El “Óscar del diseño en el ámbito sanitario” para dos arquitectas españolas

Dos arquitectas españolas reciben un premio internacional por su diseño de paritorios

Las mujeres españolas están de enhorabuena gracias al trabajo de dos arquitectas: Marta Parra y Ángela Müller. A partir de ahora, podrán parir a sus hijos en entornos mucho más agradables, confortables y seguros, tanto para ellas como para sus bebés, ya que este diseño de paritorio reduce considerablemente las cesáreas y las episiotomías y proporciona a las mujeres un entorno seguro, relajante y “desmedicalizado” para traer a sus hijos al mundo.

  • Marta Parra y Angela Müller recibieron el premio internacional IIDA por su proyecto de paritorio en el Hospital Universitario HM Nuevo Belén de Madrid.
  • El paritorio, que nada tiene que ver con un quirófano, al menos en apariencia, está pensando para el bienestar de la madre, del bebé y de los profesionales de la medicina.
  • Desde su implementación en la Unidad de Parto Natural de Nuevo Belén, la tasa de cesáreas es tres veces menor que en el resto del hospital y se han reducido también las episiotomías.
Nuevos paritorios en la Clínica Belen de Madrid.

Un paritorio mucho más acogedor con la mujer, más parecido a una habitación de hotel que a un quirófano, ha conseguido el Primer premio de Diseño de Interior en Infraestructuras Sanitarias, otorgado en el 6º Concurso anual de la International Interior Design Association (IIDA) celebrado en Chicago (EE.UU.). El IIDA viene a ser como el Óscar del diseño en el ámbito sanitario.

La competición ha tenido en cuenta tanto la originalidad como la excelencia en el diseño y la adecuación en el amueblamiento de los espacios interiores.

La nueva Unidad de Parto Natural  incluye tres salas de parto, espacio para el acompañante, área de trabajo para los profesionales y zona de reanimación neonatal. Además, el periodo de dilatación y expulsivo tiene lugar en una misma habitación, evitando desplazamientos de la mujer a diferentes lugares en el transcurso del parto.

La Dra. Ana Suárez, jefa del equipo One to One del Hospital, asegura que, “las salas de parto están totalmente equipadas con áreas para las diferentes necesidades de cada momento del proceso”. Así, las salas de parto cuentan con un espacio de movimiento con una zona de cama y un pequeño equipamiento para moverse o posicionarse libremente. “Esta área cuenta con pelota de Pilates (pelviball), silla de parto, cama multiposicional, liana fular, y barra de madera para hacer estiramientos o ayudar a las posturas verticales, así como alfombrilla de suelo”, señala la Dra. Ana Suarez.

Además, el diseño premiado incluye un espacio para el descanso de la pareja o la mujer, con un sillón-relax, y mesita para leer, descansar y desconectar, separado del resto de la habitación mediante unos estores móviles. También incorpora “un espacio de agua, con una zona de bañera de dilatación y parto, especialmente concebida para permitir el mejor desarrollo del parto, y un aseo con ducha para utilizar el agua como eficaz aliada frente a los dolores de parto”, afirma la Dra. Suarez.

El diseño de las salas galardonadas combina intimidad y seguridad en un ambiente agradable, cómodo y funcional. “En España no existen espacios así concebidos dentro de un centro hospitalario: las salas de parto más modernas se solucionan simplemente con una cama multiposición, una bañera y una pelota, sin trabajar la relación entre espacios, materiales, colores y necesidades. Estas habitaciones no sólo tienen todo lo que se necesita para atender partos fisiológicamente, sino que además cuentan con un concepto de proyecto que permite que el espacio sea el adecuado para ello, creando un ambiente acogedor, sencillo y en el que todo lo que se necesita tiene cabida”, destacan Ángela Müller y Marta Parra, autoras del diseño.

Las dos arquitectas han partido de su experiencia para crear un espacio que no se parece a un quirófano, pensado para el bienestar de la mujer y del bebé y para que los profesionales de la medicina puedan llevar a cabo su trabajo con comodidad.

 “Llevamos años escuchando a las mujeres y sus historias de parto, diferentes pero con ejes comunes. Las necesidades de las mujeres no están en la hoja de ruta de la vanguardia arquitectónica”, comenta Parra.

Su experiencia como madres les llevó a viajar por Europa para ver qué se estaba haciendo fuera: “El entorno debía facilitar el parto y el nacimiento y el modelo “tradicional” con paritorio con potro en el centro y mujer abierta de piernas, no lo hacía”, aclara. “El paritorio habitual tiene un ambiente de quirófano que da a la mujer la sensación de estar en peligro, necesitada de una gran cantidad de personas y aparataje para que ella y su bebé puedan sobrevivir. Es un ambiente que genera mucho estrés: hace frío, no tienes tus cosas, estás en una posición de sumisión en la que no te puedes mover…”.

El Ministerio de Sanidad confió en ellas y “nos encargó un estudio acerca de los espacios de las maternidades, que se plasmó en un documento: Arquitectura Integral de Maternidades, que era el primer acercamiento al tema en castellano”, comenta Marta Parra.

Una vez elaborado el documento, lo presentaron en varios hospitales. “HM Hospitales entendió la potencia de la propuesta y apostó por ella. Desde entonces, varios hospitales han modificado su zona de partos, no sólo en la decoración, sino en la distribución de estancias, etc”, explica. 

Marta Parra recibiendo el IIDA

 Este paritorio no es más caro que el convencional

Una de las ventajas de su diseño es que no resulta más costoso que un paritorio tradicional ya que “nuestras propuestas no necesitan de un exceso de equipamiento médico de alta tecnología”.

 “Las mujeres nos escriben sobre cómo se sintieron y todas coinciden en las mismas sensaciones de calma, de confort, de “oasis”. Pero además, los datos recogidos indican que en la Unidad de Parto de Nuevo Belén, la tasa de cesáreas es tres veces menor que en el resto del hospital y que la episiotomía baja del 90% que hay en el resto, a aproximadamente un 10% en esta unidad, lo que confirma nuestra hipótesis de que el espacio importa”, finaliza.

Actualmente, las arquitectas están trabajando en un pabellón para el Hospital Oncológico de Día en Aranda de Duero, donde han introducido criterios de sostenibilidad y salubridad en materiales y sistemas constructivos, para conseguir el primer edificio sanitario altamente sostenible, saludable y confortable.

Angela Müller nació en Austria, estudió Arquitectura en Alemania y, al igual que su socia, Marta Parra Casado, se hizo de verdad consciente de lo incómodos y poco funcionales que pueden ser los paritorios al convertirse en madre. “Cuando nació mi primer hijo me di cuenta de que España tenía mucho que mejorar en este sentido. Fue un choque cultural”, reconoce. “Y tampoco veíamos ningún movimiento desde la arquitectura para lograrlo”. Por ello fundaron la firma Parra-Müller, que desde 2007 trabaja por la humanización y la sostenibilidad de los hospitales, en general, y las áreas de maternidad, en particular.

La humanización de los espacios sanitarios será, junto al desarrollo tecnológico, el gran cambio de concepto en los hospitales del futuro. El healthcare design empezó a ganar relevancia en Estados Unidos, país pionero en esta disciplina, en los primeros años de este siglo. Se basa en la idea de que el espacio importa, porque influye en los pacientes para bien o para mal.

La maternidad es una de las primeras causas de ingreso hospitalario. No son estancias largas, pero sí muy habituales y delicadas para las madres, que pueden llegar a sentirse muy vulnerables. “Una mujer de parto necesita seguridad e intimidad. No solo va a estar desnuda en algún momento del proceso, sino que también está muy expuesta. Tal y como están planteados, los actuales paritorios no invitan a relajarse. No ofrecen una garantía de dignidad, y es algo que muchas veces se puede conseguir simplemente cambiando una puerta de sitio, o la disposición del mobiliario”, explica Angela Müller.

Es más, asegura que puede llegar a condicionar toda la experiencia. “Según esté diseñado un espacio, el comportamiento de la persona cambia, por eso creemos que la arquitectura puede ser motor del cambio. Hay espacios que inducen a la sumisión. Por muy fuerte e independiente que sea, una mujer percibe en un paritorio que tiene que quedarse tumbada en un punto”. La imagen que suelen utilizar es muy descriptiva: “Nosotras comparamos el paritorio clásico con un taller mecánico. El coche está en el centro y hay gente trabajando alrededor. Esto es igual, la mujer en el centro como un objeto del que hay que extraer algo”.

En los espacios que ellas diseñan, el periodo de dilatación y la expulsión tienen lugar en la misma habitación. En esas habitaciones hay camas multiposicionales, silla de partos, bañeras de dilatación y parto, pelotas de Pilates, alfombrillas de suelo, barras de madera para hacer estiramientos o ayudar a las posturas verticales, etcétera. “Se trata de dar protagonismo a la mujer, que entienda que no tiene que quedarse tumbada, que tiene todo el espacio a su disposición porque el parto es movimiento”.

El proyecto más emblemático del estudio es la unidad de parto en el Hospital Nuevo Belén de Madrid, que ha sido premiada por la International Interior Design Association. Tiene tres salas de parto, espacio para el acompañante, área de trabajo para los profesionales y zona de reanimación neonatal. La diferencia respecto a los paritorios habituales va mucho más allá de la simple estética. “Un hospital no es un bar de diseño. Los paritorios deberían ser lugares muy funcionales, y no lo son, sobre todo, en los hospitales públicos”, indica Müller. Suele decirse que se hacen para la comodidad de los médicos más que de las parturientas, pero, en su opinión, tampoco es así. De hecho ahora están con el encargo de un hospital público nuevo pero que están reformando porque los propios profesionales se habían quejado de las instalaciones. “Se están construyendo espacios con diseños de los años cincuenta del siglo pasado, tan mal pensados que casi bloquean el trabajo”, asegura.

En su trabajo aplican muchas de las cosas que ven en otros países. “Fuera tampoco es el paraíso, pero hay cosas que están mejor o al menos iniciativas que integran la arquitectura en la investigación a la hora de plantear el diseño de los hospitales”. Hacen dos viajes al año para reunirse con médicos y matronas y ver maternidades en otros lugares, especialmente países con redes nacionales de casas de partos. La primera casa de partos se abrió en Berlín en 1975. Allí, la matrona es la que manda. La mujer solo es derivada al obstetra si las cosas no van según lo previsto. Están muy extendidas en países como Alemania o Reino Unido, y empiezan ahora a introducirse en España.

Entrevista a Angela Müller y Marta Parra Casado

Angela Müller – Marta Parra Casado | Arquitectura de Maternidades | Nueva UTPR en el Hospital de Getafe, Madrid

 

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