Vecina y natural de La Vila Joiosa, nació en 1913 en el seno de una de las familias que, aunque en su momento fue de las más importantes del pueblo, había perdido su fortuna debido a malas inversiones.
Por eso, desde joven, Aragonés empezó a trabajar en la trencadora de amet.la, trabajo que compaginaba con la asistencia a las reuniones de las Hijas de María de la parroquia, donde desempeñaba el cargo de celadora. Se casó con Juan Aragonés Moliner.
Vivía cerca del local que ocupaba el Sindicato La Societat, de los trabajadores vileros, lo que le hizo comenzar a interesarse por las novelas y publicaciones que editaban los anarquistas catalanes, y así fue como adoptó esa ideología. Colaboró con algún artículo en La Verdad, la publicación que editaban los anarquistas locales del Grupo Luz.
Fotografía de Beatriz Aragonés Esquerdo. Extraída del libro de Jaume Soler “Des del cantó d’El Mercantil”.
Cuando comenzó la Guerra Civil, se incorporó al comité Local de la CNT-FAI, y se encargó en un inicio de las tareas burocráticas de la Federación Local, hasta que los líderes anarquistas vileros la propusieron para la Secretaría General de la Federación Local de la CNT-FAI.
Al finalizar la Guerra Civil, Aragonés realizó la lista de los compañeros que querían exiliarse con el fin de conseguir los pasaportes. Ella y otros militantes lograron embarcar en el Stanbrook, el último barco que zarpó desde el Alicante republicano, hacia el puerto de Orán, donde a su llegada fueron puestos en cuarentena por las autoridades argelinas.
Aragonés finalmente consiguió cobijo en una casa y pasado un tiempo logró llevar a Orán a su hija Violeta. En Argelia conoció a un hombre con el que se casó de nuevo, ya que su marido había muerto durante la guerra, y cuando se produjo la descolonización de Argelia, los tres se trasladaron a vivir a Francia. Con el fin de la dictadura compró un piso en La Vila y continuó regresando durante algunas temporadas hasta su muerte el 27 de noviembre de 1999.
Bibliografía:
Soler Soriano, Jaume. (1995). Des del cantó d’El Mercantil. La Vila Joiosa: Jaume Soler Soriano.
Ángela Company Sánchiz, natural de Albatera, maestra, llegó en 1923 a La Vila Joiosa, para dar clases en el grupo escolar Álvaro Esquerdo.
En 1927 entró en política, ya que fue nombrada concejala el 13 de enero, siendo la primera concejala mujer de La Vila Joiosa. Las concejalías y alcaldías fueron los primeros puestos de representación política ocupados por mujeres. A principios del siglo XX se abrió un debate en torno a la incorporación de las mujeres a la gestión local y uno de los argumentos clave de los defensores de su incorporación era la identificación de los municipios como “casas grandes” que había que mantener ordenadas y bien gobernadas, tareas desempeñadas por las mujeres en el ámbito doméstico. Ciertos sectores católicos, por su parte, empezaron a defender la idea de que las mujeres participaran en política y tuvieran derecho al voto. Como resultado de estos planteamientos, durante la dictadura de Primo de Rivera se promulgó el Estatuto Municipal el 8 de marzo de 1924. La fórmula utilizada por este para cubrir los cargos de concejalas consistió en designarlas directamente, así fue cómo las mujeres llegaron a ocupar puestos en los ayuntamientos. Por eso, generalmente estas mujeres concejalas solían ser de ideología conservadora.
Entre las funciones que le fueron delegadas a Company se encuentran la de la presidencia de las comisiones de Beneficencia y Sanidad, y de Instrucción Pública, desde el 5 de febrero de 1927, responsabilidades tradicionalmente asociadas a las mujeres debido a la idea arraigada de su función como cuidadoras. Además, el 25 de octubre de 1929 fue elegida para ocupar el cargo de suplente del primer teniente de Alcalde.
Actas del Pleno de 1929. Archivo Municipal de La Vila Joiosa.
Fue concejala hasta su cese en 1930 por razones que desconocemos. En 1933 Company fue trasladada a la Pobla de Farnals, en Valencia, para continuar allí su labor como maestra y a partir de entonces se le pierde la pista.
Concurso de traslado. Diario de Alicante. Miércoles 30 de agosto de 1933.
Nielfa Cristóbal, Gloria. (2015). Mujeres en los Gobiernos locales. Alcaldesas y concejalas en la España contemporánea. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.
Enmarcada en la experiencia del sindicalismo autónomo femenino de corte socialista, La Unión. Sociedad Feminista de Resistencia y de Socorros Mutuos fue creada en Elche en 1900, siendo la primera sociedad autodenominada feminista de la localidad. La Unión estuvo formada principalmente por obreras de la industria alpargatera ilicitana. Así, desde 1901, las primeras reivindicaciones giraron en torno a los bajos salarios, a las diferencias de estos entre unos talleres y otros, y a los malos tratos que cometían los patronos y a sus amenazas de despido ante la negativa de las asociadas de no aceptar una baja remuneración.
Compartía espacio físico con el Círculo Obrero Ilicitano, situándose su sede en el antiguo palacio del Duque de Béjar. Bajo los principios del socorro mutuo, La Unión disponía de un cuadro médico propio, así como de una escuela nocturna. Hacia 1921, La Unión contaba con personal en los barrios Centro, Arrabal y Llano, ofreciendo una cobertura médica casi total en la geografía urbana de la localidad (Semanario Trabajo, 19 de junio de 1921). A los cinco meses de su creación, la sociedad contaría con 1.200 socias.
Fuente: Elaboración propia a partir de la documentación citada
A lo largo de la existencia de La Unión, la Junta Directiva se renovó de forma recurrente de un año a otro. Distintas mujeres ocuparon los puestos de dirección de La Unión, destacando a Amalia Mendiola Blasco como primera presidenta, así como a Antonia Mendiola Blasco, María Amorós Urbán, Francisca Flores García, Amparo Ferrando Lledó, Concepción Agulló Marco, Josefa Fuentes Martínez, María García Ferrero, Asunción Campos Martínez, Teresa Porcel Sánchez o Clara Aznar Rodríguez, asociadas que desempeñaron cargos en la dirección de forma repetida a lo largo de los años.
Las mujeres de La Unión defendieron discursos que relacionaban la doble opresión por clase y por género, haciendo hincapié en que la mejora de la condición política y económica sería beneficiosa para “el mejoramiento” de la condición de género. El asociacionismo se planteó como la base estratégica de la conquista de sus aspiraciones. Fue a partir de 1903 cuando La Unión adquirió un perfil concreto de carácter de sociedad mutualista dedicada a la cobertura sanitaria y al socorro mutuo entre sus asociadas, siempre enmarcada en los planteamientos de la ideología socialista. Durante el primer tercio del siglo XX las trabajadoras socialistas de La Unión llevaron a cabo sus reivindicaciones a partir de cuatro ejes de identidad: como mujeres, como madres, como trabajadoras y como socialistas. Siguiendo esta línea, fueron reiterativas las referencias a la mujer como persona autónoma, como sujeto de derechos que piensa por sí misma, aunque refiriéndose a sí mismas en ocasiones como “el sexo débil”, una expresión muy frecuente en la época. Así lo evidencian escritos de 1910 como el de Asunción Porcel, socia de La Unión, en un contexto en el que otros escritos como el de Manuela Barceló seguían líneas reivindicativas similares.
Asunción Porcel en Trabajo, 21/05/1910 (Izda.), Manuela Barceló en Trabajo, 10/07/1910 (Dcha.)
El 21 de octubre de 1900 se aprobaba su reglamento y se constituía oficialmente como organización, contando con estatutos propios y una primera Junta Directiva compuesta por Amalia Mendiola Blasco como presidenta, Ángela Asencio Botella como vicepresidenta y Encarnación Gómiz Ripoll como secretaria. La vicesecretaría la ocuparía Antonia Calvo Mendiola, siendo vocales Adela Martínez Quevedo, María García Ferrero, Clara Aznar Rodríguez, Remedios Torres Irles y Josefa Maciá Torres. Tras la aprobación de sus bases, el primer comunicado de La Unión apareció el 27 de octubre de 1900, tratándose de una exposición de principios dirigida a las obreras ilicitanas, que reivindicaba la importancia del asociacionismo femenino, la relevancia de las sociedades de socorros mutuos y sus derechos como mujeres y ciudadanas, recalcando la falta de atención que hasta entonces se les había prestado en espacios obreros eminentemente masculinizados.
Primer comunicado de La Unión, 27/10/1900
En la prensa, es notable el cambio de nombre con el que la sociedad aparece, pues desde 1900 se constituyó como La Unión. Sociedad Feminista de Resistencia y Socorros Mutuos, aunque ocasionalmente se denominó “Femenina”.
En junio de 1902, La Unión organizaba su primera huelga. Tuvo lugar en el sector del textil, dirigiéndose contra Francisco Ferrández, uno de los fabricantes más importantes de la localidad. El motivo de la huelga fue la demanda del aumento salarial. En agosto del mismo año actuaron de forma semejante ante el maltrato verbal que seis obreras sufrieron por parte de Cayetano Antón Cascales, el cual fue notificado a la Junta de La Unión, y al enterarse el patrono alpargatero de que su asunto iba a ser tratado, decidió despedir a las obreras.
En el comunicado emitido con motivo de su segundo aniversario, se celebra el aumento de socias en la sociedad, y se reclama, apelando a los hombres “amantes del progreso”, el acceso de las mujeres a la vida pública, a la ilustración y a la educación. El comunicado concluye con una reafirmación de la importancia de los principios del asociacionismo femenino, la resistencia femenina y la solidaridad obrera. En su tercer aniversario, La Unión publicó otro comunicado en que pone el foco en el llamamiento a las mujeres ilicitanas para lograr su filiación a la sociedad. Además, por acuerdo de la Junta directiva, el 20 de septiembre de 1903, día de publicación del comunicado, las enfermas con derecho a socorro percibirían doble cuantía.
Para septiembre de 1904, se plantea un incremento de 5 céntimos de peseta en la cuota semanal, elevándose paralelamente la cuantía a percibir por socorro. Además, se celebró una velada conmemorativa en honor al cuarto aniversario, en el salón de sesiones del Círculo Obrero Ilicitano. En 1905, La Unión comenzaba a ofrecer pensiones vitalicias por invalidez y por vejez, modificándose los estatutos para ello. Asimismo, volvieron a incidir en la importancia del asociacionismo y exhortando a las obreras ilicitanas a unirse a la sociedad.
Al término de 1909, desde La Unión se reivindicó la importancia del asociacionismo femenino bajo principios biológicos, argumentando que la mujer “por su constitución orgánica está más predispuesta a adquirir un sin número de enfermedades que no son comunes en el hombre”, siendo el asociacionismo necesario para prevenir tales inseguridades.
A inicios de 1910 se dio una renovación integral en la composición de la Junta Directiva respecto a los años anteriores, destacando que Francisca Martínez Ibernón ocupó la presidencia, y las hermanas Teresa y Carmen Porcel Sánchez la secretaría y vicesecretaría, respectivamente. En 1910, las sociedades de obreras como La Unión o El Despertar Femenino tuvieron una importante presencia en el 1º de mayo, apareciendo sus asociadas en primera fila junto a los miembros del Círculo Obrero Ilicitano. Así, el manifiesto emitido por las distintas agrupaciones socialistas y sindicatos fue firmado por Asunción Porcel en representación de La Unión, y por Francisca Amorós en representación de El Despertar Femenino.
Fuente: Elaboración propia a partir de la documentación citada *No se explicita en las fuentes la cifra para el capital a 12/1905; se ha mantenido la cifra anterior (12/1903) para este año
La Unión mantuvo su actividad hasta la Segunda República, funcionando junto a El Despertar Femenino como alternativa o contrapeso al asociacionismo católico que había empezado a desarrollar estrategias de socorros mutuos.
Fuentes y bibliografía:
AHME (Archivo Histórico Municipal de Elche), b257: 873
AHME, b258: 24, 33, 81, 87, 193, 237, 334, 446.
AHME, b259: 451.
Aguado, Ana M. (1996). Trabajo, género y clase: Mujeres socialistas, mujeres feministas. Entre la marginación y el desarrollo: Mujeres y hombres en la historia: Homenaje a María Carmen García-Nieto, 199-210.
Aguado, Ana M. (2010). Cultura socialista, ciudadanía y feminismo en la España de los años veinte y treinta. Historia Social, 67, 131-153.
Gómez Martínez, María Rosa & Monge Juárez, Mariano (2022). El sexo social, orígenes del movimiento obrero y feminista en una ciudad del Mediterráneo occidental: Elche, 1884-1903. Arenal: Revista de historia de las mujeres, 29(1), 75-96.
Según la prensa de la época, el Grupo Femenino Socialista fue fundado en enero de 1932 gracias a la iniciativa de cinco mujeres: Francisca Amorós, Rita García, quien fue la secretaria, Asunción Campello, Clara Rodríguez y Francisca Vázquez. En sus inicios, Francisca Amorós ocupó la presidencia, pero posteriormente tras la muerte de su hijo abandonó el puesto y fue asumido por Francisca Vázquez hasta su disolución. En una columna de un número del periódico semanal El Obrero (n º296, 1932), Vázquez dijo lo siguiente en cuanto al objetivo de las obreras ilicitanas:
“Deber de toda compañera es el de alistarse a este Grupo y una vez fuerte en número trabajar todos unidos para poder derribar por medio del estudio y la cultura, que son las armas más poderosas, a todos los que con su egoísmo tienen a la mujer esclavizada por creerla de sexo inferior al hombre”.
Fuentes: Fundación Pablo Iglesias, Cátedra Pedro Ibarra.
Otro de sus propósitos, tal y como afirma este breve texto fundacional, era el de transmitir los ideales propugnados por su maestro Pablo Iglesias. Teniendo presentes estos fines, el activismo de estas mujeres socialistas fue intenso. Según una entrevista realizada a Francisca Vázquez (Francisco Javier Paniagua & José Antonio Piqueras, 2003), el grupo creció́ incluso más que la Asociación socialista ilicitana y, si hubiéramos de destacar un año de la trayectoria de la organización, este es 1934. En este año, las reuniones del Grupo solían ser semanales. A raíz de las detenciones provocadas por las manifestaciones del 1 de mayo -se encarceló a 27 socialistas, de los cuales 4 eran mujeres-, el Grupo Femenino Socialista, con el apoyo de la socialista alicantina Adelfa Blasco organizó una visita a la ciudad de Alicante con el propósito de realizar una colecta. Finalmente, consiguieron recaudar un total de 858, 95 pesetas, una cifra nada desdeñable para la época.
Grupo Femenino Socialista en el Huerto del Cura.
Fuente: Cátedra Pedro Ibarra.
Asimismo, sus componentes se encargaron de convocar mítines, como el que tuvo lugar en junio de 1934, con Margarita Nelken y Rodolfo Llopis como invitados. Conviene que valoremos la activa labor de estas mujeres teniendo presentes las sustanciales diferencias entre los fondos electorales del Grupo Femenino Socialista –con una cifra que rondaba las 100 pesetas- y la Agrupación Socialista -que alcanzaba la suma de 4.459, 95 pesetas.
En diciembre de 1935, el Grupo Femenino Socialista organizó un gran mitin con motivo del IV aniversario de su fundación. En El Obrero se informa de dicha celebración, llevada a cabo en el antiguo Teatro Llorente, colocándose altavoces en los salones del Círculo Obrero de la localidad. El evento, que congregó a una gran masa de asistentes, contó con la participación de los camaradas Ginés Ganga y Rodolfo Llopis, y la diputada por Asturias Matilde de la Torre. Rita García decía lo siguiente:
“Mucha ha sido la labor que esta entidad ha realizado durante sus cuatro años de vida; pero comparada la actividad que como mujeres socialistas tenemos el deber de realizar, no representa nada, y yo, desde estas mal hilvanadas cuartillas, me dirijo a las compañeras Francisca Amorós, Asunción Campello, Francisca Vázquez, Isabel Caracena y Teresa Vicente, para que por medio de nuestro semanario EL OBRERO llevemos a cabo una intensa campaña de propaganda de lo que en sí representa el Socialismo para la mujer, y que al conmemorar el IV aniversario podamos tener la satisfacción de haber realizado una labor positiva en bien de nuestro ide(a)l y del Partido”.
El Grupo Femenino Socialista tuvo mucha actividad en las elecciones de febrero de 1936, las últimas de la República. Algunas de sus integrantes participaron en varios mítines, como Rita García, Francisca Amorós y Francisca Vázquez y el propio Grupo organizó otros. Asimismo, se hacen llamamientos a la participación política femenina en columnas escritas por componentes del grupo como Francisca Vázquez, quien para cerrar un discurso de concienciación destinado a las mujeres obreras añade:
“Obreras, de la actitud que vosotras adoptéis ante las urnas depende la libertad de miles de presos y la liberación de vuestra miseria y esclavitud presentes”. (El Obrero, Nº489, 1936)
Según un informe de la Federación Provincial Socialista, en fecha de 23 de febrero de 1938, el grupo estaba compuesto por 300 militantes. Gracias a la correspondencia conservada entre grupo y el Comité́ Nacional del Partido Socialista Obrero Español, conocemos que el día 29 de mayo de 1938 se decide en asamblea la fusión del Grupo Femenino Socialista con la Agrupación Socialista Obrera. Finalmente, el 2 de junio se comunica esta decisión a la ejecutiva del comité́ nacional.
Fuentes y bibliografía:
Ors Montenegro, M. (2008). Elche, una ciudad en guerra (1936-1939) . Elche: Llibrería Ali i Truc.
Paniagua Fuentes, FJ, & Piqueras Arenas, JA (Dirs.). (2003). Diccionario biográfico de políticos valencianos 1810-1823. Valencia: Institució Alfons el Magnànim, Fundación Instituto Historia Social, Centro Francisco Tomás y Valiente, UNED, Alzira-Valencia.
El Obrero: 03/01/1932, n 296. 07/01/1934, n 397. 20/05/1934, n 413. 27/05/1934, n 414. 22/12/1935, n 485. 15/03/1936, n 495.
Autoría: Lorena de los Ríos Aranda, Lucía Tortosa Calet, Pablo Navarro Sax
Natural y vecina de Altea, nació en el año 1913. Fue cuidadora de niños y niñas refugiados en una colonia infantil y miembro de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En sus propias palabras, se afilió al sindicato anarquista “para ayudar a los más necesitados, porque habían muchas familias que pasaban hambre”. En su militancia, llegó a desempeñar el cargo de secretaria de la sección femenina de la CNT en Altea. En sus años de juventud fue una gran aficionada del teatro y de la poesía, relacionándose con otras personas que compartían dichos gustos, con las cuales formaría un grupo artístico.
En los últimos días de la Guerra Civil, Ventura Martí marchó al exilio. La mañana del 28 de marzo de 1939 consiguió subir a un camión que recorría los municipios costeros para llevar a las personas que marchaban al exilio al puerto de Alicante. Allí consiguió embarcar en el buque británico Stanbrook a la edad de veintiséis años y estando embarazada, acarreando consigo lo puesto, una muda y unas monedas de oro. Ventura recuerda el horror vivido en aquella travesía debido a la sobrecarga del barco, a la falta de víveres y al temor de un posible ataque enemigo al barco. El destino de la embarcación fue Orán, donde llegó al cabo de un día.
Ficha de la Brigada Político-Social Fuente: Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH)
Allí, las personas exiliadas fueron trasladadas a una antigua prisión convertida en albergue, siendo repartidas a los tres días en varios domicilios de la ciudad. En Orán, Ventura Martí trabajó limpiando casas y ventanas hasta que su hijo nació. Recuerda recibir las noticias de lo que sucedía en España a través de una de sus enfermeras.
Dos años después regresó a Altea, según afirmó en una entrevista, “con cierto temor a represalias y a que me metieran en la cárcel”, sin embargo, explica que recibió un buen trato a su llegada, especialmente por el alcalde de entonces, Joan Batiste Orozco, al cual conocía desde pequeño. Recuperada de las fiebres tifoideas con las que llegó a Altea, Ventura Martí completó el Bachillerato, haciéndose comadrona para asistir en los partos a las mujeres de la localidad.
Miralles Martínez, Alberto & Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. (2017). Altea: la gestió d’un municipi de la rereguarda republicana en la guerra civili el destí dels seus gestors (1936-1939). Institut Alacantí de Cultura Juan Gil-Albert. Alicante.
Revista Altea, 165, febrero 1993, p.13 (Archivo Municipal de Altea).
Revista Altea, 204, mayo 1996, p. 15 (Archivo Municipal de Altea).
María Luisa Abad Miró nació en Alcoi el 26 de abril de 1911 en el seno de una familia acomodada. Era hermana del pintor y arquitecto Miguel Abad Miró, quien se destacó durante la Guerra Civil por su labor en la propaganda, y sobrina del conocido escritor Gabriel Miró Ferrer.
Siempre fue muy buena estudiante, obteniendo varias matrículas de honor cuando cursó sus estudios de bachillerato en el Instituto General y Técnico de Alicante.
Fuente: Archivo Histórico Provincial de Alicante. Fondo del IES Jorge Juan.
Fue la única mujer del curso 1930-1931 de formación de auxiliares industriales en la Escuela Superior de Trabajo de Alcoi y la primera mujer licenciada en Ciencias Físico Químicas por la Universidad de Valencia, ingresando en 1933 en la Sociedad Española de Física y Química.
Con relación a su vida profesional, en 1934 comenzó a trabajar como profesora de matemáticas y física y química en un colegio de Gandía y en octubre de ese mismo año se desempeñó como docente en el Instituto Elemental Nacional de Alcoi.
Cuando comenzó la Guerra Civil, se trasladó a Madrid y ejerció como reportera para el Archivo fotográfico del Quinto Regimiento, en la Sección Fotográfica de la Junta Delegada de Defensa de Madrid. Según un informe de la policía sobre su hermano Santiago, María Luisa perteneció a la FUE (Federación Universitaria Escolar) e intervino en actividades propagandísticas a favor del bando republicano. Además, militó también en la UGT y el PCE.
Se trasladó desde Madrid a Valencia, donde fue nombrada secretaria de la Comisión de la Residencia de Señoritas, como parte del Grupo Femenino de la Residencia, mientras su marido, Fernando Tudela, fue el responsable de la Residencia de Estudiantes.
Al finalizar la guerra, su hermana Gabriela, quien había sido una destacada militante comunista, se exilió a México. Sin embargo María Luisa, su marido y su hermano Miguel no consiguieron un pasaje de barco para poder exiliarse, por lo que tuvieron que permanecer un tiempo escondidos en casa de un tío suyo, hasta que finalmente pudo exiliarse a México.
En 1973 fue entrevistada por el historiador británico Ronald Fraser, grabaciones que fueron depositadas en el Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona.
Fuente: Fotografía donada por la familia. En Cristina Escrivá Moscardó, La Residencia de Señoritas, 1936-1939: La etapa valenciana del Grupo Femenino de la Residencia de Estudiantes, 2019.
Bibliografía:
Beneito, Ángel., Moreno, Francisco., Lluís Santonja, Josep. (2017). Tiempo de sombras. La represión en Alcoi desde la Guerra Civil a los años 70. Alcoi, España: Ayuntamiento de Alcoi.
Escrivà Moscardó, Cristina. (2019). La Residencia de Señoritas, 1936-1939: La etapa valenciana del Grupo Femenino de la Residencia de Estudiantes. Valencia, España: Asociación Cultural Instituto Obrero.
Núñez-Valdés, Juan. (2024). Algunas mujeres licenciadas en Química en la Universidad de Valencia en la primera mitad del siglo XX. Ciencia, Técnica y Mainstreaming social, 8, 1-14. https://riunet.upv.es/handle/10251/81370
Natural de Elda y vecina de Elche, nació en junio de 1908. Trabajó en la industria de la alpargata y fue propietaria de una tienda de comestibles sita en Puerta Morena, en Elche. Desde enero de 1929 formó parte del sindicato de mujeres integrado en UGT “El Despertar Femenino”, y afiliada del PSOE.
En la década de 1930 desarrolló una notable actividad en la vida social y política socialista de la ciudad, especialmente relacionada con las actividades llevadas a cabo en los locales de la Casa del Pueblo.
Fuente: Memoria Digital de Elche. Colección Livia Sempere Campello
En España, estuvo afiliada al sindicato metalúrgico, federado en la Unión General de Trabajadores (UGT). Al finalizar la guerra civil se vio obligada a marchar al exilio, siendo Orán su destino . Allí fue parte de las Secciones de UGT y PSOE en Francia y África del Norte, desempeñando la profesión de alpargatera, la misma que en España.
Fuente: Memoria Digital de Elche. Colección Livia Sempere Campello
El documento del Secretariado de UGT en el exilio muestra la voluntad de Asunción de dirigirse a Elche una vez fuese repatriada, siendo dicho documento original de 1946.
Fuente: Fundación Francisco Largo Caballero. Censo de exiliados de UGT
Marchó de Oran en enero de 1957, trasladándose a Francia. Se estableció en el departamento sureño del Alto Garona, residiendo en la ciudad de Toulouse. Permanecería en suelo francés hasta el 1968, año en el que regresó a Elche. En tiempos de democracia formó parte de la Agrupación Socialista ilicitana, vinculada al PSOE. Falleció en abril de 1998.
Martínez Leal, Juan. (2005). Los socialistas en acción: La II República en Elche (1931-1936). San Vicente del Raspeig. Publicaciones de la Universidad de Alicante. (p.89)
El sindicalismo católico femenino estuvo muy extendido en el primer tercio de siglo en España. Los sindicatos y organizaciones surgieron con el objetivo de difundir los principios del catolicismo, garantizar la moral pública y defender ciertos derechos de las trabajadoras. Algunas organizaciones agruparon a mujeres que trabajaban en el servicio doméstico. Por ejemplo, en julio de 1920, la Federación Regional de los Sindicatos Femeninos, con presencia en las tres provincias valencianas, celebró su I Asamblea Regional. Demandó una regulación del descanso, un salario mínimo, condiciones dignas de vivienda y una separación de las habitaciones de criados y criadas.
En la ciudad de Alicante a principios del siglo XX existía la Asociación Católica de Sirvientas Hijas de Santa Zita, que estaba establecida en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, hoy desaparecida. Según La Voz de Alicante, organizaba actos religiosos, como ejercicios espirituales y fiestas en el día de su patrona.
Fuentes y bibliografía:
Palacio Lis, Irene: Mujer, trabajo y educación /Valencia 1874-1931), Valencia, Universidad de Valencia, 1992.
La Voz de Alicante, 23-2-1906, 4-1-1908, 6-2-1909 y 22-4-1909.
Rosa Mas Verdú nació en Alicante en 1901 y hacia 1933 tenía el título de maestra por la Escuela Normal de Magisterio de Alicante. En ese mismo año se trasladó a Novelda para trabajar como maestra, por tanto, ejerció como docente durante el período de la Segunda República, es decir, un momento en el que los mayores esfuerzos de la política educativa estaban centrados en la enseñanza primaria, priorizando la creación de centros educativos. Además, era una época en la que la política estaba destinada a mejorar la formación de los maestros y maestras, sobre todo porque se consideraba que la escuela necesitaba profesionales que hubieran tenido una buena formación.
En Novelda tuvo, además, una gran presencia y actividad política a través del PSOE, el Socorro Rojo Internacional y la UGT, a los que estaba afiliada. En los primeros años de la Guerra Civil fue directora de la escuela de niñas, y después lo fue también de una de las escuelas graduadas de Alicante.
Tras el fin de la guerra y la consecuente implantación del régimen franquista, se produjo un proceso de gran represión a los y las docentes, pues el franquismo buscaba depurar el magisterio para implantar una nueva escuela, y, además, quería reconducir a todas aquellas mujeres con ideas republicanas al modelo tradicional y patriarcal que había sido cuestionado durante la Segunda República, intentando justificarse en la importancia de la educación para una nueva sociedad y la misión que tendrían que realizar las maestras y maestros en ella.
Las maestras fueron duramente castigadas: fueron sometidas a juicios, a condenas a prisión, torturas, multas, rapados de cabeza y violaciones. Muchas se vieron obligadas a exiliarse, aunque también se vieron discriminadas en sus países de acogida por varios motivos, y entre ellos, básicamente por su género.
En el caso de Rosa Mas, fue detenida y condenada a doce años y un día de prisión menor por un Consejo de Guerra celebrado en noviembre de 1939 en el Reformatorio de Alicante por incitación a la rebelión, acusada de haber participado, junto a otras mujeres, en la Agrupación de Mujeres Antifascistas y de haber trabajado como secretaria de la UGT y del PSOE. En abril del año siguiente fue trasladada a la cárcel provincial de mujeres de Santa Clara en la ciudad de Valencia y tras tres años encerrada, se le concedió la libertad, pero fue expulsada del magisterio, es decir, no pudo volver a ejercer como maestra, y desde ese momento se dedicó a dar clases particulares hasta su muerte en 1961, a los 60 años.
Bibliografía:
Doménech Jiménez, Mª Isabel (2016). Las maestras de la Guerra Civil y el primer franquismo en la provincia de Alicante. Tesis doctorales Universidad de Alicante.
Moreno Seco, Mónica. (1995). Conflicto educativo y secularización en Alicante durante la II República (1931-1936). Institut de Cultura Juan Gil-Albert. Diputació Provincial d’Alacant.
Rosario Botella Vicedo nació en Hondón de las Nieves el 14 de septiembre de 1919 y posteriormente se trasladó a vivir a Aspe, el municipio vecino al de su ciudad natal. Trabajó en los sectores textil y de la metalurgia y en la fábrica de armas en la localidad de Novelda, a unos cinco kilómetros de su lugar de residencia.
Antes de la implantación de la dictadura franquista en España pertenecía a la UGT y en los primeros años del régimen se afilió al PCE y a las Juventudes Libertarias. Además, era miembro del Ateneo Libertario, donde incluso llegó a desempeñar el cargo de secretaria. Participó activamente en diversas manifestaciones que se llevaron a cabo durante la guerra donde se exigía abiertamente la muerte de presos de derechas y tuvo un papel fundamental en lo referente a hacer propaganda entre las clases obreras.
Fue acusada de haberse instalado en la casa del industrial Ángel Boronat Sánchez y de utilizar su taller de construcciones eléctricas para llevar a cabo reuniones de las Juventudes Libertarias, y, además, de haber robado diversos artículos, como muebles o joyas. Por ello, en abril de 1939 fue apresada y cuatro meses después pasó a disposición del Juzgado Militar de Novelda. En un primer momento entró en la cárcel de Monóvar y posteriormente, en el mes de diciembre de 1939, fue traslada a la cárcel de Novelda. El 17 de diciembre de ese mismo año quedó en prisión atenuada y un Consejo de Guerra la condenó a seis años y un día de prisión mayor.
Bibliografía:
García Gandía, José Ramón. La represión en Aspe (1936-1945). La causa Calpena [en línea]. Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2018.