José María Torres Nadal

CUATRO BANDERAS. UN SEMESTRE EN LA ROYAL ACADEMY ARCHITECTURE (COPENHAGUE)

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El 24 de Noviembre de 2013 Maria Gomez-Guillamón  hizo  una fiesta para celebrar el 20 aniversario de su llegada a Copenhague y  el inicio de su vida  danesa. Los alumnos invitados llegaron con un regalo muy especial: un “palo” de unos 15 metros de largo transportado desde lejos, entre tres o cuatro de ellos,  viajando en sus bicicletas. Luego una alumna le dio un paquete. Al abrirlo, Maria se encontró con una bandera de Dinamarca. El “palo” no era otra cosa que el mástil. En aquel momento,  a través de aquella acción,  el sentido de mi estancia en la Royal Academia se reconfiguró de una manera distinta y mi estancia en Copenhague paso de ser  una experiencia docente en una Universidad extranjera, a ser una actividad arquitectónica en la  que la dimensión política de mi trabajo adquirió una significación especial. Y yo personalmente acepté trabajar sobre esa evidencia.

Todo empezó al preguntarme a mí mismo  por la idiosincrasia danesa, por cómo tratar  y cómo percibir a esos 14 estudiantes que formaban parte del curso, THE HOUSE IS A MUSEUM,  y que habían aceptado ser parte de un programa ajeno a los contenidos habituales de la carrera. Intentaba  responderme, para poder responder públicamente a otros más tarde,  a la pregunta que  empezaban  a formularme  por todos lados acerca de los estudiantes españoles y sus homólogos daneses. Similitudes y diferencias.  Me encontraba incapaz de explicarlo. Me limitaba a constatar lo distintos que eran y la imposibilidad de compararlos. Obviamente eso no era una contestación. Y desde luego,  no era nada interesante  eludir la comparación sin poder explicarla.

Casi cuatro meses no es una estancia muy larga,  pero tampoco un  work-shop de días en el que los datos pueden circular con una irresponsable seriedad. La Escuela de Arquitectura de Alicante, ha apostado por un trabajo que ha tratado de redefinir los datos con los que se construye la práctica y la docencia arquitectónica. La Royal Academy  School of Architecture había iniciado justo ese semestre y mediante continuas conversaciones en los más diversos foros,  un proceso de transformación muy radical: cómo pasar de un espacio imbuido en las prácticas de las Bellas Artes a                                                      un estatus en el que lo profesionalidad, lo profesional entendido como el valor de lo técnico como excelencia,  fuera  una cuestión esencial. Esta coincidencia incial entre ambos recorridos acumulaba un significado especial a mi estancia allí. Yo podía explicar  que esa transformación, tal como la habíamos entendido en Alicante,   era un proceso de reconfiguración política de lo arquitectónico, entendiendo la política como la actividad que redefine  los “marcos sensibles”,  las historias de sujetos y objetos que construyen esa actividad. Esa pérdida de neutralidad, esa redistribución de lo privado y lo público, era el objetivo del curso THE HOUSE IS A MUSEUM.  Pero en ese momento y en ese marco,  el curso se convertía en un ente responsable de aportar significados a la discusión que tenía lugar en Royal Academy para que esta fuera cultural y política y no solo una discusión administrativa. Y para que al hacerlo desde una experiencia tan lejana la una de la otra, apareciera para ambas Universidades, un sentido más profundo  y más interesante de la palabra “intercambio docente”.

Y la primera cuestión consistía, para mí, en saber qué sujetos y qué objetos construyen en Dinamarca la práctica arquitectónica, o de otra manera, qué formas de relación toman entre sí esos sujetos que definen de una manera determinada  a la comunidad política.

Las explicaciones de lo que entendí, o lo que imaginé entender, son, lo sé, muy directas. No trato de categorizar acerca de lo que he percibido de la sociedad danesa, y cómo yo la he vivido. Lo que explico es una realidad que ha sido enunciada y entendida de un modo transformador a nivel privado,   para el curso,  para Maria y para mí.

A este proceso que intentaba entender la religión aportaba los datos éticos. La Jantelow   http://en.wikipedia.org/wiki/Law_of_Jante  los elementos sociales. Por un lado el luteranismo aborda la construcción de la salvación de un modo completamente distinto de la práctica católica. El perdón es un concepto que no existe. O al menos no existe en la acepción que nosotros lo entendemos, como algo que purifica, que limpia y que redime  lo que se ha hecho mal. Y si no te puedes equivocar porque no hay retroceso, no puedes correr riesgos, y si no puede correr riesgos, avanzar es un avanzar lento y solo en un espacio de seguridades.  Trataba de entender, por ejemplo, el porqué de ese modo tan lento, tan precavido   de avanzar por parte de los estudiantes  en el curso.  La explicación de la novedad o de la complejidad del curso no era suficiente. Las condiciones de funcionamiento colectivo de las sociedades son la mayoría de las veces invisibles. No son enunciados directos. Y en este caso, la lentitud y la discreción al avanzar visibilizaban ese temor al error, ese temor a lo impreciso de sus movimientos en un terreno desconocido.

La Jantelow es una ley no escrita pero de la que oí hablar en muchas ocasiones. Se trata de una ley que establece que los contextos sociales o profesionales “renuncian” al enriquecimiento, a la autopromoción  y a la singularidad en términos particulares,  en aras a un progreso consensuado y colectivo. Los beneficios son enormes para una sociedad que acepta esa forma de progreso. Es evidente por ejemplo que el nivel   de perfección técnica de la arquitectura es un objetivo político cumplido al unísono. Y es evidente que esa condición   a la vez ética y social ha  impregnado  la arquitectura hasta hacer de ella una entidad política muy fuerte. Big, por ejemplo, tan mediático como estentóreo, podría considerarse un personaje que ha sido excluido de esa comunidad. O, simétricamente, que él  ha decidido salirse de ella. Ambas cosas forman parte de una  misma explicación. Y  entrando en el terreno de lo cotidiano, es evidente también    que la perfección de los daneses al hablar inglés, de todos ellos sin excepción,  no es solo la necesidad de comunicarse de una nación menor con un idioma poco hablado: es un consenso conseguido desde las aulas de primaria y logrado a base de proponer que el avanzar sea un avanzar colectivo sin exclusiones

Pero esa inteligencia común en la que se basa ese proceso de identidad,  no deja de tener sus condiciones de comodidad negativa. De alguna manera el que está,  deja de estar, y esa doble condición  proporciona una beatífica homogeneidad en la que desde luego no es nada incomodo vivir y pensar.

Al ver el regalo que le hicieron a Maria los estudiantes, al proponerle de una manera tan directa que no solo era aceptada y querida,  sino  que su paisaje más cercano debía quedar coloreado  por el rojo de la bandera, viví  la expectación de un crucial convencimiento interior.  Se había iniciado un proceso de sensibilización  del curso que impartíamos, y aquella acción  era el punto de partida que restituía definiciones políticas a tres ámbitos relacionados con el curso: al ejercicio mismo de los estudiantes; a las  implicaciones que el curso como tal podía tener con relación al  proceso de transformación en el que estaba envuelta la Royal Academy;  a  las relaciones del curso con el contexto exterior del ámbito académico, imprescindibles en un espacio tan hermético como el de la propia Royal Academy

Entender la docencia como una forma de negociación entre iguales, como un intercambio, no puede seguir repitiendo la enseñanza como un acto de acortar unilateralmente, por parte del alumno, la distancia entre lo que uno no sabe y lo que se supone que el profesor conoce. Todo esto es  Ranciere puro. Hay un  enunciado inicial que formula alguien,  y del que parte el curso.  Pero hay, necesariamente, una construcción continua de ese enunciado inicial a medida que el curso avanza. Un acercamiento entre  las formas y contenidos que el trabajo de los estudiantes proponen,  y  otro proyecto, el de los encargados del curso,  montando  otra realidad del enunciado  que deshace y reconstruye el concepto de experiencia o el conocimiento predeterminado  por parte de quienes enseñan. Ese acercamiento de materiales de unos y de otros es la base para el acercamiento y la negociación de las ideas Esta es la única posibilidad de generar situaciones diferenciales que funcionen como referencias subjetivas futuras. Es su condición autoafirmativa, su entidad  autoexperimental que tiene un curso así entendido, la que puede permitir que los cursos sean referencias esenciales, en lo que tienen de  cambios  de posición de unos y de otros.

Imaginamos entonces una serie de acciones que debían desarrollarse en distintos ámbitos y que fueran explicitando y dando visibilidad a nuestro compromiso. Unas acciones que, como las de los estudiantes,  irían aportando nuestros matices a la búsqueda que el curso proponía, y que se desarrollarían en tres ámbitos distintos, los mismos en los que incidía el proyecto que ellos realizaban: en el GUESTARTMENT, el lugar,  propiedad de la Royal, en el que me hospedaba, por su condición de emblemática representación   de la idea de  confort que los muebles y objetos aportaron a la   cultura danesa de los 50-70; en el interior de las aulas y los espacios de trabajo en los que los estudiantes trabajaban diariamente y donde  desarrollaban sus proyectos, y finalmente, el proyecto más ambiguo, y pendiente aún  de definir en ese momento, y que llamábamos genéricamente Acciones en Copenhague. Las explicamos  así. :  http://torresnadal.com/web/intervenciones-de-jmtnmg-gw-en-el-guestapartment-la-royal-y-copenhague/  A la vuelta de vacaciones de Navidad, plantee a Maria que lo habíamos llamado Acciones en Copenhague podía adquirir una proyección tan simbólica como lo era la propia bandera danesa   El acontecimiento ocurrido en la fiesta aportaba   la convicción de que los contenidos políticos y éticos del símbolo coincidían del todo con lo que nosotros queríamos explicar acerca del curso.

La bandera repetida cuatro veces,   ha sido por tanto la última parte del trabajo que nosotros hemos realizado en paralelo al de los estudiantes. Reconstruir cuatro veces  la nueva identidad de esa bandera desde los datos que se han puesto en juego durante el semestre, ha sido una forma de enlazar el poder simbólico de los acontecimientos que  los ejercicios de arquitectura  estaban movilizando, con una revisión crítica de las personas, lugares  e instituciones de referencia. Y una manera  de estructurar los resultados de los proyectos en una dimensión etico-politica, a la vez próxima y a la  vez crítica con respecto a las  instituciones. Después de todo el recorrido realizado,  en esas proporciones de 28: 37 de la bandera,  el rojo no era ya solo el Pantone R224, G 024, B sino un espacio rojo de muchos colores y con muchas condiciones. Un espacio ambiguo, interpretable, revisable,  irónico,  lleno de imágenes que construían cuatro realidades específicas: el espacio domestico de procedencia; el espacio y los mecanismos de producción del trabajo como factor institucional a revisar, el espacio de la conversación y el texto, y  finalmente,   los proyectos en si. Cuatro realidades, tres en rojo y la última en rosa, que  explican de cuatro maneras distintas el significado político en las que el deseo  de reconstruir condiciones identitarias acaba siendo un acontecimiento arquitectónico.

BANDERA TEXTO

Las declaraciones de independencia, la formulación de las constituciones, los protocolos de uso de las instituciones, las proclamas revolucionarias, los acuerdos sindicales, las memorias de los proyectos o los programas de curso son una muestra de los muy diversos tipos de enunciados que se instituyen como practicas reales en un contexto determinado. Aunque pueden soslayarse, aunque incluso pueden no cumplirse, el texto es siempre el  documento de referencia que acaba estando presente en las conversaciones, tantos las que hacen referencia a su cumplimiento como a su modificación.

Al construir el texto del programa de curso en bandera, al ser el mismo bandera, se le otorga con esta acción una condición política añadida, una condición simbólica que lo establece como referente no de la arquitectura  a la que hace referencia, sino de la vida institucional que el símbolo organiza. El texto, su escritura y su visibilidad adquieren de esta manera la condición de un  nuevo enunciado que ha perdido su neutralidad.

 

BANDERA HOGAR

El hecho de habitar simultáneamente muchos lugares de la ciudad, o de entender esos lugares como posibles extensiones de nuestro propio espacio doméstico,  permite generar unas descripciones de ese espacio habitado en las que la intimidad propia queda filtrada por el valor político que las instituciones han dado a esos objetos y a esos lugares. Al volver a verlos, al visitarlos de nuevo,  el espacio y el tiempo han cambiado para ellos. El espacio ha transformado la intimidad en algo que muestra su existencia  fuera de nosotros y de nuestra atmosfera más cercana. El tiempo relativiza el valor coyuntural que esos objetos adquieren: hoy están aquí, ayer tuvieron otra vida, mañana estarán en un museo

Al fotografiar a los alumnos en la intimidad de sus casas  tratamos de  mostrar 1. Cómo se objetiviza esa intimidad, es decir cómo se relativiza el valor de lo propio y como esa intimidad se  transforma en material proyectante. 2  cómo construir un interior que propicie controversias creativas entre  la subjetividad interior, y el interior de la arquitectura misma.

 

BANDERA ESPACIOS INSTITUCIONALES

No pensamos demasiado en los edificios que recorremos habitualmente, y sobre todo en los que usamos como espacios de trabajo,  inmersos en ellos muchas horas. No pensamos  en la manera aparentemente casual de las cosas que suceden allí, e incluso   podríamos llegar a imaginar que nada tienen que ver con lo que pensamos o lo que producimos. Pero lo que sucede en las aulas de la Royal Academia, lo que se produce y cómo se produce, las formas que acaban adquiriendo las ideas en los dibujos y en las maquetas, es algo absolutamente predeterminado por la materialidad que procede de los talleres superindustrializados y supersofisticados de construcción  y modelado de las maquetas.

Esta  condición predeterminada de los resultados  producidos  y que configura un imaginario que va mucho más allá de los enunciados  producidos por cada sujeto, en el que incluso el propio engranaje es de por sí ya un enunciado  ¿qué tipo de afectos  produce en su interior?¿cuál es el devenir que ese proceso de pensar y producir la arquitectura provoca en sus actores, en los estudiantes y profesores que lo viven a diario?¿ Se puede ir más allá de ese abandonarse en la perfección, más allá de esa confianza casi ciega en la excelencia de la producción y de la materialidad producida?

 

THE HOUSE IS A MUSEUM: LA BANDERA ROSA

Al formular explícitamente la disidencia respecto del engranaje, al activar los mecanismos de enunciación personal y colectiva simultáneamente, buscábamos que esos nuevos resultados adquirieran condición de nueva normalidad que busca ir más allá de la presión política nacional y social establecida. La  búsqueda de construcciones no predeterminadas  ni por los espacios de producción interior, aula y taller de maquetas, ni por el espacio de consenso  que propone  un vínculo  lineal único  entre la  actividad arquitectónica  y   la producción edificatoria, pasa necesariamente por  dar prioridad   a la construcción del deseo como una parte esencial del engranaje de la condición arquitectónica.            ,

Entender ese mundo domestico de près et de loin, de cerca y de lejos, para ellos los alumnos pero también para nosotros los profesores,  han sido  las claves del  curso para  provocar la aparición de identificaciones humanisticas tras el despliegue siempre pesado y tantas veces  apabullante de lo institucional arquitectónico. Y entender que esa comunicación, como toda comunicación  profunda, solo puede dirimirse mostrando su entidad poética.

El color rosa se ”opone” así al rojo,  muestra la distancia en su voluntad de construirse como “otro” enunciado.  Con una diferencia: mientras que el primero tiene tras de sí todo el peso de la moralidad de lo nacionalmente necesario y de lo políticamente correcto, el texto rosa ha creado un espacio de distancia y  ha logrado ver, desde lejos y desde cerca, esa otra cosa  que es la arquitectura como proyecto menor y revolucionario, como un proyecto de deseo

Alicante  18 febrero 2013

Jose M. Torres Nadal

Dr. Arquitecto. Catedrático Politécnica Univ. Alicante Arquitectura

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