Artículo escrito por Cristina Zamora Gómez, profesora ayudante doctora en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Alicante.

En los últimos años, la Unión Europea ha adoptado una postura más decidida en materia de defensa, impulsada por el deterioro del contexto geopolítico y la necesidad de reforzar su autonomía estratégica. El concepto de «rearme» de Europa ha cobrado relevancia en el discurso político, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania y la creciente inestabilidad en otras regiones. Sin embargo, este aumento en el gasto en defensa plantea un desafío fundamental en relación con los valores y principios fundacionales de la UE como organización internacional comprometida con la paz, la cooperación y el multilateralismo. La promoción de la resolución pacífica de conflictos, piedra angular del proyecto europeo, podría verse comprometida si la política de seguridad de la UE se inclina excesivamente hacia la militarización en detrimento de soluciones diplomáticas y preventivas.
Este artículo examina la evolución del gasto en defensa de la UE, desglosa las cifras actuales y analiza sus implicaciones para España y la ciudadanía europea. También aborda la reacción de la sociedad civil, que en algunos sectores ha expresado su preocupación por la creciente militarización y el posible impacto en otras áreas clave del presupuesto comunitario.

El «rearme» de Europa: contexto y objetivos
La iniciativa ReArm Europe surge en respuesta a desafíos como la guerra en Ucrania y la incertidumbre sobre el apoyo militar de Estados Unidos. Este plan propone movilizar hasta 800.000 millones de euros para fortalecer las capacidades militares de la UE, con el objetivo de reducir la dependencia de aliados externos y garantizar la seguridad del continente.
Entre las medidas destacadas se encuentran la suspensión temporal de las normas presupuestarias para permitir un aumento del gasto en defensa, la oferta de préstamos para proyectos conjuntos en áreas críticas como sistemas de defensa aérea y misiles, y la reorientación de fondos existentes hacia inversiones en defensa. Además, se busca involucrar al Banco Europeo de Inversiones en el apoyo a empresas del sector y crear mecanismos para atraer capital privado.

Fuente: Consejo Europeo
Explicación de cifras: inversión y distribución
El plan ReArm Europe contempla una inversión sin precedentes en la defensa europea. La flexibilización fiscal permitiría a los Estados miembros aumentar su gasto en defensa, liberando aproximadamente 650.000 millones de euros en cuatro años. Adicionalmente, se ofrecerían 150.000 millones de euros en préstamos para proyectos conjuntos, y se reorientarían fondos de cohesión y otros recursos de la UE hacia el sector defensa.
Esta inversión se destinaría a áreas clave como la adquisición de misiles, drones y sistemas de defensa aérea, con el fin de fortalecer la seguridad del continente y reducir la dependencia de proveedores externos. La Comisión Europea ha enfatizado la importancia de que estas adquisiciones prioricen a las industrias de la Unión, aprovechando economías de escala y evitando la inflación en el suministro.
Este ambicioso proyecto se desglosa en varias medidas clave:
- Flexibilidad fiscal: se propone suspender temporalmente las normas presupuestarias de la Unión Europea para permitir que los Estados miembros incrementen su gasto en defensa. Esta medida podría liberar aproximadamente 650.000 millones de euros en un período de cuatro años, proporcionando a los países la capacidad financiera necesaria para modernizar y ampliar sus fuerzas armadas.
- Préstamos para proyectos de defensa: se destinarán 150.000 millones de euros en préstamos para financiar proyectos conjuntos en áreas críticas como sistemas de defensa aérea y misiles. Esta colaboración busca optimizar recursos y fomentar la interoperabilidad entre las fuerzas armadas de los Estados miembros.
- Reorientación de fondos existentes: se plantea redirigir fondos de cohesión y otros recursos de la UE hacia inversiones en defensa, garantizando que las regiones se beneficien de las oportunidades económicas derivadas del fortalecimiento del sector defensa.
- Participación del Banco Europeo de Inversiones (BEI): se busca involucrar al BEI en el apoyo a empresas del sector defensa, levantando restricciones crediticias para facilitar el acceso a financiamiento y promover la innovación en tecnologías militares.
- Movilización de capital privado: se crearán mecanismos para atraer inversiones privadas al sector defensa, incentivando la participación de actores no gubernamentales en el desarrollo de capacidades militares europeas.

Este enfoque integral no solo busca reforzar las capacidades militares de la UE, sino también estimular el crecimiento económico y la innovación tecnológica en el sector defensa. Al priorizar adquisiciones conjuntas y la inversión en industrias europeas, se pretende aprovechar economías de escala y reducir la dependencia de proveedores externos, fortaleciendo así la seguridad y autonomía del continente.
Según datos del Consejo de la Unión Europea, en 2021, el gasto total en defensa de los Estados miembros de la UE ascendió a 214.000 millones de euros, lo que representa el 1,5 % del PIB de la UE. Este incremento en la inversión busca acercarse al objetivo del 2 % del PIB en gasto de defensa, alineándose con los compromisos adquiridos en el ámbito de la OTAN.
Además, se ha identificado que solo el 18 % de las inversiones en equipos de defensa se realizaron de manera colaborativa entre Estados miembros, por debajo del objetivo del 35 %. El plan ReArm Europe busca aumentar esta colaboración, promoviendo proyectos conjuntos que maximicen la eficiencia y efectividad de las inversiones en defensa.
En términos de investigación y desarrollo, en 2021 se invirtieron 7.000 millones de euros en investigación y tecnología de defensa, representando el 3,3 % del gasto total en defensa. El objetivo es alcanzar el 6 % en este ámbito, fomentando la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías que fortalezcan las capacidades defensivas de la UE.
Estas cifras reflejan un compromiso renovado de la UE para adaptarse a un entorno de seguridad en constante evolución, garantizando la protección de la ciudadanía y la estabilidad del continente.
Posición de España y consecuencias para la ciudadanía española
En línea con la estrategia europea, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha manifestado que España está «preparada» para aumentar su gasto en defensa al 2 % del PIB antes de 2029. Este incremento responde a las presiones de otros países europeos y a la necesidad de fortalecer la seguridad común.
Sánchez ha asegurado que este aumento no implicará recortes en políticas sociales, destacando que la inversión en defensa puede acelerar el desarrollo industrial y tecnológico del país. Sin embargo, esta decisión ha generado debates en el ámbito político y social. Mientras partidos como el PNV apoyan la medida, otros, como Podemos y ERC, han expresado su oposición, argumentando la necesidad de priorizar el gasto social.
Para la ciudadanía española, este incremento en el gasto de defensa podría traducirse en oportunidades en sectores industriales y tecnológicos vinculados a la defensa. No obstante, también existe preocupación sobre el posible impacto en otras áreas de inversión pública y sobre la orientación de la política exterior del país.
Posición de la sociedad civil europea pacifista
La propuesta de aumentar el gasto en defensa ha generado reacciones en la sociedad civil europea, especialmente entre los movimientos pacifistas. Organizaciones y colectivos han expresado su preocupación por el riesgo de una escalada armamentística y abogan por enfoques centrados en la cultura de paz y la resolución pacífica de conflictos.
En regiones como Canarias, un sector de la ciudadanía se ha manifestado solicitando que las islas se conviertan en una «plataforma de paz», oponiéndose al incremento del gasto militar y destacando la importancia de destinar recursos a áreas como la educación. Estas voces reflejan una parte de la sociedad que cuestiona la eficacia de la militarización como respuesta a los desafíos actuales y promueve alternativas basadas en la diplomacia y la cooperación internacional.
Además, diversos colectivos pacifistas en Europa han manifestado su preocupación por el aumento del gasto en defensa, argumentando que podría desviar recursos de áreas esenciales como la educación y la sanidad. Estos grupos abogan por una mayor inversión en políticas de paz y desarrollo sostenible, promoviendo soluciones no violentas a los conflictos y reforzando la cooperación internacional.
Asociaciones como el AIPAZ, Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Women’s International League for Peace and Freedom, Instituto Novact de Noviolencia han puesto letra a este posicionamiento pacifista a través de este Manifiesto contra la guerra y el rearme en Europa.
Conclusión
El aumento del gasto en defensa dentro de la Unión Europea representa un cambio significativo en su política de seguridad, con el objetivo de fortalecer su autonomía estratégica y responder a amenazas globales. Sin embargo, este giro plantea preguntas fundamentales sobre el equilibrio entre seguridad y los valores europeos de paz y cooperación internacional. Es crucial que no se desplace el compromiso de la UE con el multilateralismo y la diplomacia preventiva. Es necesario mantener el liderazgo en la promoción de soluciones pacíficas como respuesta al desafío determinante para el futuro de la Unión Europea y su identidad como actor global.
Fuentes:
- Consejo de la Unión Europea – Datos oficiales sobre el gasto en defensa de la UE
- Agencia EFE – Posición de la UE sobre la definición del gasto en defensa
- El País – Opinión de los partidos políticos sobre el aumento del gasto en defensa
- El Salto Diario – Crítica desde la sociedad civil sobre la militarización y la cultura de paz
- Cadena SER – Debate político en España sobre el gasto en defensa
- El Huffington Post España – Declaraciones del presidente Pedro Sánchez sobre la estrategia de defensa