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Sindicato Profesional femenino de Obreras Católicas de Orihuela

La fábrica de la seda de Orihuela, núcleo importante de la economía de la ciudad en los años 20 y 30 del siglo XX, fue inaugurada en 1928 por el empresario Alberto Noguera y el ingeniero y director milanés  Giuseppe Sironi. Esta fábrica contaba con un total de 109 mujeres trabajando en su interior en el año de inauguración, y, se preveía que para 1929, cuando las obras de la Fábrica se acabaran por completo, se aumentara la mano de obra hasta un total de 250 mujeres.                                                                                               

La “Federación de Sindicatos Femeninos de Obreras Católicas de Orihuela” y, en concreto, su “Sindicato Profesional de Obreras de la Fábrica de la Seda de Orihuela” en septiembre de 1929 presentaron las bases frente al Consejo Local del Trabajo y, un mes después, las mujeres sederas de Orihuela decidieron proclamarse en huelga. Reclamaban un horario laboral de 8 horas (el cual estaba establecido por ley desde hacía diez años) y también la equiparación de sus sueldos al de otras fábricas sederas, ya que era muy inferior. También reclamaron que se fijaran unas normas en el aprendizaje del oficio y que ellas también quedaran dentro de la Ley de Accidentes del Trabajo. 

Tras la Guerra Civil, la producción de la seda había descendido notablemente y los agricultores vieron más rentable la tala de moreras y su sustitución por otros cultivos con mayor rendimiento económico,  por lo que las obreras sederas vieron peligrar sus puestos de trabajo otra vez. Finalmente, la Federación Católico-Agraria (futura Caja Rural Central) decidió actuar y adquirió cooperativamente la Fábrica a los herederos de Alberto Noguera por 750.000 pesetas en noviembre de 1939. 

Fuentes:

  • Mazón Albarracín, A. (2010) La Segunda República y la Guerra Civil vistas desde el puente de Rusia,  Ajomalba
  • Galiano Pérez, A. (2019) De la Federación a la Caja Rural Central de Orihuela. Cien años de Historia, Caja Rural Central de Orihuela

Autora: Ángela Pérez García

Rosario Hernández Sandoval

     Natural de Arneva, pedanía de Orihuela, Rosario Hernández estuvo afiliada a la UGT durante los años de la Guerra Civil. En abril de 1939, tras haber sido acusada por denunciar a un vecino, José Ortuño, al que después mataron durante la guerra, ingresó en la prisión hasta que en 1940 fue puesta en libertad condicional. A pesar de todo, a finales de ese mismo año volvió a entrar en la cárcel.

   En 1941 fue enviada al Reformatorio de Alicante donde asistió a un Consejo de Guerra que la condenaría por auxilio a la rebelión y enviada a la cárcel de Monóvar en agosto donde permanecería con una condena atenuada desde octubre de ese mismo año.

FUENTES:

  • Hernández Sandoval, Rosario. En. Archivo de represaliados de Alicante (online).Consulta 1 de marzo de 2022. Disponible en: https://apps.veu.ua.es/archivo_represaliados/records/11146 
  •  Mazón, Antonio J. (2010). La II República y la Guerra Civil en Orihuela vistas desde el Puente de Rusia. Pág 400

AUTORA: Judit García García

Sindicato de Obreras Conserveras, Agricultoras, Sastresas y Similares de Almoradí

Con la llegada de la República, en muchos pueblos de la Vega Baja se crearon nuevas formaciones políticas. La UGT era el sindicato que más influencia tenía en el municipio de Almoradí. Según señala Teresa Rodríguez en una entrevista realizada por Antonio González, este sindicato se ocupaba de los jornaleros relacionados con la industria y la tierra pero no podían participar mujeres. Es por ello que junto con un grupo de mujeres decide crear, dentro de la misma UGT, el Sindicato de Obreras Conserveras, Agricultoras, Sastresas y Similares.

Teresa Rodríguez ocupó el cargo de presidenta de dicha organización que se popularizó entre las muchachas de la localidad en los meses siguientes. Sus objetivos se centraron en el ámbito laboral destacando la lucha por la jornada de ocho horas, el pago de horas extraordinarias y el descanso los sábados. 

FUENTES:

  • Gónzalez Lucas, Antonio (1999).  Almoradí en la memoria. Págs 51.

AUTORA: Judit García García