El cuarto libro está dedicado a tratar sobre las relaciones que se establecen a partir del acuerdo o desacuerdo entre dos ideas, ya fuera por intuición, por demostración racional o por conocimiento sensible. Locke afirma que el conocimiento humano se basa en las definiciones que da a las cosas denominadas reales. Así, establece que el saber humano está limitado. Por ello solo el conocimiento proporcionado por los sentidos puede indicar lo que de realidad hay en los objetos del mundo.

Capítulo 1: Del conocimiento general

“EI conocimiento es la percepción del acuerdo o desacuerdo de dos ideas. [...] Ese acuerdo es de cuatros clases. [...] Primero: de la identidad o de la diversidad. [...] Segundo: relación y percepción de la relación. [...] Tercero: de la coexistencia percepción de la mente. [...] Cuarto: existencia real.[...] El conocimiento es actual o habitual. El primero es la percepción presente y el segundo cuando queda alojada en su memoria [...].  Hay dos clases de conocimiento habitual. El uno se refiere a esas verdades guardadas en la memoria que en cuanto se ofrecen a la mente cuando ésta percibe de una manera efectiva la relación que existe entre aquellas ideas. [...]. El otro se refiere a esas verdades de las cuales la mente, habiendo sido convencida, sólo retiene el convencimiento en la memoria, pero no las pruebas.”

Capítulo 2: De los grados de nuestro conocimiento

“Conocimiento intuitivo: Algunas veces la mente percibe de un modo inmediato el acuerdo o desacuerdo de dos ideas por si solas, sin intervención de ninguna otra; y a esto, creo, puede llamarse conocimiento intuitivo. [...] Todo conocimiento consiste [...] en la visión que de sus propias ideas tiene la mente. Conocimiento demostrativo: Es cuando la mente lo hace no de una manera inmediata. [...] Descubrir el acuerdo o el desacuerdo que busca la mente; y eso es lo que llamamos raciocinar. [...] El conocimiento sensible es otra percepción de la mente [...].”

Capítulo 3: Del alcance del conocimiento humano

“Primero: no va más allá de nuestras ideas; Segundo: no va más allá de la percepción del acuerdo o del desacuerdo de nuestras ideas; Tercero: el conocimiento intuitivo no se extiende a todas las relaciones de todas nuestras ideas; Cuarto: tampoco nuestro conocimiento demostrativo; Quinto: el conocimiento sensible es más estrecho que los dos anteriores; Sexto: por lo tanto. nuestro conocimiento es más estrecho que nuestras ideas. [...] Desconocemos la conexión entre la mayoría de las ideas simples.[...] No se puede descubrir ninguna conexión entre las cualidades secundarias y primarias.”

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El tercer libro trata sobre la relación entre el lenguaje y el pensamiento, es decir, en la formación del conocimiento de manera subjetiva. En estos fragmentos se encuentran resumidos los contenidos del libro III del Ensayo.

 Capítulo 1: De las palabras, o del lenguaje en general

 “Las palabras son signos sensibles. Las palabras como pensamientos están alojados  dentro del pecho del hombre. Las palabras son signos sensibles de las ideas de quien las usa.  Las palabras son signos voluntarios. [...] Los hombres no quieren que se piense que hablan meramente de sus imaginaciones, sino de las cosas como realmente son, [...]. Las palabras, por el uso, provocan con facilidad las ideas. [...] También hay hombres que pronuncian algunas palabras no de otro modo que los loros, sólo porque las han aprendido y porque se han acostumbrado a sus sonidos.”

 Capítulo 2: De la significación de las palabras

“EI hombre tiene disposición para formar sonidos articulados a los que llamamos palabras. [...] Y para hacer que esos sonidos sean signos de ideas. Una palabra se hizo para señalar una multitud de existencias particulares.”

 Capítulo 10: Del abuso de las palabras

 “Los abuso de las palabras son dados por faltas intencionales y negligencias voluntarias [...]. Primero: palabras sin ideas, o sin ideas claras. [...] Segundo: inestable aplicación de las palabras o inconstancia en su empleo. [...] Tercero: afectada oscuridad de las palabras por su viciosa aplicación y por una significación nueva o desusada [...]. Cuarto: otro abuso es tomar las palabras por las cosas, por ejemplo, en]los nombres de las substancias. [...] Sexto: otro abuso consiste en el supuesto de que las palabras tienen una significación inequívoca y evidente. [...] Cuando se excluye o se cambia cualquiera de las ideas que forman la composición de la idea compleja, se admite, se admite que es otra cosa, es decir, que es de otra especie. [...] Los fines del lenguaje son, primero, transmitir nuestras ideas, segundo, hacerlo con prontitud [...] y tercero, transmitir de me modo el conocimiento de las cosas.”

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Capítulo 30: De las ideas reales y fantásticas

 “Otra clasificación de las ideas las podemos hacer en la siguiente consideración tripartita. a saber: Primero, reales o fantásticas; segundo, adecuadas o inadecuadas; tercero, verdaderas o falsas. Y primero, por ideas reales quiero decir aquellas que tienen fundamento en la naturaleza. Las ideas simples son todas ideas reales.”

Capítulo 31: De las ideas adecuadas e inadecuadas

“Las ideas adecuadas son aquellas que representan perfectamente a sus arquetipos. Las ideas simples son todas adecuadas.  Los modos son todos adecuados.”

Capítulo 32: De las ideas verdaderas y falsas

“Ninguna idea, en cuanto apariencia a la mente, es verdadera o falsa. En cuanto a las referidas a las existencias reales, ninguna de nuestras ideas puede ser falsa, salvo las sustancias. [...] En sí mismas, las ideas no son ni verdaderas ni falsas. Las ideas son falsas, primero, cuando se juzga que están de acuerdo con la idea de otro hombre, sin estarlo;[...] segundo, cuando se juzga que están de acuerdo con la existencia real, sin estarlo; [...] tercero, cuando se juzgan ser adecuadas, sin serlo; [...] y cuarto, cuando se juzga que representan la esencia real.”

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En el Libro II del Ensayo, Locke propone que las ideas de la sensación y las ideas de la reflexión están fundamentadas en la experiencia y en las ideas simples creadas por medio de la percepción inmediata derivada de las excitaciones que provienen de los objetos. Partiendo de esto, he seleccionado algunos fragmentos de varios capítulos del segundo libro.

 

Capítulo 1: De las ideas en general, y de su origen

“La idea es el objeto del acto de pensar. Todas las ideas vienen de la sensación o de la reflexión. [...] Las ideas de reflexión son más tardías, porque requieren atención [...] Yo no digo que no hay un alma en un hombre, porque no es sensible de ella mientras duerme; pero si digo que en ningún tiempo puede pensar, ya despierto, ya dormido, sin ser sensible de ello. [...] El alma no es siempre consciente de que piensa. [...] Si un hombre que duerme piensa sin saberlo, el hombre dormido y el hombre despierto son dos personas. [...] Según me parece, los sueños de un hombre dormido están fabricados de las ideas del hombre despierto, aunque en su mayor parte hiladas de un modo extraño. [...] ¿Cómo puede saber alguien que el alma piensa siempre? Corno no es una proposición suya evidente, requiere una prueba. [...] El feto en el seno materno no difiere mucho del estado de un vegetal, sino que pasa la mayor parte de su tiempo sin percepciones o pensamientos, no haciendo otra cosa sino dormir [...].”

Capítulo 25: De la relación

 “¿Qué sea la relación?. Son ideas de la mente que recibe de la comparación que hace de las cosas entre sí. […| Algunos términos, en apariencia absolutos, encierran una relación. Todas las cosas son capaces de relación.”

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Como en entradas anteriores comenté, el Ensayo sobre el entendimiento humano está dividido en 4 libros, los cuales se subdividen a su vez en capítulos. Dada la extensión de la obra, he seleccionado los capítulos que contienen las ideas mas fundamentales de la obra, a fin de realizar una pequeña síntesis. Por tanto, citaré algunos fragmentos que considero como mas oportunos para comprender tanto a la obra como al autor.

En el libro I, Locke trata sobre una cuestión primordial de su pensamiento y que aparece reflejado en varias de sus obras, la inexistencia del innatismo, es decir, la idea de que no existen ideas innatas en el ser humano, ya que es a través de la experiencia como se comienza a tener conocimiento, por tanto el ser humano no nace con unas ideas preconcebidas. He seleccionado el capítulo 2 como clave para entender sus ideas sobre las ideas innatas y para comprender el primer libro de la obra. 

 

Capítulo 2: No hay principios innatos en la mente

“Los hombres, con el solo empleo de sus facultades naturales, pueden alcanzar todo el conocimiento que poseen sin la ayuda de ninguna impresión innata. Nada se presupone más comúnmente que el que haya unos ciertos principios. Pero, aun siendo cierto que de hecho hubiera unas verdades asentidas por toda la humanidad, eso no probarla que eran innatas, y no hay ningún principio al cual toda la humanidad preste asentimiento universal.

 [...]Esos principios no están impresos naturalmente en el alma, porque los desconocen los niños, los idiotas, etcétera… Decir que una noción está impresa en la mente, y al mismo tiempo decir que la mente la ignora y que aún no la advierte, es tanto como reducir a nada esa impresión.  Si la razón los descubriera, no se probaría que son innatos. Es falso que la razón los descubre. Ciertamente, no puede pensarse que sea innato lo que requiere a la razón para ser descubierto.

 [...]Estoy de acuerdo, pues, con esos señores de los principios innatos, en que en la mente no hay ningún conocimiento de esas máximas generales (conocimientos universales) y de suyo evidentes hasta que no llega el ejercicio de la razón. Inicialmente los sentidos dan entrada a ideas particulares y llenan el recipiente hasta entonces vacío, y la mente, familiarizándose poco a poco con alguna de esas ideas, las aloja en la memoria y les da nombres. Después, procediendo más adelante, la mente las abstrae, y poco a poco aprende el uso de los nombres generales. El que algunas veces no se conozcan esas máximas hasta que no son propuestas sólo prueba que no son innatas.”

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Al margen del Ensayo sobre el entendimiento humano, Locke escribió otra obra de gran importancia que ya comenté, la Carta sobre la tolerancia. Uno de los contenidos mas interesantes de la carta sobre la tolerancia es el tema de la relación Estado-Religión. El autor establece una clara distinción entre ambas entidades o instituciones, una distinción basada en el cada vez mas expandido secularismo imperante en el siglo XVII. Ambos conceptos, el de Estado e Iglesia, son explicados por el autor y son necesario conocerlos (tal como los describe Locke) para poder compararlo con lo dicho por otros autores sobre las relaciones Estado-Iglesia.

Entrando ya en contenido, Locke trata de establecer una clara distinción entre las cuestiones de gobierno civil y las de religión. Respecto a esto, comienza diciendo que con el fin de que no se utilice la religión con objetivos de persecución y castigo, a fin de simular tener en cuenta el bienestar público, debe establecerse dicha distinción, ya que si no se hace, siempre existirán controversias en este tema.

Locke considera al Estado como una sociedad de hombres constituida solamente para procurar, preservar y hacer avanzar sus propios intereses de índole civil. Así, los intereses civiles serian la vida, la libertad, la salud, el descanso del cuerpo y las posesiones externas (casas, dinero…). Por tanto el deber del magistrado civil (del gobernante) seria asegurar la justa posesión de estas cosas, siempre a través de unas leyes justas que se aplican a todo el pueblo. Por tanto si alguien pretende violar esas leyes, la justicia pública condenará su conducta y el individuo perderá sus derechos. Pero se debe destacar que esa jurisdicción solamente es aplicable a estos intereses civiles (concepto este que redundará a lo largo de toda la carta), y todo poder, derecho y dominio civil está limitado y restringido solamente a promover estas cosas, por lo que bajo ningún concepto debe extenderse al ámbito de la salvación de las almas.

Para defender estas aclaraciones Locke establece tres puntos basados en la salvación de las almas:

  1. El cuidado de las almas no está encomendado al magistrado civil ni a ningún otro hombre, porque Dios no ha dado a nadie autoridad para que obligue a alguien a profesar su religión. Así nadie puede obligar a nadie ha hacer algo en contra de su fe (no es fe si no se cree).
  2. El cuidado de las almas tampoco pertenece al poder civil porque su poder es un poder exterior, y la religión verdadera es un poder de persecución interior. Por este motivo la única tarea a este respecto que puede realizar el magistrado civil es corregir e instruir a través de la palabra (persuasión, no obligación y castigo). El magistrado civil solo puede aplicar castigos en materia civil, no en materia de fe, y solamente “la evidencia y la luz” pueden hacer cambiar de opinión a los hombres.
  3.  Castigos y leyes pueden convencer y cambiar de opinión a los hombres, pero esto no ayuda en nada a la salvación del alma.

 

Con todo esto queda claramente definida que el gobierno civil debe dedicarse solamente a intereses civiles y a cuidar las cosas de este mundo.

Respecto a la Iglesia, Locke la considera como una sociedad voluntaria de hombres, los cuales (y esto también es un concepto redundante en toda la obra) se unen mediante un acuerdo mutuo con el objetivo de rendir culto públicamente a Dios de la manera que ellos juzgan públicamente a Dios de la manera que ellos consideran oportuna para conseguir la salvación de sus almas. Por tanto al ser una sociedad libre y voluntaria, nadie nace miembro de una iglesia, ya que de otro modo la religión pasaría de padres a hijos por derecho hereditario. Así, ningún hombre se encuentra por naturaleza ligado a ninguna iglesia o secta en particular, si no que cada uno es libre de unirse al culto que considere más oportuno para rendir culto a Dios.

Por tal motivo, si tras el ingreso (que es libre y voluntario) descubre algo erróneo en esa doctrina, Locke se pregunta si es libre de salirse de ella, a la que contesta aclarando que no habría ningún motivo para impedir su salida, ya que la iglesia es una asociación libre y voluntaria.

Establecido esto, Locke se plantea la cuestión de la regulación de la iglesia a través de unas leyes. Estas leyes se basan en el establecimiento del tiempo y lugar de las reuniones, las reglas de admisión y expulsión, elección de oficiales, etc… La creación de esas leyes corresponde pues a la sociedad misma.

Locke en este punto platea que alguien podría decir que esta sociedad no es una verdadera Iglesia porque no tiene obispos con autoridad derivada de los apóstoles. A esto el mismo se responde diciendo que en ningún edicto Cristo ha impuesto esa ley a la Iglesia. Para continuar con esta cuestión, el autor aclara que acepta que esos hombres tengan un jefe en esa iglesia, siempre y cuando se permita a cualquier hombre formar parte de la iglesia libremente con el fin de la salvación del alma. Así la libertad eclesiástica será preservada siempre y a ningún hombre le será impuesto un legislador que él no haya elegido.

Con todas estas cuestiones, Locke comienza ya a tratar el asunto de la tolerancia religiosa dentro de la propia religión (entre las distintas ramas del cristianismo). Como argumento de defensa de esto último, destaca un pasaje de la carta en la que dice “Esto quisiera que lo tuviesen muy en cuenta: que el Evangelio declara frecuentemente que los verdaderos discípulos de Cristo tienen que sufrir persecuciones; pero que la Iglesia de Cristo deba perseguir a otros y forzarlos con el fuego y la espada a abrazar su fe y doctrina, no lo he encontrado todavía en ninguno de los libros del Nuevos Testamento”.

 Por tanto, resumiendo las ideas expuestas, el fin de una sociedad religiosa (de cualquiera) es el culto público de Dios y la adquisición de la vida eterna. Por tal motivo toda disciplina debe tender a ese fin y todas las leyes eclesiásticas deben limitarse a él.

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Locke inaugura una nueva época en la historia del pensamiento: la Ilustración. Frente al racionalismo ambicioso y sistemático del siglo XVII que arranca en su argumentación desde los primeros principios, Locke pretende algo más modesto, trabaja con una razón próxima al sentido común. Nunca se enfrasca en problemas abstractos y difíciles, siempre piensa en soluciones prácticas de problemas inmediatos y no pretende haber dicho en ellos la última palabra. Frente a los grandes sistemas, ahora se trata de conocer algunas parcelas, aquellas que sean útiles al hombre. Desde el punto de vista formal, frente al tratado el ensayo. Por eso, al aplicar esta mentalidad al campo de la política, se origina un nuevo tipo de pensamiento, más independiente de la filosofía y de la teología, más pragmático.

La obra más importante de Locke en cuanto influencia en las formas del pensamiento del siglo XVIII fue su Ensayo sobre el entendimiento humano (1690), crítica severa al racionalismo, la cual significa el comienzo de la crisis de la razón metafísica —la que se cree capaz de llegar hasta la esencia de las cosas— y su sustitución por la razón empírica, cuya capacidad se limita a la organización coherente de la experiencia.

Locke comienza rechazando la teoría de que las ideas son innatas, base del racionalismo cartesiano. Al contrario, el entendimiento es como un papel en blanco y todo lo que en él se escribe, las ideas (nombre genérico para todo contenido mental), es producto de nuestra experiencia. En esta misma línea Locke lanza un ataque a la concepción racionalista de la moralidad: también los valores morales son producto de la experiencia. Nacen de las impresiones de placer y dolor, pues llamamos «bueno» a lo que la experiencia nos enseña que produce placer o disminuye el dolor y «malo» a lo contrario. Ahora bien, la calificación de unas acciones como buenas o malas y, consiguientemente, los contenidos de lo que entendemos por la virtud y el vicio dependen de la opinión de los hombres, es decir, varían según las sociedades.

En cuanto a su más importante obra política, hemos indicado la hipótesis de que Dos tratados… hubiera sido escrita para apoyar la política exclusionista de los whigs, antes de la Revolución Gloriosa. No se puede decir, pues, que Locke escribiera para justificar la Revolución sino para promoverla. Por causas que desconocemos Dos tratados… no fue publicado en esos años y el manuscrito quedó esperando una nueva oportunidad. Esta se ofreció tras el triunfo de la Gloriosa.

Limitados por las dimensiones de este Manual y convencidos de que el interés del «Primer tratado» se reduce a los especialistas de la figura o de la época de Locke, puesto que se trata de una refutación de los argumentos escriturísticos de Filmer, vamos a estudiar el «Segundo tratado» cuyo subtítulo reza: Un ensayo concerniente al verdadero origen, extensión y finalidad del gobierno civil.

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Como comenté “allá por finales de abril”, voy a explicar los aspectos mas interesantes de la obra. El hecho de no haberlo realizado antes a sido por problemas de tiempo y por la dificultad de seleccionar los apartados mas apropiados para explicar esta extensa obra. A modo de rápido resumen explicaré de que trata cada libro del que se compone el Ensayo, para, en entradas posteriores, analizarlos comentando alguno de los capítulos en los que se subdivide cada libro.

En el primer libro (De las nociones innatas), se habla de la necesidad de prescindir de argumentos a priori y oponiéndose a Descartes, Locke afirma que no existen conocimientos innatos y que sólo debe ser tenida en cuenta la experiencia.

En el segundo libro (De las ideas) propuso que la sensación y la reflexión se fundamentan en la experiencia y en las ideas simples creadas por medio de la percepción inmediata derivada de las excitaciones que provienen de los objetos.

En el tercer libro  (De las palabras) Locke trata la relación entre el lenguaje y el pensamiento a la hora de formar el conocimiento.

En el cuarto libro (Del conocimiento) trata sobre las ideas. En el Locke intenta buscar lo que se establece a partir del acuerdo o desacuerdo entre dos ideas, ya fuera por intuición, por demostración racional o por conocimiento sensible.

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Como indico en el título, voy a hablar brevemente de “ensayos” o mas bien sobre autores que han escrito sobre Locke, mas concretamente sobre el Ensayo sobre el entendimiento humano. Esta obra de Locke es bastante extensa, hecho que llevó a que se publicase, con bastante éxito, la obra Compendio del Ensayo sobre el Entendimiento Humano, que como su nombre indica es un resumen o síntesis del ensayo de Locke, que como he citado, tiene una abundante extensión. 

En este contexto, también existen diversas tesis sobre Locke, pero concretamente destaco una, la de Pedro José Herráiz Martínez, titulada “La conciencia en el ensayo sobre el entendimiento humano de John Locke: Actividad y pasividad”. La tesis también sintetiza la obra de Locke, pero he destacado algunos fragmentos de la citada tesis que me han parecido curiosos y apropiados, a saber, uno relacionados con la extensión de la obra y sobre el porque de leerla o no, y otra con el cuestionamiento y refutación de algunas de las ideas de Locke, sobre todo en lo que refiere al orden de exposición de los contenidos del Ensayo a la hora de entender el su pensamiento:   

“Obviamente, si el Ensayo fuera un cúmulo de paradojas, aun manteniendo una cierta consistencia general, habría sido relegado repetidamente al olvido y no concitaría tanta controversia. Sin llegar a decir lo recogido de Russell, que “nadie antes que Locke tuvo sentido común” ,pero tomando en cuenta lo dicho. considero que merece una atención detallada el como y el porqué de esas inconsistencias, tratando de integrarlas en una actitud general coherente del autor y así buscar una interpretación ajustada de su pensamiento, pues esto es lo único que justificaría y explicaría el hecho indiscutido de que su obra merece ser leída y tenida en cuenta.” 

“Al igual que para desenredar la madeja, lo primero que hemos de hacer es encontrar un cabo, y no parece que el ofrecido explícitamente por Locke sea el más conveniente, pues es el que ha producido el enredo: no podemos abordar nuestro trabajo partiendo de la misma secuencia lineal del Ensayo, esto es, comenzando por el tema de las Ideas y de su origen. Es preciso determinar un punto de partida adecuado, y ninguno mejor que el ofrecido por la consideración del impulso que movió a Locke para escribir su Ensayo. A tal fin necesitamos rastrear en su vida las que fueron líneas directrices de sus actos y de su pensamiento, con lo que estaremos en condiciones de interpretar correcta y estrictamente unos propósitos explícitos que, adaptados al plan inmediato de la obra, pudieran resultar engañosos y llevarnos a las mismas situaciones que se pretende evitar.”

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Uno de los inconvenientes mas grandes que alguien se puede encontrar a la hora de buscar recursos digitales (en Internet) sobre filósofos es que muchas veces esa información puede no ser correcta del todo o puede y suele ser una simple copia de otro documento encontrado en la red. En el caso de John Locke, existen multitud de recursos escritos por la red y de bastante calidad, pero a la hora de buscar algún video didáctico donde se sintetice la obra de este autor (o de otros autores) nos encontraremos ante dos inconvenientes, a saber: que el video no esté en un idioma que conozcamos y/o que el contenido sea incorrecto (el mas habitual) y que el autor del que buscamos información en video sea un personaje de una serie de televisión (este parece ser un caso exclusivo de Locke).

 Por ello he decidido colocar uno de los pocos videos encontrados en la red sobre Locke, en el que aparecen algunas de las citas mas conocidas y recurrentes de Locke. Junto al video he apuntado dos citas (extracto) del Ensayo sobre el entendimiento humano que considero que denotan mejor el ideal del filósofo británico.

“La mente estando abastecida de un gran número de ideas simples, que le llegan por vía de nuestros sentidos, según se encuentran en las cosas exteriores, o por vía de la reflexión sobre sus propias operaciones, advierte, además, que un cierto número de esas ideas simples siempre van juntas; y que presumiéndose que pertenecen a una sola cosa, se les designa, así unidas, por un solo nombre, ya que las palabras se acomodan a la aprehensión común, y su utilidad consiste en expeditar la expresión de las ideas. De allí viene que, por inadvertencia, propendemos a hablar y a considerar lo que en realidad constituye una complicación de ideas juntas, como si se tratase de una idea simple. Porque, como ya he dicho, al no imaginarnos de qué manera puedan subsistir por sí mismas esas ideas simples, nos acostumbramos a suponer algún substratum donde subsistan y de donde resultan; el cual, por lo tanto, llamamos substancia”

 Libro segundo. Cap. XXIII

  “Todo aquello que la mente percibe en sí misma, o todo aquello que es el objeto inmediato de percepción, de pensamiento o de entendimiento, a eso llamo idea. Y a la potencia para producir cualquier idea en la mente, llamo cualidad del sujeto en quien reside ese poder. Así, una bola de nieve tiene la potencia de producir en nosotros las ideas de blanco, frío y redondo; a esas potencias para producir en nosotros esas ideas, en cuanto que están en la bola de nieve, las llamo cualidades; y en cuanto son sensaciones o percepciones en nuestro entendimiento, las llamo ideas; de las cuales ideas, si algunas veces hablo como estando en las cosas mismas , quiero que se me entienda que significan esas cualidades en los objetos que producen esas ideas en nosotros”

 Libro segundo. Cap. VIII

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John Locke, acabó su redacción en 1666, pero no fue publicada hasta 1690, año en que vio la luz. Locke se propuso buscar el origen, la certeza y la extensión del conocimientohumano. Su intención era aplicar el método científico de su tiempo al estudio de las operaciones mentales.

 En la obra Locke plantea los fundamentos del conocimiento humano, con la intención de realizar una  (como el denominaba) “obra moralmente útil”. La obra fue escrita en la época de los grandes descubrimientos científicos, cosa que hizo que Locke pensara que la filosofía tenía que participar en estos avances, es decir, aprovecharse de esos avances científicos, eliminando para ello todas las invenciones y los conceptos inútiles acumulados durante los siglos anteriores en relación al conocimiento filosófico.

 En este sentido, para Locke las relaciones entre los contenidos del conocimiento son un elemento que permiten la elaboración de instrumentos críticos capaces de eliminar los conocimientos erróneos. Esto unido a su pensamiento empirista hizo que se opusiera a las concepciones mecanicistas y sistemáticas cartesianas.

 La propia obra en si se divide en cuatro libros, a saber, “De las nociones innatas”, “De las ideas”, “De las palabras” y “Del conocimiento”. En posteriores entradas iré explicando los aspectos mas interesantes de cada uno, pero en general la principal idea que Locke muestra en el Ensayo es que la sensación es lo único que permite al ser la comprensión de la realidad y permite comprender que la verdad pertenece solamente al discurso.

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El empirismo está basado principalmente en el papel de la experiencia en la labor de formación de las ideas y en la deducción surgida de esas experiencias. Por tanto, para el empirismo, la experiencia es la base de todos los conocimientos.

Por su parte el racionalismo otra una corriente filosófica aparecida  en la Francia delsiglo XVII, formulada por René Descartes, que subraya el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo, que resalta el papel de la experiencia sobre todo el sentido de la percepción.

Destaca la figura de René Descartes, quien ve en la geometría el ideal de todas las ciencias y de la filosofía. Defiende que únicamente por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales, de las que es posible deducir el resto de contenidos de la filosofía y de las ciencias.

La controversia entre ambas formulaciones se observa principalmente en la idea del innatismo. Descartes destaca que las verdades universales en sí eran innatas, no derivadas de la experiencia.

El empirismo filosófico por su parte contrasta con este racionalismo, ya que considera que el conocimiento se obtiene mediante la experiencia y la experimentación basándose en la captación sensorial, independientemente de la razón.

A pesar de ello, esta diferencia de opiniones es vista como una exageración de los temas filosóficos envueltos en la controversia. Esto se considera de este modo porque algunos de los máximos racionalistas como Descartes o Spinoza fueron partidarios del método científico empírico de su época. Por su parte, John Locke  alegó también que ciertos conocimientos como el conocimiento de la existencia de Dios puede ser hallados mediante la intuición y el razonamiento.

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Para comprender la obra, es absolutamente necesario conocer tanto los antecedentes como el presente histórico del momento en el que publicó la obra de Locke (1689-1690), ya que su publicación está ampliamente relacionada con los acontecimientos producidos durante esos años. En todo caso, al margen de los aspectos políticos de la historia de Inglaterra, en este caso nos vamos a centrar en los aspectos religiosos (aunque es imposible no mencionar el asunto político).

Se comienza a observar, ya desde el reinado de Isabel I, pero sobre todo durante los dos reinados de la dinastía de los Estuardo, un movimiento de repulsa hacia la iglesia anglicana y hacia los valores que ella encarnaba: autoritarismo y tradicionalismo. La rebeldía cristalizó en torno al movimiento puritano, cuyos ataques a la iglesia anglicana se hicieron en nombre de la independencia eclesiástica y de los principios presbiterianos de gobierno eclesiástico.

Estos fueron los principios con los que finalmente Cromwell salió victorioso en su revolución (1649). El protectorado de Cromwell significó (en materia religiosa) el reconocimiento de facto de las restantes sectas protestantes. Así, debido a esta semitolerancia, durante la etapa de Cromwell se vivió un cierto pluralismo eclesiástico fundado sobre una vida espiritual y sobre el reconocimiento de los derechos de la conciencia.

Tras la revolución puritana, los ingleses volvieron a aceptar el regreso de la monarquía (en 1660). A pesar del regreso, el tema del catolicismo siguió siendo un gran tabú, pese a los esfuerzos de Carlos II y de Jacobo II. El parlamento supo sacar provecho de todo ello para imponerse.

Rápidamente todas las costumbres que fueron impuestas por los puritanos (en materia religiosa y en la vida social) fueron abolidas. Con todo esto, en 1661 Carlos II contaba con un parlamento integrado casi exclusivamente por sus partidarios (el Parlamento caballero). Posteriormente, debido a varios problemas nacionales e internacionales, Carlos II se vio obligado a formar otro gobierno  el llamado gobierno cabal). En el año 1672, el rey trató de imponer al parlamento una política de indulgencia hacia los católicos, pero resultó un fracaso (además hay que recordar que Carlos II era un firme partidario de la restauración de la Iglesia católica en Inglaterra). Tras este fracaso, en 1763 se estableció en Act of Test  (llamada también Ley de Pruebas) por la cual se imponía a todo candidato a empleo público una profesión de fe anticatólica y la comunión en el seno de la Iglesia Anglicana.

Comenzaba a verse así un duro enfrentamiento entre el Rey y su parlamento, lo que hizo surgir claramente las dos tendencias dentro de este mismo: Tories, conservadores y partidarios de la prerrogativa real, y Whings, liberales favorables al parlamento y contrarios al futuro sucesor Jacobo II.

Finalmente, a pesar de todos los problemas, Jacobo II accedió al trono. A fin de fortalecer su poder, el rey trató de atraerse a los disidentes (católicos y puritanos). Para ello no dudó en hacer uso de la prerrogativa regia de suspender las leyes aprobadas por el Parlamento. Así, el rey se negó a aplicar el citado Act of Test y trató de imponer una política de indulgencia hacia los católicos (declaración de indulgencia). Pero como consecuencia de todo esto, el Parlamento no tardó en manifestar su oposición a una política que “identificaba la causa del catolicismo romano con la causa del despotismo”.

Para este momento la iglesia anglicana había tomado ya una posición contra el rey. A fin de neutralizar los efectos de la declaración, los anglicanos prometieron apoyar una ley que garantizase la tolerancia a los puritanos (únicamente) una vez que se reuniese un Parlamento libre. Con todo esto se produjo la llamada Gloriosa Revolución de 1688, por la que Guillermo de Orange, Estatúder de las Provincias Unidas, se convertía en Guillermo III de Inglaterra.

Se puede decir que la Revolución de 1688 constituyó una victoria sobre el fanatismo religioso y político y debe considerarse como una reconciliación, más que una división. En materia religiosa, la revolución significó una transacción del problema religioso entre los partidos que fue concebida con la suficiente amplitud para proporcionar la paz religiosa al país. Así en definitiva, la tolerancia terminó por abrirse paso en las leyes, destacando  la Toleration Act (acta de tolerancia), la cual concedía algunas libertades a los protestantes disidentes.

Conocido ya algo sobre la historia del momento, se puede comprender mejor cual fue la importancia de la obra de Locke dentro de todo este contexto (destaca así en estos episodios la importancia que tuvieron tres de las obras principales de Locke: Carta sobre la Tolerancia ,Tratados sobre el gobierno civil y Ensayo sobre el entendimiento humano).

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Una de las obras más importantes de Locke es la “Carta sobre la tolerancia”, precursora del “Ensayo sobre el entendimiento humano”. Es importante conocer el contenido de esta obra, ya que en ella se expresan los ideales filosóficos y políticos de Locke, los cuales van a ser constantes en el ensayo sobre el entendimiento humano.

Como características destacadas de la obra (en cuanto a la manera de redacción del autor) se destaca el que está escrita en primera persona, dando una cierta apariencia de diálogo continuo del autor con el lector. También destaca la redundancia de varias ideas y conceptos básicos en torno a los cuales gira toda la carta,  el uso de muchos ejemplos a modo explicativo y el empleo a modo explicativo de preguntas y respuestas, preguntas que van muchas veces dirigidas directamente al lector, otras veces es el lector el que podría plantear esas preguntas y otras que el propio lector se hace debido a los argumentos de Locke.

Locke comienza su carta expresando sus ideas sobre el concepto de tolerancia, para, a partir de esta definición, ir desarrollando un interesante discurso que hará referencia a todos las ámbitos de la tolerancia, discurso que va desde la “simple” definición del concepto, a la idea de la separación Iglesia-Estado, pasando por la propia tolerancia entre distintas confesionalidades religiosas dentro del mismo Estado.

Locke hace mucha referencia a los términos magistrado y magistrado civil, los cuales hacen referencia a los funcionarios al servicio del Estado. En este sentido, personalmente, durante el análisis de la obra emplearé el término magistrado tal como Locke lo utilizó en su obra (al menos en esta traducción al castellano).

Como he apuntado, toda la carta versa principalmente sobre varios conceptos: tolerancia del Estado hacia la religión, tolerancia del Estado hacia las distintas religiones dentro del Estado, respeto del Estado hacia los asuntos de la iglesia (leyes civiles y religiosas)…

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El empirismo es una de las teorías del conocimiento. Está basada principalmente en el papel de la experiencia en la labor de formación de las ideas (haciendo hincapié en la percepción sensorial) y en la deducción conseguida de esas experiencias. Por tanto, para el empirismo, la experiencia es la base de todos los conocimientos.

Se considera que el origen y desarrollo de esta corriente está en las Islas Británicas, evolucionando durante los siglos XVII y XVIII (de mano de filósofos como John Locke, quien haría las primeras formulaciones empíricas, seguido por George Berkeley y David Hume).

John Locke defiende que el origen del conocimiento es la experiencia y que la mente sería un papel en blanco sin ideas innatas (es decir, que el ser humano no posee ideas innatas) en el cual las experiencias dejan marcas. Por tanto la doctrina del empirismo fue formulada explícitamente por primera vez por John Locke. El empirismo niega rotundamente que los humanos tengan ideas innatas o que cual cosa sea entendible sin tener que hacer alusión a la experiencia.

El empirismo no sostiene que se tenga un conocimiento empírico automático o innato. Para que cualquier conocimiento sea deducido, este conocimiento debe conseguirse de un sentido basado en la experiencia.

En cuanto a la filosofía de la ciencia, el empirismo se considera una teoría del conocimiento, que destaca los aspectos del conocimiento científico que se encuentran relacionados con la experiencia o mediante la experimentación. Por tanto, para el método científico es fundamental que todas las hipótesis y teorías deben ser “pre-probadas” o probadas mediante la observación del mundo natural, quitándole importancia a la reflexión a priori o la intuición.

Estas ideas de experiencia entrarán en “conflicto” con las ideas del racionalismo, el cual sostiene que si que existen ideas innatas.

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