mujer en la lucha social, México, Editores Mexicanos Reunidos, 1977.
  • Íñiguez (2001). Esbozo de una enciclopedia histórica del anarquismo español. Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo.
  • Molina Beneyto, P., & Agulló Díaz, C. (2014). Antonia Maymón. Anarquista, maestra, naturista.
  • Navarro, J. (2002). Ateneos y grupos ácratas. Vida y actividad cultural de las asociaciones anarquistas valencianas durante la Segunda República y la Guerra Civil, Valencia. Biblioteca Valenciana.
  • La Revista Blanca [en línea]. Madrid, Biblioteca Nacional de España (Colección: Anarquismo) [consulta: 2 de junio de 2023]. Disponible en web: https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=2790330.
  • Naturismo, n.º 109, abril de 1929, Barcelona.

Autoría: Sergio Arribas Hammoudi

Luisa García

Luisa García, vecina de Alcoy, perteneció a la Federación Local de Juventudes Libertarias de Alicante, participando de manera activa en el movimiento anarquista durante la década de 1930. Durante estos años, intervino en actos públicos de esta organización, y dedicó buena parte de su labor política a la recopilación de reivindicaciones feministas, en pro de la libertad de acción de las mujeres.

Uno de los actos en los que la participación de esta mujer dejó huella en la prensa se relata en el diario Vida nueva, publicado por la CNT y la AIT -en el ejemplar del 17 de febrero de 1928-. El titular principal, ‘Todo por la Guerra’, se dedica en este número al  Congreso de las Juventudes Libertarias, en cuya clausura (celebrada apenas 5 días antes de la publicación, el domingo) tomó parte Luisa García, que intervino como delegada. En el resumen de su discurso, se apunta el deseo de la autora por dedicar el congreso a los “hermanos caídos en la lucha y a los compañeros que trabajan por lograr una sociedad justa”, y la necesidad de incorporar a las mujeres al movimiento libertario.

Junto a ello, Luisa García se dedicó a la publicación de artículos de prensa en diarios de corte anarquista como Tierra y Libertad -editado en Barcelona-, en los que recogió reivindicaciones políticas que compartía con otras mujeres obreras, relacionadas, por ejemplo, con la abolición de la pena de muerte. En el número 169 de Agosto de 1934, se reproduce el artículo ¡La mujer española debe levantarse contra la pena de muerte!, en el que la autora hace una crítica al gobierno de la República por consentir la continuidad de la pena de muerte, práctica que condena por considerarla cruel e ineficaz para acabar con la delincuencia. En su lugar, Luisa García apela a la educación y la cultura como un derecho que debe estar al alcance de toda la población, y a la garantía de las necesidades básicas de toda la sociedad como verdaderos métodos efectivos para lograr este objetivo.

“Las mujeres proletarias de España juntan sus voces de protesta, (…) y piden que también ahora se suprima la pena de muerte. Lo piden por ellas: lo piden por sus hijos, ¡por la humanidad!, y lo piden también por la honra de esta época que se llama civilizada.”

 

 

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Fuentes y bibliografía:

  • Moreno Seco, Mónica: María Nomdedéu. Diccionari Biogràfic de Dones. Biografía nº 999. Xarxa Vives d’universitats. 2010. Disponible en: https://dbd.vives.org/bio.php.
  • Tierra y Libertad. Seminario Anarquista. Barcelona. Nª 169. Agosto, 1934.
  • Vida nueva. Órgano de la Federación Local de Sindicatos Únicos de Tarrassa. Nº 414. 17-II-1938.

Autoría: María José Gómez Megías

Dolores Marcos Martínez

Fuente: Archivo de la Democracia

Conocida como Lolita, Dolores Marcos nació el 29 de marzo de 1920 en Petrer. Fue secretaria de las Juventudes Libertarias y del Sindicato de la Piel de la CNT en Petrer.

Aparadora de profesión, trabajó en la fábrica de calzado Luvi y durante la Guerra Civil se dedicó a producir ropa de abrigo para los combatientes del Ejército Popular en la fábrica de El Molinet. 

Como afiliada a las JJLL intervino en la creación de una biblioteca y participó en obras de teatro desarrolladas por la organización.

Hacia el final de la guerra, el gobierno republicano se trasladó a la finca El Poblet de Petrer, el último lugar donde se celebraron consejos de ministros antes de que partieran al exilio. En uno de estos consejos Dolores Marcos consiguió un pasaporte expedido el 10 de marzo de 1939 que le autorizaba a abandonar España. Así, al acabar la guerra, con el número de pasajera 2161, Marcos pudo salir del país desde el puerto de Alicante en el barco Stanbrook el 28 de marzo de 1939.

Con 19 años, llegó a Orán, y esperó en el barco durante semanas la llegada de su pareja, Adrián Torregrosa. Ambos fueron internados en la prisión civil de Orán, donde pasaron siete meses, hasta salir de ella en noviembre de 1939.

Dolores Marcos y su pareja Adrián Torregrosa. Fuente: Archivo de la Democracia

En la ciudad, trabajaron como conserjes en algunas casas, y en 1946 se trasladaron a Casablanca, donde ella se dedicó al cuidado de su hijo Helios mientras Torregrosa trabajaba como zapatero y ayudante en una fábrica de cerillas.

Tras la muerte de Francisco Franco en 1976 volvieron a Petrer, después de casi 40 años de exilio. 

Fuentes y bibliografía:

Autoría: Desirée Martínez Sánchez

Josefa Soriano Beltrán

Fuente: Revista Festa 2014

Afiliada a la rama juvenil de la CNT, a las Juventudes Libertarias JLL y a la organización Mujeres Libres, Josefa Soriano Beltrán fue la segunda mujer que ocupó un cargo político en el ayuntamiento de Petrer como consejera en el año 1938.

Nacida en Yecla el año 1911, fruto del matrimonio entre Ramón Soriano Alarcón y Ángela Beltrán de la Fuente, se trasladó durante los años treinta a Petrer junto a su familia. Desde joven, comenzó a trabajar como aparadora en una de las fábricas más importantes del pueblo, Calzados Luvi.

Sección de aparado de la fábrica Luvi en Petrer. Fuente: Petreraldia.com

Durante la Guerra Civil, Soriano fue elegida para formar parte del consejo de control de la fábrica en la que trabajaba y se afilió a Mujeres Libres, asistiendo al Pleno Regional de Mujeres Libres en mayo de 1938 en Valencia, donde se trataron temas como la liberación de la mujer, la educación sexual, el aborto y el divorcio… También, como integrante de las JJLL, participó activamente en la creación de escuelas y bibliotecas. 

El 9 de octubre de 1938 se convirtió en la segunda mujer en ocupar el cargo de consejera municipal, solo antes ocupado por su hermana María Soriano Beltrán.

 Fuente: Revista Festa 2014

Con la guerra llegando a su fin y la inminente victoria del ejército franquista, muchas personas comenzaron a huir al exilio. A finales de marzo de 1939 Josefa se encontraba en Valencia junto a su marido. 

Ambos llegaron a Alicante el 29 de marzo y esperaron la llegada de barcos que nunca se presentaron. Unos días después, Soriano fue detenida y llevada a un cine cines en Alicante que se habilitó como cárcel. Fue acusada de estar afiliada a la CNT y a las JJLL, ser consejera del ayuntamiento y formar parte del comité de la fábrica. 

Por todo ello fue condenada a 12 años de prisión en el consejo de guerra de Elda el 20 de octubre de 1939. En 1943, a los 4 años, consiguió salir de la cárcel, pero fue condenada a destierro en Castellón.

Al acabar el destierro se trasladó a vivir a Villena. Allí, fue madre de tres hijos y se dedicó al cuidado de su familia, sus padres y su casa, y no volvió a participar en política durante el resto de su vida.

Josefa Soriano Beltrán murió el 7 de agosto de 1997, con 86 años.

Fuentes y bibliografía: 

Autoría: Desirée Martínez Sánchez

María Soriano Beltrán

María Soriano (izquierda) en la década de los 40. Fuente: Revista Festa 2014

María Soriano Beltrán fue la primera mujer que ocupó un cargo político en el ayuntamiento de Petrer como concejala en el año 1938. Además, estuvo afiliada a la rama juvenil de la CNT, a las Juventudes Libertarias (JJLL) y al Socorro Rojo Internacional (SRI).

Hija de Ramón Soriano Alarcón y Ángela Beltrán de la Fuente, María Soriano nació en Yecla en el año 1917 y vivió la mayor parte de su vida en Petrer, tras trasladarse allí junto a sus padres y su hermana Josefa Soriano, durante los años treinta. Desde muy joven trabajó en la sección de aparado de la fábrica Calzados Luvi, una de las mayores empresas del pueblo.

Durante la Guerra Civil, Soriano fue nombrada consejera municipal en representación de la CNT el 20 de mayo de 1938, quedando a su cargo la gestión de la Policía Urbana y Rural. 

María Soriano Beltrán (izquierda) junto a dos amigos en Villena. Fuente: Revista Festa 

Al final de la guerra Soriano se encontraba en Yecla recogiendo alimentos para su familia y decidió quedarse allí para evitar represalias, pero poco tiempo después tuvo que volver a Petrer para enfrentarse a la denuncia de un vecino que le acusó de ser consejera del Ayuntamiento y de pertenecer a la CNT, a las JJLL y al SRI. 

El 20 de octubre de 1939 fue condenada a 6 años y un día de prisión en la cárcel de mujeres de Alicante, aunque consiguió salir dos años antes. Después se fue a vivir junto a su hermana a Villena, encontró trabajo de zapatera y no volvió a participar activamente en política.

Calle renombrada simbólicamente dedicada a María y Josefa Soriano Beltrán. Fuente: Preteraldia.com

María Soriano falleció el 15 de febrero de 2005 a los 88 años.

Fuentes y bibliografía: 

Autoría: Desirée Martínez Sánchez

Mujeres Libres

La agrupación de Mujeres Libres fue una organización anarquista y feminista que operó en el ámbito nacional desde su aparición en abril de 1936 y se circunscribió al territorio republicano tras el estallido de la Guerra Civil; contó con más de veinte mil mujeres en sus filas. Surgió a partir del debate sobre la cuestión femenina, con el auge de estas asociaciones y la toma de conciencia de las mujeres en los años treinta, lo que supuso una ruptura entre la teoría libertaria y la puesta en práctica de sus ideales, sumándose a ello la marginación de las reivindicaciones de las mujeres dentro del movimiento anarquista. Para la difusión de sus ideas y objetivos se fundó la revista Mujeres Libres, publicada entre abril de 1936 y otoño de 1938, en la que se trataban temas vinculados a las mujeres desde el punto de vista libertario.

Cubierta de la revista Mujeres Libres (núm. 6, febrero de 1937)

La estructura de Mujeres Libres quedó fijada en el primer Congreso Nacional celebrado en agosto de 1937 en Valencia, que contó con la presencia de dos grupos alicantinos (Alcoy y Elda). Dicha estructura se basó en agrupaciones locales, provinciales y regionales que respondían ante el Comité Nacional. Todas ellas se encargaron de actividades propagandísticas y educativas para alfabetizar y formar a las mujeres, así como de la incorporación de las mujeres a la producción y la ayuda a los combatientes en el frente con la confección de todo tipo de ropas.

Ruta Confederal, núm. 21, 18/12/1937

En la provincia de Alicante se establecieron agrupaciones locales en Alcoy, Alicante, Cocentaina, Elche, Elda, Monóvar, Petrel, San Vicente del Raspeig y Villena. En la revista Mujeres Libres hay menciones a varias agrupaciones de la provincia de Alicante en las que destacan las campañas de propaganda y agitación mediante conferencias y mítines y la creación de nuevas agrupaciones.

Las mujeres que integraban la organización luchaban contra la triple opresión que sufrían por el sometimiento del trabajo, la ignorancia y por ser mujeres. Para las anarquistas el trabajo tenía que garantizarse a las mujeres para su subsistencia e independencia y, al mismo tiempo, como medio para ganar la guerra. Desde Mujeres Libres se manifestó la necesidad de incorporar a las mujeres al trabajo y de ocupar los puestos que los hombres dejaban al marchar al frente ante la falta de mano de obra. Combatieron también la visión tradicional que se tenía sobre las mujeres como encargadas de las labores del hogar y como madres, cuyos objetivos eran dar a luz y criar a sus hijos e hijas. A pesar de la defensa de una igualdad entre mujeres y hombres en el mundo anarquista, algunos militantes libertarios en ocasiones se mostraron reacios a la actividad de Mujeres Libres y, de hecho, la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) se negó a reconocer a la organización.

Cartel de Mujeres Libres (1937)

En la provincia de Alicante las diferentes asociaciones femeninas de la época intentaron unirse contra el enemigo común que representaba el bando sublevado. Algunos ejemplos de unidad se aprecian en conferencias y celebraciones como el XX Aniversario de la Unión Soviética de 1937 y el acto del Teatro Principal de Alicante de 1938, a los que acudieron la Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA), Unión de Muchachas, Izquierda Republicana Femenina y Mujeres Libres. Ese último año también hubo un acercamiento importante en la ciudad de Alcoy entre Unión de Muchachas, AMA y Mujeres Libres, destacando el caso de estas dos últimas organizaciones, que se manifestaron conjuntamente por la unidad y la defensa de las mujeres y niños que sufrían los estragos de la guerra.

Mujeres Libres también mantuvo relaciones con organizaciones del movimiento anarquista, ejemplo de ello es el apoyo brindado por la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), que celebró mítines en los que llamaba a las mujeres para que se afiliaran a la agrupación femenina. Por otro lado, las relaciones con la CNT y la Federación Anarquista Ibérica (FAI) fueron cercanas, aunque no siempre favorables a las mujeres anarquistas y, en ocasiones, algunas de sus demandas quedaban eclipsadas por los intereses generales del movimiento. A finales de 1938 se convocó el Pleno Provincial de Locales y Comarcales de Levante, en el que la representante del Comité Provincial de Alicante de Mujeres Libres, María Nomdedéu, planteó que su agrupación se convirtiera en una de las principales junto a la CNT, la FAI y la FIJL, pero su propuesta fue rechazada y quedó como organización auxiliar, al considerarse que el reconocimiento pleno de Mujeres Libres supondría la separación de las mujeres de la lucha obrera.

Fuentes y bibliografía:

Autoría: Simón Fernández Cinnante

Concepción Cerdá

Concepción Cerdá nació en Alcoi en 1917 y fue una militante anarquista miembro de las Juventudes Libertarias de dicha localidad. En el año 1938 alcanzó el cargo de Secretaria femenina dentro de la organización y colaboró en Ruta Confederal, órgano de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En uno de sus artículos, titulado “Juventud” (Ruta Confederal, núm. 16, 13/10/1937), exalta los valores juveniles desde la óptica libertaria y hace un llamamiento a este sector de la población para que se organice contra toda imposición y continúe confrontando al enemigo en la guerra.

Ruta Confederal, núm. 16, 13/10/1937

En “Las muchachas libertarias dan el ejemplo de su laboriosidad” (Ruta Confederal, núm. 25, 15/01/1938), habla de la fundación de la Sección Femenina de las Juventudes Libertarias y de la importancia de la unidad con los hombres para unir fuerzas en su lucha por unos ideales de libertad e igualdad entre hombres y mujeres.

Aparece también en la novela autobiográfica Prisioneros de guerra de Vicente Belmonte Botella, en la que se menciona a Concepción Cerdá cuando se habla de los últimos días de la Guerra Civil, situándola en el puerto de Alicante el día 28 de marzo de 1939, del que no pudo salir, su internamiento en el campo de concentración de “Los Almendros” junto a varias mujeres y el dolor por la muerte de su compañero sentimental Silvestre Picó.

Consiguió huir a Francia y durante su exilio continuó redactando artículos para las publicaciones de corte anarquista Boletín Ródano-Alpes y Espoir, editadas en este país. Los artículos fueron publicados bajo el nombre de Conchita Cerdá.

Espoir, núm. 16, 22/04/1962

Fuentes y bibliografía:

  • Belmonte Botella, V. (2007). Prisioneros de guerra. Centre d’Estudis Locals del Vinalopó.
  • Beneito Lloris, Á., Moreno Sáez, F., & Santonja Cardona, J. L. (2017). Tiempo de sombras: la represión en Alcoi desde la Guerra Civil a los años 70. Alcoi: Ajuntament d’Alcoi, p. 363.
  • Ruta Confederal, 1937-1938

Autoría: Simón Fernández Cinnante