¨La Valencia Medieval¨

Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

¨La Valencia Medieval¨ - Una breve descripción de la ciudad de Valencia durante la Edad Media

Jaime I ¨El Conquistador¨

Jaime I (1208-1276) conde de Barcelona y rey de Aragón y de Valencia y de Mallorca.Hijo de Pedro el Catolico y de Maria de Montpellier. Muerto su padre en la batalla de Muret(1213), Jaime quedo en manos de Simón de Montfort. El papa Inocencio III obligo a Simón a entregar el rey a los catalanes.

Jaime I

Jaime I

Durante su minoría de edad estuvo en el castillo de Monzón, bajo la tutela de los templarios. Posteriormente actuó como regente o procurador del conde Sancho. En 1218 empezó a gobernar personalmente, durante mas de 15 años sostuvo diversas luchas contra la nobleza aragonesa, que le hizo prisionero en 1224. En 1227 hizo frente a un alzamiento nobiliario aragonés liderado por el infante Fernando, que termino con el acuerdo de Alcalá.

Con la conquista de Mallorca inicio la expansión catalana en el Mediterráneo. Menorca quedo tributaria en 1231 y en 235 conquistaria Ibiza. Ocupo Burriana y Peñiscola, con lo que reanudo la expansión peninsular catalana. En 1238 conquisto Valencia y su reino y en 1244 Xátiva y Biar, y por ultimo Murcia en

Conquista de Valencia

Conquista de Valencia

1266.

Con el tratado de Corbeil en 1258 clausuro la política ultrapirenaica de los antiguos condes de Barcelona, y San Luis de Francia renuncio a sus derechos, como descendiente de Carlomagno, sobre los condados catalanes.

Rodrigo Díaz de Vivar ¨El Cid¨

¨El Cid¨ ( 1043-1099) fue un noble castellano, hijo de Diego Laínez, infanzón de

Estatua de ¨El Cid¨

Estatua de ¨El Cid¨

Vivar. Se crio con el infante Sancho de Castilla, que, al ser elevado al trono, le

nombro alferez del rey, quedando, por tanto, al mando de la milicia real. En calidad de tal, al parecer, tomo juramento a Alfonso VI, de no haber intervenido en la muerte de su hermano, Sancho II.El nuevo rey le sustituyo por García Ordóñez, aunque le proporciono un honroso matrimonio con Jimena Diaz en el

1074, noble asturiana, bisnieta de Alfonso V. Sin embargo, incurrió en la ¨ira regia¨, lo que implico su destierro y el rompimiento de la relación de vasallaje con el rey.

Se puso entonces, con sus vasallos al servicio del rey de Zaragoza al-Muqtadir y,

Jimena Díaz

Jimena Díaz

luego, de su hijo. Alfonso VI, después del desastre de Zalaca, le concedió varios dominios. Posteriormente opero en Levante haciendo tributarios a los reyes taifas de Albarracín y Valencia, y anulando las ventajas obtenidas por los

almorávides en la parte oriental de la Península, pero volvió a incurrir en la ¨ira¨ del rey al no acudir a una llamada de este y fue despojado de las concesiones anteriores e

Alfonso VI

Alfonso VI

incluso de sus propias heredades.

Aliado del rey de Valencia, derroto e hizo prisionero al conde de Barcelona. Posteriormente conquisto la ciudad de Valencia en el 1094 en plena época de dominio de los almorávides, que no  pudieron recuperarla hasta después de su muerte.

El Reino Taifa de Valencia

El reino taifa de Valencia fue creado a partir de una escisión del califato de Córdoba en 1010. Es en el 1010 cuando se crea este reino que  duraría hasta 1238 con la conquista de Jaime I.

La taifa valenciana estuvo gobernada en sus primeros años por los caudillos Mubarak y Muzzafar. Sin embargo, la gran primera dinastía que estuvo presente en el Reino de Valencia, fue la dinastía amirí. Destaca el reinado de Abd al- Aziz(1021-1061) conocido por su faceta de gran constructor de murallas y palacios. La dinastía amirí reino hasta 1086.

Tras el reino amirí la taifa de Valencia paso a cargo de Al-Qadir gracias al apoyo de Alfonso VI y las tropas cristianas, sin embargo, el reino de Al-Qadir fue breve ya que pronto se dio un motín propiciado el cadí Yafar ben Abd Allah que acabo con el asesinato de Al-Qadir.

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Entrada de ¨El Cid¨ a Valencia

El motín que se produjo en Valencia impulso la intervención cristiana en el año 1094 personificada en la figura de Rodrigo Díaz de Vivar el ¨Cid¨. Con el apoyo de las tropas cristianas el ¨Cid¨ y su yerno Ramón Berenguer III. La gobernación cristiana duro exactamente hasta el 1102 año en el que Alfonso VI ordena la evacuación cristiana de la ciudad, llegando los almorávides a Valencia liderados por el militar Mazdalí.

La etapa almorávide se caracterizo por una gran inestabilidad, la presión de los reinos cristianos, la intransigencia hacia los príncipes taifas, y la africanización de Al-Andalus provocaron un rechazo popular y una crisis interna que provoco la llegada de las Segundas Taifas.

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El ¨Rey Lobo

La llegada de las Segundas Taifas supuso la llegada de los almohades a Valencia. En Valencia y Murcia  Muhammad ibn Mardanis, más conocido como el Rey Lobo (1147-1172), se hizo pronto con el poder y consiguió resistir el empuje de los almohades hasta un año antes de su muerte (1171).

Con la llegada de los almohades y la muerte del rey Lobo se produce un periodo convulso de incursiones cristianas y acuerdos con los musulmanes.  La batalla de Navas de Tolosa es el ejemplo perfecto de esta presión cristiana, a la que hay que sumar una serie de inestabilidad interna tanto políticamente como socialmente. Finalmente la perdida de poder económico por el pacto de los almohades con Jaime I que le otorgaba la mayoría de las rentas valencianas y murcianas y una rebelión indígena anti-almohade provoco la caída de estos últimos y la instauración de las Terceras Taifas.

Las Terceras Taifas (1228-1238) es el ultimo periodo de poder islámico en el territorio valenciano. El pacto entre Jaime I y Zayd Abu Zayd había provocado una división del núcleo islámico con dos facciones la de Zayyan ibn Mardanish,  y la de Zayd Abu Zayd.  Debido a la presión y a la inestabilidad política,  Zayyan va a entrar triunfalmente en la ciudad de Valencia en enero de 1229, aunque no llegó a convertirse en rey.  Todo esta inestabilidad fue aprovechada por Jaime I para intentar reconquistar el territorio valenciano.

 

La Reconquista Valenciana

En la formación y conquista del país valenciano siempre se ha buscado un mito historiográfico de reconquista, sin embargo, la conquista del territorio valenciano se debe más a la dinámica expansionista que seguían los reinos feudales que a motivos mitológicos.

A esto hay que añadirle los distintos intereses que se tenían en la reconquista. Las altas clases como los reyes y la nobleza buscaban un incremento de su patrimonio y su poder político. Las clases medias como los mercaderes o lo soldados buscaban la ampliación de mercados y la oportunidad de desempeñar su oficio. En cuanto a los campesinos y los marginados sociales también vieron una gran oportunidad en la oportunidad de adquirir nuevas tierras, a esto hay que sumarle el interés de la iglesia y el clero por hacer prevalecer la religión cristiana frente al islam.

Pasando a desarrollar la reconquista, hay que decir previamente que la reconquista del reino de valencia por Jaime I se caracterizo por una serie de factores:

  •  Su brevedad comparado con el resto de la reconquista peninsular
  •  Poca resistencia musulmana debido al debilitamiento del poder andalusí y la ineficacia de su sistema defensivo
  •  La falta de un ejército bien constituido por parte de lo reconquistadores
  •  El sistema de pactos de rendición, como puede ser el Pacto de Tudmir.

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    El Pacto de Tudmir

El proceso de reconquista (1229-1245) se desarrollo en varias fases. En los primeros años destaca la incursión de Blasco de Alagón que conquisto Morella y parte del Norte de Valencia. Es en este momento cuando Jaime I decide tomar el liderazgo de la reconquista para evitar un monopolio del poder aragonés. Primeramente procede a conquistar las comarcas septentrionales del reino, hasta la conquista de Burriana en 1233. La segunda fase supuso la entrada de Jaime I a Valencia en 1238 y la conquista hasta el Júcar. Finalmente se conquistara territorios destacables como Alzira, Denia, Xativa y Biar, en un proceso que llevara hasta 1945 y que supondrá el fin de la conquista y la fijación de limites meridionales provisionales. Sin embargo, la conquista de lo que hoy conocemos como el Reino de Valencia no terminara hasta 1304 con la sentencia arbitral de Torrellas en la que Jaime II adquiría los territorios de Alicante y Orihuela.

Las consecuencias de la reconquista no se hicieron esperar y pronto se produjo la desarticulación de la sociedad musulmán y  la implantación de un nuevo sistema feuda por los conquistadores

Entrada en Valencia de Jaime I

Entrada en Valencia de Jaime I

Violencia y política

Un fenómeno extendido por toda Europa fue la lucha de distintas familias burguesas y nobles por el control de los puestos de administración urbanos y Valencia no fue menos. Estas familias forman verdaderas clientelas en busca de apoyos, estas acababan uniéndose en dos bandos con intereses enfrentados que acaban explotando en unas auténticas luchas armadas dentro de la ciudad, en Valencia conocidas como Bandositats.

Una consecuencia clara de esta, será la aparición en la ciudad de Valencia de auténticos palacios fortificados y llama verdaderamente la atención, como la burguesía pese a que lo que le interesaba a sus negocios era mantener la paz en la ciudad participará activamente en esta lucha por el poder.

El germen de estas bandositats lo tenemos en los amprius, los derechos comunales; todo ciudadano valenciano tenía pleno derecho a acceder a los bienes comunales del reino. La nobleza no toleraba esto y mediante sus tropas ponía trabas a los vecinos para acceder a estos recursos. Los roces entre unos y otros acabaron estallando en una lucha entre las villas reales y la nobleza que tuvieron especial virulencia en 1340. Estos episodios eran un intento de la nobleza de acceder al gobierno de las villas reales, de las que estaba excluida. Aunque también hubo disputas entre distintas familias nobles principalmente por temas de jurisdicciones en sus respectivos señoríos.

San Vicente Ferrer impone la paz entre los Centelles y los Vilaragut

Los conflictos por el salario, horario laborales, reivindicaciones económicas, así como la obligatoriedad de trabajo para residir en la ciudad provocó conflictos entre maestros, asalariados y aprendices, así los  oficis se unirían a las luchas, su participación en el movimiento unionista en 1347-1348, llevaría a los Jurats a pedir al monarca que prohibiera estas agrupaciones entre 1349 y 1363.

La formación de facciones políticas que querían acceder al poder por cualquier medio, llevó a la reforma del sistema electoral, con el objetivo de eliminar a las familias que participan en luchas armadas del gobierno de la ciudad, así los Marrades, los Soler y los Novals, quedaron excluidos del poder en 1401. Sin embargo, estas luchas se recrudecieron aún mas y sólo pararían con la llegada de los Trastámara, el carácter más autoritario e intervencionista del monarca pondría fin a estas luchas.

 

El agua y su administración

Como una sociedad con un modelo económico principalmente agrícola, el agua tenía una gran importancia, de hecho los furs recogen el derecho al acceso a esta. Cada parcela poseía una parte de regadío, reparto bien reflejado en los furs. Por esto para convertir una parcela de tierra a regadío había que seguir un proceso arduo y bien reglamentado.

Para rentabilizar el uso de esta tras  la conquista de la ciudad, se mantuvo el modelo administrativo musulmán ya que estos tenían más experiencias en el regadío. Este consistía en dotaciones continuas de agua para unas 8.000 hectáreas mientras que el resto se regaban según dotaciones temporales.

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Este sistema fue posible gracias a la creación de comunidades de regantes, se establecieron cuatro para las acequias superiores de Moncada, Quart, Tormos y Mislata, más otras cuatro para las inferiores de Mestalla, Favera, Na Rovella y Rascanya. Se reunían  en edificios eclesiásticos donde a través de ordenanzas regían la distribución y el mantenimiento. Esta institución evolucionará hasta tal y como conocemos el actual Tribunal de las aguas de Valencia (Thomas Glick).

Todo labrador tenía la obligación de arrancar hierbas yacequia limpiar el cauce. Para ello, al menos una vez al año, el çequier le cortaba el agua, hasta que no arreglara el cauce, no se la devolvería.  Este çequier tenía además plena autoridad sobre los repartos de los turnos, hacía de juez entre los litigios de los regantes, mantenía los ribazos y como ya he comentado se encargaba del mantenimiento y limpieza de los cauces.

Los çequiers respondían ante el çabaquies, cargo que se ocupaba del suministro de agua en la ciudad de Valencia, al menos hasta 1283, año en que Pedro el Grande transfirió esta responsabilidad al Consell de Valencia.

El sistema de provisión de cargos

La sociedad de Valencia desde su conquista por Jaume I en 1238 es una sociedad en tránsito, provocada por un incipiente desarrollo de la burguesía, al igual que en el resto de ciudades europeas. A estas transformaciones la provisión de cargos de la ciudad se irá adaptando sufriendo hasta ocho modificaciones.

–          El primer sistema transcurre entre 1245 y 1266: Los jurats eran renovados anualmente en la festividad de San Miguel y estos elegían directamente a sus sucesores e igualmente designaban a los consejeros oportunos. Debían jurar el cargo ante el rey, o en su ausencia el Baile y el Curia.

–          En 1266 se establece por un privilegio la renovación del cargo en Pentecostés y les retiran la capacidad de elegir a sus sucesores, ahora tendrán que tomar esta decisión con la participación de sus consellers. En 1278 se establece que los consellers deberán proceder de los tres estamentos.

–          En 1283 Pedro II introduce el sorteo como única vía de acceso a las magistraturas municipales, los redolins. Los jurats y los consellers, nombraban un candidato por cada una de las parroquias, de los que por sorteo, saldrían sus sucesores.

–          En 1321 serán solo los consellers quienes podrán nombrar candidatos. Debían proporcionar 12 candidatos ciudadanos y 12 nobles. De estos, por el sorteo de los redolins, saldrían los 6 jurats del año siguiente (4 ciudadanos y 2 nobles), quienes nombrarían directamente a su consejo consultivo.

–          En 1403, casi sin advertirlo, se introdujo otra modificación. Los jurats salientes serían quienes elegirían a los consellers del próximo gabinete de gobierno.

–          En 1412 el azar en la elección de los cargos se potencia complicando el sorteo de los redolins. Mediante este sorteo se eligen 13 electors de entre los consellers salientes. Estos electors eligen 8 candidatos por parroquia de mutuo acuerdo, después por sorteo, saldrán los próximos consellers ciutadans (4 por parroquia). Estos consellers recién electos nominan 12 nobles y 12 ciudadanos para el sorteo, del que saldrán los próximos 6 jurats. Estos, eligen libremente a los consellers de cavallers y los consellers de juristes, mientras que los oficis presentaran los suyos propios.

–          En 1418 el sistema de azar se elimina completamente, volviendo a dar la capacidad total de elección de los consellers a los jurats, junto con al racional, al síndic, advocats y al escrivá del consell. Los oficis siguen proporcionando sus consellers.

–          Será al año siguiente, 1419, cuando se elimine la capacidad de los oficis de presentar cargos.

Los marrades, una facción política familiar

Los Marrades, una familia que no formó parte de las primeras repoblaciones valencianas. Llegaron a la ciudad con Pedro III, con el segundo movimiento repoblador, creado para sofocar la revuelta mudéjar. A pesar de ello, esta familia proveniente de Urgel, en los pirineos,  se convirtió en una de las más influyentes de la ciudad de Valencia.

Se asentaron como artesanos dedicados a la industria pañera, formando parte de la incipiente burguesía valenciana. Pronto sus negocios e influencias así como sus intereses fueron creciendo, formando una autentica facción política unida por su apellido. La fortaleza de estos se basaba en un círculo de parentesco fuerte que formaba una auténtica familia gentilicia.

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Parroquia de San Martín

Pronto pusieron comenzaron una fuerte política de proyección política. Tras el fracaso del movimiento unionista, esta familia se aprovecho de la caída de muchas familias que hasta entonces habían ocupado la mayoría de las magistraturas. Mientras estas caían, los marrades, que hasta entonces apenas habían ocupado algún cargo de conseller en la parroquia de San Martín, acabarían ocupando más de 100 magistraturas sólo durante el reinado de Pedro IV. Esto se debió en gran medida al apoyo de esta familia al monarca durante su guerra con Castilla. La defensa de Valencia y el inconmensurable apoyo financiero brindado al monarca, hizo que esta familia se ganase el favor del rey.

A través de diversas estrategias electorales no sólo ocuparon los puestos más importantes de la administración valenciana; si no que tomaron el control de las parroquias. Su influencia llegaría hasta la  misma corte aragonesa y al ejército, formando parte de las huestes del rey de Aragón. La defensa de Huercal y la ayuda aportada en la toma de Nápoles les acabaría otorgando el título de Cavallers.

Su patrimonio aumentó hasta tal punto, que la familia pasó a formar un barrio propio entorno a la parroquia de San Martín. Controlaban medios de producción, las rentas censales, el arrendamiento de impuestos a terceros…

En 1401 fueron excluidos de las magistraturas, lo que les hizo cambiar su política de alianzas y estrategias electorales por una política más agresiva, violenta, participando en verdaderas luchas armadas en el interior de la ciudad de valencia.

 

 

 

 

La propiedad

Para explicar la propiedad en la ciudad de Valencia primero tenemos que entender que estas son unas tierras recién incorporadas a la corona de Aragón en donde aún se encontrarán familias mudéjares viviendo en ellas.

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Furs de València

Imagina pertenecer a una familia cristiana llegando a sus tierras recién adquiridas, tierras que han pertenecido toda la vida a la familia mudéjar que aún reside ahí, explícale que ahora esas tierras son tuyas. Por tanto si hay algo que los fueros del Reino de Valencia trata con gran detalle es el tema de la propiedad; estas nuevas familias debían saber que sus nuevas adquisiciones iban a estar bien protegidas, puesto que habían dejado su antigua vivienda y su medio de subsistir atrás, ahora dependían completamente de éstas y más cuando en los primeros momentos del reino las tierras no se podían enajenar, buscando que no se formaran nuevas oligarquías.

Respecto a la vivienda, los fueros recogieron una serie de normas acerca del alzado y mantenimiento de estas. Se prohibió construir ventanas que dieran vista a una zona privada de otra vivienda, construir casas cuya altura perjudique a la contigua y solo permitía salientes en estas con fin de verter fuera las aguas pluviales, debido a la estrechez  de las calles.

Para proteger estas propiedades, en las que se incluye vivienda, tierras y ganado, se estableció en los fueros toda una serie de leyes que compensaran cualquier daño recibido. Hay que tener en cuenta que estas eran fuente de riquezas y por tanto era gran interés del Reino de mantener estas en su correcto funcionamiento. Por ello, cualquier daño ocasionado en las mismas, debía ser reparado, ya fuese culpa del mismo propietario o de cualquier otro, debería pagar los daños ocasionados. En caso de que este negase haberlos causado y posteriormente se demostrara su culpabilidad, debería pagar el doble de la cuantía.

Respecto al robo, en los fueros se distingue entre hurto y robo, según sea con o sin violencia. Estaba duramente penado, agravándose en caso de que este se hubiera cometido durante la noche. Respecto a la propiedad agrícola, si se dañaran los cultivos (tala, paso del ganado), el causante debería pagar el doble de los daños ocasionados. Igual ocurre con el daño por fuego, ya fuese por descuido o intencionado, su responsable deberá cargar con todos los costes de reparación.

Para terminar hablar de la servidumbre de la tierra, es decir el derecho de paso a través de unas tierras de propiedad privada. Esta se otorgaba en caso de que el propietario aceptara dicho paso a lo largo de dos años, transcurridos estos, está ya no se podría denegar hasta transcurridos otros diez. Aunque esta parcela se vendiera, el derecho de servidumbre iría incluido con ella. En una sociedad ampliamente rural, esta era de vital importancia, puesto que podría permitir el paso a un río o acequia, en cuyo caso este derecho de servidumbre debería ser mantenido siempre.

Pese a estar sometido a un riguroso control, los fueros no consiguieron adelantarse a un sin número de problemas. Esto ocasionó que en los primeros años del Reino surgieran una gran cantidad de litigios por lindes, propiedades y derechos de servidumbre.

 

Ausias March, representante de las letras valencianas

El insigne poeta valenciano Ausias March nació en el seno de una familia ennoblecida y de funcionarios, incorporada al estamento de la caballería y asentada en el Reino de Valencia en los años de su conquista y repoblación. Estas circunstancias condicionaron su vida y su entorno personal.

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Ausias March

Se considera que la labor poética de Ausias March se inicio de manera sistemática hacia 1425, cuando concluye la vida militar del poeta y se establece en Gandia. De la obra de Ausias March han llegado a nosotros 128 poesías, lo que supone mas de diez mil versos. Esta producción revela, por una parte, el interés que tuvo el autor por transmitir sus poemas y, por otra, la aceptación que alcanzaron sus poemarios posteriormente.

El afecto que profeso al rey Alfonso III se manifiesta en una serie de composiciones que el poeta le dedico. La titulada ¨Vengut es temps que sera conegut¨ versa sobre el coraje delante de la muerte. Ensalza a quienes sacrifican su vida por un gran bien y por el interés de todos.

También dedicó poesías a otros personajes de la corte del Rey. Es el caso de Antoni Tallander, conocido por el sobrenombre de Mossén Borra, maestre de los bufones del Monarca, persona considerada en la corte, incluso se le encomendaron funciones diplomáticas difíciles. En el poema que le dedica no hay nada de los convencionalismos halagadores.

Pero sobre todo destaca por su poesía amorosa, donde Ausias March plasma sentimientos que reflejan situaciones contradictorias y desesperadas de su vida e incluso deseos de muerte. Destacan obras como ¨Cicle Amor,amor¨i ¨Cicle de Plena de Seny¨.

Ausias March dio a su poesía un estilo personal, unido, esencialmente, a la concepción del afecto, del amor, de la vida y de la muerte. Su poesías  reflejns sus variables estados de animo. Mientras ama y escribe reflexiona sobre lo que siente: deseo, pasión, moralidad, desazón al no alcanzar el amor ideal, etc. Ausias es, a veces, duro en su creatividad, difícil de leer y entender, y condensa excesivamente su pensamiento. Sin embargo, tiene poemas que nos sorprenden por su vigorosidad y expresividad, y por los valores poéticos internos y externos que encierran sus composiciones literarias.

Documental del 550 aniversario de la muerte de Ausias March

La pintura gótica valenciana

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Virgen Monteolivete

La pintura representa el triunfo del gótico en el Reino de Valencia en el siglo XV. El ¨Cuatrocientos¨ pictórico valenciano es una consecuencia del auge de la ciudad y Reino de Valencia en los diversos órdenes de la vida. Durante este siglo van a florecer una autentica escuela de pintores, atraídos por el esplendor económico y político y por la fuerte demanda de objetos artísticos o subvencionados por familias nobles para realizar panteones familiares, o bien por instituciones gremiales para honrar a sus patrones y para satisfacer las necesidades artísticas de organismos oficiales se realizaron ingentes obras de arte que embellecieron las diversas dependencias y que suponen un legado artístico extraordinario.

La pintura gótica del Reino de Valencia ha sido muy estudiada. De los tipos de pintura, el retablo es el que caracteriza la floreciente escuela de pintores valencianos de los siglos XIV y XV. Las numerosas piezas góticas que se conservan proceden de las provincias de Castellón y Valencia.

Se pueden establecer los siguientes estilos de arte gótico valenciano: Gótico lineal, Gótico de influencia bizantina, Gótico de estilo internacional y Gótico de influencia flamenca.

En primer lugar, tenemos el gótico lineal de origen románico y caracterizado por el linealismo y el ribeteado de las figuras. Destacan algunas obras como el sarcófago de Fray Raimundo.

Por otro lado, tenemos el gótico de influencia bizantina. Su origen se remonta a la llegada a Valencia de pintores y la imitación y realización de madonas. Este tipo de pintura de estilo italianizante brillo en Valencia, donde residían artistas italianos en la segunda mitad del siglo XIV. Destacan algunas obras como la Virgen de Gracia de la Iglesia de San Agustin, la Virgen de Monteolivote, etc.

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Retablo de Fray Bonifacio Ferrer

Por último, el gótico de estilo internacional. Es un estilo que mezcla la influencia de Flandes, el gótico francés y la técnica maniaturista. Este estilo se extendió por Europa, y creo escuela en el reino de Valencia. Tenemos obras significativas y características de este estilo son: el retablo anónimo del donante Fray Bonifacio Ferrer, las tablas de San Francisco y Santa Catalina, etc.

Arquitectura gótica religiosa

El arte gótico representa una de las etapas  artísticas más espectaculares en la historia valenciana que tuvo su máxima expresión en la arquitectura religiosa. Tras la conquista cristiana la creación de monumentos religiosos sufrió un gran auge que se plasma en las nuevas construcciones religiosas del estilo en boga, con matices regionales característicos. Valencia y su Reino darán vida a un gótico creativo en el campo arquitectónico.

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San Pedro de Segorbe

Los orígenes del gótico valenciano establecen varias etapas al clasificar las tipologías de las construcciones religiosas y, aunque con denominaciones diferentes, coinciden en el fondo. Tres grupos se pueden distinguir en la arquitectura religiosa.

En primer lugar, tenemos las iglesias de reconquista que surgen por imperativo de la necesidad de crear edificios religiosos para las prácticas cristianas. Solían constar de una nave rectangular, con armaduras, y con presbiterio también rectangular; y recuerdan a la planta basilical. Destacan iglesias como San Pedro de Segorbe, San Salvador de Onda, etc.

Vista interior, iglesia Arciprestal, Sant Mateu

Sant Mateu de Borriana

En segundo lugar, las iglesias de tipo languedociano disponen de una única nave con bóveda de crucería y sistema de contrafuertes y capillas. A esta tipología de construcciones pertenecen las iglesias de Sant Mateu y la archipestral de Borriana.

Casi la totalidad de iglesias recibieron un revestimiento barroco a lo largo del silgo XVII  y XVIII, y de algunas cartujas o monasterios solo quedan levantados algunos restos arquitectónicos de las estructuras góticas de origen. Algunas de estas construcciones han sido restauradas o están en proceso de llevarse a cabo.

Por último, las iglesias de planta de salón es un tipo desarrollado en todo el gótico europeo, especialmente en la zona mediterránea. Un prototipo de este tipo de iglesias en el Reino de Valencia es la de Santa Catalina de Valencia. No dispone de transepto y las naves laterales son más bajas que la central, lo que favorece la penetración de mayor iluminación exterior. Tienen girola y capillas absidales.

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Catedral de Valencia

Mención aparte merece la catedral de Valencia, encasillada también en esta tipología. Su estructura primitiva gótica fue iniciada en torno a 1262; fue revestida casi en su totalidad en el siglo XVIII, y ha sido repristinada en las últimas décadas.

 

Llibre del Consolat del Mar

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Fragmento original del Llibre del Consolat del Mar

El consolat del Mar es un libro elaborado en el siglo XIII  que recopila cientos de directrices sobre derecho marítimo. El códice conservado en el Archivo Histórico Municipal de Valencia es una reliquia de nuestro pasado histórico. Fue confeccionado en el siglo XIV, con caligrafía de Jaime Gisbert e ilustrado con miniaturas y dorados por Domingo Crespi. Consta de 122 folios que recogen la normativa jurídica del derecho marítimo mediterráneo que constituye el fundamento de la pujanza del Reino de Valencia en época medieval.

El libro tiene su origen fundamentalmente en dos textos latinos,  el Constitutum usus, texto pisano del siglo XII, y el Consuetudo Maris, procedente de Barcelona. Pero será en Valencia donde se elaborara de manera definitiva y donde se estructura el funcionamiento de los consulados.

En cuanto a su estructura, este manuscrito valenciano tiene los siguientes apartados:

–          Proleg.

–          Orde judiciari de la cort dels consols de la Mar de Valencia.46 capitulos.

–          Costum e usatges de la mar. 259 capitulos.

–          Costumes de la mar de Barchinona. 41 capitulos.

–          Privilegis.31 privilegios

Además de estos apartados, el libro recoge numerosos testimonios que registran las denominaciones de ¨crestianesch¨o ¨romanç¨ para aludir a la lengua vernácula de los valencianos.

A continuación podemos disfrutar de un fragmento:

Vide hic quomodo sarraneçi debent iurarse et debent dicere hec verba que sequitur: ¨Huach hede elquible Mohamedie¨, que vol dir en crestianech : ¨yo jur per auesta alquibla de Mahomed que ço que yo dich es veritat¨

Desde el punto de vista lingüístico destaca la variedad hablada por el  copista, con expresiones valencianas de todo tipo. El lenguajes empleado, a veces, es claro y directo, y otras de naturaleza jurídica. Padece, en ocasiones, de uniformidad lingüística por ser el Llibre del Consolat una recopilación de textos de diversas época y de materia temática diferente dentro del derecho comercial.

Artesanía e Industria

La mayoría de las actividades artesanales de la Valencia cristiana fueron herencia de los últimos años de la época árabe. Esta tenía una oferta muy reducida y estaba dirigida a satisfacer las necesidades más básicas de la sociedad. Su desarrollo e importancia fue tal, que se produjo una institucionalización y fortalecimiento de los oficios creándose gremios y cofradías.

En primer lugar, destaca la artesanía textil, fue una de las actividades artesanales más desarrolladas, su producción y comercialización estuvo perfectamente regulada. El rey Jaime ya dictamino alguna ordenanza sobre la industria textil y las autoridades locales crearon medidas y reglamentaron profesionalmente los oficios.

En cuanto a sus productos, sabemos que la mayoría de tejidos provenían de la seda, el lino y la lana. Con estas materias primas se realizaban paños, vestidos, etc.

Las necesidades alimenticias causaron la aparición de esta industria alimenticia Además la creación de molinos y almazaras significaron una gran fuente de ingresos para la corona en forma de impuestos.

Destacan algunos procesos como el salazón, el proceso del ahumado y la deshidratación de algunos frutos. Pero el arte de la confitería fue el más desarrollado. La tradición musulmana y el cultivo de materias primas, como trigo, azúcar, almendras, aceite y otros frutos secos, influyo directamente la preparación de dulces en las diversas poblaciones del Reino de Valencia.

La cerámica, fue otra de las actividades artesanales con más prestigio en el Comunidad Valenciana. Desde la civilización ibérica pasando por la romana y árabe la artesanía en el territorio valenciana fue de gran calidad. Esta calidad continuaría después de la conquista cristiana, creándose nuevas piezas y formas.

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Conjunto cerámico de Manises(s.XIV)

Entre los objetos que se fabricaba conocemos por medio de las fuentes la mención los vasos, escudillas, morteros y jarras. Sus primeras funciones estaban previstas para satisfacer las necesidades de la población pero con el tiempo se convirtió en una industria de lujo, hecho que se relaciona al decreto de Jaime I reservando su elaboración únicamente a los moriscos.

Aparte de las industrias más destacables tenemos otras de menor calado pero no por ello menos importantes. Entre estas destaca la industria del cuero, la industria de la cera impulsada por la iglesia y sobre todo la industria de la orfebrería, oficio de mucho prestigio en el Reino de Valencia.

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Valencia es una de las ciudades que forma parte del movimiento repoblador de la Corona de Aragón tras la reconquista; por ello, para entender mejor en qué condiciones vienen estos nuevos ciudadanos, vamos a dar una pequeña visión desde el punto de vista administrativo de cómo se realizó este reparto de las tierras recién conquistadas.

La ciudad de Valencia llibre_repartimentcae en manos cristianas en 1238, cae ante las manos de cruzados, vasallos del rey de Aragón y otros en busca de botín. Estos últimos se llevarían una decepción al permitir la libre salida de todos los musulmanes cargados con todo lo que pudieran llevar. Tras abandonar el último musulmán la ciudad el monarca tomó posesión de todas las tierras por derecho de conquista, por tanto, todas las tierras que posteriormente repartiría entre sus súbditos eran otorgadas como una concesión del monarca.

La gran necesidad de familias que sustituyeran a la población que recientemente había sido forzada a abandonar la ciudad hizo que a quienes acudieran a la llamada repobladora se les concediese una serie de ventajas. Pronto llegarían campesinos en busca de la autosuficiencia, puesto que se les otorgaría tierra propia, gremios de oficios a los que se les concedió el monopolio en su sector y artesanos en busca de aprovechar este nuevo mercado.

Cada nuevo colono recibía una parcela en la ciudad y una parcela de cultivo. Pero el reparto no se realizó igualmente entre todos estamentos de la población, mientras que a la nobleza y al clero se reservaba las tierras más fértiles y las mejores casas de la ciudad, a las clases populares se les otorgarían un solar de 50 m2  y 9 hectáreas para el cultivo. El sueño de estas clases para autosuficiencia caerá en picado cuando dividan estas entre sus hijos, lo cual complicaría la productividad de estas tierras; aunque otros, imitando a los nobles, compraran nuevas tierras aumentando sus posesiones. Por otra parte, la corona dona las mezquitas, oratorios y cementerios a la Iglesia.

El auge económico de la ciudad en el S. XIV, hizo que el consell decidiera una renovación urbanística. Aprobó el derrumbe de las casas musulmanas tanto dentro como fuera de la muralla, permitiendo así asentarse a los colonos que seguían viniendo a la ciudad.

Será ahora el consell el encargado de proceder al reparto de las tierras, mediante el stabliment, es decir “El acto jurídico por el cual un consell asignaba una determinada parcela a un labrador, bien por cesión, a instancia de parte o bien por compra” (F.A. Roca Traver, 2006).

 

 

 

La comunidad judía

Tras la conquista de  Valencia a manos de Jaime primero, la ciudad estaba mayoritariamente habitada por musulmanes y en menor medida por cristianos y judíos.  Tanto a judíos como a musulmanes se les dará la opción de marcharse o quedarse en el reino de Valencia libremente, a los que deciden quedarse se les emplazara en lugares establecidos para ellos, denominados la judería para los judíos, y la morería para la población musulmana.

Por orden del rey, el 20 de octubre de 1244 se le concede a la población judía  el derecho a habitar en un barrio especifico (la judería) donde gozaran de numerosos privilegios  tanto económicos como religiosos. No se sabe con certeza si antes de la creación de la judería habitaban ya dentro de los límites de esta  judíos, pero se puede deducir por el número de confiscaciones de casas cristianas, que no era demasiado elevado para el tamaño del barrio,   que ya antes de la creación del barrio habitaban judíos en él.

A partir de la conquista comienza por parte de la corona una campaña de captación y atracción de esta población a la corona y a la ciudad de Valencia, otorgándoles numerosos privilegios y tierras. De esta manera gran cantidad de judíos comienzan a llegar a la ciudad provenientes del Magreb y de Marsella.

La comunidad judía, la cristiana y la musulmana  convivirán de manera pacífica dentro de los límites de la ciudad, ayudando a que la ciudad creciera a todos los niveles (económico, demográfico, cultural y social).

La judería Valenciana se encontraba dentro de los limites de la antigua muralla musulmana y  se extendía desde la  actual calle de la Paz hacia el portal de la Xarea, junto a la actual plaza de san Vicente, y de ahí  al inicio de la calle del Mar, cerca de la plaza del Carmen. En la parte norte del recinto de la judería se hallaban las instituciones judías y los edificios mas emblemáticos como la carnicería, los baños judíos y las sinagogas; que será el centro donde la comunidad judía haga sus celebraciones religiosas (circuncisión, bodas, bar-mitzsva) además de las políticas (asambleas, juntas de gobierno) y judiciales. El resto del recinto de la judería que corresponde con la zona sur estará dedicada a las viviendas de los judíos integrantes de la aljama valenciana. La judería valenciana experimentará varias ampliaciones en 1273 y 1390.

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Límites de la judería

Los problemas con la comunidad judía surgen en 1391 con el asalto a la judería (junto a numerosas juderías por toda Europa). Durante la procesión del santísimo y su paso cerca de los límites de la judería, unos niños judíos que jugaban por la calle no hicieron la reverencia necesaria establecida por los fueros,  algunos cristianos comenzaron a recriminar su actitud a los niños, estos,  atemorizados huyeron dentro de los límites de la judería perseguidos por ciudadanos cristianos. Ante esta situación las autoridades de la aljama judía optaron por cerrar las puertas de la judería. Un gran número de cristianos se concentra en las puertas de la judería recriminando esta actitud y difundiendo el bulo de que se estaba asesinando a los cristianos que habían quedado dentro de los límites de la judería. Las autoridades Valencianas deciden abrir las puertas y  los cristianos ilesos salen de la judería., pero el conflicto no había acabado y dentro de ese ambiente de tensión esa misma noche se produce un saqueo del barrio por parte de ciudadanos cristianos, incendiando algunas casas y robando numerosos bienes de la población judía, e incluso hiriendo a varios de ellos. Este suceso tuvo como consecuencia una dispersión de la población judía por la ciudad, la desaparición de la comunidad judía como tal (aljama), la conversión de un gran número de judíos, y la desaparición de la judería como tal.

 Son varios los motivos que la historiografía ha dado a este suceso; en primer lugar, se achaca lo sucedido a la presión que se ejercía sobre la población judía para que se convirtiesen al cristianismo. En segundo término, paralizada la tarea conquistadora por parte del reino la paz aparente que se había vivido años atrás comienza a derivar en problemas y tensiones sociales y la convivencia entre diferentes facciones religiosas comienza a agudizarse. El último motivo que se baraja es el deseo por parte de la población cristiana de robo y saqueo, ya que, ya en época medieval la palabra judío era sinónimo de dinero.

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Asalto a la judería

A pesar de los hechos ocurridos en el asalto a la judería y la desmembración de la aljama, la presencia judía en la ciudad de valencia no disminuyo y tampoco lo hizo su actividad económica. Desde la monarquía se condenó el  hecho y advierte que hay que reparar el daño ocasionado, se preocuparon por reactivar la actividad comercial judía e incluso de incrementarla, se tomaron numerosas medidas que favorecieron a los judíos y a su comercio, por lo que la actividad económica de la ciudad y de la población judía y conversa creció durante el siglo XV.

Cuando en 1492 se ejecuta la orden de expulsión de los judíos en la ciudad de Valencia la marcha de esta población se cree que no es demasiado numerosa, en primer lugar al haber desaparecido la aljama, la comunidad quedara dispersa por toda la ciudad durante el siglo XV, En segundo término fueron muy numerosas las conversiones de familias judías al cristianismo, pese a que continuaron con sus costumbres y su devoción judía

La comunidad musulmana

Tras la conquista de la ciudad en 1238 el estado feudal aragonés adoptó una política de tolerancia con respecto a los musulmanes, se tenía como objetivo preservar el potencial humano y económico que estos representaban. La comunidad musulmana fue obligada a adaptarse al régimen señorial de los vencedores. La mayoría de la comunidad estaba formada por pequeños propietarios y jornaleros agrícolas cuyas condiciones de vida son precarias.

El régimen señorial sobre el que se integran se caracteriza por dos tipos de propiedad: la alodial y la propiedad enfitéutica.  En el primer caso el propietario dispone de su bien sin ninguna limitación, debe, sin embargo, pagar la peíta (impuesto municipal) y el diezmo. En el segundo caso, la propiedad se divide entre el señor eminente y el enfiteuta; este último paga al señor eminente censos y prestaciones económicas diversas. Aunque los musulmanes poseían tierras alodiales tanto en tierras señoriales como de realengo, parece que la formula más utilizada es la enfitéutica, que predomina en todos los señoríos laicos y eclesiásticos. Por este motivo la comunidad musulmana va a pagar censos en metálico y especies.

Tras la conquista en el siglo XIII se prometió a la comunidad musulmana la libre circulación de bienes y de personas, en los siglos XIV  y XV esa promesa se había desvanecido. Con el fin  de conservar intacta su mano de obra, los señores prohíben a sus vasallos musulmanes abandonar los límites de su señorío sin la autorización de su Baile y garantizando con sus bienes su regreso. Están también obligados a utilizar los establecimientos señoriales; los molinos de aceite, de alheña, de arroz, de granos los hornos, las tabernas y las carnicerías. Todos estos monopolios señoriales se conocen como regalías, y son uno de los medios por de que disponen los señores para apropiarse de los excedentes de sus vasallos.

A simple vista puede parecer que la suerte del campesino musulmán era la misma que la del cristiano, pero en realidad se les exige más, a partir del siglo XIV se les impone unas prestaciones personales o trabajos que se conocen con el nombre de Çofras. En general se reclama a la aljama un día al mes de trabajo para efectuar talas de bosque, trabajos de labranza, de sirga y reparaciones.

A finales del siglo XIV y principio del siglo XV la población musulmana aun continua siendo numerosa, alrededor de 160000 habitantes en el reino de Valencia. La convivencia pacífica entre las diferentes etnias se va agudizando tanto la de mudéjares como judíos. Tras la conquista de Granada la población  musulmana será obligada a convertirse al cristianismo pasando ahora a denominarse moriscos.

Caza y Pesca

La caza

Era una actividad de relativa importancia económica que completó la fuente de riqueza que representaba la agricultura y la ganadería. Se ejerció principalmente para disponer de subsistencias que completaran la dieta alimenticia, como negocio y como afición de la nobleza.

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Escena de caza en la Edad Media

En primer lugar, sabemos que la caza era parte de la dieta alimenticia de la mayoría de los ciudadanos valencianos. Destacarían animales como la liebre, la perdiz, etc.

Por otro lado,  con cierta frecuencia los agricultores mostraron su preocupación por sus cosechas, ya que algunos animales considerados alimañas(lobos, cuervos y jabalíes) realizaban destrozos considerables en estas, por lo que se dictaron medidas para fomentar y estimular la caza de ciertos animales.. Jaime I ya realizo ciertas ordenanzas en el fur donde promocionaba la libre caza y se regulaban los precios. También encontramos el  ¨Manuals de Consells¨ donde  hemos observado la existencia de licencias para cazar, la recompensa por cazar alimañas, etc.

La Pesca

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Pesca en río, siglo XV

La pesca también estuvo considerada como una de las grandes actividades de la economía en la valencia medieval. El oficio de la pesca lo llevaron a cabo los ¨Hombres de barca¨, lo que hoy conoceríamos como pescadores y  se realizo prácticamente  en la Albufera en  los meses invernales  y en verano en las costas mediterráneas. El oficio de pescador se fortaleció en el transcurso del tiempo, su oficio en el marco de las instituciones gremiales y su actividad fue minuciosamente regulada. Además el mandamiento de ayuno y abstinencia promovido por la Iglesia obligaba al consumo de pescado, lo que provoco un notable desarrollo de la pesca.

Tenemos varios testimonios que nos hablan de la pesca y nos permiten conocer mejor el oficio de pescador. Estos  son una muestra de la actividad pesquera que se desarrollaría en los puertos del Reino de Valencia y que de tipo de capturas constituían la dieta alimenticia de los ciudadanos. En el primer Manual de Consells se nos habla de las provisiones de los pescadores y de los precios de algunos pescados y las principales zonas pesqueras que tenía el reino de Valencia. También tenemos en el Llibre de Consells de Castellón donde se registra la variedad de pescado que se ofrecía.

La ganadería

Era la actividad que junto la agricultura formó el grueso de la economía medieval valenciana. Por un lado, tenemos constancia de la existencia de abundantes rebaños de ovejas, cabras, ganado vacuno y cerdos. Y por otro, el denominado ganado mayor constituido por animales de labranza. Sin embargo, no conocemos exactamente los números de cabezas de rebaño, debido a que el número de estos variaba según la riqueza del propietario. Lo que si sabemos con exactitud es que los rebaños de ovejas eran los más numerosos.

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Relieve medieval representando una escena ganadera

A través de las fuentes también conocemos que las comarcas de Els ports de la Morella, el Maestrazgo y la Serranía eran las que albergan mayores posibilidades ganaderas por su vegetación y sus condiciones geográficas.

La misma Corona con Jaime I a la cabeza, estableció medidas proteccionistas que regían la trashumancia y delimitaban las zonas de pasto. La protección de la actividad ganadera por parte de la monarquía terminó aquí, ya que otros monarcas como Pedro el Ceremonioso en 1336, ya establecieron medidas similares.

Otro hecho destacable y por el cual conocemos bien la ganadería de aquellos siglos, es la aparición de los primeros conflictos entre ganaderos. Los incidentes entre los ganaderos por el uso de pastos o por quebrantar las normas eran muy habituales, por lo tanto, se creó un ordenamiento de Valaders o guardias de campo que se encargaba de cuidar todas las cuestiones que derivaban de estas situaciones. Además, también conocemos los  Llibres de Ordenacions que recogían los pleitos por los pastos, las confiscaciones de reses, hurto de ganados, etc.

También destacan los conflictos entre ganaderos y agricultores, estos fueron inevitables y obligarían a intervenir al mismo monarca. Este harto de las frecuentes riñas concedió a las distintas poblaciones del reino un privilegio conocido como Ligallo, que intento solucionar estos pleitos.

Tributos y regalías

 

Nos es imposible hablar de la administración Valenciana sin mencionar el sistema de financiación  de la ciudad. Esta se realizaba a través de un sistema de impuestos establecidos por el Consell, este estaba formado por tres tipos diferentes de ingresos: las sisas, las tallas y los censals.

a)      Las sisas, creado a fines del S. XIV con fin extraordinario aunque se acabaría fijando ordinariamente. Consiste en la imposición de un valor añadido a los productos alimentarios básicos, vituallas, cereal molido, venta del ganado, tejidos,  inmuebles entre otros, vamos algo parecido al I.V.A. actual. Para recaudar este impuesto el Consell lo saca a subasta pública, el mejor postor será el encargado de recaudarlo, los cuales se enriquecerían con el tiempo. Este impuesto al gravar los productos de primera necesidad afectó considerablemente a las clases más bajas de la sociedad.

b)      La talla, este sí de carácter extraordinario y directo, era un impuesto que se basaba de forma proporcional a los bienes del individuo. Se cobraba cuando era necesario financiar un gasto importante o algún pago terminante.

c)      El censal, una especie de título de deuda, con una hipoteca como fianza y con posibilidad del deudor de rescatarla cuando reintegre el total recibido, vamos un préstamo a interés. Excepto por una salvedad, este préstamo se hace disfrazado de venta, el prestamista compra por cierta cantidad la obligación del deudor de pagarle una cierta cantidad anual cuyo total dependía del interés fijado. Una vez el deudor cubriera la totalidad del préstamo y su interés, este quedaba librado de pagar esta anualidad.

Encontramos dos tipos de censales, el violari, que duraba una o dos vidas, tras las que finalizaría la pensión sin necesidad de pagarla pero con un interés mayor, y el censal mort, cuya renta era perpetua

La corona además fijó otro sistema de recaudación similar al de los consells:

1)      El compartiment, fue el sistema establecido para repartir entre los estamentos de la poblacion los subsidios a la corona aprobados en Cortes. Era de carácter extraordinario y consiste en la división de este en seis partes, de las que corresponde tres al “brazo real”, dos a la nobleza y una a la Iglesia. Un impuesto directo, puesto que se pagaba por hogar y cabeza de familia.

2)      Las generalitats, un arancel indirecto que gravaba la entrada y salida de productos del reino. A través de este impuesto y de las sisas la corona intervendría totalmente en la economía del reino. Al igual que las sisas era sacado a subasta pública en la Lonja de Valencia, el mejor postor se quedaría con su recaudación.

3)      Las regalías, al conquistar la corona el territorio, esta se hace con la propiedad de todo. Las tierras que no cedió se quedarían en dominio público cuyo dominio útil podrían explotar particulares con licencia de la Corona y la participación de esta en los beneficios de la explotación. Estas cesiones eran denominadas regalías.

 

 

Los Jurats

 

Siete años tras la conquista de Valencia se dotó a esta ciudad de un organismo de gobierno en el que el monarca delegaría cierta parte de su poder. Esta institución es la de los Jurats, un organismo supremo encargado de gobernar la ciudad en el nombre del monarca.

Seleccionados entre los prohombres de la ciudad, eran elegidos cuatro de entre ellos, los cuáles gobernarían la ciudad en nombre del monarca durante un año natural. Al término del año, su última función era elegir a los cuatro siguientes, no pudiendo completar más de un mandato consecutivo. Además, al inicio de su ordenanza nombrarán un consejo asesor y consultivo, formado los miembros del mismo grupo estamental de la ciudad. Este órgano administrativo jurará lealtad a la corona en la Catedral de Valencia, antes de la toma de posesión de su nuevo cargo.

Este puesto, otorgado en 1245 será declarado perpetuo en 1266, de forma que Valencia contará con cierto grado de independencia. El cargo permanece inalterado hasta 1278, cuando Pedro III aumenta el número de integrantes a 6, pero la cantidad de miembros no fue el único cambio, ni el más importante, hubo un componente más social. Estos 6 Jurats se dividieron entre los tres estamentos de la sociedad valenciana, los nobles, los ciudadanos y los gremios. De este privilegio se beneficiaron además, las ciudades de Alzira, Xátiva, Gandia y Morvedre. Esta reforma duró hasta 1283, invalidada por el mismo Pedro III al validar el antiguo privilegio de 1245.

No será hasta 1321 cuando el número de estos cargos se vuelva a fijar en seis, sin embargo no habrá el reparto equitativo social, los seis serán elegidos de entre los prohombres. Sin embargo la nobleza intentará introducirse progresivamente en la institución, lo cual culmina en 1329 cuando se fijará legislativamente que dos de estos Jurats se elegirán de entre los nobles. Está institución se mantendrá tal y como la dictaminó Jaime II en 1329 hasta 1707.

 

La sociedad valenciana del siglo XV

La sociedad Valenciana del cuatrocientos experimenta un gran auge con una preponderancia del capitalismo artesanal-financiero,  donde las organizaciones gremiales participan de manera activa en la gestión pública de la ciudad. La ciudad en este siglo se convierte en un polo de atracción de para artesanos, comerciantes, labriegos y masas de población, tanto del reino como de otros estados de la corona de Aragón y del extranjero.

En cuanto al aspecto religioso, la diócesis de Valencia se desliga de la dependencia eclesiástica de Tarragona, y proporciona un santo, evangelizador y político, San Vicente Ferrer, y dos Papas a la Cristiandad: Calixto III y Alejandro VI.

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Culturalmente, florece el siglo de oro de las letras Valencianas, y se obtiene la concesión de la Bula Pontificea en 1500 para instituir la Universidad de Valentina.

El desarrollo de la sociedad Valenciana se manifestó a todos los niveles, con altos rendimientos en la agricultura, se potencia la artesanía, la menestralía impulsará el comercio, el mercantilismo crecerá notablemente, la economía atravesará un momento de apogeo y la banca privada crecerá e invertirá en numerosos negocios. Crecerá el gusto por la cultura y nuevas formas de vida presidirán muchas actividades sociales.

Gran parte del peso de la sociedad caía en manos de la burguesía, que después de haberse enriquecido a lo largo de los siglos precedentes, aspiraban a alcanzar privilegios y equipararse a la nobleza. Estas dos clases sociales ostentaban el poder político y se habían establecido como clase dominante.

En el cuatrocientos se acentúan los rasgos de las distintas clases sociales. Las diferentes crisis vividas en la ciudad en los siglos XIII y XIV influyeron en el desequilibrio de los diferentes estratos sociales.

El patriciado urbano que se posicionaba como la oligarquía local, estaba constituido por una minoría dentro  de la población de la urbe, se trata de una porción social de heterogénea procedencia y condición económico-social. Ostentan gran poder económico, social y político y participan en el gobierno  de la ciudad.

Los grandes comerciantes y grupos mercantiles y artesanales ocupan un espacio destacado y ostentan un gran poder convirtiéndose en una verdadera aristocracia.

La “ma mitjana”  de las capas urbanas se identifica con el estamento de los mercaderes , diferenciando a los grandes mercaderes , de alta posición económica, de los pequeños comerciantes, especie de tenderos menestrales.

Los  mercaderes procedentes de las capas inferiores,  marchantes, tenderos y marineros,  cuando ascendían económicamente no tardaban en tratar de ingresar en el patriciado urbano y adquirían consideración social.

Las clases urbanas inferiores estaban compuestas por artesanos y menestrales. Así como el patriciado y las clases medias representaban una pequeña porción de la población, los artesanos y menestrales representaban el 80% de la población urbana. Esta clase inferior  no era uniforme, sus integrantes poseían diferente condición social y posición económica.

Dentro de estas capas inferiores existieron diversos estratos;  fadrins, braceros, maçips, obreros, etc. Y en la parte más baja de estos estratos inferiores se encontraban los vagabundos, esclavos y mendigos.

En la sociedad Valenciana hay una interdependencia entre todos los sectores de población, estableciendo  una subordinación entre los diferentes estratos; servidores subordinados a los señores; artesanos a mercaderes, y estos a los patrones de embarcaciones; los soldados a sus oficiales o monarca; y por último artesanos, mercaderes y patrones dependían, en parte, de financieros o banqueros, cristianos y judíos.

La nobleza, caballeros y eclesiásticos se sirven de sus servidores para explotar sus bienes, al igual que lo hacia la enriquecida burguesía.

La clase artesanal se integraba dentro los gremios que regulaban la actividad trabajadora de la ciudad.

En el cuatrocientos la sociedad Valenciana era un  verdadero mosaico sociodemográfico formado por las distintas clases sociales y etnias. Pese a esto, la fusión de las diferentes etnias no dio homogeneidad a la sociedad, existían una marcada diferenciación sociopolítica y  racial. El estrato cristiano dominaba a sarracenos y judíos, discriminados por su religión, bases socioeconómicas y pautas de comportamiento, a lo que hay que añadir la propia voluntad de segregación de las minorías religiosas. Esta estratificación étnica y social impedía el mestizaje y la aculturación plena. La diferenciación entre sectores era clara,  pero convivían de manera pacífica en la ciudad de Valencia esclavos, siervos, labriegos, menestrales, artesanos, comerciantes, burgueses , religiosos, estamento de caballeros y la nobleza, con las comunidades sarracena y judía.

Se observa como a lo largo del siglo XIV y plenamente en el XV la base social valenciana pasa de ser militar a ser económica, con numerosa acumulación de capitales, hecho que no agrado a estamento eclesiástico, condenando el lucro excesivo provocado por las actividades mercantiles (San Vicente Ferrer condena este lucro producido por la actividad mercantil). Estos ataques a la clase mercantil era bien vista por el “poble menut” e incluso a la aristocracia terrateniente, viendo como su posición cambiaba dentro de la nueva coyuntura económica.

Los “ciudatans honrats” o burgueses “de ma major” constituían una oligarquía reducida (patriciado urbano) compuesta por industriales, ricos mercaderes, juristas, médicos, artistas y altos funcionarios. Se trata de un estamento culto y que amaba el lujo y la ostentación de riqueza.

En los albores de la economía industrial-capitalista, la pequeña nobleza y caballeros no se marginaron de las diferentes actividades mercantiles y comerciales, participaron como armadores de embarcaciones, patronos de naves, inversores, socios de comandas marítimas y miembros de sociedades comerciales de ámbito internacional.

Oficios, gremios y cofradias

 Durante el siglo XIV y XV los valencianos van a aportar varias transformaciones en las forma de organización productiva urbana, transformaciones de tipo interna previas a la introducción del sistema social y económico capitalista. Se observa un cambio en la mentalidad y la ideología adquiriendo una progresiva conciencia de dignidad del trabajo, en contrapartida con la mentalidad del siglo XIII que entendía el trabajo como algo deshonroso.

En la ciudad se va a establecer una división social con bases claramente económicas distinguiendo a la población entre pertenecientes a la” ma major”, la “ma mitjana” y la “ma menuda”. La “ma major”  la integraban médicos, abogados, grandes propietarios y grandes comerciantes. Formaran parte del estrato más alto de la sociedad valenciana en época bajomedieval. El segundo grupo, o “ma mitjana” lo formaran las denominadas clases medias, compuestas por mercaderes y artesanos. Y por último,  en el estrato más bajo de la sociedad de la urbe está la “ma menuda” compuesta por menestrales, tenderos y oficios menores.

La Valencia medieval tras la conquista va a beneficiarse de su situación en la confluencia de dos mundos; el cristiano-occidental y el musulmana-oriental, que se fusionarán impulsando la industria y el comercio. Son numerosos los oficios que se desarrollan en la ciudad y que poco a poco se van a adscribir en gremios o cofradías para la defensa de sus intereses socio-económicos.

Jaime I desde su llegada a Valencia se ha preocupado por otorgar a los diferentes oficios de la ciudad un hueco dentro de la administración municipal, en 1278 había 4 consellers por cada uno de los 15 oficios reconocidos; drapers, homes de mar, carnicers, sastres, pellicers, freners, fusters, pellers, sabaters, notaris, brutaners, corregers, ferrers, pescadors y barbers.

Las cofradías eran hermandades constituidas por personas que ejercían un mismo oficio y que, en principio, tenían como objetivo fines religiosos y asistenciales. Poco a poco aparecen oficios que se reúnen y adscriben a una cofradía bajo la protección de un santo patrón.

Los miembros de un oficio componían la cofradía de la que podían formar parte mujeres e hijos. Al principio la pertenencia a las cofradías y los gremios era totalmente voluntaria, habiendo en Valencia trabajadores libres, pero, poco a poco se fue imponiendo la necesidad de pertenecer a una organización u otra. Tampoco al principio hay distinción entre maestros y aprendices, pero con el tiempo  estas distinciones se van a acentuar, surgirán desavenencias, hasta que la idea de clase se impone por ley.

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Oficios

Existen diferencias entre una cofradía y un gremio, en la cofradía la idea religiosa y de beneficencia primaba sobre las demás, por el contrario, en el gremio, la atención se centraba en las disposiciones relativas al método de fabricación, control de calidad, evitar competencia desleal y estructurar la organización. El gremio puede definirse como un cuerpo económico y técnico, constituido interiormente por artesanos agrupados por categorías, conforme a su actividad artística y económica

A medida que progresaban las industrias artesanales, y alcanzaban mayor importancia surgieron nuevos oficios, o se fueron modificando parte de los existentes, floreciendo en el siglo XIV y XV. Así entre 1463 y 1521 encontramos  los siguientes oficios;  Plateros, tejedores, sastres, pergamineros, calafates, zapateros, armeros, pintores, carniceros, barberos, pescadores, horneros, panaderos, escribientes, médicos, abogados, juristas, molineros, correjeros, pañeros, tapineros, tendedores, cordeleros, cirujano-practicantes, calzateros, albañiles, guanteros, etc.

La Agricultura

La agricultura fue la actividad y la base económica de la valencia medieval. Su importancia es tal que está considerada como la principal fuente de riqueza del siglo XV. Nos encontramos ante una agricultura de tipo Mediterráneo fundamentada en la trilogía clásica: cereales, vid y olivo, más los productos propios de la fruticultura de las tierras valenciana. Su producción esencialmente estuvo dirigida al autoconsumo y el excedente a la comercialización.

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Escena de agricultura Medieval

El viñedo fue el cultivo que ocupo más áreas, ocupando incluso terrenos dedicados a otros cultivos. Tal fue el esplendor y la demanda de este producto que nos han llegado a nuestros días numerosas fuentes sobre esta actividad en forma de pleitos, sanciones, etc.

Por otro lado, tenemos el arroz que ocupaba una estrecha y pantanosa franja en algunas áreas del litoral valenciano. El arroz fue causa de varias enfermedades que provocaron la creación de Algunas órdenes que prohibían o limitaban la siembra de arroz. A pesar de esto, al principio de siglo XV el cultivo del arroz estaba bastante extendido.

También destacan la típica huerta y secano valenciano con productos como el naranjo o la palmera datilera, y la agricultura de especialización industrial representada por los cultivos de la morera, lino, cáñamo, esparto.

Pero el hecho más significativo del esplendor de la agricultura valencia hay que buscarlo en el regadío. La extensión del regadío en época romana y su posterior perfeccionamiento tras la ocupación musulmana hicieron del regadío valenciano el mejor acompañante para el desarrollo de la agricultura.

Demografía de la ciudad en el siglo XV

Si durante  los siglos XIII y XIV la ciudad vive un gran auge demográfico, va a ser en el siglo XV cuando alcance las cotas más altas de crecimiento, llegando a finales del 1500 a los 80.000 habitantes, duplicando su población  y pasando a ejercer la supremacía dentro de la corona de Aragón, superando a Barcelona, además de ciudades como Sevilla, Roma o Granada y equiparándose a nivel demográfico a Milán, Nápoles, Paris y Florencia (Álvaro Santamaría estima el crecimiento desde la conquista al siglo XV de un 266 por 100).

            Según un fuero de 1418, la ciudad de Valencia tenía 8.000 focs o casas, (5 habitantes por casa) lo que se traduce en 40.000 habitantes. En menos de medio siglo duplicará su población. En 1483 la ciudad contaba con 15.000 focs (75.000 habitantes). Este crecimiento y prosperidad de la ciudad durante el siglo XV no significa que hubiesen dejado de afectar a la ciudad las pestes,  guerras, sequias, inundaciones y demás cataclismos, pero Valencia se recupera rápidamente, y esto, es síntoma de la buena salud económica de la ciudad.

 El rápido crecimiento de la población no solo se puede explicar  por el superávit de natalidad, mejora en la dieta alimenticia (consumo de algo de carne y pescado), pequeño y paulatino crecimiento vegetativo y una mejora en las infraestructuras de la ciudad, continua habiendo como en siglos anteriores una fuerte corriente de inmigrantes a la ciudad  que dotará a Valencia de una gran actividad comercial y un aumento de la producción industrial (textil, papel, pieles, tintes…). Según Álvaro Santamaría la prosperidad de la ciudad de Valencia en el siglo XV se debe, por orden: primeramente al considerable movimiento mercantil; en segundo término, a una densa industria artesana; y finalmente,  a su fértil agricultura.

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Ciudad de Valencia, siglo XV

Todo este crecimiento demográfico de la ciudad y mejora de las condiciones económicas y de vida de los Valencianos no habría sido posible sin las medidas tomadas por Jaime I tras la conquista, otorgándole a Valencia y el nuevo reino una identidad propias con sus propios fueros e instituciones y quitando poder  a la nobleza aragonesa deseosa de tomar partido en el reparto de  las nuevas tierras conquistadas.  Valencia será la más beneficiada de estas medidas, entrando en  el siglo XVI con unas condiciones perfectas para afrontar una época de tremendo auge comercial, económico y cultural en lo que se ha denominado por la historiografía el siglo de oro Valenciano

La vivienda valenciana trás la conquista

La morfología urbana de la ciudad tras la conquista  a manos de Jaume I era completamente musulmana,  pero,  con  la marcha de una gran porción de población árabe  los repobladores cristianos  van a comenzar a ocupar las viviendas  sarracenas estableciendo sus oficios en las mismas calles que la Valencia musulmana.

Con el trascurso de las décadas la mentalidad cristiana se va plasmando poco a poco en la estructura de las viviendas de la ciudad y en menos de un siglo las nuevas casas cristianas habían reemplazado a las antiguas (a mediados del siglo XIV no había rastro del estilo de vivienda musulmana). Los repobladores cristianos habían vuelto al modelo tradicional romano que había sobrevivido a través de los siglos (Sanchis Siviera), con la única salvedad de los ventanales.

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Vivienda plebeya

Las casas Plebeyas solían seguir siempre la misma estructura, eras pequeñas y modestas, su fachada no superaba los cinco metros de anchura (longitud común de las vigas de la época) y no tenían más aberturas que la puerta principal de entrada a la vivienda, era amplia y con un arco de medio punto, encima  de esta había una amplia ventana de madera , con o sin reja, que daba ventilación a la cámara del piso de arriba. Dentro de la planta baja se encontraba un habitáculo que era normalmente  el obrador o lugar de trabajo de la familia que lo habitaba,  era bastante amplia ya que debía caber un carro o algún tipo de almacén para guardar los instrumentos y herramientas de trabajo. Desde este vestíbulo se daba paso a un comedor, y de ahí, a una corraliza donde se encontraba el animal de trabajo. Las viviendas plebeyas poseían un primer piso  donde se encuentran las habitaciones de la familia, el dormitorio  del matrimonio era la más amplia, ventilada y con una decoración más cuidada que en el resto de estancias de la casa, era la que daba a la calle a través del ventanal que se encuentra en la fachada. El suelo de las viviendas solía ser en la planta baja de tierra apisonada y en el primer piso con suelo pavimentado.

Los habitantes de las casa plebeyas solían estar el menor tiempo posible en sus hogares, los hombres marchaban a la taberna, el mesón o la calle mientras que las mujeres acudían al mercado o a la iglesia.

Las casa señoriales  estaban habitadas por nobles, caballeros y algún burgués acomodado, al igual que las casas plebeyas, solían seguir todas la misma estructura heredada de época romana, eran de piedra, grandes y lujosas, y aunque con alguna variedad distributiva se  ajustaban a un modelo común.

Se distribuían en un semisótano, un entresuelo, un piso principal y una buhardilla.  La puerta de acceso a la vivienda era de gran tamaño con un arco de medio punto que daba paso a un vestíbulo por donde se accedía al patio principal de la casa, grande y completamente descubierto. Desde el patio se accedía a través de tres o cuatro escalones al semisotano  donde se encontraba un habitáculo destinado  a los aparejos del caballero, al ”pasador”  para hacer pan y la lavandería.

En el patio central había un pozo de piedra, y una  escalera que daba acceso al primer piso, esta  poseía una ornamentada barandilla y a veces en galardonada con una moldura que marcaba el perfil de los escalones.

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Vivienda señorial

Los señores viven en el primer piso donde también había una cocina (daba a la calle) y un comedor (daba al patio central), la habitación del matrimonio al igual que en las casas plebeyas era la más decorada y cuidada de la casa.

  En último lugar dentro de la estructura de las casas señoriales encontramos la  buhardilla donde se accedía por una escalera interior y era el lugar destinado para que habitara el servicio de la casa (los criados).

Repoblación de la ciudad tras la conquista

Tras la conquista de la ciudad a manos de Jaime I en 1238 Valencia tenía alrededor de entre 25.000 y 30.000 habitantes, de los cuales la mayoría de la población era árabe, consciente de esto, del peso económico de este sector poblacional y de la toma pacifica de la ciudad, el rey permitió a la población mudéjar elegir libremente entre marcharse o quedarse  en la ciudad en una circunscripción especifica destinada para esta población denominada “la morería”, donde se respetará sus leyes y sus costumbres. Lo mismo ocurrirá con la población judía que pasará a residir en la “judería”.

 Jaime I establecerá una política de repoblación sistemática del nuevo reino de Valencia (llibre de repartiment) otorgando tierras y beneficios a quienes acudiesen a repoblar las nuevas tierras conquistadas, de esta forma, Valencia verá como su población aumenta de manera exponencial llegando a principios del siglo XV a más de 40000 habitantes. Desde mediados del siglo XIII, comienzan a llegar a la ciudad gentes de todos los rincones:

  • Reino de Valencia: Corresponde a un 78,81 por 100 del total, se va a producir un  auténtico éxodo rural, la gente comienza a marchar a la ciudad convirtiéndose Valencia en el foco económico, cultural y comercial del reino.
  • Peninsular: Proveniente del reino de Castilla, Aragón, Cataluña, Mallorca y Portugal corresponderá a un 16, 58 por ciento del total.
  • Extra peninsular: Corresponde a un 4, 61 por ciento de los repobladores, con inmigrantes italianos, flamencos, franceses, alemanes y del Magreb. .

Pese al aumento demográfico de la ciudad durante los siglos XIII y XIV, Valencia no ha permanecido ajena a las grandes causas de mortalidad de la época; las catástrofes naturales (terremotos, plagas…) y las peste, que azota Europa durante el siglo VIX, y que perjudicará  gravemente a la ciudad con numerosas epidemias en 1348, 1362, 1374-75, 1383-84 y 1395. Se observa como hay un aumento de la mortalidad infantil (50 por ciento antes de los 5 años), una reducción de hijos por familia (2 familias cristianas y 3 familias mudéjares) y una limitada esperanza de vida (40 años para años hombres).

Es necesario por tanto darle especial atención a la inmigración de gentes que llegan a la ciudad de Valencia y que la hacen prosperar a todos los niveles, económico, social, cultural, administrativo y demográfico. La rápida recuperación de la ciudad de las inclemencias de la época denota  una buena salud económica llegando a los albores del siglo XV siendo candidata a alcanzar la supremacía dentro de la corona de Aragón e incluso de la península ibérica.

Morfología urbana de la ciudad en época musulmana

Para introducirnos dentro de Valencia tras la conquista de la ciudad por Jaume I, es necesario conocer la estructura y funcionalidad de esta en la época que le precede. De esta forma vemos como Valencia no se va a desarrollar plenamente hasta el siglo X y XI donde la huerta, que es la base económica de la ciudad, experimenta un momento de alta productividad.

 La ciudad musulmana como tal no es una descomposición de la urbe romana, esta tiene personalidad propia. En la antigüedad Valencia poseía una distribución ortogonal con calles perpendiculares siguiendo la tradición hipodámica griega, pero en el siglo VIII sufrirá un gran cambio.

 No se sabe cómo quedo la ciudad tras la destrucción de esta a manos de Abd el-Rhaman I en 778, pero la reconstruirá totalmente al estilo musulmán. La ciudad se desarrollará sin ningún tipo de ordenación municipal, la tradición decidía el emplazamiento de las diferentes construcciones. Fue a partir del siglo XI cuando la ciudad se convertirá en una auténtica Medina provista de murallas (construidas por Abd el-Aziz) y una fortaleza o alcázar en el centro de la urbe, lugar donde actualmente se encuentra el palacio arzobispal. Al costado del alcázar se encontraba la mezquita mayor (no queda ningún vestigio de esta),  construida sobre la catedral visigoda, que estaba encima de una Basílica romana. Actualmente en este solar se sitúa la actual catedral de Valencia.

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Muralla árabe, y puertas de acceso

La muralla de la Valencia musulmana fue construida por Abd el Aziz a mitad del siglo XI, seguía aproximadamente el curso del primitivo brazo meridional del rio Guadalaviar. Están documentadas las siguientes puertas de acceso al recinto urbano de la ciudad de Valencia; Bab-al Shakir y Bad al-Warraq, Baad al-qantara, Bad al-Hannash, Bad Baytala, Bad al-Shari´a y Bad al- Faradj.

Las calles principales de la ciudad eran muy sinuosas, parten de las puertas de la muralla y cruzaban el centro urbano, que era el mismo que en época romano- visigoda y que conservará tal función hasta el siglo XIX (la actual plaza de la Madre de Dios). Eran calles estrechas, ya que en época musulmana no existía a penas tráfico rodado por las calles de la urbe. El ambiente era alborotador lleno de boticas y de mercaderes ambulantes.

Las casas principales de las calles daban nombre a estas. Dichas casas se cree que pudieron ser parecidas a las mansiones romanas, con patio central. Se trata de edificaciones majestuosas, en contraposición con las viviendas de los musulmanes comunes, que eran muy pobres y pequeñas, tanto que, tras la conquista de la ciudad y el reparto de las casa entre los repobladores, donaban dos casas musulmanas para construir una cristiana.

Una característica de la ciudad musulmana era su fragmentación, muy acusada si la comparamos con las urbes romanas, tremendamente unitarias. La comunidad judía habitaba en un barrio concreto que se cerraba por la noche. Este barrio se encontraba en el exterior de la ciudad romano-visigoda, pero quedará dentro de los límites de la ciudad tras la construcción de la muralla en el siglo XI.

En cuanto a edificios monumentales, en el mundo islámico solo en la arquitectura regia se hacían grandes edificaciones, y será bajo el reinado de Abd el Aziz que traerá a la ciudad de Valencia una época de esplendor, donde se  llevará a cabo la construcción de la muralla (una de las más fuertes del islam) y de la Almunia de Vilanova, un palacio regio.