Rosario Botella Vicedo nació en Hondón de las Nieves el 14 de septiembre de 1919 y posteriormente se trasladó a vivir a Aspe, el municipio vecino al de su ciudad natal. Trabajó en los sectores textil y de la metalurgia y en la fábrica de armas en la localidad de Novelda, a unos cinco kilómetros de su lugar de residencia.
Antes de la implantación de la dictadura franquista en España pertenecía a la UGT y en los primeros años del régimen se afilió al PCE y a las Juventudes Libertarias. Además, era miembro del Ateneo Libertario, donde incluso llegó a desempeñar el cargo de secretaria. Participó activamente en diversas manifestaciones que se llevaron a cabo durante la guerra donde se exigía abiertamente la muerte de presos de derechas y tuvo un papel fundamental en lo referente a hacer propaganda entre las clases obreras.
Fue acusada de haberse instalado en la casa del industrial Ángel Boronat Sánchez y de utilizar su taller de construcciones eléctricas para llevar a cabo reuniones de las Juventudes Libertarias, y, además, de haber robado diversos artículos, como muebles o joyas. Por ello, en abril de 1939 fue apresada y cuatro meses después pasó a disposición del Juzgado Militar de Novelda. En un primer momento entró en la cárcel de Monóvar y posteriormente, en el mes de diciembre de 1939, fue traslada a la cárcel de Novelda. El 17 de diciembre de ese mismo año quedó en prisión atenuada y un Consejo de Guerra la condenó a seis años y un día de prisión mayor.
Bibliografía:
García Gandía, José Ramón. La represión en Aspe (1936-1945). La causa Calpena [en línea]. Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2018.
Josefina Ferrándiz Casares nació en Alicante el 17 de octubre de 1909 y falleció en la misma ciudad a la edad de 90 años. A los cuatro años empezó su educación primaria en la Escuela Aneja de Alicante y a los catorce continuó sus estudios en la Escuela del Magisterio, localizada también en su ciudad natal. Tras finalizar su carrera y haber realizado algunos cursillos formativos, de los cuales destaca “Iniciación de Puericultura”, empezó a trabajar como maestra interna en la Escuela Mixta de Daimez en Elche. A lo largo de su vida también ejerció como maestra en otras escuelas, como pueden ser la Escuela Graduada en Jijona (donde trabajó en la sección de parvulario), la Escuela Unitaria de la Partida “La Ermita de San Antonio” en Villajoyosa o en la Escuela Graduada de Elda.
En lo referente a esta última, Josefina Ferrándiz fue destinada al Grupo Escolar Emilio Escolar y ejerció de maestra desde el año 1932 al 1934, coincidiendo con las dos primeras promociones de la escuela. Es precisamente en ese momento y desde ese lugar que impulsó la colonia escolar eldense en Santa Pola (ya había sido maestra en otras colonias escolares, como es el caso de Alcoleja, Benejama, Castalla o Biar), además de la creación del periódico Pensamiento Escolar, un periódico escolar que es todavía hoy día un tesoro documental de la pedagogía escolar en la ciudad de Elda.
Periódico “Pensamiento Escolar”
Fuente: Real Asociación Española de Cronistas Oficiales
Sobre las colonias escolares, cabe destacar que fueron instituciones de enseñanza que se crearon con una doble finalidad: pedagógica y social. Se originaron en Suiza en 1876 y desde allí se fueron extendiendo por todo el continente europeo. En España, la primera colonia escolar se organizó en 1887 en San Vicente de la Barquera (Cantabria). Solo seis años después, se formó la primera en la Comunidad Valenciana, concretamente en Cabañal, y la primera de la provincia de Alicante se organizó en 1914. Como podemos observar, la puesta en marcha de este tipo de iniciativas en España fue bastante temprana.
Sin embargo, el momento en el que gozaron de mayor popularidad fue durante la Segunda República. En Alicante, diversas instituciones públicas y privadas mostraron un gran interés en ellas, y recibían no solo recibían subvenciones estatales y municipales, sino también donaciones particulares.
Existían colonias públicas, donde acudían alumnos y alumnas provenientes de escuelas públicas, privadas, de sindicatos o centros de enseñanza profesional, y colonias privadas, donde solo acudían alumnos y alumnas que estudiaban en escuelas católicas.
Las colonias ofrecían una educación distinta a la tradicional, basada en los nuevos métodos de enseñanza activa, el contacto con la naturaleza y el fomento de habilidades artísticas. Eran lugares de aprendizaje y crecimiento personal, pero sin la rigidez disciplinaria de la escuela tradicional. Aquí los niños y las niñas no tenían demasiadas actividades estrictamente académicas, sino que estaban en un lugar que les permitía salir de la rutina de las aulas y experimentar nuevas situaciones y retos mediante juegos, actividades artísticas, educación física, talleres y excursiones (las colonias estaban orientadas tanto en entornos de montaña como de mar para que los niños y niñas pudieran conocer compañeros de otros lugares, lo que enriquecía su visión del mundo y les permitía formar nuevas amistades). Es por ello que muchos niños y niñas deseaban acudir a las colonias y por este motivo organizarlas no era una tarea sencilla, debido a esa gran demanda.
Durante la Guerra Civil también se establecieron numerosas colonias en la provincia de Alicante, cuyo propósito era brindar atención a los niños y niñas provenientes de las zonas próximas al frente de batalla y proporcionarles enseñanza, alimentación y alojamiento en un entorno seguro y protegido.
Las colonias escolares desempeñaron un papel fundamental en el ámbito educativo durante los años de la guerra, pues con ésta llegó también la revolución, y en la parte de los revolucionarios, volvió a tomar vigencia el proyecto republicano y se hizo un gran esfuerzo contra el analfabetismo, y mediante los nuevos métodos de enseñanza que fueron implantados que nos permiten hablar de una verdadera renovación en el ámbito pedagógico.
Fuente: Fondo documental Josefina Ferrándiz Casares. Universidad de Alicante. Blogs.ua
Volviendo a Josefina Ferrándiz, y para finalizar, cabe destacar que en 1964 le fue concedido el premio “Álvarez” por su libro Rocío:Formación y Caridad.
Actualmente es una de las mujeres ilustres que darán nombre a algunas calles de Elda que hasta el momento tenían nombres relacionados con personajes franquistas. Concretamente, Josefina Ferrándiz sustituirá a la calle Brunete.
Fuente: Archivo de la Universidad de Alicante. Fondo documental Josefina Ferrándiz Casares [20 de diciembre de 2012]. Disponible en: JF 10 BIS, Estudios y vida profesional.
Fuentes y bibliografía:
Archivo de la Universidad de Alicante. Fondo documental Josefina Ferrándiz Casares [20 de diciembre de 2012]. Disponible en: JF10BIS, Escritos personales.
Crego Navarro, Rosalía (1989). Las colonias escolares durante la Guerra Civil (1936-1939). Espacio, Tiempo y Forma (UNED) (pp. 299-328)
MORENO SECO, Mónica. (1995). Conflicto educativo y secularización en Alicante durante la II República (1931-1936). Institut de Cultura Juan Gil-Albert. Diputació Provincial d’Alacant.
SEGURA HERRERO, Gabriel. Josefina Ferrándiz, otra deuda pendiente de Elda. Real Asociación Española de Cronistas Oficiales. Disponible en: https://www.cronistasoficiales.com/?p=117112
El 12 de abril de 1931 tuvieron lugar las elecciones municipales que dieron paso a la Segunda República española (1931-1936). En este nuevo período se llevaron a cabo transformaciones en diversos ámbitos (político, social, administrativo, legislativo…). En lo referente a la política, en este momento las mujeres consiguieron una presencia y participación que antes no se les permitía tener, entre otros motivos, gracias a que consiguieron el derecho a voto en 1931. Ya desde la dictadura de Primo de Rivera hubo mujeres en los gobiernos locales, y con el estallido de la Guerra Civil (1936-1939), las mujeres siguieron participando activamente y ostentando cargos públicos a nivel local. Una de estas mujeres fue Celia Valls.
Celia Valls Pastor nació en la localidad alicantina de Alcoy en el año 1901 y murió en la ciudad de Alicante a la edad de 87 años. En los primeros momentos de la guerra, en el bando republicano los ayuntamientos pasaron a ser sustituidos por Consejos Municipales, que quedaron en manos de partidos y sindicatos de izquierda. Un ejemplo lo encontramos en Alicante, donde el 29 de septiembre de 1936 el Ayuntamiento transfirió sus competencias al Gobernador Civil y se creó uno de los citados Consejos Municipales. Celia Valls, sindicalista y afiliada al PSOE, fue la primera mujer que obtuvo un puesto dentro de dicho consejo, puesto que le fue asignado directamente por el Gobernador Civil. Concretamente, asumió el cargo en las concejalías de Instrucción Pública, Beneficencia y Sanidad y también actuó como representante de la UGT.
Noticia del periódico El Día del 29 de septiembre de 1936 en el que se menciona la entrada de Celia Valls en el Consejo.
Fuente: Asociación Cultural Alicante Vivo
No podemos negar que Celia Valls y los cargos que desempeñó en el contexto de la Guerra Civil en España son un claro reflejo de cómo las mujeres tenían un fuerte protagonismo en los espacios públicos, si bien es cierto que, a pesar de que, tras su dimisión el 7 de diciembre de 1936, posteriormente los concejales que se fueron sucediendo siempre fueron hombres, con la excepción de Aurora Fernández García, otra mujer, la que la sustituyó en el cargo de concejala de Instrucción Pública, Beneficencia y Sanidad.
En cualquier caso, no podemos olvidar que, como hemos mencionado anteriormente, Celia Valls desempeñó sus cargos políticos durante la guerra, y actualmente no nos han llegado datos ni documentos oficiales sobre muchas mujeres que, como ella, participaron activamente en la vida pública durante esos años.
En 2018, por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, algunas calles del barrio del Pla del Bon Repós en la ciudad de Alicante cuyos nombres tenían relación con la época franquista española, cambiaron su nombre y fueron sustituidos por personajes a quienes se quería homenajear, dando especial importancia a personajes femeninos. La calle Valero Bermejo, por ejemplo, fue sustituida por Calle Celia Valls.
Placa de la calle que lleva el nombre de Celia Valls en el barrio del Pla del Bon Repós en Alicante
Nieves Cerdán Yuste nació el 15 de diciembre de 1919 en Aspe y trabajó como sirvienta. Estuvo afiliada a la Unión General de Trabajadores y a las Juventudes Libertarias de Aspe. Marchó al frente de manera voluntaria como miliciana en septiembre de 1936.
Es importante tener en cuenta que la época que le tocó vivir a esta mujer estaba marcada por una gran desigualdad entre los hombres y las mujeres. Si bien ambos podían ser condenados por delitos de carácter político, a las mujeres se las condenaba, además, por no seguir el modelo de conducta establecido por la dictadura franquista. Nieves Cerdán fue una de esas mujeres que, además de ser juzgada por incentivar la rebelión, también fue acusada de adulterio, concretamente de estar separada de su marido y haber tenido un hijo con otro hombre. Fue condenada a ocho años y un día de prisión mayor en el año 1940.
A lo largo de su vida estuvo presa en el Reformatorio de Alicante, en campos de concentración en Novelda y Monóvar y finalmente, mediante la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, fue desterrada, junto con su marido Francisco Hurtado, a Cáceres, concretamente al municipio de Campo Lugar.
Nació el 28 de junio de 1908 en la localidad noruega de Moss. Cursó estudios de Asistencia Social en Oslo y desde joven contactó con organizaciones pacifistas y progresistas, ingresando en el partido de izquierda Mot Dag. En 1934 se casó con Kristian Gleditsch, secretario del Comité Noruego de Ayuda a España. Ambos se implicaron en la solidaridad con la población civil española que sufría las consecuencias de la Guerra Civil, recaudando dinero en Noruega.
Haslund viajó a Alcoi en abril de 1937, para colaborar con la creación del Hospital Sueco-Noruego. Allí se encargó de la contabilidad del centro. También montó una biblioteca en el hospital y organizó clases de alfabetización, además de cursos de formación sanitaria, y fundó un pequeño orfanato.
Más adelante fue responsable de los centros creados por el Comité Noruego de Ayuda a los Niños, entre los que destacaron dos orfanatos y un hospital infantil en Oliva. La Oficina Internacional para la Infancia, con sede en París, le hará responsable de la distribución de alimentos y medicinas entre 300 orfanatos próximos a Madrid y Valencia. Una colonia infantil para niños y niñas refugiados situada en Biar fue denominada “Colonia Nini” en su honor.
Tras el final de la Guerra Civil, Haslund colaboró desde París en la atención a las personas refugiadas que huían de España. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se exilió a Londres junto con su esposo.
El resto de su vida continuó implicada en la atención a la infancia, en defensa de los derechos de las mujeres y en actividades pacifistas. En 1991 se le concedió el premio Humanistprisen en reconocimiento a su labor. Murió en 1996.
Bibliografía:
Beneito Lloris, Àngel (2004). El Hospital Sueco Noruego de Alcoi durante la Guerra Civil española, Alcoi. Visual, pp. 97-103.
Nació en 1903 en Hedemora (Suecia). Entre 1926 y 1928 fue preceptora de una familia sueca en Madrid, donde aprendió español. Se formó como puericultura en Estocolmo, finalizando sus estudios en 1929, y a partir de entonces trabajó en diferentes localidades de su país atendiendo niños y niñas.
Fue directora del Hogar Sueco para Niños de Denia entre el verano de 1937 y septiembre de 1938. El centro se enmarca en las iniciativas de ayuda humanitaria desplegadas por partidos, sindicatos y organizaciones progresistas suecos. Esta labor de solidaridad, muchas veces coordinada por el Comité Sueco-Noruego de Ayuda a España, se plasmó en la apertura del Hospital Sueco-Noruego de Alcoi, el envío de ropa, alimentos y material sanitario para la población civil o la creación de hogares infantiles en Francia y España. El de Denia fue iniciativa del Comité Sueco de Mujeres, en una finca cedida por las autoridades municipales de la localidad y con material enviado desde Suecia. Se inauguró en agosto de 1937 y funcionó hasta julio de 1939. Tenía capacidad para albergar a 90-100 niños y niñas, entre 4 y 10 años.
Archivo de Magnhild Olsson (Beneito et al., 2022: 332)
En el Hogar, Magnhild Olsson coordinó el trabajo de otras tres profesionales suecas (la profesora de educación física Kerstin Palmér, la enfermera Eola Hansson y la gobernanta Frida Hylander), del médico sueco Harald Nyström, de tres maestras españolas (Pilar Torcida, Teodora Domínguez y María Concepción Marinas), además del personal local, compuesto por cocineras, criadas, costureras, jardineros, etc.
Archivo de Magnhild Olsson (Beneito et al., 2022: 32)
Esta experiencia fue recogida en el diario que Olsson escribió durante su estancia en Denia, con pasajes como el siguiente: “¿Qué traerá el año nuevo? Para España y para nosotros. Que traiga paz, felicidad y alegría después de tanto sufrimiento”, de 1 de enero de 1938 (Beneito et al, 2022: 175).
Archivo de Magnhild Olsson (Beneito et al., 2022: cubierta)
Durante la Segunda Guerra Mundial, Olsson trabajó en la acogida de mujeres, niñas y niños finlandeses en Suecia. Mantuvo el contacto epistolar con las y los acogidos en el Hogar de Denia y sus familiares, y en 1952 viajó a Madrid, donde se reunió con varios de aquellos niños y niñas. Trabajó en el bienestar infantil hasta su jubilación en 1969. También era integrante de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad. Murió en 1996.
Bibliografía:
Beneito Lloris, Àngel; Myklebust, Jon Olav y Swan, Alan (2022). L’”Hogar Sueco para Niños” de Dénia durant la Guerra Civil. El diari de Magnhild Olsson, Ajuntament de Dénia- Institut d’Estudis Comarcals de la Marina Alta, Denia.
El final del siglo XIX y principio del XX fue una época de cambio en España, que se encontraba en un momento de transición hacia la modernización. Surgieron nuevas ideologías políticas que versaban sobre la erradicación del tradicionalismo y la mentalidad conservadora. Antonia Maymón destacó en este contexto con su innovadora línea de pensamiento, ya que fue una importante pedagoga racionalista y naturista con una gran actividad política en el movimiento anarquista.
Tuvo la fortuna de poder desarrollar una educación formal, dentro de los convencionalismos de la época y la norma que separaba a los hombres de las mujeres en la enseñanza, y cuando consiguió completar su carrera de magisterio se estableció en Zaragoza, donde contrajo matrimonio con el profesor racionalista Lorenzo Laguna. Se convirtió en una colaboradora activa de la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia, y en su boletín escribió a favor de la renovación pedagógica propuesta por este revolucionario proyecto educativo. A su vez, la maestra tuvo una importante implicación en la prensa local, ya que formó parte del equipo editorial del periódico quincenal Cultura y Acción, fundado en 1910 por el anarquista Manuel Buenacasa.
Su activismo la llevó a participar en las campañas contra la guerra de Marruecos en 1911, lo que dio como resultado su persecución. Durante ese tiempo, encontró refugio en la casa de la propagandista libertaria Teresa Claramunt, quien también fue procesada por los mismos hechos. Finalmente, fue detenida y deportada a Francia, donde falleció prematuramente su esposo. La amnistía general decretada en 1913 permitió el regreso de muchos exiliados, incluyendo a Antonia Maymón, quien a partir de entonces combinó sus constantes colaboraciones en la prensa anarquista con su labor docente en diversas escuelas catalanas.
Durante la dictadura de Primo de Rivera, Maymón fue una escritora prolífica, destacando por sus artículos en La Revista Blanca, una de las principales revistas teóricas del movimiento libertario y anarquista español, donde defendió la elevación de la posición socio-económica de las mujeres, rechazando los cánones de feminidad impuestos por el patriarcado. Además, la maestra tuvo un papel destacado en otra de las corrientes de pensamiento que empezaban a expandirse en la época, el naturismo, una doctrina que preconiza el uso de agentes naturales para el cuidado de la salud y la prevención de enfermedades. Estas ideas se reflejan en diferentes artículos, como por ejemplo los de la revista Ética, dedicados a la educación individual, la filosofía y el arte.
En lo que respecta a su paso por Elda, después de ejercer en Terrassa durante un año académico (1928-1929), Antonia Maymón se trasladó a la ciudad alicantina en primavera para asumir la dirección de la escuela racionalista de la localidad. Este cambio de ubicación fue documentado en un breve artículo de la revista Naturismo, que decía lo siguiente: «Nuestra colaboradora Antonia Maymón, después de ocho días en esta ciudad (Barcelona), se ha trasladado a Elda, en donde fijará su residencia» (nº 109). Durante los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera, Antonia Maymón permaneció en la escuela racionalista de Elda. Esta escuela había surgido a principios de la década de 1920 y recibía apoyo de grupos libertarios asociados a la Federación Local de la CNT-FAI. Con el propósito de fomentar la educación y difundir sus ideales, la escuela se encontraba en el edificio de la CNT, en el primer piso de la calle Menéndez Pelayo, número 11, justo al lado del cuartel de la Guardia Civil. Además de las actividades educativas, el lugar contaba con una amplia sala que también se utilizaba para realizar mítines y celebrar reuniones de los trabajadores. Oara ejemplificar su funcionamiento tenemos este cuadro publicitario:
Alberto Navarro Pastor: «Un nuevo título en la prensa periódica de Elda: Guerra social», Alborada, Elda.
Por otra parte, a la hora de abordar su labor como docente, destacan los testimonios de antiguos alumnos como el de Francisco Santos García (Molina & Agulló; 2014), el cual relata las innovadoras formas de educación que practicaba la maestra, así como la diversidad de edades y la coeducación que permitía la Escuela Racionalista.
“Había muy pequeños, de 6 o 7 años, otros mayores de 12 o 13; se practicaba la coeducación («había chicos y chicas»); no existían los castigos físicos («D.ª Antonia no utilizaba castigos, de castigos nada, ninguno, no hubiéramos ido allí») […] y aprendían los valores de solidaridad, pacifismo, respeto y agradecimiento a los luchadores por la libertad”.
En lo que respecta a su actividad política en la Segunda República, Antonia Maymón desarrolló una prolífica producción escrita en la que expresaba sus críticas hacia el sistema republicano. Estos artículos, cargados de actualidad, se transformaban en auténticos reportajes periodísticos, implacables en su evaluación de los primeros meses del Gobierno republicano, y se apartaban un tanto de su estilo reflexivo característico.
Sin embargo, de manera gradual pero constante, las desilusiones por el trato del régimen republicano hacia los trabajadores se propagaban, y junto a ellas, las protestas. Un ejemplo notable de esto tuvo lugar en mayo de 1932 en Elda, donde las manifestaciones condujeron al cierre del sindicato, el ateneo y la escuela racionalista. En ese momento, Maymón ya no se encontraba en Elda, pero la clausura de la escuela que había dirigido hasta hace unos meses y la detención de sus compañeros debieron ser para ella una prueba adicional del aumento de la represión hacia el movimiento obrero, que se mostraba descontento con las acciones del gobierno republicano de Manuel Azaña. Esta situación reflejó, a su vez, una preocupante tendencia en el trato hacia los trabajadores que se veían indefensos ante una situación de crisis económica continuada y el freno de las reformas sociales por parte de los sectores conservadores.
Con el final de la Guerra Civil en 1939 y la victoria del bando sublevado, la represión se institucionalizó mediante la sanción de leyes como la “Ley de Responsabilidades Políticas” o la “Ley de la Supresión de la Masonería y el Comunismo”. En este período, Maymón fue arrestada y condenada a prisión hasta su liberación 1944. Trágicamente, su salud física se deterioró considerablemente debido a su prolongado encarcelamiento. En 1959, falleció en Murcia, habiendo experimentado otro periodo de reclusión que había agravado su frágil estado de salud.
Fuentes y bibliografía:
García Maroto, M.ª A. (1996). La mujer en la prensa anarquista. España 1900-1936, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo.
Gómez Casas. (1977). Historia de la FAI , Zero.
Solà Gussinyer, P. (1976). Las escuelas racionalistas en Catalunya (1909-1939).
Iturbe, L. (1997), La mujer en la lucha social, México, Editores Mexicanos Reunidos, 1977.
Íñiguez (2001). Esbozo de una enciclopedia histórica del anarquismo español. Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo.
Navarro, J. (2002). Ateneos y grupos ácratas. Vida y actividad cultural de las asociaciones anarquistas valencianas durante la Segunda República y la Guerra Civil, Valencia. Biblioteca Valenciana.
El Veïnat, Bulletí d´informació municipal. Ayuntamiento de Monóvar.
La poeta Remedios Picó Maestre nació en Monóvar en 1885 y a lo largo de su vida llegó a publicar más de tres centenares de composiciones en diversos medios, como periódicos y revistas, habitualmente de carácter local o provincial, que fueron compilados en dos poemarios: Flores de mi locura (1913) y El libro de los cien sonetos (1927). En lo que respecta a su trayectoria política, los documentos que plasman su biografía se encuentran en las obras de Montoro (1993) y en Payá Amat (2019), en la que se contrasta su origen humilde, con su vocación poética, así como su ideología tradicionalista y patriótica.
Hija de una familia local de jornaleros del campo, se vio en la obligación de abandonar su escolarización cuando tenía 9 años, debido a la necesidad de ayudar a su familia en tiempos de carestía e inestabilidad económica general de la clase obrera. Asimismo, tal y como relata ella misma en el Legado Remedios Picó de la Fundación Caja Mediterráneo en la Casa Museo de Azorín en Monóvar, cuando alcanzó la adolescencia apenas sabía escribir y leer, y tuvo que hacerlo de manera autodidacta guiada por su vocación. La amistad con poetas y eruditos como Antonio Montoro y Vicente Peñataro fue fundamental para la difusión y promoción de los versos de Picó. De este modo, Flores de mi locura vio la luz gracias al mecenazgo y la mediación de Montoro, y El libro de los cien sonetos pudo ser publicado gracias a la iniciativa de una suscripción popular organizada para su impresión, la cual fue puesta en marcha por El Día, un periódico propiedad de Juan Sansano, íntimo amigo de Picó (Payá Amat, 2019: 53-57).
Portada del libro “Flores de mi locura” de 1913. Extraída del libro Modernas, luchadoras y pioneras Mujeres alicantinas en la Edad de Plata.
En su vida personal, se pueden observar una serie de eventos adversos que han moldeado su visión poética angustiosa y pesimista. Tras el trágico fallecimiento de su primer novio, José María Pérez Amat, comienza una relación con el escultor Miguel Nebot Soler, con quien contraería matrimonio en 1921. Sin embargo, esta unión se vio ensombrecida por la prematura pérdida de su única hija, y llegó a su fin con la triste partida de su esposo en 1926. La sucesión de duelos, agravada por la desaparición de sus padres, sumió a la autora en una profunda depresión, la cual se reflejó en su producción lírica. Para intentar sobrellevarlo, brindó clases particulares a sus compatriotas más necesitados.
Durante los años previos a la Guerra Civil, colaboró con el Partido de Derecha Regional Agraria (DRA) de Monóvar, y en las elecciones de 1933, con el aumento del conservadurismo, actúa como apoderada de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), una coalición que ganarás las elecciones junto al Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux. Sin embargo, también se ha de destacar que donó libros a las Juventudes Socialistas de Monóvar.
A consecuencia del estallido de la Guerra Civil, su presencia en la prensa local se atenúa cada vez más, y transcurrido el conflicto solo se encontró su nombre al pie de algunos poemas de carácter religioso en revistas y programas de las fiestas de Novelda y Monóvar. La ideología política de la poeta se muestra en varias composiciones de la década de los cincuenta, y que fueron recogidas por Montoro (1993, pp. 130-137), en los que se comprueba la afinidad y progresivo acercamiento de la escrita hacia el franquismo. En estos versos se celebra, una vez concluida la guerra, la victoria de los franquistas de manera exaltadamente patriótica.
Fue una poeta romántica, profundamente religiosa y defensora del régimen. Sin embargo, podemos recalcar que también fue una transgresora de los ideales socio-culturales de la época, los cuales antes de la guerra y el franquismo ya establecían cual era la feminidad normativa, razón por la cual se convierte en una rara avis dispuesta a explorar otros temas como el erotismo, el misterio, la pasión o la maternidad. De este modo, se sirve del tópico de la locura o la histeria tan atribuidos a las mujeres en esta época, para resaltar su inadaptación a un ámbito literario gobernado por hombres.
“Yo soy una romántica que vivo de mi pena
Una cantora incrédula que canto lo increíble;
soy una triste loca, como atrevida buena,
soy una soñadora que sueño en lo imposible”
Y no solo eso, sino que otra de sus peculiaridades radica en la escritura de poemas de corte social como “El mendigo” y “Trabajar es vivir” en los que su humanismo cristiano sirve como catalizador de ideas como la marginalidad o la solidaridad necesarias en una sociedad moderna e igualitaria.
Con todo ello, podemos considerar a Remedios Picó como una ilustre literata de la Edad de Plata que supo enfrentar unos convencionalismos y tabúes que la relegaban al ámbito familiar y doméstico. Su colección poética es testimonio de su trayectoria personal y política, así como de de su labor en Monóvar, localidad en la cual falleció en 1969, dejando para la posteridad un corpus poético cargado de una gran sensibilidad humana e ideas transgresoras.
Bibliografía:
Cacciola, Ana & Establier, Helena. (2021). “Remedios Picó Maestre una poeta en la Edad de Plata Alicantina”. En Establier Pérez, Helena & Moreno Seco, Mónica (coords.), Modernas, luchadoras y pioneras: mujeres alicantinas de la Edad de Plata, Alicante, Universidad Alicante y Fundación Mediterráneo, pp. 95-130.
Montoro, F. (1993). Remedios Picó. La poetisa. Monòver: Asociación de Estudios Monoveros, Excmo. Ayuntamiento de Monóvar.
Payá, C. (2019), Soy toda amores porque soy poeta. Remedios Picó (Monòver, 1885-1969). Monòver. Ajuntament.
Natalia Tendero Gil. Ilustración obtenida del Archivo Provincial de Alicante.
Una de las mujeres más destacadas de la localidad de Elda por su actividad política entre las décadas de 1920 y 1930, con una importante implicación en el desarrollo del PCE (Partido Comunista de España) en el municipio.
Nació en Cartagena, Murcia, en 1907 y empezó trabajando como oficinista y mecanógrafa a los 24 años. Estaba afiliada a la UGT. Asimismo, en el año 1923, entró en el Partido Comunista cuando aún era ilegal a causa de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, que duró hasta 1931. Tendero ocupó un puesto en la ejecutiva comarcal del PCE, siendo secretaría general en 1938. En este cargo desarrolló tareas administrativas, así como la organización de asambleas.
Natalia Tendero también formó parte del Consejo Municipal de Elda. Estos órganos fueron la fórmula planteada por el Gobierno de Largo Caballero para reorganizar el poder local a partir de 1937, ya que, al estallar la Guerra Civil, fueron necesarios nuevos comités obreros para reorganizar la vida cotidiana de las localidades (Muñoz, 2004).
Por otro lado, además de trabajar en la política institucional, Natalia Tendero participó en la Agrupación de Mujeres Antifascistas, que era una entidad creada para promover la lucha por los derechos de las mujeres y participar en las tareas de apoyo en la retaguardia durante la Guerra Civil.
Cuando la guerra se acercaba a su fin, se celebró una última reunión del Consejo Municipal, marcada por el exilio de Negrín y el golpe del coronel Casado (Fernández, 2016). Esta situación afectó a Tendero, ya que, en este momento de crisis, se empezaron a depurar comunistas de todos los órganos ejecutivos, a consecuencia de la mencionada sublevación. De este modo, en la reunión el presidente del consejo Manuel Alberola expuso los hechos, y tras ello José Ruano, un miembro del consejo perteneciente a la U.G.T. pidió la expulsión de Tendero por su ideología comunista, la cual, aceptando el despido, entregó su credencial y procedió a abandonar el consistorio. Asimismo, los telegramas que se enviaron al Gobierno civil para notificar las decisiones de la reunión, confirman esta expulsión (Segura, 2019):
“Cumpliendo acuerdo del Consejo Municipal de mi Presidencia en sesión celebrada en el día de hoy, en la que ha sido declarada la incompatibilidad con la representación del Partido Comunista, ruego a V.E. ordene la destitución inmediata del consejero representante del mismo partido”.
Acta de la sesión municipal del Consejo Municipal de Elda de fecha 13 de marzo de 1939. (Segura, 2019).
Al finalizar la Guerra Civil española el 1 de abril de 1939, se inició una fuerte campaña de represión de individuos contrarios a la dictadura franquista, entre quienes se incluía Tendero, entre muchas otras mujeres activistas de la época. Fue apresada el 24 de mayo de ese mismo año y encerrada en el campo de concentración de Monóvar, de donde pasó a la cárcel el 2 de diciembre. Tras cumplir dos años en esta prisión fue trasladada al Reformatorio de Alicante el 6 de marzo de 1941 donde también sufriría los abusos de la represión y la disciplina fascistas como cantar el Cara al Sol, el racionamiento de comida, o las condiciones habitacionales inhumanas (Martínez, Montenegro; 1994). Un mes más tarde, un Consejo de guerra la condenaría a 8 años de prisión por haber pertenecido a la UGT y al PCE, así como por haber exaltado la causa roja y haber insultado al Ejército Nacional (AHPA).
Cuando llevaba un año y once meses de cárcel se le dio la libertad condicional por buena conducta, ya que era uno de los dos modos de obtener esta libertad (el otro era cumplir tres cuartas partes de la pena), a través de tres informes, se solicitaban tres de: la alcaldía, la jefatura local del Movimiento y la Guardia Civil o policía (Moreno 2011). Asimismo, las condiciones que se imponían con la libertad condicional dificultaban la vuelta a una vida normal dentro del estado, con lo cual a los presos se les marcaba un estigma que permitiese diferencias a los vencedores de los vencidos. Además, los presos en libertad condicional tenían que tener cuidado a causa de la constante vigilancia que se ejercía sobre ellos para que no incurrieran en ninguna actividad subversiva, lo cual provocaba nuevas y reiteradas detenciones a lo largo de los años de la condicional. Esto le ocurrió a Natalia Tendero, ya que el 12 de abril de 1945 fue detenida e ingresada de nuevo en el Reformatorio de Alicante, al ser acusada de “tenencia de libros, folletos y periódicos de matiz comunista” (AHPA). Obtuvo de nuevo la libertad condicional ese mismo año y la definitiva en 1947. Finalmente, la persecución penal finalizó cuando en un último registro de su domicilio se quiso volver a encarcelar a Tendero, sin embargo, el Auditor Militar consideró la inexistencia de delito, remitiendo las acusaciones al Gobernador Civil por si era necesario imponer alguna sanción gubernativa.
Tras obtener la completa liberación, Natalia paso el resto de sus años en Elda, de forma humilde y clandestina hasta su fallecimiento a los 93 años en 1996. Con la llegada de la Transición y la posterior democracia no se llegó a visibilizar la figura de esta política, sin embargo, en el año 2020 tras la aprobación de la “Propuesta de acuerdo de aprobación por el pleno del ayuntamiento de Elda de la solicitud de subsanación y modificación del inventario del patrimonio valenciano de la guerra civil a la Conselleria de educación, investigación, cultura y deporte de la Generalitat Valenciana” (Elda 2020) se realizaron una serie de cambios urbanísticos en la localidad para reconocer la labor de esta y muchas otras mujeres que padecieron el franquismo. Por ello, en 2021 el Ayuntamiento de Elda completó la retirada del callejero franquista y la incorporación de los nuevos nombres de calles dedicados a mujeres, rebautizando la antigua Calle Alcázar de Toledo como la Calle Natalia Tendero Gil.
Fernández Rodríguez, C. (2016). La reorganización y la oposición del PCE al franquismo, (1939-1946).
Martínez Leal, Juan & Ors Montenegro, Miguel (1994). Las cárceles de la posguerra en la provincia de Alicante. Un estudio de la represión franquista (1939-1945).
Moreno Sáez, Francisco (2011). El partido comunista en la provincia de Alicante, 1920-1982, Alicante, Librería Compás.
Olmo Ibáñez, María del, et al. Guerra Civil y memoria histórica en Alicante. Archivo Histórico Provincial de Alicante, 2016.
Quirosa Muñoz, Rafael (2004). “Los Consejos Municipales: una nueva articulación del poder local en la retaguardia republicana”. Historia Actual Online, (4), 9.
La primera organización obrera de la Fábrica de Tabacos en Alicante fue la que se constituyó en el año 1910 por parte de las cigarreras que crearon una sociedad obrera bajo el nombre de “La Feminista”. Desde 1911 sus integrantes participaron en las manifestaciones del Primero de Mayo, llegando a tener bajo sus filas a mujeres trabajadoras que desempeñaban otros oficios.
La organización de las cigarreras en Alicante despertó un movimiento asociativo por toda España que acabaría derivando en la formación de un movimiento de cigarreras. El periódico El Luchador recogió en sus páginas que el 18 de octubre de 1918 se produciría una reunión en Madrid de las cigarreras de toda España, donde las alicantinas participaron, habiendo sido las precursoras de ese movimiento asociativo por toda España.
Tras varios encuentros, en 1919 en una asamblea que se produjo en la Casa del Pueblo de Alicante y que contaba con la participación de cigarreras de toda España, se reunieron unas 3000 personas para explicar las bases presentadas a la Compañía de las doce fábricas de tabacos de toda España. Se acordó entre otras cosas un aumento del jornal del 35%, un socorro en caso de enfermedad y la obtención por parte de los familiares de las trabajadoras de un trabajo en caso de que hubiera vacantes en la fábrica.
Tras este encuentro se logró crear en Alicante la “Unión Tabaquera” que contaba con 400 adscritos entre hombres y mujeres y estaba relacionada con el resto de las asociaciones de tabaqueras de toda España. Tanto es así, que las cigarreras alicantinas a finales del mes de agosto de 1919 se solidarizaron con las compañeras de Cádiz haciendo un paro de 5 horas por las trabas que encontraron las gaditanas para crear su propia asociación.
En la Fábrica de Tabacos se dio un enfrentamiento entre las maestras( que eran las que mandaban en la fábrica) y las no asociadas contra las asociadas a la organización sindical, esto tensó el ambiente ya que las maestras, recibían gratificaciones por parte de las trabajadoras y es algo que el movimiento sindical prohibió, debido a esto se realizó una distinción dentro de la propia fábrica de entre “rojas” (mujeres asociadas a la Unión Tabaquera) y “amarillas” (mujeres no asociadas y al servicio de las maestras).
La labor asociativa seguía siendo importante en el año 1920 para la unión de cigarreras, en Alicante contaban con el apoyo de los socialistas y estos acudían a Madrid a numerosos mítines en defensa de la Unión Tabaquera. La actividad sindical en la Fábrica de Tabacos de Alicante iba creciendo con el paso del tiempo, se volvió a pedir un aumento de sueldo al Ministerio de Hacienda, firmado por el socialista Ángel Martínez y se defendió la situación que vivían sus compañeras de Logroño, Cádiz… Pero el sindicato alicantino tenía un problema, el diario El Dia denunciaba en sus hojas las presiones a las que estaban sometidas las trabajadoras no asociadas al sindicato, para ello, se convocó una asamblea en la Casa del Pueblo, que supuso la creación de una cooperativa de Consumo de la Unión Tabacalera en la calle Valencia de Alicante en el año 1922, que tendría el objetivo de entablar relaciones con las compañeras no asociadas.
En abril de 1922 se celebró una reunión en la Casa del Pueblo de Alicante, donde se juntaron una cantidad ingente de trabajadoras de la fábrica, de esta manera, se informó a las asistentes sobre la deplorable situación en la que se encontraban las cigarreras del resto de España, poniéndose de manifiesto las siguientes conclusiones:
“Protestar enérgicamente de los atropellos cometidos por la Compañía Tabacalera y sus jefes de las Fábricas de Madrid, Logroño, Cádiz, Santander y Sevilla.
Exigir una urgente revisión de los expedientes de las fábricas de Cádiz y Sevilla, que sean resueltos favorablemente los de Logroño, y levantados los castigos a las operarias de Madrid y Santander.
La Sección Unión Tabaquera de Alicante declara hallarse dispuesta a cumplimentar cuantos acuerdos emanen de la Federación encaminados a que sean prontamente reparadas todas las injusticias de la Tabacalera.
Insiste una vez más la Sociedad de Alicante en que por la Compañía y el estado sean concedidas las mejoras reclamadas por la Federación en sus dos aspectos, morales y materiales.
Invitar a todas las cigarreras y tabaqueros de la Fábrica a que se incorporen a la organización para que todos unidos poner coto a los abusos de la Tabacalera, y que los derechos de todas las cigarreras españolas sean cumplidamente atendidos y respetados” (El Luchador, 5-IV-1922, citado por Francisco Moreno en https://alacantobrera.com/2014/10/01/5_la-organizacion-sindical/ )
En muchas ocasiones las mujeres que trabajaban aquí eran las abanderadas de esos movimientos nacionales que se llevan a cabo en favor de las cigarreras de toda España. El apoyo de los socialistas y muchos de los beneficios que tenían las trabajadoras con aumentos de sueldo, mejora en maquinaria, etc., hacen de la Fábrica de Tabacos un referente a nivel nacional.
Tras la llegada de la Segunda República, la Unión Tabaquera procedió a la construcción de un edificio social, con las aportaciones de las trabajadoras y trabajadores de la Fábrica de Tabacos. Se inauguró en 1934 y contaba con escuela, salón de actos y biblioteca. Con el final de la Guerra Civil en Alicante fue incautado por Falange en 1939.
Trabajadoras en la década de los años 20. Fuente: Libro “Las cigarreras de Alicante”
Bibliografía:
Garis Puerto, Natalia, “Carmen Martínez y Asunción Lledó: dos experiencias de compromiso y solidaridad en la Fábrica de Tabacos de Alicante”, en Helena Establier Pérez y Mónica Moreno Seco (eds.), Modernas, luchadoras y pioneras. Mujeres alicantinas de la Edad de Plata, Universidad de Alicante, Alicante, 2021, pp. 253-283.
Lanceta Aragonés, Teresa (2013). Mujeres e industria tabaquera en Alicante. Alicante. Ediciones del Bullent
Moreno Sáez, Francisco “Los orígenes de la organización obrera en la Fábrica de Tabacos de Alicante”, en AA.VV., Hechos y dichos de una tradición. Alicante, 1994, págs.101-103.